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santarosa100Por Andrés  Jorge Volpe
Crónica de un viaje a la Quebrada del Toro - Provincia de Salta – Argentina
Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.
Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

(Mt 5,3-12)

Todavía existen en nuestro mundo lugares olvidados por el tiempo, olvidados incluso por aquellos que están a favor de los derechos humanos y luchan por ellos. Esos lugares guardan aún hoy lo que la humanidad ya ha perdido: su sentido.

santarosa1Son regiones en las que moran almas que han sido desechadas del colectivo social, que permanecen ocultas y relegadas, y son muy pocos los que intentan regresarlos a la vista de todos. Son seres que viven en un entorno donde el amor es ley, donde el respeto se respira y donde los corazones se expanden con el encuentro.

Santa Rosa de Tastil es uno de esos lugares, ubicada a poco más de 3.200 mts. de altura, en pleno territorio salteño, donde la diversidad de colores, las formas y la magnificencia del lugar se funden con el rigor de un clima extremo. Hace muy poco la geografía de la zona fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, poniendo en valor los bienes arqueológicos que allí existen. Esa declaración atrajo turistas de todo el mundo, ávidos de paisajes y de historia, pero incapaces de ver  la riqueza espiritual y las extremas necesidades de sus habitantes.

Cuando observamos y nos sumergimos por un momento en sus vidas, me di cuenta que nosotros, más que representar una ayuda para ellos, fuimos un espejo que se nos dio vuelta y que nos puso cara a cara con nuestras miserias más grandes. Pudimos entender en los pocos instantes de nuestro tiempo vivido allí, que no hay nada más puro que los sentimientos que expresan y que nos hicieron santarosa2experimentar: hermandad, humildad, conciencia, amor, paz, caridad y sentido de justicia. De cierta manera ellos, aquellas almas puras que recibieron nuestra visita, representan lo que la humanidad debería ser y no es.

Un capítulo aparte merece Ramón Gómez y su familia, luchadores incansables, siempre presentes en el recuerdo y en la plegaria de los habitantes del valle y de más allá, porque son ellos quienes con todo el amor, el corazón y el esfuerzo, donan su vida en pos de llevar ayuda a sus hermanos del Norte. Enseñanzas simples pero difíciles de seguir para muchos nos dejó Ramón en estos días, enseñanzas que perduran en el testimonio de vida que nos dio de estos habitantes: “en mis 13 años de ayuda en estos lugares nunca escuché a ninguno de ellos quejarse por su situación o su mala fortuna”, nos manifestó. Si comparamos esta actitud tan sabia con nuestras insensibles vidas de sentidos saciados, de tecnología y diversión, preguntarnos “de qué nos quejamos” sería de suma importancia, porque lo quiero repetir ya que me surge una y otra vez: ¿de qué nos quejamos? ¿Cuáles son nuestras tristezas? ¿Tienen sentido nuestras vidas? ¿Para qué estoy aquí en este mundo? ¿Quién soy? ¿Hacia dónde voy?

santarosa3Cuando se entra en contacto con vidas imposibles de imaginar, todas las preguntas cobran sentido y encuentran su respuesta. Jesús es un joven de 22 años que vive en el valle y que jamás podrá ser como cualquier joven del mundo, con un futuro por delante, con una profesión por estudiar, con sus amistades, pareja, proyectos y demás cuestiones que nos parecen tan importantes, sin tomar conciencia de lo que es verdadero y útil para nuestro espíritu. Jesús eligió venir a este mundo a brindar testimonio y servicio para que nosotros podamos entender lo que realmente importa; quizás pueda concebir que un joven como Jesús esté como esté, postrado en una cama, con apenas el haz de luz de una pequeña ventana que se encuentra en su habitación, con una madre anciana que tiene que trabajar todo el día y que debe dejarlo solo la mayor parte de él. Lo que quizás nunca pueda entender es que alguien viva en esas circunstancias durante más de 20 años sin que nadie intente apiadarse de su condición, sólo Ramón tomó presencia hace un año y hoy está construyendo una morada mejor para este ángel que está en servicio sobre este planeta y que hoy nos cubre con su luz sobre nuestras conciencias. O el caso de Franco, que con tan sólo 14 años padece una enfermedad degenerativa de sus músculos. Su paso por este mundo será breve pero imborrable y dejará su marca. Su mamá, alma noble y sacrificada, tiene una fuerza como pocos y transita todos los días por las rocosas calles del valle llevando a su hijo en una silla de ruedas, pero nunca manifiesta el menor gesto de resignación o infelicidad.

santarosa4Muchos fueron los kilómetros recorridos, muchos testimonios vividos y, en la inmensidad de la montaña y muy lejos de cualquier atisbo de civilización, me surgía una pregunta: ¿si nos pasa algo en estos parajes quién nos salva? ¿Quién nos cuida? Lo que me llevó a preguntarme: ¿quién se encarga de ellos? Enseguida surge la respuesta: Dios los cuida, a través de unos pocos humildes y justos que tienen una veta de esperanza en sus manos y en las manos de aquellos que quieren un mundo mejor.

Agradezco a mis compañeros de esta ruta que pusieron todo de sí y más para que estos testimonios sean llevados a todos, aún hasta en el corazón más duro que podamos haber visto y para aquellos que guardan un papel protagónico en este pequeño rincón de la existencia.

Seamos conscientes de una vez por todas que los artífices de la bondad en el mundo podemos ser nosotros, seamos conscientes de la realidad con mayúscula y no de nuestra realidad, sepamos que no necesitamos ver muy lejos, sepamos que, como gritan los versos de Armando Tejada Gómez:

Ellos han olvidado
que hay un niño en la calle,
que hay millones de niños
que viven en la calle
y multitud de niños
que crecen en la calle.
A esta hora, exactamente,
hay un niño creciendo.
Yo lo veo apretando su corazón pequeño,
mirándonos a todos con sus ojos de fábula,
viene, sube hacia el hombre acumulando cosas,
un relámpago trunco le cruza la mirada,
porque nadie protege esa vida que crece
y el amor se ha perdido
como un niño en la calle...
 
Andrés  Jorge Volpe
Arca Lily Mariposa
Rosario - Santa Fe - Argentina
31 de Agosto de 2015

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