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gino_strada_01CARTA DE GINO STRADA
CURAMOS A TODOS, NO CALLAREMOS JAMÁS DE FRENTE A LOS HORRORES DE LA GUERRA
Querido director, se introducen – directamente o con la complicidad de alguien que trabaja en el lugar – algunas armas en un hospital , luego se le da vía libre a la operación... Tropas afganas e inglesas rodean el centro quirúrgico de Emegency en Lashkargah, luego entran empuñando ametralladoras y se dirigen a donde saben que encontrarán las armas. Por lo que nos resulta no se requisa ningún otro lugar.
¡Se va derecho a un depósito, ni siquiera hay necesidad de controlar los centenares de cajas de las estanterías, las dos que contienen las armas ya están listas – ¡pero qué sorpresa! – justo en el suelo en medio del local, una videocámara y el juego ya está hecho.
Se arrestan a tres italianos – un cirujano, un enfermero y un logista, los únicos internacionales presentes en ese momento en el hospital – y seis afganos y se los tira en las celdas de los Servicios de Seguridad, cuyas violaciones de los derechos humanos ya han sido bien documentadas por  Amnesty International y Human Rights Watch.
Incluso las casas de Emergency son rodeadas y requisadas. A las cinco personas presentes – entre las cuales hay otros cuatro italianos – les es prohibido salir de sus propias viviendas. El hospital es ocupado militarmente.
Las acusaciones: «Preparaban un complot para asesinar al gobernador, incluso han recibido medio millón de dólares para efectuar el atentado». Quien lo dice no es un magistrado ni la policía: es simplemente el vocero del mismo gobernador.
Ni siquiera un demente podría creer una acusación similar: ¿y porqué tendrían que hacerlo? La mayoría de los cohetes y de las bombas en Lashkargah, tienen como objetivo el edificio del gobernador: ¿quién sería tan cretino como para pagar medio millón de dólares por un atentado, visto que cada día hay alguien que trata de hacerlo gratuitamente?
Este montaje está destinado a derrumbarse, a pesar de la complicidad de pocos mediocres -¡qué vergüenza para nuestro País!- que tratan de mantenerlo en pie con insinuaciones y calumnias, con la intención de desacreditar a Emergency, a su trabajo y a su personal.
¿Por qué se agrede, porqué se le declara la guerra a un hospital? Emergency y su hospital están acusados de curar incluso a talibanes, al enemigo. ¿Pero acaso los políticos de todos los colores, por años no han vociferado que Italia está en Afganistán por una misión de paz?
En todo caso la acusación es verdadera. Es más, todos nosotros de Emergency confesamos plenamente. Una confesión verdadera, esta, no como la “confesión impactante”, del personal de Emergency que ha llegado a las primeras páginas del periodismo local.
Nosotros curamos incluso a los talibanes. Claro y al hacerlo tenemos fe en los principios éticos de la profesión médica y respetamos los tratados y las convenciones internacionales en materia de asistencia a los heridos. Los curamos, sobre todo por nuestra consciencia moral de seres humanos que se niegan a matar o a dejar morir a otros seres humanos.
Curamos a los talibanes así como hemos curado a los mujaheddin (los policías y soldados afganos), a los chiítas y a los sunitas, a los blancos y a los negros, a hombres y mujeres. Sobre todo curamos a los civiles afganos, que son la gran mayoría de las víctimas de esa guerra.
Curamos a quien lo necesita y creemos que quien lo necesita tenga el derecho de ser curado.
Creemos que incluso el más cruel de los terroristas tenga derechos humanos –aquellos que le pertenecen  por el simple hecho de haber nacido– y que estos derechos deben respetarse.
Ser curados es un derecho fundamental, aprobado en los más importantes documentos de la cultura social, si se quiere por la “Política” del último siglo. Y nosotros de Emergency lo respetamos. Nos declaramos orgullosamente “culpables”.
Curamos a todos. En Afganistán lo hemos hecho millones de veces. En el hospital de Lashkargah lo hemos hecho sesenta y seis mil veces. Sin preguntar, de frente a un herido en primeros auxilios «Estás con Karzai o con el Mullah Omar?». Mucho menos se lo preguntamos a los muchísimos niños que hemos visto a lo largo de estos años afectados por minas o bombas, por cohetes o balas. En 2009 el 41 % de los heridos internados en el hospital de Emergency en  Lashkargah, tenían menos de 14 años. Niños. Hemos contado las historias y mostrado los rostros, las imágenes de la guerra, su verdad.
«Emergency hace política», es la otra acusación que singularmente nos hacen los políticos. Lo que en realidad desearían es que nosotros sólo nos quedásemos callados, que no hiciésemos ver esos rostros y esos cuerpos torturados. «Curadlos y basta, no hagan política». Quien sostiene esto tiene una idea muy rústica de la política.
No, nosotros nos negamos a estar callados y a esconder esas imágenes. Desde hace tiempo la OTAN está cumpliendo la que definen como «la más importante campaña militar desde hace décadas»: la primera víctima ha sido la información. Son rarísimos los periodistas que están informando a los cuidadanos del mundo sobre lo que sucede en la región de Helmand. Los verdaderos periodistas son incómodos, como el hospital de Emergency, que por mucho tiempo ha sido el único “testigo” occidental capaz de ver los “horrores  de la guerra”.
No nos quedaremos callados.
Emergency tiene una idea alta de la política, cree que es el intento para encontrar una forma de estar juntos, de ser una comunidad. De encontrar un modo para convivir, aún permaneciendo todos distintos, evitando matarse recíprocamente. Emergency está dentro de este intento. Nosotros creemos que el uso de la violencia de por sí engendra más violencia, creemos que cerebros gravemente insuficientes pueden amar, desear, ensalzar a la guerra. No creemos en la guerra como instrumento, es horrible, es monstruosamente estúpido pensar en que pueda funcionar. ¿Recordamos «la guerra para terminar todas las guerras» del presidente americano Wilson? Fue en 1916. ¿Y cómo se puede pensar terminar con las guerras si se las sigue haciendo? La última guerra podrá ser, como mucho, una que ya ha terminado, no una que todavía está en curso.
La respuesta de Emergency es simple. Hemos aprendido de  Albert Einstein, que la guerra no se puede embellecer, hacerla menos brutal: «La guerra no se puede humanizar, sólo se puede abolir». En nuestra idea de política y en nuestra consciencia de ciudadanos no hay espacio para la guerra. La hemos excluido de nuestro horizonte mental. Repudiamos la guerra y deseamos la abolición, así como fue abolida la esclavitud.
¿Utopía? No, estamos convencidos de que la abolición de la guerra sea un proyecto político que se debe realizar y urgentemente. Es por ello que no podemos callar de frente a la guerra, a cualquier guerra. Somos culpables de proponer ese proyecto.
Eso es, os hemos dado la respuesta. ¿Y ahora? Una persona de Pistoia definió el trabajo de Emergency «ramita de olivo en la boca y pimiento picante en el culo». Ahora es hora de que a “quien le corresponde” trabaje de esa manera, y saque a “nuestros muchachos”. Lo puede hacer bien y rápido. Se lo recordaremos el sábado por la tarde desde las dos y media en la Plaza Navona de Roma.

LA REPUBBLICA 15 DE ABRIL DE 2010

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