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Il_Sole_1UN PEDACITO DEL CUERPO DE CRISTO
Por Valeria Di Blasi
El viaje de Giorgio a Sicilia en los últimos meses ha sido aplazado varias veces. Nos habíamos acostumbrado un poco a tenerlo entre nosotros casi una vez al mes y cada vez nos costaba más postergar el momento del encuentro. Esta vez han pasado 3 meses, pero nada sucede por casualidad y la espera ha sido recompensada.
Sábado 29 de Enero, en Palermo, asistimos a la presentación del libro “Gli ultimi giorni di Paolo Borsellino” (Los últimos días de Paolo Borsellino). Yo no pude ver mucho porque me encargaba del stand informativo que se encontraba afuera de la sala en la cual se desarrollaba el evento.
Pero si sentí la rabia de Salvatore Borsellino. Sus gritos se sentían incluso desde afuera, tanto es así que incluso los agentes de escolta, que estaban en el pasillo, entraron.
El hermano del juez estaba de pie: “La muerte de Paolo dio a los palermitanos el valor de reaccionar. Dio a los palermitanos el valor de atacar literalmente a esos buitres que en la catedral se disputaban los primeros lugares frente a los ataúdes que contenían los pocos restos que quedaron de los chicos de Paolo. La multitud encontró el valor de romper el cordón policial. Esta reacción me hizo creer que todo estaría cambiando al punto de que en aquellos años llegué a decir que si Dios había querido que Paolo muriera para que nuestro desgraciado país pudiese cambiar, entonces yo Le agradecía el que lo haya hecho morir. Sabía que este era el sueño de Paolo y por lo tanto donde sea que se encontrara estaría feliz de ver que su muerte había servido para cumplir su sueño. Pero esta esperanza se fue debilitando viendo que la indiferencia estaba remontando poco a poco en nuestro país. En el momento en el cual perdí la esperanza ya no logré seguir hablando. ¿Cómo podía hablar en el momento en que ya no tenía esa esperanza, que él había cultivado hasta el último día de su vida? ¿Cómo podía hablar en el momento en el cual ya no tenía esa confianza en las instituciones, confianza que en cambio Paolo tenía en las instituciones, no en los hombres que ocupan las instituciones. Paolo dijo «amo Palermo porque no me gusta, porque el verdadero amor consiste en amar aquello que no nos gusta para poderlo cambiar». Ésta era la elección de Paolo, una elección de amor. Estuve callado a lo largo de 10 años. Empecé a hablar en el momento que hubo otra cosa que me impulsaba. Ya no hablaba en lugar de Paolo, hablaba por rabia. Rabia al ver cómo el sacrifico de Paolo había sido inútil, al ver que esas instituciones en las que Paolo había creído tanto fueran ocupadas por hombres que no eran dignos, que estaban aprovechándose del resultado de esos atentados”.
Salvatore grita su rabia sedienta de justicia, de la verdad que ha sido negada y mientras el público presente en la sala no deja de aplaudir continúa “vivimos en una república fundada sobre la sangre de esos atentados y es por ésto que comencé a hablar. Pero algo hermoso sucedió mientras recorría  Italia, conociendo muchos jóvenes que aún luchan por Paolo, que todavía creen en el sueño por el cual murió Paolo, entendí qué quería decir Paolo esa mañana del 19 de julio: «soy optimista porque veo que los jóvenes, ya sea de Sicilia como no, hoy prestan una atención hacia ella (la mafia) muy diferente de aquella culpable indiferencia que yo mantuve hasta los 40 años». Su esperanza son los jóvenes. Yo probablemente no llegaré a ver esa justicia. Ingroia dice que se podrá obtener justicia sólo cuando los italianos deseen saber la verdad, sólo si todos la deseamos. Y lamentablemente quizás todavía no estén dadas estas condiciones”.
Tenía poco más de 11 años cuando el juez Paolo Borsellino fue asesinado y no recuerdo mucho, pero leyendo el libro tuve la sensación de revivir esos dramáticos momentos. No fue fácil contener las lágrimas y sentí como mía esa rabia de la cual habla Salvatore. Todas esas mentiras, todas esas palabras pronunciadas y registradas por hombres a quienes Salvatore consideraba como amigos. No logro entender cómo estos seres logren aún mirarse al espejo sin sentirse mal.
Con qué valor se levantan cada mañana, saludan a sus familiares, sabiendo que están tan sucios y conociendo el futuro que les espera a sus hijos, a sus nietos. Una vida basada en la falsedad. Hombres que no tienen el valor de expresar sus propias ideas y de ser responsables de sus acciones. ¿Y cómo hacemos para tener dulces sueños, nosotros que sabemos, que hemos comprendido realmente como son las cosas y que nos tomamos el pelo a nosotros mismos? ¿Hasta cuando lograremos mantener calladas nuestras consciencias? ¿Cuándo nuevamente será demasiado tarde?
A través del libro aprendí a conocer un poco más a Paolo Borsellino, tuve casi la sensación de sentir esa fuerza, esa determinación suya, ese amor por su tierra, su sed de verdad y de justicia.
Su sacrificio me recuerda mucho al de Nuestro Señor Jesús. Paolo Borsellino, como Jesús, conocía su destino y a pesar de haberse quedado solo, traicionado por los amigos en los cuales creía firmemente, no lo pensó dos veces y por amor dejó que todo se cumpliera. Hay una página en el libro en la que se puede leer claramente el sentido de su sacrificio, de su amor al prójimo.
¿Cuántas señales más, cuántas pruebas más pretende la humanidad para entender, para despertar?
¿Cuántos hombres más tienen que pagar por nuestras culpas? ¿Cuántas veces más el hombre pretende crucificar a Cristo?

Domingo por la tarde, alrededor de las 17:30, nos reencontramos en el arca del Águila. El día anterior no habíamos tenido mucho tiempo para estar juntos, pero ese poco fue suficiente como para permitirnos tomar aliento. A la noche en el auto hablábamos con Angelo y Antonio de lo que sentíamos, de las sensaciones y de las emociones que experimentamos cuando estamos junto a Giorgio y a los demás hermanos. Giorgio es como el agua que brota de la Vertiente, fresca y límpida, capaz de calmar tu sed al primer trago.
Antes que nada le mostramos el pesebre a Giorgio, Anna y Lorenzo.
Giorgio felicita nuevamente a Claudio y a nosotros y nos confiesa que verlo en el video es muy lindo pero ver el pesebre en vivo es otra cosa.
“Tenía muchas esperanzas en que ganásemos el primer premio aquí en Belpasso, no era por la copa, sino por la demostración de que la unión gana como lo demuestra toda la historia de la humanidad. Esta es una hermosa señal. Para mí personalmente es una señal espiritual que me da la certeza del trabajo que me he propuesto desarrollar aquí en Sicilia en el futuro próximo. Estoy contento porque el grupo es determinante en estas cosas, más que las teorías y el misticismo, que también son siempre importantes, pero en otro contexto. Como decía Jesús «Por sus frutos los reconoceréis.»
El momento de la Misión aquí en Sicilia se acerca, a pesar de las pruebas que cada día nos tocan afrontar. Pruebas muy duras, pero no lograrán detener esta Misión que el Cielo me ha pedido que desarrolle. Nosotros tenemos que tratar de resistir y de permanecer unidos”.

Se podría decir que “los exámenes no terminan nunca”. Se nos informa de las pruebas que FUNIMA está atravesando en este último período. Escuchamos la noticia con tristeza.
Comenzamos a hacer preguntas a Giorgio:
“Quería saber ¿cuánto un factor humano entra en un plan que tenía que ser superior? Yo estaba convencida de que hubiese una voluntad superior detrás de la ayuda a los niños”.
“Si fuese un factor humano no habría hablado. Quien esté libre de pecados que tire la primera piedra. Nosotros podemos estar serenos si hacemos las obras con humildad. Antimafia es una obra concreta y es una gran señal. Ayer constatábamos con Lorenzo y Anna que han pasado 10 años en los cuales hemos adquirido la credibilidad la cual hoy en Italia se ha vuelto bufonesca. Las experiencias que nos hacen sufrir provocan cambios. No hay selecciones, uno o se pierde o se salva. Jesús juzgará. A mi no me gustan las medias tintas, tampoco el juicio. No tenemos que sentirnos el último clavo de la carroza, pero tampoco el centro de la carroza. Tenemos que entender que no somos el cuerpo de Cristo, somos una parte Suya, un pedacito de Su cuerpo.”

Hablando de las manifestaciones en la plaza que están ocurriendo en norte de África y en Europa y más en general en el mundo árabe, Giorgio expresa su punto de vista:
“Esa zona hará desencadenar los así llamados 'últimos acontecimientos’. Es sólo el inicio de algo mucho más grande de lo que sucederá en los próximos meses, o quizás algunos años. No se las fechas, pero podemos decir que éstos son los tiempos. Si se desata  un foco en Medio Oriente, Israel empezará a tener un miedo terrible porque estos enfrentamientos pueden desembocar en lo que teme y que ya sabe que ocurrirá, que el pueblo árabe se una bajo leyes de personajes poderosos y fundamentalistas. Los Estados Unidos ya no tienen la capacidad económica de apoyar regímenes dictatoriales como han hecho hasta el día de hoy, sobre todo los que están presentes en Medio Oriente y que estaban protegidos por el dinero y la política americana como el Egipto de Mubarak, Arabia Saudita, el Yemen, Kuwait, Jordania. América ha abastecido a todo el mundo árabe para mantener estos regímenes. Ahora con la espantosa crisis americana, con las leyes de Causa y Efecto, el Señor también tiene que poner una mano para hacer tambalear a estos poderosos porque si no el Apocalipsis y el retorno de Jesús no ocurrirán nunca. Permaneceremos por la eternidad bajo los imperios poderosos que jamás se derrumbarán. América está perdiendo puntos y con la fuerza del dinero y la autoridad que siempre ha tenido no logra mantener estos regímenes. Lo que está sucediendo en Túnez, Albania y ahora en Egipto demuestra lo que ocurrirá: los Árabes se unirán, derribarán estos regímenes dictatoriales y la más peligrosa será la Arabia Saudita, y podría cumplirse la profecía de que el mundo árabe tiene en sus escritos Sagrados, así como en los nuestros, el retorno de un Profeta que reúne a todos estos países bajo una única bandera. Esto podría desencadenar una guerra mundial. Quien cree en las señales celestes está llamado a obrar, a ayudar a los demás, es necesario estar unidos. No tenemos que cambiar el mundo, no tenemos este poder, sólo Jesús puede hacerlo. Pero tenemos que obrar, inculcarle a nuestros hijos una esperanza de que el mundo cambiará, pero no tenemos que mentirles. Ya no tenemos que pensar en como estar bien, ya no podemos permitirnos dormir de noche si queremos hacer que nuestros hijos estén bien. Me refiero a los adultos, tenemos que dar a los chicos un ejemplo incluso a costo de nuestra vida, porque de otra forma a ellos no les importará nada de la vida y del futuro, se se dejarán ir. Tenemos una suerte muy grande, que quizás los demás no tienen, nuestro punto de referencia es Jesús Cristo. Yo me dejaría morir si no tuviese la certeza de que Jesús regresa”.

P.: ¿Acaso no piensas que la situación actual en Italia pueda llevar a algo similar a lo que está ocurriendo en Egipto?
“Creo que nosotros somos tan viles que no tenemos el valor de hacer lo que hacen los otros países. Creo que Italia está muy mal desde todos los puntos de vista. Sin dudas nos veremos involucrados en la crisis mundial. Ya lo estamos. Yo insisto en decir que nosotros tenemos que actuar, hacer obras, trabajar a favor de la vida, hablar de Cristo porque a través de este servicio hay una fuerza superior que escribe, vigila, mide, toma apuntes de cómo, cuando y donde tiene que intervenir. Entonces yo me preocuparía y me informaría asiduamente de las situaciones nacionales e internacionales, estudiaría los acontecimientos y no perdería tiempo para hacer lo que tenemos que hacer. Cuanto más tiempo perdemos menos hacemos, menos nos postulamos a entrar en el cuaderno en el que alguien escribe los elementos, o talentos, que podrían reconstruir desde las cenizas a una humanidad destruida por su propia violencia. Yo creo que hay alguien que está observando y anotando. Nosotros tenemos que contribuir a echar la semilla porque si no lo hacemos no podemos pretender formar parte de un eventual mundo futuro. El Evangelio nos lo dice «no todo el que me dice Señor, Señor entrará en el Reino de los Cielos».”

P.: “Cuando una persona tiene contactos con seres superiores usualmente no hay una guía que lo protege y que lo ayuda a discernir? ¿Y cómo interaccionan ellos en el momento en el cual no logras discernir entre un espíritu bueno y uno malo?”
“Cuando una persona tenga que ser contactada por seres superiores, antes de que ocurra esta experiencia directa, tendrá un proceso de preparación. Encontrará un guía físico sobre la Tierra que lo instruirá y preparará para este contacto. Esta guía para él será un maestro. Cuando llegue el momento estará preparado y será capaz de ejercer el discernimiento. El contacto con los seres celestes no es una comunicación entre un ser externo, entre otro individuo y tu. El verdadero contacto con estos seres es que tu y ellos sois una sola cosa. Tu no eres tú, eres ellos. Si eres ellos no necesitas discernir. Es una sintonía directa, no tienes que escuchar, es una compenetración, una personificación. Yo no puedo pensar fuera de lo que estos seres piensan porque yo soy ellos y ellos son yo.”

P.: “¿Crees que sea posible un escenario de ese tipo?: los medios de comunicación están preparando, a través de películas apocalípticas, invasiones alienígenas, a creer que pueda haber un ataque alienígena que ocurrirá porque parece que hayan tecnologías para simularlo. La simulación de este ataque alienígena llevaría al planeta a pedir a los poderosos del mundo ayuda y protección y éstos crearían lo que se dice ser el nuevo orden mundial. Admitiendo que esto fuera posible, ¿los seres de luz llegarían a permitir que se llegue a tanto?”
“Es muy probable que los poderosos estén preparando a la opinión pública para esta verdad de que los extraterrestres puedan existir y llegar hasta nosotros. Prepararla de esa manera es un intento de estirar la situación para mantener el status en el cual vivimos, de manera tal que ellos puedan seguir gobernando de alguna manera. Estoy convencido de que esto está en curso, pero no de la forma en la cual nos hacen creer porque en este momento no tienen la fuerza económica. La única fuerza que logran mantener viva por razones de supervivencia es la fuerza militar. Todo el mundo le teme todavía a la América porque tiene el ejército más grande de la historia de todos los tiempos de la humanidad. Creo que las astronaves contactarán al mundo en el momento en el cual nos encontremos en llamas, ¿pero porqué no tener la esperanza de que lo hagan antes?”

Sin darnos cuenta se hizo la hora de saludarnos. Esos momentos vividos juntos parecen durar cada vez menos. Cada vez es más difícil dejar ir a los hermanos. Desearíamos que esos momentos no terminen nunca, que ese estar juntos fuese cotidiano. Es nuestra sed que crece y pronto podremos beber de esa agua. Me parece casi escucharle: “Espérame, espera; Yo vendré y te curaré”.

Un fuerte abrazo
Valeria Di Blasi
Catania, 4 de Febrero de 2011

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