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TERREMOTO DE 8,8 GRADOS GOLPEA CHILE, FUERTES REPLICAS Y TSUNAMIS
El seísmo se desató a las 03.36 hora local (06.36 GMT), cuando la mayoría de los 17 millones de chilenos dormían, y según los expertos el temblor fue 50 veces más potente que el que devastó a Haití el pasado 12 de enero.

El fuerte terremoto registrado en chile deja ya 122 muertos.
Agencias | Santiago de Chile
Actualizado sábado 27/02/2010
Al menos 122 personas han perdido la vida en el terremoto de más de 8 grados de magnitud en la escala Ritcher que ha sacudido esta madrugada el centro y sur de Chile, causando además una gran destrucción.
El Maule, a 300 kilómetros de Santiago, fue la región más afectada por el seísmo y donde según el ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma, murieron 34 de las 82 víctimas fatales confirmadas hasta el momento.
En la región metropolitana de la capital se han registrado hasta ahora 13 víctimas mortales, otras 14 en la sureña región de Bío Bío, 12 en O'Higgins, 4 en Valparaíso y cinco de La Araucanía, según las precisiones facilitadas de momento por las autoridades, que aún no han determinado el número de heridos.
Información indefinida

El Instituto Geológico de EEUU informó que el terremoto alcanzó una magnitud de 8,8 grados Richter y situó su epicentro en la sureña región del Bío Bío, a 500 kilómetros de Santiago y a unos 90 kilómetros al sureste de Concepción, la capital regional.
Sin embargo, el Instituto Sismológico de la Universidad de Chile dijo que el seísmo alcanzó los 8,3 grados Richter y localizó el epicentro en la costa, a 63 kilómetros al suroeste de la ciudad de Cauquenes, en el límite entre las regiones del Bío Bío y del Maule, más al norte.
En cualquiera de los casos, el temblor recordó a los chilenos que viven en uno de los países más sísmicos del planeta.
Asimismo, el terremoto en Chile ha provocado un tsunami en el Océano Pacífico que llegará a Hawai poco después de las 21.00 GMT, informó la Administración Nacional de Atmósfera y Océanos (NOAA, por su sigla en inglés).
Tsunami

"Se ha generado un tsunami que podría causar daño en la costa de todas las islas del estado de Hawai. Se deben tomar medidas urgentes para proteger vidas y propiedades", dijo la NOAA en un comunicado
La presidenta chilena, Michelle Bachelet, que llegó a la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi) pocos minutos después del sismo, viajó a la región del Maule poco antes del mediodía, para conocer sobre el terreno los efectos del fuerte terremoto.
Su sucesor y presidente electo de Chile, Sebastián Piñera, anunció que destinará el 2% del presupuesto público para la reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto y estimó que la cifra de muertos ya alcanza los 122, a pesar de que la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi) mantiene en 82 el número oficial de víctimas.
Costa en alerta

Todo el territorio entre las regiones de Valparaíso y La Araucanía fue declarado zona de catástrofe por el Gobierno, que de inmediato comenzó a confeccionar un registro de los daños materiales, que incluyen caída de puentes y pasarelas peatonales en las autopistas que comunican Santiago con el norte y sur del país.
Las autoridades recomendaron a los chilenos no viajar, salvo por estricta necesidad, mientras las ciudades, incluida la capital, permanecían casi paralizadas.
En Santiago de Chile no funcionaba el ferrocarril subterráneo y el transporte de superficie era escaso y el aeropuerto internacional fue cerrado debido a algunos daños en la torre de control y terminal de pasajeros.
En principio se dijo que el aeropuerto estaría cerrado 24 horas, pero más tarde se extendió la medida a 48 horas y fuentes aeronáuticas no descartaron una nueva prórroga de la paralización.
A nivel local, se suspendió el fútbol del fin de semana y la jornada de clausura del Festival de Viña del Mar.
El terremoto se extendió por más de 800 kilómetros de la geografía chilena, con intensidades de hasta 9 grados en la escala internacional de Mercalli, que va de uno a doce, según las autoridades.
Réplicas

Hasta las 12.00 hora local (15.00 GMT), se habían registrado más de una veintena de réplicas, la mitad de magnitud superior a 5 grados Richter.
El sismo provocó que la mayoría de los países del Pacífico lanzaran alertas de tsunamis, algo que la Marina chilena descartó, pese a que hubo algunos episodios de marejadas en algunas localidades.
En el archipiélago de Juan Fernández, a 600 kilómetros de la costa, una ola de 7 metros se abatió sobre parte de una localidad, donde lugareños dijeron a emisoras de radio que había tres desaparecidos.
También olas de considerable altura dañaron algunas viviendas en la localidad de Iloca, en la región del Maule y en Isla de Pascua, pese a estar a 3.600 kilómetros de la zona afectada, las autoridades locales dispusieron la evacuación de Hanga Roa, el principal poblado del lugar y capital de la isla.

 

CHILE: LAS OLAS ARRASARON PUEBLOS ENTEROS A LO LARGO DE 500 KILOMETROS DE COSTA
El maremoto causó más muertes que el temblor en tierra

M. DÉLANO | Santiago de Chile 02/03/2010
El maremoto que azotó la costa de la zona central del país y las islas del Pacífico, del cual no hubo advertencia previa en muchas ciudades y pueblos del litoral, ocasionó más muertos y desaparecidos de los que causó el terremoto de magnitud 8,8 en la madrugada del sábado, y las autoridades temen que el número de víctimas aumente a medida que los equipos de emergencia lleguen hasta las localidades más apartadas a lo largo de casi 500 kilómetros de costa.
Junto a la desembocadura del río Maule, la ciudad de Constitución, 365 kilómetros al sur de Santiago, que conoció días de balneario señorial en el pasado, parece hoy una zona de guerra tras el paso del maremoto. Minutos después del seísmo, dos grandes olas, de cerca de ocho metros de altura cada una, avanzaron hasta la ciudad, una desde el sur y otra desde el norte.
Ambas olas chocaron con violencia en el océano, cuentan testigos, y como un alud líquido y oscuro se vaciaron sobre la ciudad y entraron a través del cauce del río y desde el mar. Otras dos olas cayeron después y avanzaron ocho manzanas hacia el interior. Una de las olas tenía 15 metros de altura, dicen los testigos.
Con un ruido atronador, más intenso que el del terremoto, la pared de agua fue a su paso arrastrando casas, coches, postes, árboles y personas. Una escuela, una gasolinera, un camión con acoplado: el maremoto engullía todo cual animal hambriento.
Un vehículo rojo en el que huía una familia luchó contra la fuerza de la corriente. El conductor quiso virar hasta las zonas más altas, el coche quedó por instantes detenido, pero fue derrotado. El agua rompió los cristales del coche y succionó a la familia desde el interior, contó otro testigo. Hoy el sedán rojo es uno más de los restos mudos que cubren Constitución.
Los cadáveres, muchos de ellos sin identificar, coparon la morgue local y están siendo apilados en un gimnasio de la localidad, al que las personas acuden para ver si están sus familiares. Ésta es la ciudad con mayor número de víctimas registradas, 353, casi la mitad de la población total. Pero los desaparecidos pueden elevar la cifra.
La pequeña isla Orrego, situada frente a Constitución, en el estuario del río Maule, fue cubierta por las olas. Allí acampaban más de 500 personas esperando celebrar en la "noche veneciana" el fin del verano, de los que más de 150 están desaparecidos. "Vi gente flotando, aferrados a unos troncos que el mar había arrebatado a una fábrica de celulosa. Los autos flotaban como peces", relató Marlén Rodríguez. Barrios completos de la ciudad ya no existen. Casas completas fueron arrancadas de raíz y quedaron a cientos de metros. Un bote fue arrastrado a cuatro kilómetros de la costa. Un diputado sostenía ayer que será necesario hacer de nuevo el mapa de Constitución. Miles de personas pernoctan en los cerros cercanos en carpas, mientras otros intentan salir de la ciudad.
Mayor fue el desastre en los pequeños pueblos del litoral de la costa central, pero existe menos información, porque las autoridades sólo han podido sobrevolarlos y hasta última hora de ayer los equipos sólo habían llegado a algunos de estos lugares.
Entre Curanipe y Pelluhue, muy cerca del epicentro del terremoto, Claudia Trucco contó a una radio que se salvó aunque estaba de vacaciones en una vivienda situada junto a las rompientes del océano, gracias a un consejo: "Mi papá siempre nos dijo que debíamos arrancar a los cerros si había un terremoto". Critica que ningún carabinero de los retenes cercanos avisó a la gente, en especial a los turistas, que debían huir.
"Los veraneantes se ahogaron porque no tenían conocimiento sobre los maremotos, y no huyeron hacia arriba en sus automóviles. Las olas los arrastraron dentro de sus autos", relató Claudia. Cuando volvió hacia Cauquenes, donde reside, encontró la casa de su madre en ruinas.
Respecto a la demora en el aviso de maremoto, el ministro chileno de Defensa, Francisco Vidal, ha admitido que la Marina cometió "un error de predicción" al descartar la posibilidad del fenómeno tras el seísmo.
El número de olas que azotó algunas localidades varió. El balneario de Iloca, destruido en un 90%, fue arrasado por cuatro olas unos 45 minutos después del terremoto. Muchas viviendas quedaron 400 metros más al interior de donde se encontraban situadas.
Al abogado Guillermo Carey, el maremoto le sorprendió en Pichilemu, el principal centro de práctica de surf en Chile. Venía de regreso desde el sur y estaba en una vivienda liviana a unos 100 metros del mar con su esposa y sus cuatro hijos y la familia de un primo con sus tres hijos. Once personas en total, cuenta el diario El Mercurio.
Después del terremoto se estaban vistiendo cuando uno de ellos advirtió que venía una gran ola. Ésta arrastró la casa y sus 11 ocupantes 300 metros hacia el interior y arriba. Al recobrarse advirtió que faltaba su esposa, Florencia, y dos de sus hijos, León, de dos años, y Juanita, de cuatro años, tragados por el agua que abrió un boquete en la vivienda. Florencia apareció con vida pero los niños todavía no.
Radios y canales de televisión transmiten constantemente mensajes de personas que buscan a sus familiares. La mayoría de los mensajes son para personas que estaban situadas en localidades ubicadas ante el paso del maremoto.
CHILE: LA ALDEA DE DICHATO DEJO DE EXISTIR BAJO UNA OLA GIGANTE

Dichato (Chile), 1 mar (EFE).- Todavía hoy, dos días después del terremoto que asoló el centro y sur de Chile, los habitantes de Dichato no pueden creer que su pequeño pueblo costero, situado a 38 kilómetros de Concepción, dejó de existir arrastrado por una ola.
El escenario supera lo dantesco: las casas están desplazadas a más de 700 metros de su ubicación original.
El suelo parece un mosaico en el que con dificultad se diferencian las baldosas de la arena arrastrada desde el mar, las habitaciones succionadas y vueltas al revés, y más de media docena de barcos y lanchas encajadas entre las viviendas derruidas.
Dichato es hoy una planicie repleta de escombros y miradas estupefactas, con 26 muertos confirmados en la localidad, un número indeterminado de desaparecidos y más de un 80 por ciento del pueblo bajo las ruinas.
"Solamente parece estar a salvo la población Chacra Alicia, uno de los barrios más pobres, que se encuentra más enfilado en las montañas", comentó a Efe César Lagos, bombero de la séptima compañía de Dichato, quien no ha dejado de trabajar desde la madrugada del sábado para atender una población que quedó olvidada en el mapa de la catástrofe.
El mar aparece silencioso y tímido después de su furia, pero el olor salado y de incipiente putrefacción empieza a instalarse en las ruinas, que aun tiemblan bajo las réplicas intermitentes.
Las redes de pescadores, algas y pescado descansan junto a todo tipo de enseres domésticos, restos de comida y hasta un reloj parado a la hora del sismo: las 03.36.
Laura Yáñez pisaba con dificultad las maderas llenas de clavos bajo las cuales supone que está su casa. "No podemos comer, está todo sucio, vivimos en la pura miseria", dijo llorando, mientras buscaba la pareja de un zapato mugriento junto a su esposo. No les queda nada, lo perdieron todo en unos pocos minutos.
José sigue tratando de rescatar su camioneta roja, la misma a la que, en la madrugada del sábado pasado, empujó a sus hijos para intentar salir con vida de la inmensa ola que siguió al terremoto de 8,8 grados de Richter.
"Pensaba que nos íbamos a morir todos, pero decidí luchar hasta el último momento", afirmó, satisfecho tras haber salvado a su familia.
El lapso de tiempo que se produjo entre el terremoto y la llegada del agua arrolladora permitió a algunos correr hacia las colinas más cercanas para resguardarse, por lo que muchos pudieron salvar sus vidas.
Según los equipos de bomberos, los cadáveres identificados deben ser sepultados hoy para evitar su descomposición, de la misma forma que los que no han sido reconocidos, por lo que han improvisado una morgue en el pueblo vecino de Tomé.
"A nosotros el terremoto no nos hizo nada, fue el mar", comentó a Efe una señora mientras trataba de encontrar sus joyas y el poco dinero que tenía guardado en la cocina de su casa, sepultada por el barro.
La tarea es ardua para todos aquellos que, todavía sin luz, ni agua ni alimentos empezaron hoy a hurgar entre los escombros de lo que antes era pueblo de 3.500 habitantes, que en verano recibe la visita de más de 10.000 turistas.
A pesar de que siguen sin recibir ningún tipo de ayuda, los vecinos de Dichato continúan en su búsqueda incansable para recuperar lo poco que permanece entre las ruinas.
Ahora les quedan su vida, sus fuerzas y la esperanza de encontrar un futuro entre tanta destrucción.


LAS VICTIMAS EN CHILE MAS DE 700, MIENTRAS CONTINUAN LAS REPLICAS

Santiago de Chile, 1 mar (EFE).- El número de fallecidos por el terremoto de Chile asciende ya a 711 personas, con una cifra indeterminada de heridos y desaparecidos, mientras continúan las réplicas y se extienden los intentos de saqueo, a pesar de que las autoridades decretaron el toque de queda en varias regiones.
Los equipos de socorro tratan de rescatar a las personas atrapadas entre los escombros en ciudades como Concepción, Talcauano, Curicó, San Javier, Linares y Talca, y para hoy lunes se espera la llegada de los primeros envíos de ayuda humanitaria internacional.
Dos días después del terremoto, millones de chilenos que todavía no han logrado reponerse del susto vuelven a sus puestos de trabajo tras las vacaciones de verano y un fin de semana de pesadilla.
Santiago, donde habita un tercio de los 17 millones de chilenos, intenta recobrar la normalidad, pero hay muchos municipios que todavía no tienen agua potable ni electricidad.
En las últimas horas se produjeron saqueos en supermercados de Quilicura y Conchalí, dos municipios de la Región Metropolitana de la capital chilena.
La policía tuvo que hacer disparos al aire para disuadir a las turbas que llegaron hasta los establecimientos para llevarse agua, alimentos y artículos de primera necesidad, aunque algunos también aprovecharon la confusión para robar electrodomésticos y equipos electrónicos.
Con todo, la situación más dramática es la que se vive en las regiones del Maule y Bío Bío, situadas a 300 y 500 kilómetros al sur de Santiago, respectivamente.
Aunque la presidenta, Michelle Bachelet, decretó ayer el estado de excepción durante treinta días en esa zona -que incluye toque de queda incluso para los informadores- los actos de pillaje se extienden desde las ciudades hasta las zonas rurales, según los testimonios de numerosas personas.
El ministro de Defensa, Francisco Vidal, puntualizó en la noche del domingo que el uso de la fuerza sería "disuasivo". Sin embargo, el jefe de la zona de catástrofe de la región del Maule, general Bosco Pesce, anunció que en su demarcación el toque de queda no era necesario.
En las zonas más afectadas por el sismo de 8,8 grados en la escala Richter, familias enteras pasaron la segunda noche a la intemperie, en unos casos debido al derrumbe de sus viviendas y, en otros, por temor a que las fuertes y numerosas réplicas echen abajo las casas y edificios que sufrieron daños estructurales.
La desesperación por conocer la suerte de sus seres queridos también se ha ido extendiendo a cientos de miles de chilenos que residen en el extranjero o en regiones que no se han visto afectadas por la tragedia.
Los medios radiofónicos y los diarios digitales chilenos están sirviendo como buzón de mensajes para localizar las personas que están en las zonas más afectadas y que no se pueden comunicar con el exterior debido a que no hay electricidad, ni servicios de telefonía e Internet .
La directora de la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi), Carmen Fernández, recomendó a quienes regresan hoy a sus lugares de trabajo que realicen inspecciones de los ascensores, las conexiones de gas y el sistema eléctrico.
En caso de encontrar daños, las autoridades de protección civil aconsejan efectuar análisis técnicos.
La Onemi informó de que una barcaza con 60 toneladas de alimentos zarpó en dirección al litoral de las poblaciones más afectadas para distribuir ayuda humanitaria en cada población costera con la ayuda de los equipos de defensa civil y las autoridades locales.
También ha comenzado a llegar al lugar de la tragedia maquinaria pesada para remover escombros.
En solo una jornada, el balance de víctimas se multiplicó por diez, pero se teme que el número de muertos aumente considerablemente en las próximas horas, porque muchas de las víctimas que aún no han sido encontradas puedan encontrarse bajo el mar.
Las autoridades admitieron que hubo un error por parte de la Armada al no dar aviso con suficiente celeridad del peligro de tsunami a la población de la isla Juan Fernández, situada a unos 813 kilómetros frente a las costas de Valparaíso, donde seis personas murieron y hay una decena de desaparecidos.

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