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Giorgio y Erika100Por Erika Pais
Son tantas las cosas para decir, todos podemos explicar y leer nuestras almas y expresar lo que vivimos y sentimos. Todo es válido, es justificable, es real,  pero es parte de mi naturaleza tomar un prisma y ver el sol a través de sus colores. Leer mi alma, leer los rostros, leer el sol, leer la vida.
Entonces los ojos, las miradas, las sonrisas, los abrazos, las tristezas, las alegrías de mis hermanos me inundan, me llenan, me consuelan, me dan vida y pienso ¿por qué? ¿Por qué necesito de eso? Si solo tengo que dar, no recibir. ¿Por qué me lleno si tengo yo que llenar a los demás y para llenar a otro tengo que vaciarme? Entonces la excitación, la exaltación, la alegría extraña que me produce la visita de Giorgio y Sonia siempre, se traduce en preguntas, en cuestiones que me dejan en una nube etérea de dudas, de sentimientos, de esencias. La Obra es dar, solamente dar, eso hizo el Cristo, eso hizo Giorgio, eso pide hacer, dar, dar, dar, hasta que no haya más de donde sacar, más aliento, más vida, más voz, más todo.

Me encanta una canción de Fito Paez que dice:
Dar es dar
y no fijarme en ella (ELLOS)
y su manera de actuar
Dar es dar
y no decirle a nadie
si quedarse o escapar
Cuando el mundo te pregunta
del porque porque porque porque
porque da vuelta la rueda
porque no te detienes
yo te digo que dar es dar
Dar es dar
y no marcar las cartas
simplemente dar
Dar es dar
y no explicarle a nadie
no hay nada que explicar
Hoy los tiempos
van a mil y tu extraño corazón
ya no capta como antes
las pulsasiones del amor
y yo te digo que dar es dar
dar y amar
Mira nena hazlo fácil
dar es dar
Dar lo que tengo
todo me da, da, da, da...
No cuento el vuelto
siempre es de más da, da...
dar es dar
Es solamente
una manera de andar
Dar es dar
lo que recibes
es también libertad
Cuando estoy perdido
un poco loco por ahí
siempre hay alguien
con tus ojos
esperandome a sufrir
Porque dar es dar
dar y amar
Gracias nena (Giorgio) por tu vida
una vez más
dar es dar
Dar lo que tengo
todo me da, da, da...
No cuento el vuelto
siempre es de más da, da...
Estar de menos
o estar de más da, da...
Cielo o infierno
lo mismo da, da, da...
Dar es dar
dar es dar
dar es dar
Dar es dar
es encontrar en alguien
lo que nunca encontrarás.
http://www.youtube.com/watch?v=KyrVnFr1zqU

Cuando doy una vuelta por el mundo que me rodea y en el que vivo, el mundo que me genera emociones, siento que cuando Giorgio viene, solo pido, solo busco, solo quiero, solo recibo.
Escucho mis palabras, las de mis hermanos y pienso solo pedimos. Siempre pedimos y esperamos;  esperamos fuerza del Cielo para atravesar tormentas, luz del Cristo para identificar los problemas, las tentaciones, esperamos  caricias y abrazos de Giorgio para luchar contra las vicisitudes, el tiempo se nos va. Y solo pedimos, solo esperamos, contamos nuestras luchas en público como si fueran odiseas, decimos cuanto nos cuesta hacer la Obra, pero me pregunto ¿nos cuesta verdaderamente?
Porque si lo que recibimos luego de hacerla es lo que siento cuando estamos con Giorgio entonces digo no nos cuesta. Entonces digo la Obra, el arca es el único espacio físico en el que nos entienden, en el que somos nosotros mismos, en el que no nos escondemos, entonces no damos, solo recibimos. Recibimos cobijo, amor y quejas, amor y cotidianidad, amor y lucha, aceptación y costumbre, recibimos de nosotros mismos.
Y preguntamos esto, aquello, la tribu de Juan, la Iglesia de Pedro, pero dar es dar, dar y amar.
Dar es lo que vi de Giorgio hacia dos niños enfermos en Montevideo, dar tanto que al otro día no podía levantarse de la cama, dar es lo que vi en la casa de Juan Alberto, cuando Giorgio recibía  uno a uno a  los hermanos y aconsejarlos y explicar por enésima vez el amor y el perdón. Dar es lo que me dio en esos pocos días, dar es conocer la Verdad y sin pedir nada. Dar es confiar ciegamente sin preguntar, dar es dar, dar y amar. Esa es la obra y no puedo entonces no ser crítica, porque si voy a segunda muerte quiero ir, al menos entendiendo en el corazón sino es posible en el alma que es, de que se trata la Iglesia de Juan. ¿La Obra de Juan se trata de saber sin comprender, de entender sin saber, de recibir sin aceptar, de amar sin dar? La gnosis es ciencia, es saber, es sentir, es asimilar, es vibrar, es solo dar. Es preguntarse lo que no nos animamos a preguntarnos, es amar, es ser, es vivir, es Ser.
Cuando Giorgio estaba con tantos problemas para venir pensé, Dios Mío es por nosotros que viene, es por darnos a nosotros, no es por la gente que lo viene a escuchar como pensamos, es por cada uno de los que nos llamamos La tribu de Juan. Entonces me dije ¿cómo puede ser que no podamos traerlo, como puede ser no tener las herramientas materiales para impulsarlo? Y se me ocurrió hacer una rifa, un premio que atraiga a los que desean de la vida solo conocer la geografía  de Italia y para los del arca ir al Etna, ir a la reunión anual en Sicilia. Giorgio aceptó con buen grado la propuesta y en seguida se buscó como hacerlas, quien se haría cargo del gasto de los pasajes hasta que podamos vender las rifas y  recuperarlos y poder, quizás en un loco sueño, colaborar con esta inmensidad de tareas que Giorgio y los chicos desarrollan en Italia ¿y por qué no? Soñar con hacer más cosas aquí en América Latina, faro de luz del tercer milenio.
La tristeza me embarga porque las fechas del sorteo se acercan y los esfuerzos no han dado resultados, la nostalgia me alcanza porque recuerdo las sonrisas de todos al sacarse una foto con Giorgio y pienso ¿será la última vez? ¿será que algún día seamos capaces de no ver fronteras, ni deseos propios y solo ver una única Luz que emana para todos? ¿Lograremos algún día ver todos los proyectos, todas las ideas, todos los aportes, vengan de donde vengan y provengan de quien provengan como una participación activa, justa y real digna de acompañar? ¿Comprenderemos algún día que existen muchas maneras de hacer las cosas no solamente como desearíamos nosotros y que sin embargo, también hay que empujarlas?
Preguntas, como ya decía, dudas que en el espacio vibran y me hacen mirarlas, se sacuden y me hacen escucharlas, solo para poder seguir mirando el prisma, asomar mis ojos curiosos hacia las formas escondidas de la naturaleza humana.
Los días compartidos en la casa de Juan Alberto y Alejandra, la reunión en Rosario, el encuentro de arcas de Zárate, la charla en Montevideo, la marcha contra la energía nuclear, la convivencia furtiva con mi hermano, amigo, maestro, aportan cada vez más, deseos de expandir mis sentimientos, de liberar la honestidad y de hablar con el corazón en la mano. Me empujan a mirarme al espejo y decirme muchas cosas a la cara y esas cosas no esconderlas, sino, compartirlas con quienes amo, con quienes son mis compañeros de vida, de sendero, de lucha, mis hermanos de las arcas. Porque si no generara eso en mí, si cada visita de Giorgio no me dejara el deseo desenfrenado de mejorar, de escrutarme, de conocer mis miserias, mis debilidades, mis errores, si las visitas de Giorgio solo me dejaran felicidad e información, entonces tendría que pensar que estoy interpretando mal el devenir, que soy un ciego tratando de ayudar a cruzar la calle a un tuerto.
Si las visitas de Giorgio no me iluminan el camino, y al mismo tiempo mis defectos, entonces es que no reconozco realmente quien es. Si la presencia de Giorgio no me ayudara a amar cada día más a todos y cada uno de mis hermanos y no sonreír frente a su involuntarios “errores” como lo haría una madre frente a la picardía de un hijo, entonces tendría que descubrir con tristeza que no comprendo aún la naturaleza crística de esta misión que acompaño.
Si la presencia amorosa de Giorgio no me enseñara que para estar en la Obra, debo estar mental, espiritual, material y físicamente presente y que si no es así no estoy en la Obra. Si mi trabajo no es activo junto a mis hermanos no estoy en la Obra, estoy en mi camino, mi búsqueda, mi elección de vida, pero no estoy en la Obra de Giorgio ni en la de Juan, porque la de Juan se perpetúa a través suyo. Si digo amar y querer a Giorgio, entonces debo hacer lo que él hace, seguir su ejemplo, porque, en caso contrario, no es que lo amo, es que lo exprimo, amo egoístamente lo que genera en mí su energía carismática, pero no lo quiero en la inmensidad de su Ser. Porque su Ser nos habla de unirse, de verse, de buscarse, de encontrarse, de construirse, de entregarse, de darse sin medida sin guardar para después, porque el después puede ser una mera ilusión, el después para nosotros es el ahora. Es vivir el día a día, es pensar hoy como gastaré todo lo que tengo de vida y mañana quizás nunca llegue.
Quizás mañana me encuentre sola, desvalida en una cama, quizás mañana me encuentre una ola de 100 metros sin esperarla, quizás mañana me encuentre el Cristo atesorando tesoros en la tierra y desechando los que me ofrecieron en el Cielo.
¿Cómo no preguntarme cada día al levantarme si soy digna y responderme cada tarde no, no lo soy, no aún. Pero el tiempo carcomiendo mis pensamientos, mis luchas, mis adentros, mis razones, mis egoísmos pasa, devorando todo a su paso y las manecillas del reloj están por dar las 12 y yo aún me detengo un rato más, me paralizo en una esfera, me quito minutos y posibilidades de entender cabalmente la Verdad. Podría hablar infinitas páginas de las sensaciones y emociones de una visita, lo hermoso de los encuentros pero siento mucho más fuerte la necesidad de compartir el adentro, la otra cara del que ríe, la otra cara del payaso que luego de hacer estallar en carcajadas al público, una vez solo se sienta en un rincón y una mueca de soledad le invade el rostro.
La Obra es tristeza, tristeza humana, la Obra es la melancolía de las notas que Giorgio nos comparte. La Obra es el grito ahogado del violín que acompaña a un niño a la muerte. La Obra es la caricia al moribundo que aún desea vivir. La Obra es el vacío que queda luego de beberse todo lo que hay dentro de una copa. La Obra es la inmensidad de la noche. La Obra es cada latigazo que hirió la carne de Nuestro Maestro. La Obra es no tener, queriendo no tener. La Obra es el tiempo que se va.
Nunca seremos como los demás, porque elegimos no serlo y debemos mantenernos en la dignidad de no desear serlo. La alegría del espíritu es la plenitud del encuentro y la alegría humana no es nuestra alegría, nuestra alegría es la tristeza del saber la Verdad. Y Él nos envió a Aquel que nos revelará todo, que nos  dará la Verdad en nuestros picos como la gallina a sus pollitos y la amarga consciencia nos empujará a tocar el violín para ese niño que se muere y darle una caricia al moribundo que no quiere partir. Y en los gritos que damos en la batalla estallan todos nuestros anhelos, porque somos conscientes que nunca esperaremos ni veremos que triunfaremos, alguna vez en el “mundo” porque nuestra Victoria está más allá de lo que los hombres comunes puedan ver y eso nos arranca una sonrisa que disfraza la nostalgia. Nos da la certeza de que cada calle que inundemos con nuestras denuncias, cada palabra que gritemos en los teatros, cada gesto, cada acción tiene detrás la Gnosis del Conocimiento, y preserva el verdadero mensaje, el de los iniciados, el de los llamados, la Iglesia de Juan.

Erika Pais
Montevideo (Uruguay)
25 de Abril 2013

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