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walkingafrica1JUSTICIA, VERDAD, DERECHOS EN EL MUNDO GLOBAL
Por Francesca Panfili 10.10.11
La experiencia concreta de FUNIMA International
A casi un mes de la Marcha por la Paz Perugia-Asís expresamos nuestras reflexiones en relación a la primera actividad de la delegación de FUNIMA International de la ciudad de Gubbio, en la sede de la organización de la Marcha. Los números de la Marcha demuestran que hoy los jóvenes no están adormecidos. "¡Que gane la vida!

A cargo de Francesca Panfili 
Representante de FUNIMA International en Gubbio
El pasado 16 septiembre tuvo lugar en las oficinas de la Municipalidad de Gubbio (un edificio del siglo XIV) el primer encuentro en vistas de la Marcha por la paz Perugia-Asís, organizada por los chicos de la Asociación “Informagiovani” de Gubbio. 
El evento estuvo caracterizado por una secuencia de intensas experiencias de vida relacionadas con los movimientos de resistencia promovidos para evitar sucumbir a la deshumanización del “mundo globalizado”. En este marco también FUNIMA International tuvo la posibilidad de dar testimonio de la acción concreta desarrollada cada día por esta asociación ONLUS, con la ayuda y la pasión de muchos voluntarios, sobre todo jóvenes, para fomentar una mayor justicia social y más derechos en el mundo.
La ponencia presentada por FUNIMA bajo el título “Justicia, Verdad, Derechos en el mundo global”: la experiencia concreta de FUNIMA International abrió una reflexión sobre las consecuencias de la globalización a la luz de una nueva forma de entender este concepto, poniendo el acento sobre los aspectos de la integración, como redescubrimiento del prójimo, como forma de resistencia a la lógica del aprovechamiento, a la injusticia social y a la desinformación general, que caracterizan a la sociedad contemporánea.
Efectivamente en este mundo global urge tomar decisiones, sobre todo en este difícil momento de crisis económica y social. Después de más de veinte años de la caída del muro de Berlín, que marcó oficialmente el fin de la era bipolar en la que el mundo estaba dividido entre América y Unión Soviética. Aquella que fuera definida en ese entonces por muchos estudiosos como la "benévola globalización", hoy se presenta como un modelo de desarrollo fallido y lleno de contradicciones. Si antes se creía que el capitalismo americano, caracterizado por el libre mercado y por la lógica de la ganancia, era infalible y podía representar el mejor camino para el desarrollo de los países del Sur del mundo, hoy la crisis económica global nos demuestra lo contrario. Parece que algo salió mal y quienes pagan los platos rotos, como ha ocurrido siempre en la historia, son los más “pequeños”, los últimos y los olvidados: los países del llamado “Tercer Mundo”.
El desorden económico y financiero que hoy vivimos parece coincidir perfectamente con la crisis de un modelo de consumo y un estilo de vida que encierra el concepto de globalización.
walkingafricaLas consecuencias de este sistema, basado en la riqueza que los “últimos” del mundo pagan a un alto precio, están a la vista de todos.
Esta crisis, ligada estrechamente a lo que la globalización ha brindado, nos lleva a reflexionar sobre algunos temas de los que tanto se habla hoy en día, como la crisis de la deuda, las guerras y la desinformación.
En relación al primer aspecto, en estos días estamos cada vez más acostumbrados a hablar de deuda, de especulación, de spread y te tasas de interés. Nos dicen que hemos contraído una deuda desde el día en que nacimos: paradójicamente, por el simple hecho de haber venido al mundo, tenemos que pagar esta suma a lo largo de toda nuestra existencia. Si se analizara cuidadosamente la cuestión, se descubriría quiénes son realmente los acreedores a quienes le debemos el dinero, acreedores que tienen una responsabilidad chantajista hacia toda la humanidad y que no pueden ser simples ahorristas. Los sujetos económicos que se han enriquecido principalmente durante esta crisis son efectivamente los bancos, que junto a las organizaciones criminales internacionales, a las mafias, a los traficantes y a los productores de armas, siguen aumentando sus ganancias de manera exponencial, a pesar de que los ciudadanos vivan en la pesadilla de no llegar a fin de mes. De hecho, las instituciones de crédito, las mafias y la industria de armas
han sido capaces de influenciar la historia de todas las naciones. Por ejemplo la inestabilidad política albanesa de mitad de los años 90' fue en buena parte la consecuencia del crecimiento de grupos mafiosos muy bien conectados con las organizaciones implicadas en la violación de las sanciones a Serbia y en llevar armas a  Bosnia-Herzegovina. Otro triste ejemplo está relacionado con el  desmesurado genocidio entre los Tutsi y los Hutu, al cual el mundo y la comunidad política internacional asistieron silenciosamente, que en el 94' fue alimentado gracias a las  las consistentes importaciones de machetes desde China, adquiridos anteriormente en vista de una matanza preorganizada.
Junto con el tema de la deuda y de la crisis económica, la otra realidad consiguiente a la globalización está representada por la información que tiende a crear realidades ficticias y paralelas y es responsable del encubrimiento y de la omisión de la verdad. Los medios de comunicación globales son capaces de aprovechar las modernas tecnologías para llevar a cabo operaciones de propaganda, efectuadas para crear en el imaginario colectivo: estereotipos, visiones del mundo compartidas, medias verdades, episodios de ingeniería histórica y creación de enemigos contra los cuales el mundo occidental y las masas puedan arremeter. Sobran los ejemplos de desinformación que han cambiado el curso de la historia, desde el 11 de septiembre, a la guerra contra el terrorismo, hasta la reciente guerra en Libia, para la cual  Italia ha gastado hasta el día de hoy más de 700 millones de euros, a pesar de la crisis económica que vive el país. Detrás de la creación de estos pseudo-acontecimientos, está la dirección oculta de las Agencias de Relaciones Públicas, como la Hill & Knolton o el Lincoln Group, que deciden, al menos en gran parte, la agenda setting de la información global y que actúan tanto en períodos de paz como de guerra, poniendo en escena mentiras y operaciones de propaganda. Un significativo ejemplo de esto fue el rol que tuvieron estas agencias inmediatamente después del 11 de Septiembre, decidiendo las noticias, para justificar el ataque americano y occidental a Irak y a Afganistán, con el beneplácito de la comunidad internacional. De hecho se inventaron noticias falsas como la relativa a la construcción de armas inteligentes por parte del Irak de Saddam Hussein a través de la masiva importación de PlayStation2 (noticia publicada por el conocido periódico americano New Scientist) anterior al ataque de las torres, o bien el falso montaje, para justificar la presencia de armas químicas, ligado a un fantasmal dossier de 2003, varias veces citado por Tony Blair y Colin Powell, confeccionado para la ocasión por el científico David Kelly, quien se habría suicidado bajo circunstancias misteriosas después de haber declarado la falsedad de este documento. En este sentido quien controla la información, controla las noticias que se brindan a la opinión pública y por lo tanto las mentes y los estilos de vida globales, especulando con los miedos y los prejuicios colectivos.
El control de la información es tan importante que expertos como Deak lo consideran igual al de la logística militar para los ejércitos. Por lo tanto quien tiene en sus manos la información controla en gran medida el destino de la humanidad, aquella en la cual hoy nos toca vivir es una clase de guerra psicológica en la cual lo falso se acepta como verdadero, concretando el aforismo orwelliano “quien controla el pasado controla el futuro, quien controla el presente controla el pasado.”
La desinformación actúa creando enemigos que, sobretodo en occidente, coincide filosóficamente con lo que se puede definir alguien ajeno a ti, el diferente, el extranjero, el inmigrante, el musulmán y aquél que proviene del Sur del mundo, pero el miedo y la fobia por el Otro, con los cuales la sociedad global nos pone en comunicación, en cambio para nosotros puede representar una verdadera riqueza que va más allá de los lugares comunes y de las genéricas esteriotipaciones.
Al ir hasta el fondo del sistema y analizar las perspectivas culturales que ofrece la globalización, un movimiento de resistencia para nosotros que formamos parte de FUNIMA International podría estar representado precísamente por la reunión con el Otro (...), o bien con las diferentes culturas que pueblan el mundo, con la individualidad única que el ser humano nos otorga. A pesar de esto, como nos recuerda el economista Serge Latouche, el occidente tienda solamente a la igualdad de derechos post mortem, vale la pena apostar a que exista un espacio común de coexistencia fraternal que se pueda redescubrir y construir.

Es en este sentido que para FUNIMA International este horizonte representa un objetivo concreto y un movimiento interior y exterior de resistencia hacia las contradicciones de la globalización y de la deshumanización del mundo actual. De hecho, el objetivo de FUNIMA no es únicamente el de brindar una ayuda concreta a los niños que viven en zonas problemáticas de América Latina, sino también el de denunciar las injusticias sociales y las contradicciones que caracterizan al mundo, siguiendo el ejemplo de Giorgio Bongiovanni, fundador de la asociación ONLUS. Es gracias a la labor concreta que Bongiovanni lleva a cabo en diferentes ámbitos, basándose en valores de justicia, verdad y paz, que nos hemos comprometido en formar parte de FUNIMA. Por lo tanto nos hacemos cargo del llamado realizado por el Padre Alex Zanotelli en la quintuagésima Marcha por la paz Perugia-Asís ideada por el pacifista italiano Aldo Capitini, en la cual participó también FUNIMA, pidiendo justicia, verdad y paz para los pueblos de la Tierra: Dejemos de lado nuestras divisiones, volvámonos una sola cosa, salgamos a la calle para gritar nuestras ideas, no a los gastos militares, a las enormes inversiones en armas, en muerte.
¡Que gane la vida!               

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