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Carta abierta al programa televisivo “La strada dei miracoli”.

Sobre el juicio a Giorgio Bongiovanni

Soy periodista de la ciudad de Rosario, Santa Fe, Argentina. Quiero referirme al programa emitido el pasado 28 de abril, donde entre otros invitados “participó” el periodista y director de la revista Antimafia Duemila, Giorgio Bongiovanni, para contar su experiencia como estigmatizado, lo cual no ocurrió en ningún momento del programa.
Lo señalado me produjo una fuerte indignación y decepción con la producción de la emisión televisiva, a lo cual se sumó la humillación a la que se lo sometió con  calumnias e injurias, sin darle por lo menos la posibilidad de ejercer su derecho de réplica, de defensa y de expresión. Porque no sólo no se lo dejó hablar en ningún momento para expresar su opinión sino que, incluso, se lo juzgó decididamente con un alto grado de subjetividad en todos los comentarios y gestos.

Los argumentos con los cuales se atacó públicamente al estigmatizado italiano me parecieron totalmente insustanciales, como los del Reverendo Davide Banzato, por dar un ejemplo, quien dejó notar su carencia de seriedad y profesionalidad al afirmar mentiras tales como que Bongiovanni se autoproclamaba “la reencarnación de Jesucristo” y al decir con arrogancia e ignorancia que por creer en los extraterrestres no se puede ser católico.
Pero lo que me pareció más irrespetuoso y carente de ética periodística fue la larga participación, con aplausos obligados y artísticos enfoques, que le dieron al químico Luigi Garlaschelli, el cual afirmaba con risas y burlas que Bongiovanni se cortaba desde hace 25 años sus manos, sus pies, el costado de su cuerpo y la frente, quién sabe con qué supuesto motivo. Y cuando el invitado pretendió defenderse  repitiendo  reiteradas veces que lo importante eran las obras, nunca se le respondió.
Sinceramente, esperaba ver un programa serio, justo y sincero, pero debo admitir que fui demasiado ingenuo. La transmisión me pareció un reality show con un alto grado de agresividad hacia Bongiovanni. No comprendí en absoluto cuál era el sentido de la comunicación con el invitado desde Palermo, si este no podía hablar, pero sin embargo debo admitir que gracias a ello se destacó la grandeza del estigmatizado al permanecer durante toda la emisión sereno y sin intenciones de convencer a nadie sobre su experiencia.
Soy cristiano y como tal opino que un programa que intenta hablar sobre milagros debería instruirse más sobre estos temas o, por lo menos, llamar como invitados al estudio a personas serias e instruidas que no busquen un poco de fama y dinero, sino que verdaderamente estén interesados en esta profunda temática. Creo que fue un programa cobarde que buscó imponer una postura y no le interesó conocer la verdad para analizar cuidadosamente el misterio de los estigmas, que se conoce desde los tiempos de San Pablo.
Lo que vi fue un programa que estuvo lejos de tener algún tipo de valor cristiano, lejos de intentar buscar la verdad y por lo tanto muy cerca de estar en contra de Cristo, del cual muchos hablan pero pocos conocen. Sin embargo debo agradecerles de corazón por ser el instrumento para mostrarme la inmensa humildad del estigmatizado italiano Giorgio Bongiovanni, al cual admiro y respeto.
En el caso que sean creyentes, me gustaría recordarles que aquéllos que juzgan serán juzgados y con la misma medida que midan se los medirá. (Mateo 7:1) Porque la ira de Dios se revelará desde el Cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres, que con injusticia restringen la verdad (Romanos 1:18-20). Por lo cual aquel que juzga no tiene excusa, quienquiera que sea, pues al juzgar a otro, se condena a sí mismo (Romanos 2:1).
Atentamente.
Matías Lucas Guffanti
DNI Nº 36.659.624

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