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afganistan_04AFGANISTAN, HE AQUI LA VERDAD
Los civiles asesinados. Las batallas de los paracaidistas que el ministro La Russa  jamás reveló. Los heridos italianos mantenidos ocultos. Y luego los atentados talibanes, las acciones encubiertas de los 007, las traiciones y los dobles juegos. He aquí el verdadero rostro de nuestra 'misión de paz'. En los expedientes descubiertos por Wikileaks entregados al periódico “L'Espresso”.
«Muchos líderes talibanes en el distrito de Farah pretenden organizar ataques en contra de los italianos. Los habitantes están de acuerdo con las tropas de la OTAN y apoyan a los italianos porque se están empeñando en hacer que la región sea segura. Los guerrilleros tienen miedo de los “vehículos negros” de la Folgore (brigada de paracaidistas), mientras que no le temen a los jeeps color arena de los americanos y de las fuerzas occidentales. El jefe de inteligencia local cree que este terror nace de las bajas que la Folgore ha infligido a los milicianos en las últimas operaciones». Éstas son las dos caras de la guerra en Afganistán. Lo que se nos cuenta desde hace años, con nuestros soldados que trabajan para ayudar a la población y protegerla de los extremistas islámicos. Y lo que siempre se mantuvo escondido, con las unidades italianas que combaten todos los días y asesinan a centenares de guerrilleros. Una interminable serie de enfrentamientos, con raídes aéreos y también entre las casas de los poblados. Pero también una misión que tiene que rendir cuentas con los traidores y con los que hacen el doble juego, con militares afganos adiestrados por la OTAN que en cambio ayudan a los talibanes, con sospechas sobre el destino de centenares de millones de euros en ayudas, pagados incluso por Italia, para la reconstrucción del país y que han desaparecido en los ministerios de Kabul. Un historial de unidades con la bandera tricolor que disparan miles de proyectiles en centenares de batallas, desafiando las trampas explosivas y las emboscadas, conviviendo con el terror de los kamikazes que convierte a cada vehículo en una amenaza, mientras que los helicópteros Mangusta disparan ráfagas mortales, recibiendo a menudo cohetes de los talibanes.  
"L'Espresso" es capaz de reconstruir por primera vez la guerra secreta de los italianos, gracias a los nuevos documentos concedidos por Wikileaks: la organización creada por Julian Assange, que recopila hechos reservados y los difunde en la Web. Se trata de más de 14.000 informes de la inteligencia americana, que aún son desconocidos y que nuestro semanario presenta en exclusiva mundial y que integran los archivos divulgados hace dos meses: expedientes que muestran incluso la lucha sin cuartel entre espías, con una serie de episodios misteriosos. Funcionarios italianos que disparan en contra de los hombres de los servicios afganos y que luego son arrestados por estos últimos, un presunto terrorista prisionero de los americanos que es entregado a nuestro gobierno y transferido a Roma. Son todos documentos oficiales recopilados por los comandos estadounidenses, en los cuales muy seguido las delegaciones italianas aparecen con sus nombres de batalla Lobos, Fénix, Vampiros, Cobra, Tigre, Lince, o con las siglas de sus Task Forces, Center, North, South, TF45: informes en código que describen el horror de las batallas y a menudo la integridad de los hombres que ponen en riesgo la vida para no involucrar a civiles en los enfrentamientos. Un diario impresionante en el cual están enumerados varios centenares de combates, con decenas de italianos heridos de forma más o menos grave, de quienes nunca se supo más nada. La base de datos arranca desde el año 2005 y llega hasta el 31 de diciembre de 2009: "L'Espresso" se ha concentrado sobre las informaciones del año pasado, cuando refuerzos y nuevas reglas de reclutamiento provocaron un incremento en las operaciones bajo bandera tricolor.

Batallas silenciadas.
Entre mayo y diciembre la Folgore ha cambiado el rostro de la presencia italiana en Afganistán. Los paracaidistas, apoyados por los helicópteros de combate Mangusta y por los tanques de guerra del cuerpo de los bersaglieri, salieron a la caza de los talibanes para retomar el control de territorios perdidos. Y otra diferencia, comenzaron a trabajar codo a codo con los americanos, además de trabajar con las tropas afganas. Los archivos señalan más de 200 enfrentamientos en los cuales estuvieron involucrados nuestros soldados, pero es una recopilación parcial que contiene solo las noticias transmitidas a los Estados Unidos.
Uno de los combates más discutidos tuvo lugar el 31 de mayo de 2009, alrededor de la base Columbus. Estamos en Bala Murghab, en la frontera occidental, el sector estratégico para exportar el opio que financia a los talibanes. Un límite invisible: los archivos describen las persecuciones que continúan hasta el territorio de Turkmenistán. Poco antes del atardecer, sobre los asentamientos italianos y sobre los de los aliados afganos empiezan a caer cohetes. Los paracaidistas responden incluso con morteros pesados de 120 milímetros, cuatro granadas potentes como cañonazos. Luego llegan dos helicópteros Mangusta, que disparan al menos un misil Tow «neutralizando a los adversarios». El primer informe del comando italiano sostiene que han caido muertos 25 guerrilleros: 20 por los morteros y 5 por el misil.
Pero nueve días después este informe es corregido: habría también un civil muerto y dos heridos. «No se sabe quien les ha disparado. Se ha abierto una investigación». Por lo tanto no se puede excluir que sean víctimas de los talibanes. La base Columbus en mayo del 2009 fue atacada casi todos los días. Uno de los asaltos mejor organizados tuvo lugar en el amanecer del día 9 de ese mes, con más grupos de guerrilleros que masacraron a un pelotón de soldados afganos, mientras llovían cohetes sobre los asentamientos italianos. Los paracaidistas salen del fortín para socorrer a los aliados, pero son agredidos por la espalda. En ese momento los morteros pesados abren fuego. Los disparos se suceden por más de 3 horas. Al final el balance es dramático: 11 soldados afganos muertos, 12 caídos en manos de los fundamentalistas, un civil muerto y uno herido, tres italianos heridos levemente. Se estima que 20 talibanes hayan sido asesinados y diez heridos, pero nadie puede confirmarlo: estas víctimas son catalogadas con una fórmula de incertidumbre. Dos días después un hombre y un joven heridos por proyectiles se presentan en la base para que les curen: un helicóptero italiano les traslada al hospital.
Los límites de la autodefensa.
Como ocurre en todos los ejércitos del mundo las fuerzas de la OTAN en Afganistán se comportan de un modo mucho más determinante cuando hay que salvar a los compañeros atacados.
El apocalípsis en la zona controlada por Italia fue el 11 de junio. Un equipo de americanos y afganos cayeron en una trampa en las callejuelas de un poblado. Una veintena de ellos fueron heridos en pocos minutos, incluso el helicóptero que los socorre es golpeado por un cohete. En ese momento se desencadena un diluvio de fuego «en una zona densamente poblada»: se utiliza todo el arsenal estadounidense, cohetes de fósforo blanco, diez bombas, 2.300 proyectiles de 30 milímetros. Finalmente el artefacto más grande: la Bunkerbuster de 2.000 libras que destruye un edificio en el cual los talibanes se habían atrincherado. En el combate mueren 6 americanos y 19 afganos. Ninguna información sobre las víctimas civiles. Los italianos participan sólo en las acciones de socorro. ¿Pero cómo hacen luego los civiles para distinguir entre nosotros que administramos el territorio con gran respeto por la población y los que les bombardean? Los uniformes son casi idénticos, y las delegaciones van a la acción cada vez más seguido juntas.
Dos meses de fuego.
Para darse cuenta de lo que hacen las tropas enviadas a Afganistán por voluntad del Parlamento bipartidista, basta con examinar los archivos relativos a solo dos meses. Una impresionante muestra de la situación, a pesar de que se trata de informes parciales. Comenzando por el 16 de junio de 2009. La Task Force Lince fue atacada, respondiendo con morteros ligeros: se dice que los talibanes asesinados fueron 6. El 20 un nuevo tiroteo, tres días después un tanque blindado terminó sobre una mina, pero la tripulación salió ilesa. El 25 una patrulla combate en el sur, hacia la frontera iraní.
El 27 al norte, hacia Bala Murghab un largo enfrentamiento: 5 guerrilleros asesinados. Casi contemporáneamente al sur se dispara por horas para salvar un convoy de camiones americanos. Interviene una columna italiana, pero queda bloqueada por las balas. Desde el cielo llegan dos helicópteros, aparentemente Mangusta, que realizan 20 disparos de proyectiles 20 milímetros. El comando  italiano de nombre en código Bardo 5, es el que dirige los disparos. Se estima que seis agresores quedan en el campo. Pocas horas después otro equipo de la Folgore es golpeado: un Lince es derribado, pero hay un solo herido leve. El 28 fuego con metralletas y morteros: un enemigo asesinado. Al día siguiente una bomba en contra de un convoy logístico: un italiano herido y un medio de transporte dañado. Al amanecer del 30 cohetes contra la base Tobruk, desde la cual responden con morteros de 120 y un poco más tarde llega un raíd para ayudar a los policías afganos en dificultades.
El 2 de julio un enfrentamiento confuso. Hay agentes “amigos” atrapados en un edificio. Intervienen paracaidistas italianos y soldados afganos, pero parece que los policías les disparan en su contra. Llegan dos helicópteros Mangusta que no ahorran municiones: 424 proyectiles y un misil. Sin evaluación de las víctimas. Al día siguiente, al sur, un kamikaze en una moto se arroja en contra de un tanque de guerra italiano: el transporte se vuelca, dos soldados resultan heridos. En la madrugada del 4 hay una escaramuza alrededor un hospital. Luego a la luz del atardecer los talibanes atacan la ciudad de Herat, donde está el comando y viven casi 2.000 militares italianos: disparan 7 cohetes. Despegan 2 Mangusta a la caza de los intrusos, disparando ráfagas de advertencia. Al día siguiente acribillan una columna, pero cuando llegan los aviones caza americanos, los milicianos escapan. El 7 un ataque con un artefacto y reacción en contra de los causantes del atentado en fuga: uno muerto, uno herido y uno capturado. El 9 una patrulla en problemas resuelve la situación a golpes de mortero. El 12, cohetes contra las bases Tobruk y Tarquinia. El 14 en Farah una bomba tumba un Lince: el ametrallador Alessandro De Lisio muere, otros 2 paracaidistas en el interior resultan heridos levemente. El 15 tratan de lanzar un misil en contra del aeropuerto de Herat. Los 20 cohetes en contra de la base de Tobruk: impactan incluso sobre una casa, 1 civil muerto y 3 heridos. Al día siguiente en Bala Murghab 2 niños terminan sobre una mina destinada a los paracaidistas: uno muere, el otro resulta herido.
Nuestro mes de fuego termina con una jornada de sangre. El 25 de julio, al sur, un autobomba explota en el camino de una columna italiana: el Lince salva la vida de 4 soldados, que resultan con algunas heridas. A la misma hora en Bala Baluk una compañía de reconocimiento cae bajo el fuego cruzado de cohetes, morteros y metralletas. Hay un herido. Desde la base parten refuerzos. Pero los talibanes están bien apostados, disparan desde casas habitadas y bloquean la retirada. Los paracaidistas responden también con morteros. Llegan los Mangusta que lanzan un misil «a campo abierto», luego usan el cañón: 210 proyéctiles contra una casa. Hay incluso un bombardero americano, al cual no le es permitido disparar: se arriesgan víctimas civiles. Incluso una compañía de refuerzos afganos termina bajo fuego. Nueva batalla, las delegaciones se reúnen y se abren camino disparando entre las casas hasta el fortín. Surge del informe: «El fuego fue requerido como autodefensa, con el fin de permitir a la unidad salir de la trampa. No se vieron civiles en el interior o en los alrededores de los lugares de donde provenía el fuego enemigo». El primer cálculo es de 45 guerrilleros muertos «pero no ha sido posible verificarlo porque las casas estaban custodiadas por los talibanes». El balance final es de 25 muertos, confirmado por nuestras fuentes de inteligencia.
Artilleros voladores.
Los Mangusta son muy activos. Los solicitan continuamente: vuelan a baja altura, se calcula que pueden apuntar con precisión, limitando daños colaterales. Leyendo los informes no se entiende porqué el ministro Ignazio La Russa plantea la cuestión de las bombas en los aviones: bastaría con aumentar el número de helicópteros que tienen misiles teleguiados y cañones de tiro rápido. Y que a menudo – como se dice en la jerga de la OTAN - "go kinetic", es decir abren fuego a voluntad. Incluso los americanos los invocan. Como cuando el 16 de agosto un equipo estadounidense fue embotellado en el pueblo de Siah Vashan. Los aviones italianos les permiten escapar con 400 impactos  «en un campo abierto».
Los talibanes tratan de abatirlos por todos los medios. El 26 de mayo de 2008 uno de nuestros helicópteros recibe incluso la alarma láser: la señal de que un misil enemigo lo encuadró. Al menos dos Mangusta y un Agusta de la Marina reciben impactos de balas. El 9 de julio de 2009 los talibanes organizan un acecho a gran escala. Explota una mina en el camino del convoy ítalo-español: hay 4 heridos graves. Luego de 20 minutos llegan dos helicópteros ambulancia españoles, y se dispara la emboscada: francos tiradores disparan desde los techos, otros están escondidos entre los árboles. Los socorristas se van volando e irrumpen en la escena dos Mangusta que “la liberan de los rebeldes” a cañonazos. El 18 de agosto de 2009 los milicianos les lanzan en contra dos cohetes que explotan a pocos metros. Pocas horas más tarde otro par de Mangusta socorre a un equipo ítalo-afgano: apenas los “rebeldes” les sienten escapan. Al día siguiente, el mismo servicio para liberar a una compañía estadounidense. El 3 de septiembre los comandos españoles están en dificultades, cerca del Sabzak Pass. Dos pares de Mangusta se alternan para cubrirlos con ráfagas intensas: les atribuyen 19 víctimas enemigas asesinadas y 8 heridos.
Pero hay quienes nos ayudan.
En varias ocasiones son los pobladores quienes avisan de los peligros a los italianos, una señal de que logramos hacernos estimar. En un pueblito los niños, normalmente alegres, rechazan las botellas de agua ofrecidas por nuestros hombres. Al inicio los soldados se sorprenden, luego entienden y dan la alarma: «Los rebeldes nos están vigilando, posible presencia enemiga en los edificios». El 23 de septiembre de 2009 un equipo está recorriendo la calle a las puertas del pueblo de Parmakan. Un civil los detiene: «Atentos está lleno de talibanes». Pero es demasiado tarde. Los guerrilleros están bien apostados, abren fuego desde dos posiciones distintas, con cohetes, metralletas y morteros. Hay un paracaidista herido gravemente, los demás disparan sin descanso. Llegan dos aviones caza, pero hay demasiadas casas como para bombardear: lanzan sólo estelas luminosas, que convencen a los fundamentalistas de escapar, dejando a sus espaldas 4 muertos y 8 heridos. No cuesta nada perder el consenso de la gente. Cuatro días después americanos y comandos afganos caen en una emboscada en las calles de un poblado. Hay franco tiradores en los techos, otros entre las casas. Luego llegan los aviones. Los caza bajan en picada con miles de disparos de 30 milímetros, 2 bombas, un cohete de fósforo blanco. El informe indica que  «todas las coordenadas golpeadas están en un área habitada». Parece que el gobernador y el comando italiano están mantenidos fuera de la línea de fuego. Y al día siguiente en los 2 hospitales de Farah y de Balah Baluk se presentan muchos civiles heridos.
Navidad de bombas
La Folgore tiene una especial fantasía para elegir los nombres de las operaciones. Cuando llega a Afganistán lanza la operación “Buen día”, para que los talibanes comprendan que el clima ha cambiado. Luego surge “Bestia feroz” y en las proximidades de Navidad “Aguafiestas”. Pero en la tarde del 25 de diciembre los talibanes festejan a su modo: atacan una patrulla Estadounidense en una aldea cercana a Bala Baluk. Se mueve la compañía Cobra de nuestras fuerzas especiales: 39 soldados y 10 Lince en dos columnas. Los talibanes los bloquean. Ellos responden con 4.000 proyectiles. Pero no es suficiente. Desde la base tiran con morteros de 120 milímetros. Luego llegan los aviones: 2 bombas y todos regresan incólumes al fortín para la hora de la cena. Dos días después todavía se combate en el mismo poblado, los talibanes disparan desde 3 casas. Los aviones jet lanzan 2 bombas sobre un asentamiento fuera del pueblo, pero prohíben el ataque sobre los edificios. El raíd parece haber devuelto la quietud y comienza el rastrillaje. Los Cobra se posicionan, los americanos entran en el pueblo. Pero desde los techos resurgen los franco tiradores talibanes. Vuelan ráfagas y cohetes. Y una vez más las escuadrillas de americanos: 4 bombas son dirigidas a los objetivos. Se derrumban 4 casas: se estima hayan muerto 25 guerrilleros, pero ir a revisar es demasiado peligroso. Al día siguiente 2 niños heridos se presentan en la puerta de la base: diciendo que su madre ha sido asesinada. Cuentan una historia escalofriante: su familia fue tomada como rehén por los talibanes. El informe es lacónico: «Se piensa que la bomba lanzada en contra de la casa vecina haya sido la causa de su muerte».
Quien dispara en nuestra contra
Los informes de la inteligencia americana demuestran la desconfianza con respecto a las fuerzas afganas, a menudo adiestradas por los italianos. La mayor desconfianza es con respecto a la policía local. En Herat, en la capital de la región donde se flamea la bandera tricolor, son todavía más explícitos: “La mayor parte de la policía afgana no se puede juzgar como confiable, porque muchos de los efectivos dejan sus puestos y a menudo se enrolan en las filas de los talibanes. Muchos lo han hecho porque no les han pagado. No está claro a donde va a parar el dinero destinado a sus sueldos». Los agentes redondean con los secuestros a personas, en perjuicio de los potentados, un negocio muy fructífero: “Se cree que los secuestradores están de acuerdo con los altos funcionarios de la policía”. El vicegobernador de un área de nuestro distrito se jacta de «tener un hermano en los talibanes». Muy seguido en los informes de los 007 aparece resaltado: «Estas noticias no tienen que compartirse con el gobierno de Kabul y la policía». El episodio más grave sucedió el 29 de diciembre en la base Columbus. Un soldado afgano abrió fuego en contra de los aliados occidentales, asesinando 1 americano e hiriendo a 2 italianos. Parece que el objetivo era un helicóptero recién aterrizado. El 21 de diciembre, después de una pelea, estalla una batalla frente al ingreso principal de la ciudad de Herat, comando de todas nuestras tropas: policías afganos contra soldados afganos. La misma escena se repite 5 días después sobre un puente. A menudo los afganos disparan sin motivo: una patrulla de bersaglieri describe como habían destruido un negocio en un poblado en las afueras de Bala Murghab. Incluso 4 hombres alistados para la seguridad de la embajada de Kabul están señalados de ser cómplices de los talibanes y por ello han sido removidos de sus cargos. Y existe la sospecha de que el atentado en el cual fue asesinado un artillero italiano haya sido organizado con la complicidad de algunos policías. Así mismo, muchos de ellos pagan con la vida el apoyo a los occidentales: 2 agentes fueron decapitados en Chin. A otro oficial le mataron a la hija y le hirieron a la mujer. El 3 de junio los paracaidistas descubren un camión con los cuerpos de 12 civiles, secuestrados y asesinados porque trabajaban para los americanos.
Los niños perdidos
Los informes occidentales y también los italianos subrayan cómo los talibanes pretenden usar a los niños para sus planes criminales. Se describe el adiestramiento de niños de 12 años, destinados a convertirse en kamikazes choferes de autobombas. Hay proyectos detallados de cómo truncar la campaña de escolarización laica e impulsar a los pequeños hacia las madrassas (escuelas religiosas) que forman los cuadros talibanes.
Temen el éxito de las aulas construidas por los italianos: estudian cómo envenenar la comida entregada por los occidentales a los centros de instrucción y cómo infiltrar fundamentalistas entre los maestros seleccionados por el gobierno de Kabul. En los informes se habla incluso de gases y sustancias químicas para efectuar atentados sensacionalistas en contra de los partidarios de la OTAN. También han habido sospechas sobre el incendio que destruyó el campamento de la Task Force 45, la unidad especial de comandos italianos, en Farah: las llamas hicieron que explote la reserva de municiones y una granada impactó en un helicóptero americano estacionado en las cercanías. Pero al final la causa fue individualizada como un defecto del grupo electrógeno.
Los servicios de inteligencia
Los archivos de Wikileaks muestran un gran activismo de nuestros servicios secretos en el campo y en los países claves para poder conocer los movimientos de los talibanes. En el año 2009 el comando italiano recibió 255 informes sobre amenazas de atentados y movimientos de los guerrilleros. Los americanos parecen desconfiar de muchas de nuestras fuentes y seleccionan estos expedientes, dándoles grados de confiabilidad limitada. Y en el campo tienen lugar episodios muy oscuros. Un oficial nuestro que estaba al mando de una columna, dispara contra un agente de los servicios secretos de Kabul. Parecería ser que los 007 de Karsai habían bloqueado una misión nuestra en el campo: después del tiroteo arrestan a todos los italianos, a quienes liberaron luego de unos días. Aún más enigmática es la entrega al gobierno de Roma de un prisionero custodiado por los americanos: se trataría de un terrorista extranjero. El intercambio tiene lugar el 20 de diciembre de 2009 en el aeropuerto de Bagram y el hombre vuela con un Hércules de la Aeronáutica. ¿Quién es? ¿Por qué les interesaba tanto a nuestras autoridades? En el documento hay códigos cifrados y ningún nombre. Entre tantos archivos confidenciales, uno es especialmente sugestivo: tiene el título “Berlusconi” y relata el nacimiento de una protesta popular anti-americana y anti-Karsai en un distrito del Norte, encomendado a los alemanes, en apoyo del general Dostum, un legendario señor de la guerra. El informe hace referencia a informaciones de un documento de febrero de 2008 con el nombre del Primer Ministro, que en aquellos días estaba empeñado en la campaña electoral. ¿Porqué llamarlo precisamente con el nombre del Cavaliere? El último misterio de una guerra mantenida oculta a los italianos, una misión en lo cual la paz es un remoto recuerdo. Y donde cada día 4000 militares combaten y arriesgan la vida para llevar a término la tarea que les ha sido asignada por el gobierno y el parlamento.
Por Gianluca Di Feo y Stefania Maurizi
13 de octubre de 2010

http://espresso.repubblica.it/dettaglio/afghanistan-ecco-la-verita/2136377//4

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