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Italiano English Português Dutch Српски

z jesus resucitado discipulosA PESAR DE LA OSCURIDAD DE LAS TINIEBLAS, CRISTO ESTÁ EN MEDIO DE NOSOTROS
Por Sandra De Marco

 

Llevando consigo el dolor físico de la enésima sangración de los estigmas y el peso de las pruebas cotidianas, Giorgio Bongiovanni logra apenas juntar fuerzas para poder volver a levantarse y reunirse una vez más con sus hermanos con quienes esta noche quiere compartir una extraordinaria experiencia vivida con el Maestro. Un amor tan grande que no da tregua y que se desborda con naturalidad sobre nosotros: un amor emanado por cada gesto suyo, cada enseñanza suya, cada reprimenda suya. Es imposible no percibirlo. 

Como una llama ardiente roza nuestros corazones, nuestros pensamientos y nuestros miedos. Sin medidas, sin frenos, sin condiciones. Un sentimiento, una vibración tan alta que se puede percibir su fuerza, su ímpetu y no puedes no quedar extasiado. Giorgio se toma apenas el tiempo de tomar rápidamente un café y ya llega a la salida, donde se detiene por unos instantes bajo el estruendo ensordecedor de los motores de los aviones militares que hace ya algunos meses aterrizan y despegan de la cercana base militar de la OTAN en Aviano. Un lúgubre sonido de fondo que enmarca este breve cortometraje, dando lugar a un indecoroso carrusel de pensamientos que se agolpan en pocos instantes. ¿Cuántas veces estos sagrados pies se han posado en estas tierras, en medio de una infinidad de miradas desinteresadas e indiferentes. Hombres y mujeres presos de una moralidad precaria, acostumbrados a ella debido a un inquietante y auténtico oportunismo que los ha dejado ciegos frente a estas señales sagradas y al horror que nos domina. Una tierra en la que el hombre ha relegado a lugares lejanos los iconos del mal, haciendo suyo y amparándose detrás de un "legítimo impedimento" para no alinearse contra cosas más grandes que él. Una tierra en la que la realidad de una guerra inminente se esfuma de forma imperceptible en el cinismo y en esa hipocresía que todavía respira la macabra ilusión que, después de todo esta nueva masacre de inocentes nos permitirá a todos nosotros seguir manteniendo por más tiempo, aún, nuestros privilegios, nuestras comodidades, nuestras riquezas. Ni siquiera los más recientes desastres nucleares, las guerras en curso, el hambre que sigue destrozando a poblaciones enteras y las catástrofes naturales que se abaten por doquier, causan demasiada molestia. En estos tiempos de ordinaria locura, bajo el espectro del silencio y la indiferencia, las mismas miradas hipócritas que se preocupan afanosamente por el futuro de sus hijos solamente se erigen como paladines de la moral, profiriendo ríos de palabras sobre la emergencia del terrorismo, sobre la emergencia de los prófugos, sobre la emergencia del trabajo, sobre la emergencia de los residuos. Mientras que esta tierra les tiene reservada a sus propios hijos una irreversible condena. Porque aquí, acompañadas por el estruendo mortal de los cazabombarderos, yacen silenciosas decenas de ojivas nucleares. Una condena a muerte que amenaza sin ser molestada, la cual es tolerada porque a fin de cuentas estar del lado del más fuerte conviene, asegura un estilo de vida envidiado por muchos. Ni siquiera el famoso centro oncológico ubicado a los pies de estas montañas, uno de los más importantes de Europa, es capaz de resucitar el más vago recuerdo de los efectos de un holocausto nuclear. Ni siquiera las iglesias locales que se llenan la boca de Cristo, atinan a indignarse públicamente frente a una blasfemia semejante. Escalofriantes pensamientos que terminan su rápido viaje para centrarse nuevamente en esas señales, en esa sangre que paso a paso sigue ungiendo aún esta tierra. Mientras mi mirada se remonta hasta el rostro incorruptible de este hombre venido de otros mundos llevando consigo la espada de Cristo. Un hombre venido a despertar y advertir, que éste es el tiempo de Su llegada. Una llamada a alinearse a favor de la vida, contra todo mal, contra toda injusticia. Y a recordarnos, además, que a pesar de los tiempos oscuros, a pesar de la oscuridad, a pesar de las tinieblas, Cristo está entre nosotros. Basta sólo buscarlo.

En pocos minutos llegamos a Brugnera, hasta la sala preparada para nuestra reunión. Maria y Antonio, como siempre con gran esmero ya han dispuesto el material informativo junto al infaltable refrigerio. Giorgio abraza a todos los hermanos presentes y toma la palabra.
Buenas noches. Un abrazo a todos los presentes y a todos los hermanos que están conectados a través de internet. Os pido disculpas por el pequeño retraso pero todavía me estoy recuperando de la sangración de los estigmas, un honor que vivo desde hace casi 22 años. Esta noche quiero relataros una experiencia personal, íntima, que he tenido y que siento que la tengo que compartir con vosotros que sois mis hermanos en Cristo. No la encontraréis en internet, ni tampoco la contaré si voy a la televisión. Divulgaré sólo el mensaje que recibí y alguna que otra imagen, sin dar explicaciones. (ndr. Giorgio se refiere al video que se mantendrá privado y personal). Me siento inspirado por Jesús ya que hay determinadas experiencias que vivo con Cristo que las tengo que mantener en privado y compartir con vosotros el amor y la alegría que me provocan. Porque ésta es una hermosa señal, profunda, que no tiene que suscitar exaltación ni fanatismos. Por más que la experiencia verdadera que vivo en mi cuerpo, estas señales sagradas de sangre que llevo, jamás podrán compararse con ninguna otra experiencia. Ni siquiera la visión espiritual, el contacto espiritual o físico con hermanos extraterrestres puede igualar la profundidad, la grandeza de la experiencia de los estigmas. A excepción hecha obviamente de la visión de Cristo o de la Santa Virgen. Entonces lo que veréis es una experiencia muy bonita que me ha traumatizado y que sólo ahora a distancia de días logro racionalizar. Pero no es la prueba de mi mensaje.
La semana pasada me encontraba en un pueblito de la región del triveneto no muy lejos de aquí, pero del cual no puedo revelar el nombre por razones de seguridad, ya que está estrechamente ligado a mi trabajo de periodista antimafia. A la mañana me dirigía a la oficina de correos y antes de entrar me encuentro con una mujer madura, muy audaz, con actitudes y ropas provocadoras que me detiene y me invita a que la siga y a ir a su casa “Ven a mi casa, te haré feliz”. Entonces le respondo “¿Disculpe? ¿Pero qué quiere usted de mi?”. En cierto momento este ser se me revela. Su tono de voz se vuelve ronco y me dice “¿No me reconoces? ¿No te diste cuenta de quién soy?”. Y yo le contesto “Claro que te reconozco, eres Satanás. ¿Qué quieres de mi?” Y él responde. “Si, soy yo. Puedo ofrecerte lo que quieras, todo lo que te haga falta. Ven, sígueme”. Había otras personas presentes y efectivamente me preocupaba un poco que me escucharan y creyeran que estaba loco, a pesar de que de todos modos parecían estar ocupados y ensimismados en su propia rutina cotidiana. Entonces mentalmente respondí “Sabes que no necesito ésto. ¡Vete!” Y no se hizo rogar, se dio vuelta sin saludarme y se fue refunfuñando. Los estigmatizados, así como el Padre Pio, sabemos que después de estos encuentros con el diablo casi siempre se presenta Jesús: primero la prueba y luego la consolación. Por lo tanto sintiendo Su llamada, la misma voz que escucho cuando sangro, regreso por donde vine, me subo al auto y me alejo de la oficina de correos. Me aparto a una zona tranquila donde no hay nadie y me predispongo para la sangración. Estuve a punto de sacarme los mitones, pero como no sucedía nada, y yo que soy espontáneo incluso con Jesús, le pregunto: “Señor ¿para qué me llamas? ¿Tengo que sangrar? ¿Tengo que recibir un mensaje? ¿Qué quieres de mi? Dime lo que quieres...” A ello la voz me indica exactamente a donde tenía que ir. A vosotros os lo transmito en nuestro idioma italiano, pero es una voz que no se expresa con palabras. Es una sensación interior que me lleva a hacer cosas independientemente de mi voluntad. Entonces voy hasta la periferia de este pueblito, al campo abierto, rodeado completamente por la naturaleza. De repente me encuentro frente a una construcción derruida, supongo que tiene que haber pertenecido a alguna familia noble, precisamente porque está decorada con algunas esculturas. Un lugar olvidado por Dios así como también por los hombres. A su lado veo una antigua capilla abandonada, o quizás sea un convento, en forma de arco y de una profundidad de una decena de metros. A pesar del espléndido día de sol, la luz no lograba entrar allí. En su interior no había nada, sólo oscuridad, estaba vacío, sucio. Os estaréis preguntando cómo llegué allí... y lo único que puedo deciros es que me envió Jesús. Entro y empiezo a caminar por alrededor de siete, ocho metros en la oscuridad casi absoluta. A duras penas se filtra un rayo de luz desde el exterior. En ese momento pregunto al Señor. “¿Porqué me has hecho venir a este lugar?” Pero no porque tuviera dudas. Otras veces lo he explicado, incluso cuando tuvimos la reunión con Raúl Bagatello, que en mis experiencias tengo que tener alguna comprobación de acuerdo al Evangelio. Si no es así me mantengo alerta o las alejo. Pero en esta ocasión siento que la voz es la misma que escucho cuando sangro. Había además un intenso perfume a flores. Entonces, siendo consciente de que tal vez no vería nada, espero en la penumbra y mentalmente me dirijo al Señor y digo "Señor aquí no hay nada, tengo que encender una luz”. Y como la luz del display del celular era demasiado débil activo la luz de la videocámara incorporada. Debido a mi fuerte miopía, ilumino el terreno para ver donde pongo los pies, levanto el celular y a una distancia cercana veo colgado al muro este ser crucificado con la cabeza hacia abajo: de repente me encuentro a los pies de Jesús. Quedo literalmente en shock porque de inmediato advierto que es una persona verdadera. ¡Era realmente Jesús! A pesar de que no se percibe bien por las imágenes, os puedo asegurar que esta figura humana perfectamente esculpida, en ese momento se humanizó, se convirtió en una persona, tomó vida. En ese momento tengo la real sensación de tocar la carne humana, porque siento su calor. En el video puede verse que Lo toco. Y los ruidos de fondo que se escuchan vienen de la cruz de madera que yo despego del muro en el intento de sacarle los clavos. Caigo en un estado de exaltación mística, de éxtasis, aquello a lo que los no creyentes llaman delirio, donde trato de quitarle los clavos. Observad”...

Comienza la proyección del video. Las imágenes se suceden bajo las atónitas e incrédulas miradas de todos los hermanos, mientras el silencio en la sala hipnotiza cada respiro, entrelazando emociones y pensamientos aún no exteriorizados. Imágenes que encierran un mensaje tan perfecto, donde principios eternos e inalterados se muestran en todo su esplendor...

“Son imágenes sorprendentes – comenta Giorgio – porque Su cuerpo, los pies, el pecho y el rostro se volvieron de carne. Le pido que me deje filmarlo, temiendo que luego el video no pudiera verse. Me parece estar bajo la cruz hace 2.000 años. Y mientras filmo hablo con el Señor y le pregunto '¿Porqué yo, porqué ahora, porqué en la oscuridad?'. Y Él me responde:”

“HIJO, ANUNCIA A TODOS: ESTA ES LA HORA DE LAS TINIEBLAS. LA TIERRA ESTÁ ENVUELTA POR LA OBSCURIDAD HUMANA. A PESAR DE ELLO YO ESTOY AQUÍ. YO ESTOY, PERO CASI NADIE ME BUSCA. VETE HIJO Y DA TESTIMONIO DE LA VERDAD DE LO QUE HAS VISTO Y ESCUCHADO. PRONTO ME REVELARE ANTE EL MUNDO CON POTENCIA Y GLORIA. VETE HIJO Y NO TEMAS, YO ESTOY EN TI Y CONTIGO.”

E inmediatamente – continúa Giorgio - se descarga la batería del celular. Luego, al salir de la capilla se levantó un viento fuerte, no se encendían los celulares y no arrancaba el auto. Y como me encontraba a algunos kilómetros del pueblo, me asusté un poco pensando en que tendría que caminar con los estigmas. Entonces le pedí al Señor que me ayudara a volver a casa. Y luego de unos minutos se creó una energía especial: arrancó el auto, se encendieron los teléfonos y logré encontrar el camino. Todo duró alrededor de unos 30 minutos.
Y entonces regresé a la oficina de correos. La empleada, después de haber dado una breve mirada a mi carnet de conducir, me mira fijo por algunos instantes y con un tono titubeante me pregunta “¿Disculpe, pero qué le pasa?... Usted es una persona especial...” Yo le respondo “¿Porqué? ¿Qué hice? ¿Porqué me lo dice?” La mujer, despreocupada del número de personas que mientras tanto se habían acumulado detrás mío insiste, “No se. Pero usted es una persona especial, tiene un rostro particular... ¡usted tiene señales, una cruz en la frente!... ¿pero qué es lo que tiene?” Entonces le respondo “Si, señora, soy un estigmatizado. Y le digo que precisamente hace muy poco he tenido una experiencia sorprendente: creo que tuve un encuentro con Cristo, aquí, en el campo de su pueblo... lo filmé... era una estatua, pero estaba viva”... La mujer, presa de la euforia y el entusiasmo me pide que le muestre el vídeo y agrega “¡No me importa nada de la gente que espera detrás suyo, no todos los días tengo la posibilidad de ver a Cristo! Muéstremelo... muéstremelo.” Mientras le muestro el video comento “Creo que es una figura de Cristo inanimada, que tomó vida frente a mi”... En ese momento la mujer se dirige a mí como regañándome “¡Pero usted no sabe lo que dice! ¡Éste es un ser vivo!... ¿Pero quién es usted?” Y le respondo, “Soy Giorgio Bongiovanni, vaya a ver a mis hermanos de Pordenone, le hablarán de mí, le dirán quién soy y porqué estoy aquí en la Tierra.”
Ésta es la experiencia. Si queréis hacerme preguntas estoy a vuestra disposición. Responderé en la medida de mis posibilidades y a lo que no pueda responder os podré dar mis deducciones. Mi certeza es que ésta es una experiencia verdadera, es mía y la atesoro. Y en lo referido al lado científico creo que la estatua fue transportada a este lugar por manos alienígenas, desde el mundo espiritual y que luego haya sido devuelta al santuario, o a la iglesia en la cual se encontraba. Y de ninguna manera excluyo la hipótesis, tratándose de una estatua muy especial, que se encuentre incluso en el Vaticano. Un detalle que me ha sorprendido mucho y que no he visto nunca en ningún crucifijo u otra representación, es que el paño que cubre sus partes íntimas dejaba entrever las formas. Muchos dicen que Jesús fue crucificado desnudo, pero no es así. Los ladrones fueron crucificados desnudos, pero por respeto a la madre el centurión que estaba a cargo de la expedición de la crucifixión hizo cubrir las partes íntimas con un paño. Para ser estricto con los hechos tengo que informaros que este detalle lo omití por respeto, no por pudor. Él se mostró como hace 2.000 años. Los extraterrestres transportaron esta imagen a este lugar, este Cristo vivo para que yo viviera la experiencia y para transmitirme el mensaje. Lo que era indispensable para que a su vez pudiera transmitirlo. Vi a Jesús crucificado en la oscuridad, en las tinieblas de la humanidad y ahora lo transmito a vosotros. Ver a Jesús, solo, porque nadie Le busca, excepto muy pocos, es una sensación muy dolorosa. Sin embargo este Jesús me dice “A pesar de la oscuridad de las tinieblas, Yo estoy. Yo estoy presente, buscadme y me encontraréis.”
Luego volví a esta zona del campo, de forma absolutamente privada y solitaria, en busca de esa derruida construcción. Incluso hice una búsqueda en internet para ver si encontraba la estatua dentro de alguna iglesia o santuario. Pero estoy convencido, por más que encuentre nuevamente el lugar, de que la estatua ya no está allí dentro. Si la estatua se hubiera encontrado allí desde hace tiempo, estaría cubierta de polvo y de telarañas...

P.: -¿Es posible que la estatua ya estuviera allí?

G.: Regresé a esa zona, pero no encontré nada, para que os deis una idea de cuán difícil es encontrar el lugar. Busqué con insistencia sin obtener ningún resultado y logré encontrar el camino de regreso gracias al navegador satelital. No lo hice por curiosidad, sino porque quería haceros partícipes. Y a pesar de que el Cielo aún no me lo ha concedido, creo que encontraré la estatua en algún lugar sagrado. Yo no necesito pruebas, pero si llegara a encontrarla en Medjugorje o en un convento mejicano, o incluso en el Vaticano para mí representaría un ulterior aval. Jesús quiso hacer que comprenda que lo que estamos viviendo es el momento más oscuro de la historia de la humanidad. Un momento aún más terrible que el de la noche del Getsemani cuando Él fue arrestado. Ahora que viví la experiencia puedo hacer esta deducción, pero si hubiera recibido el mensaje sin vivirla no lo hubiera percibido de la misma manera. Ver a Jesús en las tinieblas me hizo muy mal y en un primer momento incluso me asustó. Pero el mensaje no termina aquí. Éste sin lugar a dudas es el momento más horrible. Basta sólo con pensar en las 37 guerras en curso, en que el planeta está muriendo, en los 30.000 niños que mueren de hambre cada día, en los niños violados, en los viejos abandonados, en los ricos cada vez más ricos, en los pobres que aumentan vertiginosamente, en la contaminación, en las bombas atómicas, en las guerras que se están desarrollando, en la corrupción de los gobernantes, en las mafias. Pero Él exhorta a que permanezcamos unidos. Él dice "Yo estoy, buscadme”, porque Él todavía tiene esperanza. Todavía hay un pequeño rebaño que le espera. Hay otros hermanos desconocidos.

P.: -¿Cuándo regresa Jesús?

G.: -No lo se. Y está bien que no lo sepa. Sé que éste es el tiempo, los jóvenes no llegarán a ser viejos. Él regresará antes.

P.: -¿Y el 2012?

G.: -El 2012 es una fecha que impone una elección, antes de que ésta llegue, tenemos que elegir con quien estar, con el bien o con el mal. Y quienes hasta ese momento no hayan elegido, es decir los tibios y los indecisos, pasarán del lado del mal. A estos últimos Jesús no les acepta y los pone de la parte negativa. Y si elijo el bien esto no implica sólo ser honestos y dar un aporte a la sociedad. Elegir el bien también significa alinearse. Y te quiero mostrar un ejemplo. Durante la Segunda Guerra Mundial en Italia, en especial en las regiones de Emilia Romagna y del Triveneto, existieron los más grandes hombres de la resistencia, los famosos partisanos. Estos hombres se alinearon con el bien, en contra del nazismo. Pero quienes no se alinearon fueron asesinados o arrestados, o deportados: pagaron el precio de su elección. Y ahora llevémoslo al plano espiritual. Estamos en guerra, en una guerra contra el mal. Entonces el 2012, más allá de las Profecías Mayas o de los círculos de trigo, es la fecha dentro de la que puedes enrolarte. Y esto no significa que tienes que dejar el trabajo o la familia, sino que tienes que tomar partido y combatir al enemigo con la palabra, testimoniando, denunciando, divulgando. Si elegimos el bien tenemos que combatir con el verbo, poniendo incluso en riesgo la vida. Como Jesús dijo en el Evangelio “Y no temáis a los que matan el cuerpo, más que eso no pueden hacer, porque el alma no os la pueden tocar”.

P.: -En el mensaje de Jesús hay una frase muy profunda: "La Tierra está envuelta por la oscuridad humana. A pesar de ello Yo estoy aquí. Yo estoy”. Es una frase que me impactó mucho, porque ésto significa que en las tinieblas siempre está la luz, incluso en la conciencia de las personas que muchas veces se dejan completamente. Así como en aquellos que piensan que ya no vale la pena hacer más nada. Y lo mismo si aún sabiendo las cosas y sigues ignorando y perseveras en el mal, Él está allí. A pesar de que estés tomando un camino equivocado, Él está incluso allí. Este es un mensaje muy poderoso dirigido a todos, porque en cualquier lugar que te encuentres, hasta en el lugar más oscuro, “Yo estoy”. Pero tenemos que elegir.
G.: -Muy bella explicación. Estoy de acuerdo.

P.: -Esta experiencia nos ha dado la posibilidad de comprender que Él está. Él ha dado testimonio de Su presencia, y esto me ayuda mucho porque hasta que no logre encontrarle en mí mismo necesito verle afuera, aunque sea en la oscuridad de las tinieblas. Evidentemente estamos en la misma situación de hace 2.000 años cuando Jesús dijo “Los zorros tienen madrigueras y los pájaros del cielo tienen nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene donde reclinar la cabeza”.

G.: -Si, lamentablemente es así.

P.: -¿Alguna vez has sentido el perfume del jacinto?

G.: -Generalmente siento un perfume a rosas o jazmín. Pero durante esta experiencia sentí una mezcla de flores. Él tenía tres orquídeas en los pies, blancas en el interior y rosa en la parte de afuera. No me explico cómo hayan podido encontrarse allí y crecer en la oscuridad. Me las llevé a casa y las puse a los pies de la Virgen.

P.: -¿Qué dimensiones tenía la estatua y dónde estaba apoyada?

G.: -La estatua no tocaba el suelo y se encontraba a la altura del Gólgota, como fue crucificado hace 2.000 años, tal es así que llegué a tocar Sus pies. ¡No como hacen en las iglesias que la ponen a muchos metros de altura! Y estaba suspendida del suelo y apoyada en el muro, pero no habían cuerdas ni ganchos que la sostuvieran. Parecía estar pegada a la pared.

P.: -¿Intentaste quitarle los clavos de los pies?

G.: -En ese momento era presa de una exaltación mística. Por la rabia trataba de sacarle los clavos. El ruido se debe a la madera de la cruz que, al acercar los clavos hacia mí, se levantaba ligeramente, pero que luego volvía a apoyarse en la pared.

P.: -¿Abrió los ojos?

G.: -No, no le vi abrir los ojos, pero parecía que los estuviese abriendo. En todo caso Él me habló, no con la voz, pero se comunicó conmigo. Y al tocarle, al apretar sus pantorrillas sentí el calor de una persona. Una sensación que jamás olvidaré... nunca nadie podrá quitarme esta emoción. Era el calor de una persona que había expirado hacía pocos segundos. De hecho, en el video se ven los líquidos que parecen brotar de la nariz, y la sangre parece verdadera.

P.: - ¿La capilla se encuentra a nivel del terreno?

G.: -La construcción está completamente derruida, probablemente abandonada desde hace al menos uno o dos siglos. Parece destruida por un terremoto, pero no ha sido el terremoto de Friuli. A su lado se encuentra la capilla, una especie de gruta artificial en la que me adentré por alrededor de seis, siete metros.

P.: -Esto ocurrió el día 25 de Junio, el 26 es el Corpus Domini y el 24 es el día de San Juan Bautista. Ocurrió precisamente en el solsticio de verano cuando se da la mayor luz externa. En cambio tuviste que entrar en un lugar lejos del sol para encontrar al Corpus Domini.

G.: -Es cierto. Ésta también es una bella interpretación.

P.: -Desde el momento en el que te encontrabas con Jesús ¿cómo hiciste para salir y alejarte de Él?

G.: -Le dejé porque Él me lo ordenó diciendo “Anda, vete. Tienes que ir a testimoniar la Verdad”. Si no lo hubiera hecho yo todavía estaría allí. Entonces le pregunté “¿Porqué yo, porqué ahora, porqué aquí?” Es una pregunta que ahora hago a todos vosotros. ¿Pero qué quiere Cristo de mi? ¿Qué puedo hacer? ¿Yo camino por el mundo con “palillos”... entonces porqué me busca a mi? A pesar de todo ésto, por más que no sepa responder esta pregunta. Le amo, Le sirvo y Le doy la vida. Él me hace vivir experiencias tan conmovedoras que me llevan a preguntarme siempre lo mismo “¿Pero porqué no vas donde alguien que sea más grande que yo, más fuerte que yo? ¿Porqué vienes a mi que soy insignificante?” A pesar de ello Le sirvo.

P.: -Jesús busca a los humildes y a los abiertos de corazón...

G.: -Si querida. Mientras estaba volviendo a la oficina de correos para hacer algunos trámites, me confesé con Jesús. A vosotros no lo niego porque no me avergüenzo de nada. Yo también soy transparente en los pecados, y dije "Señor yo vivo de Ti y por la obra, pero hoy no te buscaba, no pensaba en Ti. Estaba inmerso en todos mis programas y todos mis proyectos inherentes a la obra. Y entonces Tu viniste a buscarme”. Pero en ese momento yo no estaba teniendo en cuenta al Cristo. Y fue precisamente el diablo quien me avisó y me preparó para este encuentro. Porque el diablo, el príncipe de este mundo, es el ser más poderoso del mundo, el que tiene todo en las manos. Pero en realidad, al menos con los hijos de Dios (y si tenemos fe) es estúpido. Porque él viene y ofrece. Pero yo sé que después de él viene Jesús. Por lo tanto el diablo en lugar de desviarme de Jesús, me lleva directamente a Él.

P.: -¿Y esta es su tarea?

G.: -Si, es su tarea. Lo que significa que cuando nosotros cedemos al demonio no es su culpa, es culpa nuestra. Ésta es la enseñanza. Porque si tú vives a Cristo, sabes además que el diablo viene de Él. Sabes que si viene el demonio es porque el Padre está pensando en ti, te quiere, quiere probarte. Entonces eres tú quien tienes que decirle “¡Vete!”, como hizo Jesús en el desierto. Entonces si el hombre es fuerte y tiene fe, cuando viene el diablo la fe misma hace que el instrumento del mal le lleve a Cristo. Si en cambio es débil, le lleva en las tinieblas. Entonces cuando sois tentados por el demonio no tenéis que tener miedo, temor o sentir vergüenza. Tenéis que afrontar el miedo e inmediatamente después rechazarlo. Después viviréis el Corpus Domini, es decir a Jesús. Este concepto es muy importante.

P.: -¿Qué cosas te hacen reconocer al diablo?

G.: -Por lo que te ofrece.

P.: -A menudo me sucede que me despierto por la noche y mientras camino en la oscuridad y me acerco al interruptor de la luz, me asalta el miedo de encontrarme con el diablo.

G.: -Mi respuesta te parecerá trivial, pero no lo es: enciende la luz. No tenemos que evitar el mal, no tenemos que escapar de él. El mal lo tenemos que afrontar. Por lo tanto es necesario vivir y superar el mal que no está dañando a otros. De lo contrario no lo comprendemos. El pánico, el miedo que sientes en esos pocos segundos que te separan de la luz, tienes que bendecirlo, tienes que valorizarlo. Si en cambio te escapas ¿cómo haces para sentir que era miedo, a entender el sufrimiento que puede provocar el miedo? El pánico, el terror, la debilidad, la inseguridad no son negativas. Tienes que vivirlas. Lo importante es que las superes, porque tarde o temprano lo harás.

P.: - ¿Entonces no tengo que encender la luz?

G.: -No, en esa circunstancia tienes que hacer exactamente lo que hiciste: experimentar el miedo y encender la luz. No tienes que tratar de huir del miedo, tienes que experimentarlo. Y quiero darte además otra gran enseñanza. Jesús dice “El reino de Dios será dado a las prostitutas, a los delincuentes, a los paganos y a los pecadores, y será quitado a los hijos del Reino”. Esto significa que Jesús tolera si pecamos, porque después de haber pecado nos arrepentimos y nos volvemos fieles a Él, mucho más que alguien que no ha pecado nunca y es hipócrita porque no sabe. Ésta es la verdad. Esto no significa que podemos matar a la gente, pero que si vivimos nuestros pequeños pecados y luego los superamos y nos arrepentimos, seremos fieles a Cristo eternamente. Tenemos que pasar por la experiencia, lo que no tenemos que hacer es perseverar en el pecado.

P.: -¿Volviendo a tu experiencia con el Maestro, es posible que hayas vivido una experiencia de bilocación?

G.: -No, a ese lugar me dirigí en auto. Estoy seguro de que el lugar existe. Mientras que en lo que se refiere a la estatua creo que fueron los extraterrestres quienes la llevaron allí y que luego de la experiencia la devolvieron a su lugar. Tarde o temprano la encontraré, estoy seguro.

P.: -Creo que no es importante de donde haya sido traída la estatua, sino el hecho en sí es algo muy importante.

G.: -Claro que no es importante de dónde. No tengo que demostrarle nada a nadie, pero si llegara a encontrarla quiero compartirlo con vosotros. De hecho para mí no es importante divulgar públicamente la experiencia sino el mensaje. Le quitaría profundidad.

P.: -Esta estatua se parece al Cristo de madera que en un video de hace unos años milagrosamente levantaba la cabeza...

G.: -Se parece un poco pero el rostro de ese video era más marcado. En cambio el Cristo que has visto ahora, parece una persona verdadera: el pecho, el costado, incluso la barba parecen verdaderos. Al tocarlo sentí que era carne humana. Para ser más precisos, hay partes que se humanizaron de una forma increíble y otras que quedaron de madera.

P.: -¿Qué diferencia hay entre el encuentro de Latisana y esta experiencia?

G.: -El encuentro de Latisana lo pedí yo y era una consolación. En cambio éste es un mensaje que tengo que llevar a todo el mundo.

P.: -Cuando dijiste que ese día no estabas pensando en Cristo, recordé una constatación que hicimos hace un tiempo mi marido y yo hablando de ti. Y es que a pesar de que nosotros no nos dedicamos mucho a la obra, a pesar de que no te busquemos, tú siempre estás. Haces exactamente lo mismo con nosotros: nos buscas. Te conocemos desde hace casi trece años, pero lo entendimos hace poco. Y te damos las gracias por ello.

G.: -Yo os busco porque os amo, porque sois mis hermanos. Pero Jesús es el Hijo de Dios, y si viene a buscar a uno como yo, dudo que sea Su deber. Pero Él lo hace. Jesús me carga de una responsabilidad muy grande con las señales que yo llevo y me siento indigno, y al mismo tiempo honrado, de vivir esta experiencia. Y cuando más la vivo, más amo y busco a mis hermanos. A menudo le pregunto a Jesús “¿Qué quieres de mi? ¿Por qué me buscas? ¿Porqué no vas con alguien más poderoso que pueda hacer mucho más?” Pero luego una voz me dice que ellos no buscan a sus hermanos. Esperan cómodamente en su trono que los demás vayan a ellos. He aquí porque Él viene a mí. Entonces cuando os busco, no lo vivo como un deber que tengo que cumplir. Es algo instintivo, lo siento dentro mío. Me hace sentir vivo.

P.: -En la imagen del Lago Tiberíades Jesús aparece de Luz. ¿Por qué a ti te aparece con el cuerpo?

G.: -Lo que ves en la foto del Lago es la esencia de Jesús. Pero Jesús resucitó incluso en cuerpo, no tenemos que olvidarnos de ello. Entonces lo que ves ahora es Su cuerpo resucitado. Jesús no es sólo luz. Cuando Él resucitó incluso con el cuerpo, lo sanó, dejó sólo los estigmas. Entonces la verdadera esencia de Jesús es luz solar. De hecho, cuando María Magdalena ve a Jesús resucitado y Le quiere tocar, Él no se lo permite, porque como aún no se había materializado, ella habría tocado el aire.

P.: -En el Evangelio está escrito que sólo dos de sus discípulos le reconocieron. ¿Le reconocieron por los estigmas?

G.: -Jesús es un mutante. Tenía su cuerpo, pero se puede transfigurar. Ellos, que formaban parte de los 72 discípulos que le acompañaban a todas partes, no le reconocieron por los estigmas, sino por cómo partió en pedazos el pan. Nadie más le reconoció.

P.: -¿Qué diferencia hay entre compenetración y personificación?

G.: -La compenetración puede ser consciente o inconsciente, y ocurre mientras yo entro en éxtasis. Mientras que en la personificación es Cristo quien habla, y el instrumento que le recibe es una sola cosa con Él. Por lo tanto en el segundo caso yo doy mi disponibilidad pero soy consciente, y comprendo todo lo que está ocurriendo.

P.: -Me dio la sensación de que la experiencia que has tenido, aquella vez que comiste pan con Cristo, es muy diferente a la que acabas de contar. ¿Por qué?

G.: -Porque Jesús me permitió hacer algo que no me había permitido hasta ahora: me permitió que le filmara. Y esto significa que si pude hacerlo con una estatua, podré hacerlo también con Él y allí sorprenderé al mundo. Es por ello que estoy expectante y muy emocionado. En 22 años que hace que llevo los estigmas nunca antes me pasó algo igual. Por lo tanto creo que haya sido un test, el inicio de un nuevo proceso. ¿Quién sabe? Tal vez algún día venga a mí, nos pongamos a hablar en la mesa, y me permita filmarlo con la videocámara. Escucharle es una experiencia conmovedora y quiero realmente que algún día la humanidad le escuche y se arrodille ante Él. Hay un escrito de Eugenio Siragusa, que fue el padre espiritual de muchos de nosotros, que dice:

“Qué, qué será lo que le preguntaréis cuando venga,
qué le preguntaréis cuando Él regrese.
¿seréis mentirosos una vez más?
¿seréis cobardes una vez más?
Su conmisceración será toda vuestra,
pero así también Su justicia”.

Así es, yo vivo con estas sensaciones. ¿Qué podremos decirle como miserables que somos cuando Él regrese? Lo único que podemos hacer, y este es un consejo que me doy a mí mismo y a todos vosotros hermanos, es el de no mentir: Él no tolera la mentira. Pero si sois sinceros os abrazará como a las ovejas y os perdonará. No tenemos que preocuparnos por nuestros pequeños pecados, porque Él los tolera. Pero tenemos que servirle, incluso con nuestras debilidades, y ser sinceros con Él. Jesús puede perdonar a quien sea porque tiene autoridad sobre nosotros, de vida y de muerte. ¡Pero atentos aquellos hombres que se jacten de sus propias obras! Cuando Él regrese seré el hombre más feliz del mundo, porque los poderosos de la Tierra y de la iglesia católica, en especial el Vaticano, serán juzgados.

P.: -El testigo que junto a ti señalará el rostro del anticristo será asesinado. ¿Él también es un estigmatizado?

G.: -No, no es un estigmatizado. La profecía del Apocalipsis dice que los dos testigos, Enoch y Elías, serán sacrificados, morirán en el sentido físico. Porque luego resucitarán.

P.: -¿Es posible que lo que está ocurriendo hoy sea una repetición de lo ocurrido hace 2.000 años? ¿Es posible que Él venga para desarrollar una misión?

G.: -No, esta vez el Señor no vendrá a predicar. Él no vuelve para ofrecer. Volverá para juzgar. Entonces, mientras que hace 2.000 años se dijo “¡Atención, vendrá el Hijo de Dios. Escuchadle, seguidle!”, ahora es mi deber deciros que Él vendrá y os juzgará.

Recordando el Juicio final y Su Retorno, nos disponemos a dar por terminada la reunión. Esta noche también ha llegado el momento de dar vuelta la página. Parece casi como escuchar el título de un libro... un libro abandonado bajo el polvo de un viejo estante, en una habitación oscura de esa gran biblioteca llamada Universo. Un libro cuya trama fue escrita hace ya años en muchas profecías; donde el hombre, única variable, se ha manchado de soberbia, y cegado por una prepotente arrogancia se obstina en no querer ver entre líneas su trágico destino. Llegando al punto de desafiar al bibliotecario, custodio y dueño indiscutido, Servidor del Saber que ya ha decidido el gran final. Para que, como en todos sus libros, la moraleja de la fábula sea siempre la misma: la evolución.

Sandra De Marco
San Giovanni di Polcenigo (Italia)
25 de Julio 2011

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