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Giulio-Regeni100Por Karim El Sadi
La historia es una repetición monótona de casos y temáticas que han cambiado, que cambian y que seguirán cambiando a la humanidad.
El hombre es siempre el mismo, es un rehén de las decisiones de quienes lo precedieron. Somos conscientes del poder que nos ha sido dado, pero también somos inconscientes de la autodestrucción que estamos fomentando.
Desde los albores de la humanidad el hombre, por más que poseía todo, decidió desafiar al Omnipotente para ponerlo a prueba, sin tener en cuenta que tendría que sufrir las consecuencias de dicha afrenta a lo largo de la historia. El hombre alcanza metas con un desmesurado esfuerzo  y logra destruirlas con una espantosa banalidad.

Ésta es nuestra historia y será la misma historia para nuestros hijos y para los hijos que vendrán después de ellos. Esas pocas personas que intentaron revertir esta condena son los revolucionarios que luchan para derribar a esos regímenes basados en la ignorancia y en la necedad.
Este es el caso de Giancarlo Siani, Pietro Gilberti y de Peppino Impastato. Además de ellos ahora  conocimos al último, por más que no sea el último, era un friulano llamado Giulio Regeni, de 28 años, originario de Fiumicello, un pueblito de la provincia de Udine. Giulio, siendo un activista de los derechos humanos, viajó por motivos de trabajo hasta Egipto y allí desapareció el día 25 de Enero y la semana pasada fue encontrado sin vida, en el borde de una autopista (no muy lejos de una comisaría). El cuerpo era irreconocible, tenía hematomas por todos lados, la caja torácica destruida, las uñas arrancadas y las orejas cortadas. Parecería ser la escena de una película macabra, lamentablemente no es así, Giulio fue torturado hasta morir. ¿Por quién? Esto no se sabe. O no se quiere saber, porque en Egipto hay encubrimiento.
Es siempre la misma historia, una rutina infinita. Identificación-Secuestro-Asesinato-Archivación. Una siniestra sucesión que se repite cada vez que un hombre con una rebeldía innata intenta abrir la boca cuando no tendría que hacerlo. Pero por una vez Italia no ha agachado la cabeza y ha reclamado que se aclare el caso. El mismo Ministro del Interior viajó hasta El Cairo al día siguiente de la llegada de la noticia para obtener respuestas satisfactorias sobre este homicidio de Estado (¿?). Si, porque en Egipto, durante el régimen del ex general Al Sisi, no era nada nuevo que ocurrieran homicidios misteriosos de ciudadanos opositores a la dictadura; 350 son los casos de secuestros ocurridos en los últimos meses y 136 las víctimas fatales. Los supuestos “partidarios de los hermanos musulmanes” han sido torturados con técnicas barbáricas por funcionarios del Estado, hasta incluso en algunos casos los carceleros han llegado a sodomizar a los prisioneros con bastones u objetos puntiformes de todo tipo y medida. Recordando en cierto sentido las prácticas utilizadas con los “Desaparecidos” de la Argentina, y de hecho no es ni más ni menos que ese el objetivo, arrancar los brotes revolucionarios y ocultar las pruebas.
Una historia antes vista pero que nadie se habría imaginado ver por parte de un Estado considerado “moderado” por la gran mayoría de los Países occidentales. El hecho es que Giulio fue asesinado porque se creía que era un espía, por haberse encontrado en el lugar equivocado en el momento equivocado. Según los investigadores el 25 de Enero el friulano tenía una cita con unos nuevos contactos egipcios a la cual nunca llegó, un grupo armado lo capturó antes. La identidad de este grupo aún se desconoce, tal vez se trate de criminales, tal vez de agentes secretos (es una de las hipótesis). Pero lamentablemente hay algo que es seguro: el joven Giulio fue destrozado vivo.
Egipto pretende archivar el caso. Y mientras tanto representantes de la empresa de energía italiana (ENI) afirman: “Se trata de un caso trágico pero el business debe seguir su curso”. Y claro, no podemos culparlos... El Dios Dinero está primero que nada, incluso primero que los ciudadanos mismos... Sería impensable cortar las relaciones diplomáticas por la muerte de un solo ser humano y sería igual de impensable considerar que un pedazo de papel verde no es más importante que la vida humana. ¡¿O me equivoco?!
Karim El Sadi
11 de Febrero de 2016

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