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CONGREGACION PARA LA DOCTRINA DE LA FE
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PARA LA DOCTRINA DE LA FE

EL MENSAJE DE FATIMA

PRESENTACION

En el pasaje del segundo milenio al tercero, el Papa Juan Pablo II ha decidido hacer público el texto de la tercera parte del “secreto de Fátima”.
Después de los dramáticos y crueles eventos del siglo XX; uno de los más cruciales de la historia del hombre, culminando con el cruento atentado al “dulce Cristo en la tierra”, se abre -en consecuencia- un velo sobre una realidad que hace historia y que la interpreta en profundidad, según una dimensión espiritual a la que la mentalidad actual, a menudo plena de racionalismo, es refractaria.
Apariciones y signos sobrenaturales marcan la historia, entran en lo profundo de los hechos humanos y acompañan el camino del mundo, sorprendiendo a creyentes y no creyentes. Estas manifestaciones, que no pueden contradecir el contenido de la fe, deben converger hacia el objeto central del anuncio de Cristo: el amor del Padre que suscita en los hombres la conversión y dona la gracia, para abandonarse en Él con devoción filial. Esto ocurre en el mensaje de Fátima que, con la desesperada convocatoria a la conversión y a la penitencia, impele en realidad al corazón del Evangelio.
Fátima es sin duda la más profética de las apariciones modernas. La primera y la segunda parte del “secreto” -que se publican en orden para completar la documentación- antes que nada conciernen a la espantosa visión del infierno, la devoción al Corazón Inmaculado de María, la segunda guerra mundial, y luego la previsión de los daños inhumanos que Rusia, en su abandono de la fe cristiana y en la adhesión al totalitarismo comunista, habría traído a la humanidad.
Nadie en 1917 podría haber imaginado todo esto: los tres pastorcitos de Fátima vieron, escucharon, memorizaron, y Lucía, la testigo sobreviviente -en el momento en que recibe la orden del Obispo de Leiría y el permiso de Nuestra Señora- lo puso por escrito.-
En lo que atañe a la descripción de las primeras dos partes del “secreto” (por otra parte ya publicadas y por eso conocidas) se ha sido elegido el texto escrito por Sor Lucía en la tercera memoria del 31 de Agosto de 1941; en la cuarta memoria del 8 de Diciembre de 1941 se añaden algunas anotaciones.
La tercera parte del “secreto” fue escrita “por orden de S.E. el Obispo de Leiría y de la Santísima Madre...” el 3 de Enero de 1944.
Existe un solo manuscrito, que está aquí reproducido fotostáticamente. El sobre precintado fue guardado primero por el Obispo de Leiría. Para tutelar mejor el “secreto”, el sobre fue entregado el 4 de Abril de 1957 al Archivo Secreto del Santo Oficio. Sor Lucía fue advertida de esto por el Obispo de Leiría.
Según apuntes del Archivo, de acuerdo con el Excmo. Card. Alfredo Ottaviani, el 17 de Agosto de 1959 el Comisario del Santo Oficio, P. Pierre Paul Philippe, O.P., llevó a Juan XXIII el sobre conteniendo la tercera parte del “secreto de Fátima”. Su Santidad “después de alguna vacilación” dijo: ”Esperemos. Recemos. Haré saber esto que he decidido” (1).
En realidad el Papa Juan XXXIII decidió reenviar el sobre precintado al Santo Oficio y no revelar la tercera parte del “secreto”.-
Pablo VI leyó el contenido con el Sustituto S.E. Mons. Ángel Dell´Acqua, el 27 de Marzo de 1965, y lo reenvió al “Archivo del Santo Oficio”, con la decisión de no publicar el texto.-
Juan Pablo II, por su parte, requirió el sobre conteniendo la tercera parte del “secreto” después del atentado del 13 de Mayo de 1981. Su Emcía. Card. Frajo Seper, Prefecto de la Congregación, entregó a S.E. Mons. Eduardo Martínez Somalo, Sustituto de la Secretaría de Estado, el 18 de Julio de 1981, dos sobres: uno blanco, con el texto original de Sor Lucía en lengua portuguesa; y otro de color anaranjado, con la traducción del “secreto” a la lengua italiana. El 11 de Agosto siguiente Mons. Martínez restituyó los dos sobres al Archivo del Santo Oficio (2).
Como es sabido el Papa Juan Pablo II enseguida se encargó de la consagración del mundo al Corazón Inmaculado de María y compuso él mismo una plegaria por aquello que define “Acto de Fe” a celebrarse en la Basílica de Santa María Mayor el 7 de Junio de 1981, solemnidad de Pentecostés, día elegido para recordar el 1600º aniversario del primer Concilio de Constantinopla y el 1550º aniversario del Concilio de Éfeso. Estando ausente el Papa por fuerza mayor, la alocución transmitida fue grabada. Citamos el texto que se refiere exactamente al “acto de fe”:
“¡Oh!, Madre de los hombres y de los pueblos, Tu conoces todos sus sufrimientos y sus esperanzas, Tu sientes maternalmente todas las luchas entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas que estremecen al mundo, acoge nuestro grito, agitado por el Espíritu Santo, directamente en Tu corazón y abraza con el amor de la Madre y de la Sierva del Señor a aquellos que más esperan este abrazo, y junto a aquellos cuya fe Tu también atiendes de manera particular. Toma bajo Tu protección materna a la familia humana entera que, con cariñosa entrega, a Ti, ¡oh! Madre, nosotros confiamos. Se acerca para todos el tiempo de la paz y de la libertad, el tiempo de la verdad, de la justicia y de la esperanza”(3).
Pero el Santo Padre, para responder más plenamente a las demandas de “Nuestra Señora”, quiso explicitar durante el Año Santo de la Redención, el acto de fe del 7 de Junio de 1981, repetido en Fátima el 13 de Mayo de 1982. En el recuerdo de Fiat pronunciado para María en el momento de la Anunciación, el 25 de Marzo de 1984 en la plaza de San Pedro, en unión espiritual con todos los Obispos del mundo previamente “convocados”, el Papa confía al Corazón Inmaculado de María los hombres y los pueblos, con énfasis que reviven las doloridas palabras pronunciadas en 1981:
“Y por eso, ¡oh!, Madre de los hombres y de los pueblos, Tu que conoces todos sus sufrimientos y sus esperanzas, Tu que sientes maternalmente todas las luchas entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas que estremecen al mundo contemporáneo, acoge nuestro grito que, agitado por el Espíritu Santo, dirigimos directamente a Tu corazón: abraza con amor de Madre y de Sierva del Señor, a este nuestro mundo humano, que a Ti confiamos y consagramos, plenos de inquietud por el destino terreno y eterno de los hombres y de los pueblos.
De manera especial Te confiamos y consagramos aquellos hombres y aquellas naciones, que de esta confianza y de esta consagración tienen, particularmente, necesidad.
“Bajo Tu protección buscamos refugio, Santa Madre de Dios”! No menosprecies las súplicas de los que estamos en la prueba!”.
Después el Papa continúa con mayor fuerza y concreción el relato, casi comentando el Mensaje de Fátima en sus tristes aseveraciones:
“Aquí estoy frente a Ti, Madre de Cristo, delante de Tu Corazón Inmaculado, deseando, junto con toda la Iglesia, unirnos a la consagración que, por amor a nosotros, Tu Hijo ha hecho de si mismo al Padre: “Por ellos- él ha dicho-yo me consagro, porque son también ellos consagrados en la verdad” (Gv. 17, 19). Queremos unirnos a nuestro Redentor en esta consagración por el mundo y por los hombres, la cual, en su Corazón divino, tiene el poder de obtener el perdón y de procurar la reparación.-
El poder de esta consagración dura por todos los tiempos y abraza a todos los hombres, los pueblos y las naciones, y supera todo mal que el espíritu de las tinieblas sea capaz de despertar en el corazón del hombre y en su historia y que, de hecho, ha despertado en nuestros tiempos.
¡Oh, cuán profundamente sentimos la necesidad de consagración por la humanidad y por el mundo: por nuestro mundo contemporáneo, en unión con Cristo mismo! La obra de redención de Cristo, de hecho, debe ser participada al mundo por medio de la Iglesia.
Lo manifiesta el presente Año de la Redención: el Jubileo extraordinario de toda la Iglesia.
¡Seas bendita, en este Año Santo, sobre cada criatura Tu, Sierva del Señor, que en el modo más pleno obedeciste la Divina llamada!.
¡Seas saludada Tu, que estás íntegramente unida a la consagración redentora de Tu Hijo!.
¡Madre de la Iglesia, ilumina al Pueblo de Dios sobre el camino de la fe, de la esperanza y de la caridad!. Ilumina especialmente a los pueblos de los cuales Tu esperas nuestra consagración y nuestra confianza. Ayúdanos a vivir en la verdad de la consagración de Cristo para la íntegra familia humana del mundo contemporáneo.
Confiándote, ¡oh, Madre!, el mundo, todos los hombres y todos los pueblos, Te confiamos también la misma consagración del mundo, poniéndolo en Tu Corazón materno.
¡Oh, Corazón Inmaculado!. Ayúdanos a vencer la amenaza del mal, que fácilmente se radica en los corazones de los hombres de hoy y que en sus efectos inconmensurables ya pesa sobre la vida presente y le siembra muchas más obstáculos hacia el futuro!.-
¡Del hambre y de la guerra libéranos!.
¡De la guerra nuclear, de la autodestrucción incalculable, de todo tipo de guerra, libéranos!.
¡De los pecados contra la vida del hombre desde sus albores, libéranos!.
¡Del odio y del envilecimiento de la dignidad de los hijos de Dios, libéranos!.-
¡De todo tipo de injusticia en la vida social, nacional e internacional, libéranos!.
¡De la facilidad de pisotear los mandamientos de Dios, libéranos!.
De la tentación de oscurecer en el corazón humano la verdad misma de Dios, libéranos!.
De la pérdida de la conciencia del bien y del mal, libéranos!.
De los pecados contra el Espíritu Santo, libéranos! libéranos!.
¡Acoge, oh, Madre de Cristo, nuestro grito cargado del sufrimiento de todos los hombres!. ¡Cargado del sufrimiento de la sociedad entera!
Ayúdanos con el poder del Espíritu Santo a vencer todo pecado: el pecado del hombre y el “pecado del mundo”, el pecado en todas sus manifestaciones.-
Se revela una vez más en la historia del mundo, el infinito poder salvador de la Redención: ¡poder del Amor misericordioso!. ¡Que detiene el mal!. ¡Transforma la conciencia!. En Tu Corazón Inmaculado se revela para todos la luz de la Esperanza!”(4).
Sor Lucía confirmó personalmente que tal acto solemne y universal de consagración correspondía a cuanto quería Nuestra Señora (“Sim, està feita tal commo Nossa Señora a pediu desde o dia 25 de Março de 1984”: “Si, ha sido hecha así como Nuestra Señora lo pidió desde el 25 de Marzo de 1984: carta del 8 de Noviembre de 1989). Por eso todo otro pedido posterior carece de fundamento.
En la documentación ofrecida se adjuntan los manuscritos de Sor Lucía, otros cuatro textos:

1) La carta del Santo padre a Sor Lucía de fecha 19 de Abril de 2000;

2) Una descripción del coloquio tenido con Sor Lucía en fecha 27 de Abril de 2000;

3) La comunicación leída por encargo del Santo Padre, en Fátima el 13 de Mayo por S.Emcía. Card. Ángelo Sodano, Secretario de Estado;

4) El comentario teológico de S.Emcía. Card. Joseph Ratzinger, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la fe.


Una indicación para la interpretación de la tercera parte del “secreto” ya había sido ofrecida por Sor Lucía en una carta al Santo Padre el 12 de Mayo 1982.
En ella dice:
“La tercera parte del secreto se refiere a las palabras de Nuestra Señora: ‘Si no (Rusia) esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá que sufrir mucho, varias naciones serán destruidas’ (13-VII-1917).
La tercera parte del secreto es una revelación simbólica, que se refiere a esta parte del Mensaje, condicionado al hecho de si aceptamos o no aquello que el Mensaje mismo pide: ‘Si aceptaran mis requerimientos, Rusia se convertirá y habrá paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo, etc.’.
Desde el momento que no hemos tenido en cuenta esto, apelo al Mensaje, verifiquemos que eso sí se ha cumplido, Rusia ha invadido el mundo con sus errores. Y si no constatamos también la consumación completa del final de esta profecía, veremos que nos encaminamos hacia allí a grandes pasos. Si no renunciamos al camino del pecado, del odio, de la venganza, de la injusticia violando los derechos de la persona humana, de la inmoralidad y de la violencia, etc..
Y no diremos que es Dios quien así nos castiga; al contrario, son los hombres que preparan su propio castigo. Dios atentamente nos advierte y nos llama al buen camino, respetando la libertad que nos ha dado; por eso los hombres son responsables” (5).
La decisión del Santo Padre Juan Pablo II de hacer pública la tercera parte del ”secreto” de Fátima cierra un tramo de la historia, marcada de trágica voluntad humana de poder y de iniquidad, pero impregnada del amor misericordioso de Dios y de la atenta vigilancia de la Madre de Jesús y de la Iglesia.
Acciones de Dios, Señor de la historia, y la corresponsabilidad del hombre en su dramática y fecunda libertad, son los dos pilares sobre los cuales se construye la historia de la humanidad.
La Señora aparecida en Fátima nos reclama estos valores olvidados, en este realizarse del hombre en Dios, del cual somos parte activa y responsable.-

TARCISIO BERTONE, SDB
Arzobispo emérito de Vercelli
Secretario de la Congregación para La Doctrina de la Fe

 
Redacción de Sor Lucía al Obispo de Leiría

EL “SECRETO” DE FATIMA

PRIMERA Y SEGUNDA PARTE DEL “SECRETO”
- EN LA REDACCION HECHA POR SOR LUCIA
EN LA “TERCERA MEMORIA” DEL 31 DE AGOSTO 1.941,
DESTINADA AL OBISPO DE LEIRIA-FATIMA

Deberé, por esto, hablar un poco del secreto y responder al primer punto del interrogatorio.
Qué es el secreto. Me parece que lo puedo decir porque del Cielo ya tengo el permiso. Los representantes de Dios en la tierra también me han autorizado varias veces en varias cartas, una de las cuales creo que la conserva V.E. Rev.ma., aquella del P. Giuseppe Bernardo Gonçalves, en la cual me ordena escribir al Santo Padre. Uno de los puntos que me indica es la revelación del secreto. Algo dije, pero para no alargar mucho el escrito, que debía ser breve, me limité a lo indispensable dejando a Dios la oportunidad de un momento más favorable.
Yo ya expuse en el segundo escrito la duda que me atormentó desde el 13 de Junio al 13 de Julio, y que con esta aparición se desvaneció.
Bien. El secreto consta de tres cosas distintas, dos de las cuales estoy por revelar.
La primera, entonces, fue la visión del infierno.
La Virgen nos mostró un gran mar de fuego que parecía estar bajo la tierra. Inmersos en aquel fuego, los demonios y las ánimas, como si fueran brasas transparentes y negras o bronceadas con forma humana, y que fluctuaban en el incendio; tenían llamas que salían de ellos mismos junto a nubes de humo, cayendo de todas partes cosas parecidas a las chispas de los grandes incendios, sin peso ni equilibrio, entre gritos y gemidos de dolor y desesperación que daban horror y hacían temblar de miedo. Los demonios se reconocían por las formas horribles y repugnantes de animales espantosos y desconocidos, pero transparentes y negros. Esta visión duró un momento. Y gracias a nuestra buena Madre del Cielo que ya nos había prevenido con la promesa de llevarnos al cielo (en la primera aparición), porque de lo contrario creo que hubiéramos muerto de espanto y de terror.
Enseguida levantamos los ojos a la Virgen que nos dijo con bondad y tristeza:
- Habéis visto el infierno donde caen las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a Mi Corazón Inmaculado.
Si hacen aquello que os diré, muchas almas se salvarán y tendrán paz. La guerra está por finalizar; pero si no dejan de ofender a Dios, durante el Pontificado de Pío XI comenzará otra aún peor. Cuando veáis una noche iluminada por una luz desconocida, sabed que es un gran signo que Dios os da, que está por castigar al mundo por sus crímenes, por medio de la guerra, del hambre y de las persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre.
Para impedirlo, pediré la Consagración de Rusia a Mi Corazón Inmaculado y la Comunión reparadora en los primeros sábados. Si aceptaran Mis peticiones, Rusia se convertirá y tendrán paz, sino, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre, tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán
destruidas. Finalmente, Mi Corazón Inmaculado triunfará. El Santo Padre Me consagrará Rusia, que se convertirá y será concedido al mundo un período de paz.


TERCERA PARTE DEL “SECRETO”

“J.M.J.
La tercera parte del secreto revelado el 13 de julio de 1.917 en Cova de Iria, Fátima.
Escribo en acto de obediencia a Vos, Dios mío, que me lo ordenaste por medio de S.E. Rev.ma. el Señor Obispo de Leiria y de Vuestra y mi Santísima Madre.
Después de las dos partes que ya he expuesto, vimos del lado izquierdo de Nuestra Señora, y un poco más arriba, un Ángel con una espada de fuego centelleante en la mano izquierda, la que emitía llamas que parecía que iban a incendiar al mundo; pero que se apagaban al contacto con el esplendor que Nuestra Señora emanaba de su mano derecha hacia él: el Ángel, indicando la tierra con la mano derecha, con voz fuerte dijo: ¡Penitencia, Penitencia, Penitencia!. Y vimos en una luz inmensa que es Dios: “algo semejante a como se ven las personas en un espejo cuando pasan delante” un Obispo vestido de blanco, “tuvimos el presentimiento que fuera el Santo Padre”. Otros Obispos, Sacerdotes, religiosos y religiosas subir una escabrosa montaña en la cima de la cual había una gran Cruz de troncos toscos como si fueran de alcornoque con su corteza; el Santo Padre, antes de llegar, atravesó una gran ciudad en ruinas, y medio trémulo, con paso vacilante, afligido de dolor y de pena, rogaba por las almas de los cadáveres que encontraba en su camino; en la cima del monte, mientras estaba postrado de hinojos a los pies de la gran Cruz, un grupo de soldados le matan disparándole varios tiros de arma de fuego y flechas, del mismo modo murieron los unos después de los otros, obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas y varios seglares, hombres y mujeres de varias clases y posiciones. Debajo de los dos brazos de la Cruz estaban dos ángeles cada uno con una regadera de cristal en la mano, en las cuales recogían la sangre de los Mártires y con ellas irrigaban las almas que se acercaban a Dios.

Tuy, 03/01/1.944”

 
Interpretación del Secreto
INTERPRETACION DEL “SECRETO”

CARTA DE JUAN PABLO II A SOR LUCIA

(Traducción)
Reverenda Sor María Lucía
Convento de Coimbra

En el regocijo de las fiestas pascuales le presento los votos de Cristo resucitado a sus discípulos: “¡La paz sea contigo!”.-
Estaría contento de poder encontrarla en el mismo día de la beatificación de Francisco y Jacinta que, si Dios quiere, proclamaré el 13 de mayo próximo.
Ya que en ese día no tendremos tiempo para un coloquio, sino sólo para un breve saludo, he encargado con este propósito a Su Excelencia, Monseñor Tarcisio Bertone, Secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que vaya a hablar con Usted. Es la Congregación que colabora más estrechamente con el Papa para la defensa de la verdadera fe católica, y que ha conservado, como Usted sabe, desde 1957, su letra manuscrita conteniendo la tercera parte del secreto revelado el 13 de julio de 1917 en la Cova de Iria, en Fátima.

Monseñor Bertone, acompañado por el Obispo de Leiria, Su Excelencia Monseñor Serafim de Sousa Ferreira y Silva, va en mi nombre para hacerle algunas preguntas sobre la interpretación de la “tercera parte del secreto”.
Reverenda Sor María Lucía, hable abierta y sinceramente a Monseñor Bartone, quien me referirá directamente sus respuestas.-
Ruego ardientemente por Usted a la Madre del Resucitado, por la Comunidad de Coimbra y por toda la Iglesia. María, Madre de la Humanidad peregrina, nos tenga siempre estrechamente unidos a Jesús, Su Hijo dilecto y nuestro Hermano, Señor de la vida y de la gloria.
Con una especial bendición apostólica.

Juan Pablo II
Vaticano, 19 de abril de 2000

 
Coloquio con Sor Lucia de Jesus e do Coraçào Imaculado
La entrevista de Sor Lucía con S.E. Mons. Tarcisio Bertone, Secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, encargado por el Santo Padre, y S.E. Mons. Serafim de Sousa Ferreira y Silva, Obispo de Leiria, Fátima, ocurrida el jueves 27 de abril u.s., en el Carmelo de Santa Teresa de Coimbra.
Sor Lucía estaba lúcida y serena; estaba muy contenta por la venida a Fátima del Santo Padre para la beatificación de Francisco y Jacinta, por ella tan esperada. El Obispo de Leiria, Fátima, lee la carta autógrafa del Santo Padre que explicaba los motivos de la visita. Sor Lucía se siente honrada y la relee personalmente teniéndola en sus manos. Se manifiesta dispuesta a responder francamente a todas las preguntas. En este punto S.E. le presenta dos sobres, uno en cuyo interior estaba otro con el texto original de la tercera parte del “secreto” de Fátima y ella dice inmediatamente, tocándola con su dedo: “es mi carta” y después, leyéndola: “es mi escritura”. Con la ayuda del Obispo de Leiria, Fátima, es leído e interpretado el texto original, que está en lengua portuguesa. Sor Lucía, comparte la interpretación según la cual la tercera parte del “secreto” consiste en una visión profética comparable a aquélla de la historia sagrada. Ella ratifica su convicción de que la visión de Fátima se refiere sobre todo a la lucha del comunismo ateo contra la Iglesia y los cristianos, y describe el inmenso sufrimiento de las víctimas de la fe en el s. XX
A la pregunta: “¿El personaje principal de la visión es el Papa?” Sor Lucía responde inmediatamente que sí, y recuerda que los tres pastorcitos estaban muy doloridos por el sufrimiento del Papa y Jacinta repetía: “¡Coitadinho do Santo Padre, tenho muita pena dos pecadores!” (“¡Pobrecito el Santo Padre, tiene mucha pena por los pecadores!”). Sor Lucía continúa: “Nosotros no sabíamos el nombre del Papa, la Señora no nos dijo el nombre del Papa, no sabíamos si era Benedicto XV o Pío XII, o Pablo VI o Juan Pablo II, pero era el Papa que sufría y también nos hacía sufrir a nosotros”.
El pasaje concerniente al Obispo vestido de blanco, es el Santo Padre -como inmediatamente perciben los pastorcitos durante la “visión”- que es golpeado de muerte y cae por tierra, Sor Lucía comparte plenamente la afirmación del Papa: “fue una mano materna la que guió la trayectoria de la bala y el Papa agonizante se detuvo sobre el umbral de la muerte” (Juan Pablo II, Meditación del Policlínico Gemelli a los Obispos italianos, 13 de mayo de 1994).
Por qué Sor Lucía, antes de entregar al entonces Obispo de Leiria, Fátima, el sobre sellado contenedor de la tercera parte del “secreto”, había escrito sobre el sobre externo que podía ser abierto sólo después de 1960, o por el Patriarca de Lisboa o por el Obispo de Leiria, S.E. Mons. Bertone le pregunta:
“¿por qué la espera hasta 1960?. ¿Ha sido la Virgen la que indicó esta fecha?”.
Sor Lucía responde: “No fue la señora; he sido yo la que puso la fecha de 1960 porque -según mi intuición- antes de 1960 no se habría comprendido, se comprendería solo después. Ahora se puede comprender mejor. Yo he escrito lo que he visto, no me toca a mí la interpretación, pero sí al Papa”.
Al final se menciona el manuscrito no publicado que Sor Lucía preparara como respuesta a tantas cartas de devotos de la Virgen y de peregrinos.
La obra lleva el título “Os apelos da Mensagen de Fátima” y recoge pensamientos y reflexiones que expresan sus sentimientos y su limpia y simple espiritualidad en clave catequística y parenética. Se le preguntó si estaba contenta de que la obra se publicara, y respondió: “Si el Santo Padre está de acuerdo yo estoy contenta, de otra manera obedezco a lo que decida el Santo Padre”. Sor Lucía desea someter el texto a la aprobación de la Autoridad Eclesiástica, y alimenta la esperanza de contribuir con su escrito a guiar a los hombres y mujeres de buena voluntad en el camino que conduce a Dios, plazo último de cada humana espera.
El coloquio concluye con un cambio de rosarios: a Sor Lucía se le entrega el enviado por el Santo Padre y ella, a su vez, entrega algunos rosarios confeccionados por ella misma.
La bendición impartida a nombre del Santo Padre cierra el encuentro.
 
Comunicación de Su Eminencia el Card. Angelo Sodano
Al término de la solemne Concelebración Eucarística presidida por Juan Pablo II en Fátima, el Cardenal Angelo Sodano, Secretario de Estado, ha pronunciado en portugués las palabras que aquí citamos, en la traducción castellana.
¡Hermanos y hermanas en el Señor!.
Al final de esta solemne celebración, siento el deber de pasar a nuestro amado Santo Padre, Juan pablo II, los augurios más cordiales de todos los presentes para su próximo 80° cumpleaños, agradeciéndole por su precioso ministerio pastoral.
En la solemne circunstancia de su venida a Fátima, el Sumo Pontífice me ha encomendado de daros un anuncio. Como es conocido, el objeto de su venida a Fátima ha sido la beatificación de dos pastorcitos. Él, sin embargo, quiere atribuir a éste, su peregrinaje, también el valor de un renovado gesto de gratitud a la Virgen por la protección recibida durante estos años de pontificado. Es una protección que parece tocar también la así llamada tercera parte del “secreto” de Fátima. Tal texto constituye una visión profética comparable a las de las sagradas escrituras, que no describen en sentido fotográfico los detalles de los acontecimientos futuros, pero sintetizan y condensan sobre un mismo fondo de hecho que se extienden en el tiempo en una sucesión y en una duración imprecisa.
En consecuencia la clave para la lectura del texto no puede más que ser de carácter simbólico.
La visión de Fátima se refiere a la lucha de los sistemas ateos contra la iglesia y los cristianos y describe el inmenso sufrimiento de los testigos de la fe del último siglo del segundo milenio. Es un interminable Vía Crucis guiado por los Papas del s. XX.
Según la interpretación de los pastorcitos, interpretación confirmada también recientemente por Sor Lucía, el “Obispo vestido de blanco” que ruega por todos los fieles es el Papa. También Él, caminando fatigosamente hacia la Cruz entre los cadáveres de los martirizados (obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y numerosos laicos) cae a tierra como muerto bajo los golpes de las amas de fuego.
Después del atentado del 13 de mayo de 1981, a Su Santidad le pareció claro que había habido “una mano materna guiando la trayectoria de la bala”; permitiéndole al “Papa agonizante” detenerse “sobre el umbral de la muerte” (Juan Pablo II, Meditaciones con los Obispos italianos del Policlínico Gemelli, en: “Enseñanzas”, vol. XVII 1, 1994, p. 1061). En ocasión de una visita por Roma del entonces Obispo de Leiría, Fátima, el Papa decide entregarle la bala, que había permanecido en el jeep después del atentado, para que fuese custodiada en el Santuario. Por iniciativa del Obispo ésta fue después encastrada en la corona de la estatua de la Virgen Fátima.
Los sucesivos advenimientos de 1989 han llevado, sea en la Unión Soviética como en numerosos Países del Este, a la caída del régimen comunista que sostenía el ateísmo. Por esto el Sumo Pontífice agradece en lo profundo de su corazón a la Virgen Santísima. Sin embargo, en otras partes del mundo los ataques contra la iglesia y los cristianos, con el peso del sufrimiento que llevan consigo, no han cesado desgraciadamente. Aunque los acontecimientos a los que hace referencia la tercera parte del “secreto” de Fátima parecen ya pertenecer al pasado, la llamada de la Virgen a la conversión y a la penitencia, pronunciada al inicio del s. XX, conserva aún hoy una estimulante actualidad. “La Señora del mensaje parece leer con una singular perspicacia los signos de los tiempos, los signos de nuestro tiempo... La insistente invitación de María Santísima a la penitencia no es más que la manifestación de su cuidado materno para los destinos de la familia humana, necesitada de conversión y perdón.” (Juan Pablo II, Mensaje para la Jornada Mundial del Enfermo 1997, n. 1, en: “Enseñanzas”, vol. XIX 2, 1996, p. 561).
Para permitir a los fieles recibir mejor el mensaje de la Virgen de Fátima, el Papa ha confiado a la Congregación para la Doctrina de la Fe la tarea de hacer pública la tercera parte del “secreto”, después de haber preparado un oportuno comentario.
Hermanos y hermanas, agradecemos a la Virgen de Fátima su protección.
A su maternal intercesión confiamos la iglesia del tercer milenio.
Sub tuum praesidium confugimus, Sancta Dei Genetrix! Intercede pro Ecclesia Intercede pro Papa nostro Ioanne Paulo II. Amen.

Fátima, 13 de mayo de 2000.

 
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