Home Crónicas de las Arcas 2009 ¿Para qué fue creada la ONU?
¿Para qué fue creada la ONU? Imprimir
jesusonu¿PARA QUE FUERON CREADAS LAS NACIONES UNIDAS?
En muy pocas palabras, una pregunta que abarca al mundo entero, o casi a todo el mundo, o mejor dicho, que debiera abarcar a todo el mundo sin exclusión. Permítanme decirles que no es ésta una pregunta al azar o porque una mañana me levanté y pensé que había que hacerla y al mismo tiempo tratar de contestarla, sino que fue algo que empezó a golpearme los ojos, la mente y el corazón. Entonces empecé hacer memoria de las muchas cosas que había leído, de las muchas reuniones en que participé por el medio ambiente, charlas sobre el calentamiento global, temas tan cruciales como la agricultura y la importancia que tiene la alimentación en el mundo, la energía nuclear y un aspecto más reciente, el de las energías renovables en su campo más amplio  solar, eólica, mareomotriz, etc.), y en el 99% de todas estas iniciativas, reuniones, conferencias, lecturas estaba presente de alguna manera este organismo mundial llamado “Las Naciones Unidas” –O.N.U-.  Y a estos eventos le podemos sumar la tan recordada cumbre de Río 92, o el Protocolo de Kioto, o la declaración de los Derechos Humanos y un tema muy importante, la incidencia que este organismo tiene cada vez que se plantea la posibilidad de algún evento bélico, sea de la naturaleza que sea, llámense guerras o invasiones, o ataques preventivos, etc., etc.
Todo ésto apenas es un recordatorio a modo de introducción, de una pregunta sencilla pero que abarca muchos puntos y encierra en si misma muchas interrogantes a ser aclaradas. Apenas soy un ciudadano en el mundo que busca responder algo de esta pregunta y no siendo un experto, sino que soy un habitante de este planeta, que piensa, que siente y que no encuentra muchas respuestas en un mundo que está bastante convulsionado y con serias posibilidades de extinguirse a muy corto plazo. Con esto quiero decir que no estoy dispuesto a que manejen mi pensamiento, mis emociones y la sensibilidad que corre por mis venas, porque por mis venas corre sangre viva y no hielo seco y esa sangre es bombeada por un corazón que está vivo y no por una máquina. Lo que debe quedar claro desde un principio que mi idea es dar elementos para la reflexión, para que otros habitantes de este mundo, en la coincidencia o en la discrepancia, piensen, razonen, opinen y si en algo pudiéramos estar de acuerdo y ese algo es positivo, es a favor de la vida y la salvaguarda de nuestro planeta, podamos trabajar en ello sin demora, procurando dejar a esta humanidad de hoy la posibilidad de reaccionar y pensar por si misma qué mundo quiere y pon ende poder dejarles a las futuras generaciones un mundo un poco mejor, por lo menos un mundo en el camino de las transformaciones positivas.
Comencemos por analizar los hechos más salientes que llevaron a crear las Naciones Unidas, el por qué y el para qué, las razones esenciales de dicha creación y el valor real que este organismo tuvo, tiene y tendrá en la comunidad internacional, que se supone que somos todos los habitantes de este planeta llamado Tierra.
Después de la segunda guerra mundial y en un contexto internacional que se dividía en dos polos, en dos tendencias diferenciadas entre si, resultaba más que necesario la creación de un organismo mundial que pudiera por lo menos en los asuntos más importantes, salvaguardar a un planeta que había vivido una convulsión tan grande y una división que ya en ese entonces había puesto en riesgo la posibilidad de vivir más o menos en paz y en goce de una libertad que permitiera al ciudadano del mundo, moverse por el mismo sin demasiados sobresaltos.
Es entonces que desde aquéllos años el rol de la diplomacia, la comunidad internacional, los derechos y deberes de la “ciudadanía mundial”, con un plus tan importante como la “Declaración Universal de los Derechos Humanos”, derechos que se constituían como una “ley madre” para toda la comunidad mundial, marcarían un antes y un después, porque desde ese momento los países miembros debían hacer suyas estas declaraciones y adecuarlas a sus respectivas leyes, y el ciudadano podría ampararse a los derechos, donde la justicia sería tal, la libertad el pan de nuestro de cada día, porque si un país no cumplía con estas “garantías”, existiría un garante mayor, una ley incondicional amparada por las “Naciones Unidas”. ¿Cuánto de ésto se cumple en nuestros días y cuánto se cumplió en el pasado y qué posibilidades tenemos que se cumplan en el futuro próximo? ¿Y en el caso que el balance no nos diera muy positivo, no sería hora de que nos replanteáramos una transformación de dicho organismo?
Por eso considero necesario desarrollar en distintos capítulos lo que ha sucedido, lo que hoy sucede y cuáles pudieran ser las posibilidades de un cambio sustancial, de una transformación que nos ayude a cambiar la Historia, esa historia que contarán nuestros hijos y nuestros nietos.

CAPITULO 1
Empecemos por un tema fundamental que es el del medio ambiente. Un punto crucial de referencia y de acción concreta como lo es el PNUMA, Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. El PNUMA, que está íntimamente ligado al PNUD, que es el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y a su vez éstos están ligados a otros organismos que iremos viendo en la medida del desarrollo de este y los siguientes capítulos.
Después de la Cumbre de Río, llamada “Eco 92” y del plan que surgió de dicha cumbre, la tan renombrada “Agenda 21”, el tema ambiental adquirió una mayor importancia, que hasta ese momento no se le prestaba mucha atención, desligando totalmente a la ecología de las distintas actividades que los seres humanos hacíamos sobre nuestro planeta, el cual habitamos, haciendo uso de todos los recursos naturales como si éstos fueran infinitos.
Es en aquéllos años que el llamado de atención hacia nuestro planeta, realizado por científicos, por investigadores independientes y probablemente muchos de ellos trabajando para las Naciones Unidas, encendieron la alarma para llamar la atención y decirle al mundo, “si no tomamos en serio el tema del medio ambiente, todo lo que está ocurriendo con la capa de ozono, la desertificación, sobre todo el destrato hacia el pulmón del mundo el Amazonas y que otros grandes problemas ya se preveían y que en los años sucesivos tuvo que proclamarse el Protocolo de Kioto, que es la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, hasta llegar a nuestros días, en que los niños ya saben que la ecología no es sólo que en el suelo no hallan papelitos, sino que saben de la capa de ozono, tienen noción del cambio climático, y entienden el por qué del calentamiento global, lo que seguramente no entienden como hemos dejado que se llegara al “punto de no retorno” en el que nos encontramos en este 2009, 17 años después de aquella cumbre de Río. Mucho se sabe ahora sobres estos temas y a todos los niveles, -científico, político, social, educativo, etc., etc.´-. ¿Pero cuánto de todo esto se ha puesto en práctica, cuánto tiempo se ha perdido en papeles, cumbres de presidentes, cumbres de ministros, etc., etc.? Como la “XIII Reunión del Foro de Ministros de Medio Ambiente de América Latina y el Caribe, realizada en Río de Janeiro del 22 al 23 de octubre del 2001, donde el punto número uno fue: el fortalecimiento del foro de ministros y el plan de acción regional estratégico 2002-2005 donde parte del temario de aquél entonces fue el Protocolo de Kioto, contaminantes orgánicos persistentes; Protocolo de Cartagena sobre bioseguridad, protección de la capa de ozono, desertificación, sequía y degradación de la tierra, bosques, recursos hídricos y ecosistemas, etc., etc. Apenas una mención de un hecho importante acaecido en el 2001 y con perspectivas hasta el 2005 y a mitad de camino de lo que había sido Eco 92, sólo titulares de algunos puntos tratados, pero un ejemplo que nos da una idea de los pasos que fueron dados a través de estos años, por los organismos más competentes de las Naciones Unidas.
Entonces sabemos que existe un organismo como el PUNMA, dependiente de las Naciones Unidas y de la importancia que este tema tiene hoy por hoy en todo el mundo y seguramente algo habrá que hacer.
Ahora bien, ¿es suficiente que el mundo sepa de estas cosas, que las Naciones Unidas hallan hecho tantas cumbres, foros, reuniones y que se halla exhortado a los estados a cumplir las resoluciones? Resulta difícil ver cuál es el punto que no se ha entendido, sobre la urgencia de tomar medidas para poder revertir este proceso que como muchos científicos ya han dicho que estamos en medio del “punto de no retorno”. Las Naciones Unidas como organismo, los estados y la comunidad internacional, ¿por qué han hecho oídos sordos a estas investigaciones, a la exhortación de muchos científicos que aseguran que “no va más”, que es ahora o nunca? Es aquí donde las Naciones Unidas deberían ponerse al frente de todo esto y mostrar al mundo entero con la más amplia transparencia, la situación tal cual es, la realidad, los datos concretos, junto al aporte de muchos y apostando a una solución en conjunto.
En este 2009 las perspectivas de dar un giro sustancial son óptimas, porque nos encontramos en medio de una crisis económica, social, ambiental, donde muchos valores han caído al suelo, pero al mismo tiempo tenemos la oportunidad de ser sinceros con nosotros mismos, diciendo la “verdad a la cara”, reconociendo que hemos cometido muchos errores y horrores, que como humanidad estamos tocando fondo y que ir más al fondo significa el fin de esta oportunidad que nos da la vida, para que nos comportemos como hermanos que habitan una misma casa.
En conclusión las Naciones Unidas como organismo que puede convocar a los estados de todo el mundo, deberá hacerse un replanteo profundo y una autocrítica enfrentándose al espejo de la realidad y tomar en serio su rol como un organismo que nuclea a las naciones. Las Naciones Unidas debe trascenderse a si misma y cumplir con los designios de este tiempo, que a mi humilde entender tiene que jugarse el todo por el todo, ya que quizás tengamos poco tiempo, un tiempo que se torna más precioso y más escaso, lo cual nos indica que no se debe perder ni un minuto.
El reloj ya marca su tiempo, es hora que los ciudadanos del mundo ocupemos nuestro lugar, haciendo todo lo que esté a nuestro alcance y al mismo tiempo exigiendo a nuestros gobernantes que de una vez por todas hagan lo que tienen que hacer por el bien de todos.

Daniel Amaral.
Montevideo, junio 2009

P.D.  Próxima entrega en: ¿PARA QUÉ FUERON CREADAS LAS NACIONES UNIDAS? Capítulo 2: ¿Qué Rol cumple la Agencia Internacional de Energía Atómica? (AIEA)
 

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