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marcomPor Marco Marsili

El día 17 de Marzo, junto a Francesca, viajamos desde Gubbio hasta Sicilia para participar en la Conferencia en Memoria del gran Eugenio Siragusa, organizada por Enzo Tata en colaboración con los Hermanos del Arca del Águila de la ciudad de Belpasso (Catania).

No puedo ocultar que tener la posibilidad de visitar los lugares en los que vivió Eugenio para nosotros tiene el mismo significado de un Peregrinaje, sin “parafernalias” y sin muchos rituales, pero con la emoción espiritual que, por momentos, nace del corazón llegando a los ojos para regalar instantes de emotividad.

Quizás el hecho de sentirnos tan involucrados puede llegar a parecer inexplicable dado que en esta vida tanto Francesca como yo no pudimos conocer a Eugenio, sin embargo la verdad es que por este hombre sentimos un amor tan profundo y sincero que simplemente si me detengo por un momento a contemplar en mi corazón lo que siento por él inmediatamente mi alma se eleva en un feliz remolino de sintonías impulsadas por un irresistible transporte interior, capaz de conmoverme hasta las lágrimas. Es normal que a algunos les parezca “extraño” pero estoy seguro de que otros comprenden perfectamente esta sensación.

Al llegar a Roma, al aeropuerto de Fiumicino, pudimos abrazar a nuestros queridos Hermanos: Thomas, Alice y Paolo, que habían llegado desde el Arca María Santísima de la ciudad de Ancona. Y con el entusiasmo de los enamorados despegamos hacia Catania, donde nos esperaban nuestros amigos: Giorgio, Antonio y Carmela que nos recibieron con una amabilidad exquisita y con una máxima disponibilidad, haciéndonos sentir en seguida como si estuviéramos en casa. Y no es una forma de decir.

Mientras nos dirigíamos a la sede del Arca de Belpasso, llenos de admiración por ver el Volcán nevado, pudimos visitar la Sciara di Borrello de Belpasso y fuimos hasta la gran piedra lávica en la que entre 1987 y 1988 el joven Rosario Toscano, un quinceañero de la zona, recibió numerosos Mensajes de la Santísima Virgen Regina della Pace (conocida como “Virgen de las Rocas”), a menudo sus visiones ocurrían ante la presencia de cien mil personas. Sin embargo hoy ya no es posible acceder directamente a la gran piedra (porque fue encerrada en un cilindro transparente de plástico duro), la energía se percibe claramente tanto en las cercanías de la Roca como en el camino que conduce a las grutas naturales que se abrieron con el paso de los derramamientos de lava y que continúa hasta la estatua del Cristo Resucitado que mira al Etna (“La Montaña”, como la llaman los cataneses) y llega al lugar de las mismas Apariciones marianas. Durante las mismas, cabe aclarar, algunas veces también había estado presente Eugenio Siragusa. En ese lugar bendecido por Dios ocurrieron muchos milagros, curaciones inexplicables y Señales celestes (como el famoso “Milagro de los dos Soles”) y además hubo encuentros especiales, de carácter espiritual, como  el que tiene que ver con una desconocida Hermana Ermitaña (según lo que nos contaron en el lugar) que dio pruebas de poseer poderes espirituales y que tuvo la oportunidad de hablar con el mismo Eugenio que se encontraba allí con algunos amigos, y que luego declaró que esa mujer era “un Instrumento de la Divina Madre”. Cuando nos enteramos de esta anécdota quedamos muy impresionados y sobre todo Francesca sintió una emoción muy fuerte que se leía claramente en su mirada.

Al entrar al Arca del Águila en lugar de descansar nos pusimos a leer varios libros, revistas y “documentos antiguos” de los años en los que Eugenio recibía los Mensajes del Cielo. Luego, para mi absoluta sorpresa y con infinita felicidad, pude apoyar mis dedos en el teclado que él tocaba en los años '70 y en el que componía las arcanas melodías de la Atlántida, los Geroglíficos Musicales de  Shangri-Lah, la Música Terapéutica Astral y las notas armónicas inspiradas por la Inteligencia Creativa que moraba en él. A pesar de que el órgano ya no funcione mientras mis dedos recorrían las teclas interiormente sentí esos sonidos celestiales y juro que apenas pude contener las lágrimas. Es inútil decir que llevaré para siempre en mi corazón esta experiencia.

Después de almorzar todos juntos en el Arca del Águila seguimos nuestro Peregrinaje con el mejor “guía” que podíamos imaginar: Giorgio Barbagallo, siempre listo para responder a nuestras numerosas preguntas y a nuestra sed de anécdotas. Al volver a subir por el Volcán nos detuvimos frente a la “Casa Blanca”, el Arca histórica del Etna en la que Eugenio, en su plenitud operativa, recibía a muchísimas personas deseosas de conocimiento. Luego nos quedamos por un tiempo en la placa de mármol en la que figura una frase del Evengelio de Juan: “YO SOY EL CAMINO, Y LA VERDAD, Y LA VIDA; NADIE VIENE AL PADRE, SINO POR MÍ”; el mismo Eugenio se hizo tomar una fotografía junto a esta lápida y para nosotros fue algo muy emocionante poder tocar con nuestras manos ese mármol. Después de haber visitado las Encinas presentes en el Monte Sona donde por primera vez Eugenio se encontró con “los Maestros de la Dulce Mirada” y luego de haber caminado por el borde del cráter apagado seguimos subiendo por el Etna hasta el refugio en el que la luz de la luna iluminaba el contorno nevado de la Montaña provocando en nosotros una sensación de paz total. Entonces recorrimos el sendero y antes de regresar a la sede de Belpasso visitamos lo que ha quedado del viejo “Centro Studi Fratellanza Cosmica” (Centro de Estudios de la Fraternidad Cósmica) y del “Centro Sperimentale GEOFISIOBIOPSICOTERAPIA Psicosomatica Biodinamica”, donde se ponían en práctica los consejos de la Medicina Extraterrestre Aplicada. Fue un momento muy intenso en el que comprendí interiormente que el amor por Eugenio no tiene que ofuscar la visión de la realidad objetiva. Y la realidad objetiva es que ahora, en este preciso instante, los gloriosos años que vieron nacer esa operatividad ya han pasado y con ellos aún más pasaron las piedras, los edificios, los lugares en los que aquella operatividad se manifestaba. Pero en el Eterno Presente esa Obra no ha perecido, porque hoy ha asumido formas y metodologías diferentes capaces de llegar al hombre contemporaneo. Eugenio abandonó su cuerpo físico, pasando a mejor vida. En cambio el Espíritu de Verdad, que ayer actuaba a través suyo nunca morirá y claramente hoy actúa a través de otros Instrumentos. Instrumentos que tal vez, quizás, no saben nada de Extraterrestres ni de la historia del Contactismo, pero que igualmente han sido inspirados por las Inteligencias Superiores. ¿Por qué no? ¿Quién puede impedirlo? ¿Acaso alguien puede impedirle al Espíritu de Verdad que se manifieste como, donde, cuándo y con quien Él quiera? Claramente sería bonito, según mi opinión, volver a proponer determinadas prácticas y actividades, sin embargo tenemos que admitir que la Obra no puede quedar vinculada a estelas de nostalgia y de afectos humanos, por lo tanto tenemos que aceptar la Voluntad de las Inteligencias Superiores que instruían y que siguen instruyendo los Designios Celestes: si el Cielo así lo quiere determinadas prácticas y actividades se volverán a plantear, de lo contrario, si no fuera así, tendremos que reconocer que dichas prácticas hoy en día ya no tienen el sentido que tenían ayer y tendremos que aceptarlo, siendo conscientes de que sin lugar a dudas esas prácticas y actividades hoy son otros quienes las llevan a cabo, de una forma u otra. Y esta conciencia tiene que ser serena. A pesar del afecto, a pesar de la nostalgia, a pesar de todo. Creo que es algo bastante lógico.

Al regresar al Arca de Belpasso, después de cenar fuimos a buscar a Giovanni Bongiovanni que nos esperaba sonriente en el aeropuerto y luego volvimos nuevamente al Arca con él, con una alegría aún más grande gracias a su presencia siempre fuerte, alegre y fraternal.

A la mañana siguiente tuvimos el gran honor de dirigirnos hasta Floridia, para conocer a la madre y al hermano (presente con su mujer y su hijo) de nuestro amado Giorgio Bongiovanni, precisamente en su casa, en su ciudad natal. Conocer a su madre fue como estar frente a una santa. A pesar de su edad su energía positiva es intensa y contagiosa: es una mujer valiente, de una actitud generosa y acogedora, llena de atenciones para cada uno de los presentes, una mujer con una inteligencia íntegra, con modales delicados y sinceros, con una mirada y una sonrisa genuinos; una mujer que vive y sabe que vive una maravillosa historia de Amor con Dios. Una mujer de oración, muy devota a la Virgen, una mujer feliz, incluso bien dispuesta a las bromas, capaz de hacer sentir a todos cómodos y que transmite una enorme serenidad a quienes tiene enfrente. Cuando supo que Francesca, que también es el segundo nombre de la madre y yo vivimos en Gubbio, al ser una enamorada de San Francisco, comenzó a llamarme con el nombre de “Francisco” y, entre una broma y una mirada cariñosa entramos en sintonía y, no se cómo decirlo, establecimos una comunicación silenciosa que me hizo sentir la grandiosidad de esta mujer, madre de un Estigmatizado, madre de hijos que dedican su vida a la Verdad. Sentí el impulso interior de regalarle mi rosario de madera de olivo que compré hace algunos años, mientras estaba con Giorgio en Asis... ella se puso realmente muy feliz y en ese momento Sonia Alea se acordó de unas palabras que la madre de Giorgio, pronunció con fuerza en otra ocasión  mientras tenía en manos el rosario:

“¡CON ESTO EN LA MANO DESAFÍO AL MUNDO!” Una santa...

Igualmente me sentí honrado de poder estrechar la mano de Filippo Bongiovanni, sentí una simpatía instintiva hacia él y en sus ojos reconocí el brillo de la mirada de Eugenio Siragusa que siempre ha iluminado su corazón e inspirado su vida. Nos dio gusto entregarle en mano los primeros tres números del Opúsculo “NUOVA POSEIDONIA” (Nueva Poseidonia, en el que hemos recopilado los Mensajes Celestes transmitidos por Eugenio y por Giorgio) con las mejores esperanzas. Qué esa Única Llama ilumine a todos los que buscan la Verdad sinceramente, esa Única Llama que más allá de cualquier dirección humana sabe colmar todas las distancias. No puedo olvidar que, antes de saludarnos, la madre de Giorgio estrechó sus manos con las mías y mirándome a los ojos dijo: “¡Si me llego a enterar que habéis venido a Sicilia y no pasasteis a visitarme me ofendo! ¡Lo digo en serio!”

Que Dios la bendiga, siempre.

Pocos minutos después de partir de esa casa bendita Giorgio vivió una Sangración de los Sagrados Estigmas, ante la presencia de su amada madre. Un momento de inimaginable potencia espiritual.

Salimos de Floridia y nos dirigimos hacia Siracusa donde nos encontramos con otros amigos y Hermanos que habían viajado especialmente para participar de la Conferencia en Memoria de Eugenio, entre ellos se encontraban Saro Pavone, Enzo Tata, Giorgio Barbagallo y todos los que colaboraron para que todo saliera bien en el evento presenciado por personas muy atentas e interesadas (tanto en la sala como a través de streaming) que plantearon interrogantes muy importantes haciendo preguntas pertinentes y profundas. En un determinado momento, conociendo nuestro enamoramiento por Siragusa y por todo lo que tiene que ver con su figura, nuestro amigo Saro nos llamó a Francesca y a mi para que subiéramos al escenario para que diéramos un breve testimonio y para hacernos un regalo que para nosotros era totalmente inesperado: una copia del libro original “I Giganti del Cielo” (Los Gigantes del Cielo) que en su época lo había recibido directamente por manos del mismo Eugenio... ¡una sorpresa en vivo y en directo! Este regalo nos conmovió profundamente. Gracias Saro, sabes cuánto vale para nosotros un gesto como este de tu parte, te estamos inmensamente agradecidos, con todo el Bien que podemos desearte.

Durante la tarde además de la presentación del documental: “Eugenio Siragusa: IL CONTATTATO. Una storia vera” (Eugenio Siragusa: EL CONTACTADO. Una historia verdadera) se proyectaron varios videos, algunos de los cuales eran poco conocidos por el público en general, sobre los momentos en los que él hablaba con la gente para explicar las cosas del Cielo y para advertir y aconsejar al hombre de la Tierra.

Giorgio Bongiovanni pudo expresar su amor por Eugenio y el profundo y sincero respeto por todas sus decisiones, además de responder a las preguntas del público con su impecable maestría para tratar los argumentos de alto contenido cósmico y espiritual.

Finalmente Saro Pavone describió con gran competencia las pinturas proféticas de Bruce Pennington, según las interpretaciones espirituales que el mismo Siragusa atribuía a dichas obras inspiradas.

Al final del evento nos dirigimos nuevamente a la Montaña para ir al Hotel Restaurante “La Nuova Quercia” en el que la presencia de Eugenio no pasó desapercibida y su energía se encuentra aún en los regalos (como el cuadro con el Rostro de Jesús y el águila tallada en madera) que en su momento regalara a los dueños del local. Se me llenaron los ojos de lágrimas cuando Giorgio nos mostró la mesa en la que se sentaba Eugenio para pasar veladas enteras instruyendo a los Hermanos. Por unos instantes imaginé esas escenas y tuve la sensación de que mi alma estuviera casi en contacto tangible con la vibración astral de esos momentos que han quedado en el pasado. Quisiera destacar un hecho que sorprendió un poco a Giorgio también: mientras nos encontrábamos allí, nos dimos cuenta de que una única mesa de la enorme sala (prevista para aproximadamente 500 comensales) no estaba preparado para comer. En lugar de platos y vasos había una preciosa composición floral, en el centro de la misma se encontraban tres grandes cálices de plata tallada, uno de ellos (el más amplio) era la réplica exacta del “Cráter de Hermes”, el gran Cáliz que contiene la esencia de las eternas Verdades, y estaba coronado por numerosas espigas de trigo. ¿Acaso es “fanatismo” decir que este hecho, según mi opinión, es una Señal? Bien, si así lo fuera, entonces soy un fanático, un fanático de la Verdad...

Allí, un poco alejados de esa mesa, cenamos todos juntos en un clima de gran amistad y alegría, mientras Giorgio entregaba perlas de sabiduría a todos los presentes, incluídos aquellos para los cuales esa noche era la primera vez.

Después de cenar, a pesar de que ya fuera tarde, a pesar del frío y el cansancio, volvimos a subir al coche para regresar al Monte Sona... ¡pero esta vez junto a Giorgio!

Al llegar al lugar la emoción era palpable e inmediatamente una enorme Nube lenticular llamó nuestra atención ya que se recortaba majestuosa y solitaria en el cielo nocturno. Era hermosa. Poco a poco, envuelto con una manta de lana rústica atada a la cintura y que le cubría hasta los tobillos Giorgio, rodeado por todos nosotros, se encaminó en medio de la oscuridad hasta las Encinas en las que Eugenio tuvo su Primer Encuentro con los Arcángeles Ashtar Sheran e Ithacar... lo que iluminaba los pasos titubeantes de Giorgio no eran más que dos o tres pequeñas linternas y la luminosidad de la Luna que se extendía en el aire reflejándose en la tierra negra y en la nieve. El hecho de verlo afrontar silenciosamente los lacerantes dolores producidos al caminar junto a nosotros en el terreno lleno de piedras. En un determinado momento, quizás por el intenso frío y por el cansancio, por un instante sus piernas cedieron y si no hubiera sido por su hijo Giovanni y por Sonia Alea, y por nosotros que estábamos alrededor suyo y lo sostuvimos, seguramente habría caído.

¡Fuerza! ¡Grande Giorgio! Guerrero, león, potencia de Dios ¡fuerza! ¡Estamos contigo! ¡No te dejaremos caer! Estaremos siempre contigo para sostenerte en los momentos más difíciles y para darte la prueba de nuestro amor por ti, Lágrima del Cielo. ¡Estamos contigo, Giorgio, adelante! Tú nos enseñas a ser valientes y nosotros haremos de este valor una fortaleza para defenderte cada vez que lo necesites... y a pesar de que no nos lo pidas, seremos nosotros los que lo comprenderemos.

Sin quejarse y sin dar un solo paso atrás Giorgio retomó el camino siendo escoltado por todos nosotros. Mientras vivíamos este gran momento simbólico, Alice y Thomas vieron algunas luces en el cielo y unos “cigarros luminosos” que bajaban verticalmente hasta entrar en el cráter principal del Volcán. Seguramente era una Señal muy importante para estas amables criaturas que acaban de unirse a la Familia de Juan y que ya han demostrado ser ejemplares en su comportamiento. “Bienaventurados los últimos”...

Cuando llegamos casi a los pies de la Encina nos quedamos callados, admirando la gigantesca Nube que ahora parecía haberse movido ligeramente hacia nosotros. En ese momento Giorgio nos aconsejó que nos quedáramos en silencio percibiendo el viento: si eventualmente se llegaba a detener esa sería la señal de la presencia de los Señores de las Estrellas. Ni bien terminó de pronunciar esas palabras el aire se detuvo, quedó inmóvil, quieto, como si nos encontráramos dentro de una habitación gigantesca de paredes transparentes. Este hecho nos impresionó muchísimo y nos quedamos observando silenciosamente el cielo estrellado y la grande e imponente Nube que, sinceramente, tenía todo el aspecto de ser otra cosa...

Luego, cuando había transcurrido aproximadamente media hora, regresamos a los coches y esta vez la gran Nube parecía haber vuelto atrás, en forma imperceptible, hasta su posición inicial...

A la mañana siguiente, antes de almorzar, nos dirigimos por última vez al Monte Sona junto a Giorgio y a Sonia, para honrar ese lugar sagrado a la luz del Sol. Mientras nos encontrábamos allí lo ayudamos a subir por el sendero que lleva a la Encina en la que Ashtar e Ithacar se detuvieron para saludar a Eugenio Siragusa. Al recorrer ese pequeño espacio de tierra Giorgio pudo apoyarse en nosotros, confiando además en nuestras fuerzas para sostenerse. Quizás ese fue el momento que más me conmovió y me sentí partícipe: junto a otros Hermanos yo, “gusano de tierra”, estábamos ayudando a Giorgio Bongiovanni, Mensajero del Altísimo, a caminar hacia la Encina en la que el Renacido Hijo del Trueno habló con los Arcángeles Solares. Sentir intimamente la responsabilidad de dar, con vigor y delicadeza, esos pocos pasos al lado suyo me hizo comprender que Dios, el Omnipotente y Eterno Dios del Cielo y de la Tierra, realmente se sirve de nosotros: míseras y sin embargo divinas criaturas y que a través nuestro plateta el devenir infinito de Su Creación.

Gracias Giorgio... sabemos que nada ocurre por casualidad y que cada cosa, cada acontecimiento, es simbólico... incluso cuando te apoyabas en mi hombro mientras me agachaba para ponerte el zapato que mientras caminabas se había salido de tu santo pie. Y hoy, más que nunca, podemos afirmar con la frente en alto que, a pesar de nuestras bajezas y debilidades, queremos ser tus amigos y Hermanos. Amigos y Hermanos de un auténtico Mensajero de Cristo. Después de haber vivido estos momentos maravillosos seguimos hablando bajo el Sol y Giorgio, como de costumbre, vivificó nuestras almas al hablarnos de las cosas del Cielo.

Regresamos a La Nuova Quercia y almorzamos en medio de un interminable y edificante intercambio de preguntas y respuestas. Al final descendimos de la Montaña para tomar nuestras cosas y reencontrarnos con Giorgio y Sonia para saludarnos. Durante el viaje hacia el aeropuerto vimos a través de las ventanas del coche que arriba del Etna, donde a la mañana no había nada más que un cielo límpido ¡ahora había vuelto la misma “Nube” de la noche anterior! Allí estaba, inmóvil, y allí permaneció hasta que partimos, como si fuera un saludo discreto y evidente al mismo tiempo, un saludo de parte de Aquellos que saben cómo hacerse reconocer por quienes saben reconocerlos...

Concluyo esta Crónica contando lo que Francesca vivió al día siguiente, cuando regresamos a Gubbio. Antes escribí que se había emocionado mucho al escuchar hablar sobre la anéctoda de la Mujer Ermitaña que habló con Eugenio en la  Sciara di Borrello y que la reconoció como un “Instrumento de la Virgen”. Y bien, al encontrarse sola en el Centro Yogananda (donde trabajamos) estaba pensando en ese hecho y en ese momento llamaron a la puerta y cuando fue a abrir se encontró con una señora que a veces (en realidad muy raramente) viene a visitarnos por el gran amor que siente por nosotros. Esta señora vive una situación de Despertar Espiritual muy peculiar. Es una persona muy simple, una agricultora que a lo largo de su vida nunca estudió en los libros de la escuela sino que todo lo que sabe se lo ha enseñado la tierra desnuda y el cielo azul. Ella se obstina, aunque en contra de su familia, en poner en práctica el Evangelio y su piel emana la luz sobrenatural de quien vive en sintonía con la suavidad del alma. Es muy devota de la Divina Madre y cada vez que la vemos nos surge espontaneamente decirle que para nosotros ella es un pequeño ángel de la Virgen. Después de los saludos preliminares esta querida señora le dijo a Francesca que pasaba “solo para entregarle un pequeño regalo insignificante”... en realidad este “pequeño regalo insignificante” (¡que para nosotros tiene un valor inestimable!) era una tarjeta que tenía impresa la imagen de la Virgen con la inscripción “Inmaculada Concepción”, llena de decoraciones florales y sublimes citas que ella había transcrito a mano. Obviamente en el acto tuvimos la certeza de que se trataba de un regalo de parte de la Divina Madre para sellar (sobre todo con Francesca) las Experiencias espirituales fruto del viaje a Sicilia.

Y es con las palabras de este “pequeño regalo insignificante” que quiero concluir esta crónica, dedicándolas a todos los enamorados de Dios:

“SENTÍ QUE EN MI HABÍA UNA FLOR ESTUPENDA
 Y QUE TODOS A MI ALREDEDOR LA VEÍAN Y LA PISABAN.
PERO POR MÁS QUE LA PISARAN LA FLOR NUNCA SE ROMPÍA.
EN MI HAY UNA FLOR CUYOS PÉTALOS SON DE LUZ Y CUYO CENTRO ES DE ESTRELLA, ELLA NO SE
DOBLA ANTE LA OSCURIDAD Y NO PERMITE QUE EL ODIO ENTRE EN MI CORAZÓN.
TU ERES UN HIJO DEL UNIVERSO, NO MENOS QUE LOS ÁRBOLES Y LAS ESTRELLAS;
TÚ TIENES DERECHO A ESTAR AQUÍ.
PADRE,
CUANDO CAMINE EN TU CASA, TE MIRARÉ A LOS OJOS CON LA FRENTE EN ALTO, Y EN ESTE
CORAZÓN ESTARÁ LA PAZ.
PORQUE LA TUYA ES UNA JUSTICIA DE MISERICORDIA.
ES POR ELLO QUE NO TENGO MIEDO ANTE TI: TÚ ERES LA ROCA DE MI SALVACIÓN,
GRAN MAESTRO JESÚS.
GRACIAS MAESTROS MARCO Y FRANCESCA.
MUCHA SUERTE PARA VUESTRO FUTURO”.


Marco Marsili
29 de Marzo de 2016

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