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en vos confioPor Francesca Bianchin

Si tuviéramos que contar en cantidad de años las guerras, desde que el hombre apareció en el Planeta, creo que superarían los las tres cuartas partes de su existencia, el hombre prácticamente ha vivido siempre en guerra, con algunas décadas de intervalos de paz, que es exactamente lo contrario a la creencia de que el hombre ha vivido en paz con algunos intervalos de guerras.

Hace 2000 años un hombre llamado Jesús vino a enseñarnos a poner la otra mejilla frente al enemigo y a perdonar y amar a nuestros enemigos, lo que no hemos comprendido de estas palabras es precisamente la razón por la cual siguen habiendo conflictos, puedo justificar a quienes no tienen una fe cristiana pero como la mayoría de las guerras han sido hechas, creadas, perpetradas por los pueblos cristianos el contrasentido es aún más evidente.

En todas las guerras hay dos partes que combaten, la parte que instiga y que provoca, que en los papeles parece ser la que tiene la culpa, pero la otra no es menos culpable si ante esa provocación responde con las armas, porque si un pueblo que sufre una ocupación de otro pueblo, de un ejército, en lugar de responder con una frase como: “Ok, ahora os destruimos y derramamos sangre en vuestra tierra”, aceptara no mancharse las manos y padecer la ocupación, las guerras dejarían de existir.

Claro que entiendo que no es fácil de aceptar, soy la primera en pensar, desde siempre, que si llegara a surgir una dictadura, o si otro Estado me declarara la guerra, tomaría un fusil en mis manos, pero a lo largo de los años me he dado cuenta, sobre todo en este período, quizás a causa de la vejez que avanza y con ella también llega la sabiduría, que si no respondo y dejo que ocupen mi País dejando de lado el orgullo, entonces la guerra ya no tendría motivo, ni siquiera de empezar, de lo contrario ¿qué sentido tendrían las palabras de Cristo que nos dijo pon la otra mejilla y perdona a tu enemigo, si no fuera para evitar los conflictos?

Se que es difícil de digerir pero si llegara a ocurrir algo así las guerras pasarían a ser simplemente un recuerdo del pasado y lentamente, año tras año, todos los seres humanos llegarían a comprender que ya no tiene sentido la prevaricación de uno sobre el otro. Si damos algunos ejemplos, porque también es el orgullo lo que hace que comiencen las guerras, es más, sobre todo eso, por ejemplo el pueblo ruso que durante 70 años vivió bajo la dictadura comunista, si los rusos no hubieran sido sometidos y si no hubieran aceptado padecer tarde o temprano se habría desatado una carnicería, una guerra civil, al final de la dictadura se disolvió sin derramamiento de sangre y sin conflictos, porque ya había llegado a su conclusión natural ¿de qué le habría servido al pueblo ruso matarse unos con otros? durante años padecieron pero igual vencieron. En España tuvieron una desastrosa guerra civil en términos de violencia y ¿para qué sirvió? La dictadura le dio paso a la democracia con la muerte de Franco, si no hubieran hecho esa guerra se habría evitado la pérdida de vidas humanas y la democracia habría salido vencedora a pesar de que hubieran pasado 40 años.

Hay muchos conflictos que ni siquiera habrían podido comenzar, si vemos la ex Yugoslavia, un odio que recayó en esos pueblos ¿para qué? Si hubieran aceptado una división pacífica a pesar de sufrir desprecios ese drama se habría desvanecido.

Pensemos en la serena república Veneta, el Veneto fue ocupado primero por los franceses luego por los austríacos, luego del reino sabaudo, como lamentablemente esta es la verdad, ya que desde hace años muchos historiadores dicen que el referéndum de la anexión a Italia no era tan legítimo, nunca nadie protestó, ni tomó un fusil en sus manos, padecimos y seguimos haciéndolo porque sabemos que simplemente sería un derramamiento de sangre por orgullo.

Entonces ¿significa que tenemos que sufrir? Si. Porque nos lo enseñó Jesús Cristo que se inmoló para hacérnoslo entrar en la cabeza, si hubiera querido habría podido rebelarse y ganar, pero se dejó poner en el patíbulo porque quiso poner la otra mejilla, porque perdonó a sus enemigos, todo lo que el hombre sigue sin poder hacer.

Entonces quien sufre pero reacciona con la guerra es culpable precisamente lo que quien lo agrede en primer lugar, es algo que no es fácil de comprender, que hace algunos años yo misma tampoco habría aprobado, pero es la sencilla verdad, no existen culpables o inocentes en una guerra, todos somos culpables desde el momento en que respondemos con el fuego en lugar de poner la otra mejilla.

Algunos se preguntarán ¿cómo puede ser que existan guerras justas, o al menos equivocadas? Si pensamos en la Segunda Guerra Mundial diría que tal vez era lo único que quedaba por hacer porque se estaba matando sin motivo a un pueblo formado por hombres y niños, se estaba cometiendo un genocidio de un alcance gigantesco. De esta forma en este caso las armas estaban justificadas porque no era solo un Hitler que ocupaba otro Estado sino que estaba matando a personas inocentes, aunque habría que decir que la guerra no estalló para salvar a ese pueblo sino solo porque los nazis estaban ocupando media Europa. Pero en este caso fue una guerra justa porque no era un solo Estado con delirio de grandeza que quería crear un Imperio, sino un Estado que literalmente estaba enloqueciendo de odio matando a personas indefensas solo por un desprecio innato.

Por lo tanto las guerras justificadas han existido, pero han sido tan pocas que se pueden contar con los dedos de la mano.

Justifico la revolución, justifico la violencia solamente si sirve para defender a personas, sobre todo mujeres y niños indefensos que sufren violencias gratuitas, en este caso, si la tuviera, sería la primera en empuñar un arma pero me alcanzaría simplemente una piedra grande, o las manos vacías, pero estos son episodios aislados, no episodios que involucran a un Estado, a un ejército entero, entonces se admite la defensa para salvar a un niño, a una mujer, a un hombre que esté sufriendo una violencia.

En todos los demás casos, en todos los conflictos, no hay culpables, ni inocentes. El culpable pasará a ser inocente y el inocente culpable en el mismo momento que se comporten de la misma forma, el agresor y el agredido se encontrarán frente a los ojos de Dios, igualmente culpables porque ninguno de los dos han querido aceptar perder, o poner la otra mejilla.

Evangelio de Jesús Cristo según Mateo (5, 38-48)

“Habéis oído que se dijo: ‘Ojo por ojo y diente por diente’. Pero yo os digo: no resistáis al que es malo; antes bien, a cualquiera que te abofetee en la mejilla derecha, vuélvele también la otra. Y al que quiera ponerte pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa. Y cualquiera que te obligue a ir una milla, ve con él dos. Al que te pida, da le; y al que desee pedirte prestado no le vuelvas la espalda. Habéis oído que se dijo: ‘Amarás a tu prójimo’ y odiarás a tu enemigo. Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos; porque El hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tenéis? ¿No hacen también lo mismo los recaudadores de impuestos? Y si saludáis solamente a vuestros hermanos, ¿qué hacéis más que otros? ¿No hacen también lo mismo los gentiles? Por tanto, sed vosotros perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto”.

Cuando el hombre logre hacer entrar en su alma y en su corazón estas palabras, cuando su cerebro las decodifique, los conflictos, las guerras, terminarán porque ya no se divertirán combatiendo en contra de las personas, de los pueblos, que les ponen la otra mejilla en lugar de defenderse, probablemente tendrán que pasar siglos, pero se que ocurrirá, de lo contrario ¿para qué Él, nuestro maestro, habría venido a enseñarlo?

En conclusión dado que hoy en día el hombre se niega a perdonar y a aplicar la paz corriendo hacia la autodestrucción y hacia la destrucción del Planeta, se justificaría una intervención de la justicia de Dios, al igual que hizo con Sodoma y Gomorra (Génesis 19, 12) y el nuevo diluvio universal (Génesis 5, 29) y de esta forma toda la Creación volvería a estar en equilibrio.

Bianchin Francesca

11 de Marzo de 2017

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