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maravalterREFLEXIONES
El huracán ha pasado también por aquí en Pordenone y esta vez nos ha agarrado de lleno.
La fiebre nos ha tumbado y lo que se hace normalmente en estos casos es curarse y ver la televisión (curarse y drogarse al mismo tiempo).
No se decir si nos dolían más los huesos y los bronquios o lo que veíamos en la tv.
En ciertos momentos sentíamos tanta rabia que hubiéramos querido, con un imaginario gesto salvador, arrancar el velo delante de los ojos del hermano y decirle: despiértate, la vida no es ilusión, es algo real y por esta razón hay que vivirla con coherencia.
Hace años se distinguía cuando terminaba el telediario y cuando empezaba una película o una comedia, sin embargo ahora es imposible. Hoy todo es espectáculo.
En este columpio de verdades mezcladas con falsedades han nacido reflexiones que nos han llevado a escribir algunos pensamientos concretos.
Giorgio Bongiovanni, un hombre siempre fiel al mensaje que nos ha demostrado en los años, mediante su metamorfosis, que se puede cambiar y que la fuerza de nuestra Fe es la que determina la eficacia de ese cambio. En todas las conferencias a las que participamos es una “sorpresa” ver como cada vez tiene una respuesta para todos: y no es fácil tener una respuesta para todos: fieles, combatientes, desilusionados, ilusos…
Es así que pensamos en el Maestro: un “hombre” que tiene una respuesta para todos, que ve nuestros verdaderos sentimientos, lo que nos anima, que tiene piedad de nosotros, de nuestros castillos en el aire, que cae con nosotros y enseguida nos da Su mano para levantarnos juntos, es maravilloso.
Esto es lo que entendemos por –comer el pan de la vida- y Giorgio Bongiovanni lo pone en práctica modelándose al mensaje de Cristo hasta el punto que mensaje y mensajero son lo mismo.
Así como Salvatore Borsellino dice de su hermano Paolo: en el trabajo y en la vida él era igual.
En un mundo donde parece que es una obligación llevar la máscara, donde se mezcla lo verdadero con lo falso, donde los políticos hablan de Democracia y usan las armas, donde los jefes religiosos hablan de caridad y ostentan joyas y ropas carísimas, donde el hombre común ha caído en la trampa del querer aparentar como el hombre rico y ambos, en virtud de esta bestia, siguen erigiendo delante de los ojos pesados velos de Maya dejando al hermano en el suelo, este es el mensaje para todos los hombres: comamos el pan de la vida.
Se dicen muchas palabras y Giorgio Bongiovanni no necesita de seguro nuestras “alabanzas”, el fin de este escrito no es elogiar al hombre, sino más bien a la energía Crística que le anima y que se aloja en él.
Es fácil pensar y decir que para Giorgio todo es fácil, él los ve, habla con esos seres maravillosos, escucha las palabras del Maestro mirándoLe, se inclina ante la belleza del rostro de la Madre de todos ¿… Es quizás así de fácil sangrar todos los días desde cinco partes distintas de su cuerpo?
Nos damos cuenta de que el corazón tiene que llamar la atención a la mente que ya deja de dedicar su atención al mensaje para detenerse sobre los detalles … y quizás sea justo así, que la mente pueda analizar y comprobar cada detalle, pero también ella se tiene que parar ante la presencia de una belleza tan grande, la belleza de la verdad, la verdad que nos hace libres, ser siempre nosotros mismos en unión con el Padre, iguales dentro y fuera.
Quizás hoy comprendamos un poco más el significado de esas estupendas y potentes palabras que el mensajero nos ha dejado el 8 de diciembre del 2008 – YO NO OS TRAICIONARE NUNCA-.
La perfección no es de este mundo, pero Dios llega hasta nosotros en un cuerpo de hombre.
Y es perfecta su forma de hablar, humilde su caminar y grandiosa su obra.
Recuerdo un estribillo que he oído y cantado en su tiempo en la iglesia: “… nada me puede faltar en tus prados y es así.
Felicidades a todos por este nuevo año sin olvidar siempre que Dios es la fuente y el fin.

Paron Valter y Della Coletta Mara
Pordenone (Italia), 2 de enero 2009

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