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recursos_humanosLAS COMERCIALIZACIONES DEL DIOS DINERO
La ley del dinero, aquella que “regula” la comercialización de los cuerpos y de los seres humanos , está al borde de su propio fracaso.

HE ESCRITO EL 7 DE MARZO 2011:

LA LECTURA LUCIDA, REAL E INQUIETANTE DE NUESTRA SOCIEDAD, DESCRITA POR GIULIETTO CHIESA DEBERIA HACER SOBRESALTAR NUESTRAS MENTES Y POR CONSIGUIENTE REACCIONAR INMEDIATAMENTE.
¿ESTAMOS PREPARADOS PARA UNA NUEVA, VERDADERA Y EFICAZ REVOLUCION?
¿SE DESEA DE VERDAD UNA SOCIEDAD MEJOR?
QUEDA POCO TIEMPO TODAVIA PARA ELEGIR: ¡VIVIR O MORIR!
¡LEED! MEDITAD Y DEDUCID.

G. B.

LOS CUERPOS BUNGA BUNGA Y LAS COMERCIALIZACIONES DEL DIOS DINERO
La ley del dinero, aquella que “regula” la comercialización de los cuerpos y de los seres humanos, está al borde de su propio fracaso. Más allá de cualquier contienda judicial, lo que emerge es un país que sigue produciendo siempre nueva “carne de cañón”. Por lo tanto es necesario proteger la memoria y la indignación para poder preparar la salida a este horror.
La reina mala del cuento de Blanca Nieves hoy diría: “espejo, espejo mágico ¿quien es el más rico del reame?” El bunga bunga es el extremo de la comercialización al que todos hemos sido arrastrados a la fuerza.
La sociedad humana ya hace tiempo que se ha vuelto un simple accesorio del sistema económico, mejor dicho, sociedad y mercado ahora ya son lo mismo. Y dado que este sistema está dominado por el dinero, es así que cada individuo, y todos los individuos juntos, es decir la sociedad, están ahora en función del dinero.
Hombres y mujeres, mujeres y hombres, toda la naturaleza, el agua, el aire, se han convertido en mercancía. En ciertos casos se ve más, en otros menos. Cuando se ve, obviamente da asco, porque todavía nosotros estamos ligados a nuestro pasado, a nuestra historia, y nos damos cuenta. No todos, pero muchos si. Y nos ofendemos cuando vemos no sólo que hay quien se vende, ni siquiera por necesidad, sino por consumismo, pero sobretodo cuando vemos que, para muchos, ésta ya es la norma.
Si nos sentimos ofendidos es porque, mujeres y hombres, aún resistimos a esta nueva ley que –en todo el Occidente – es dogma. Pero debemos saber que el dinero ya ha vencido y doblegado hacia si a la mayoría de los ricos del planeta. Y – como vemos a nuestro alrededor – también muchos, que no son para nada ricos, ven y sienten como los ricos, aunque ni siquiera lo sepan. Y no lo saben porque no se pueden ver al espejo. El único espejo que ven es el de la tv y el de la computadora, pero que devuelven sólo la imagen de nosotros mismos que la sociedad del espectáculo ha producido para todos. Por ello corren detrás del aliciente - hombres y mujeres – que ha sido predispuesto para ellos.
Y cuando el viejo cerdo que nos desgobierna se haya ido, habrá alguien que tendrá bien sujeto en la mano ese aliciente, que es el dinero siempre a mano, pero nunca alcanzable para la mayor parte de la gente.
El hecho es que el dinero podrá ser derrocado a este punto sólo por su fracaso mismo. La buena noticia, la única y nos podemos dar por contentos, es que este fracaso ha comenzado.
No está lejos, se le verá incluso a simple vista. Y se le verá porque la sociedad del espectáculo tiene también un límite. Y este límite es nuestra supervivencia física. En otras partes del mundo ya sienten este límite. Nosotros podemos aplazarlo todavía un poco, porque somos más ricos y podemos comprar un respiro más. Pero cuando llegue – también ésto debemos saberlo – se encontrarán en el terreno aquí donde nosotros en Occidente, millones y millones de atontados, estúpidos, locos sin brújula, incapaces de situarse. Será peligrosa carne de cañón y podrán ser lanzados contra nosotros.
Nosotros hombres y mujeres, estamos ofendidos por haber sido transformados en mercancía del dinero. Que nos ha robado la belleza, el amor, los afectos, la solidaridad, que ha invadido nuestro trabajo y nuestro tiempo de vida; que nos ha vuelto más pobres. En todos los sentidos. Nosotros lo vemos todavía. La mayor parte de la gente ya no lo ve. Son súbditos de una gigantesca colonia sin fronteras. Italia no es peor que el resto. Nos ha sido destinado el deber más ingrato de experimentar la abyección más plenamente que los demás. O, simplemente, todo deriva del hecho de que hemos conservado un poco de memoria. Pero no es esencial.
Lo esencial es que todavía estamos, que no somos pocos y que no nos iremos. Porque tenemos un deber: preparar la salida de este horror y de las convulsiones que producirá.
por Giulietto Chiesa – de “La Voce delle Voci”, marzo 2011

http://www.megachip.info/rubriche/34-giulietto-chiesa-cronache-marxziane/5763-i-corpi-bunga-bunga-e-le-mercificazioni-del-dio-denaro.html

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