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Di Sonia De Marco

Sonia De Marco, joven y madre de veintiocho años, italo-americana, nació y creció en Aviano, provincia de Pordenone, Italia.

Sonia siempre ha sido una chica empática, conoció la Asociación FUNIMA International Onlus en el año 2006, cuando tenía 19 años.

Forjó una importante amistad con los voluntarios de una de las sedes operativas de la Asociación, ubicada en San Giovanni di Polcenigo (Pordenone); y día tras día se apasionó cada vez más por los proyectos a favor de los niños.

En 2011 decidió mudarse a la región de Le Marche, en la provincia de Fermo, para dedicarse totalmente a la Asociación, para desempeñar la función de voluntaria y secretaria de la sede legal.

A partir de ese día comenzó a albergar el sueño de viajar, ir a las tierras lejanas por las cuales se ha apasionado a lo largo de estos años, en el mes de Agosto de este año, finalmente logró hacer realidad sus  deseos.

Por lo tanto recorramos junto a ella, a través de su diario de viaje, el mes transcurrido en Sudamérica, entre Argentina y Paraguay.

Diario de viaje de Sonia De Marco  

(6 de Agosto – 4  de Septiembre 2015)

soniademarco1El futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños.

“Todo parte de un sueño. Al que hay que cuidar, regar y amar. Luego hay que desmenuzarlo en pasos posibles de concretar, 'humanizándolo' y despojándolo de su connotación poética para volverse real. Y cuando lo veo que toma forma y comprendo que es él, que lo estoy viviendo, no me pregunto qué haré: ya se que tendré un nuevo sueño”.

6 de Agosto 2015

Mis ojos recorren la pantalla del aeropuerto buscando el vuelo LH331.

En mis manos sostengo el billete electrónico y el pasaporte, y apenas reconozco cuál es la puerta de embarque le sonrío a mi madre olvidándome en un instante de la infinita lista de consejos que me había dado hasta pocos momentos antes.

Tomo coraje y me convenzo de que cuando tenga 50 años ella finalmente comprenderá que he crecido pero haciendo un breve cálculo me doy cuenta de que aún tengo 22 años por delante... ¡francamente no se si reir o llorar!

¡Después de saludarla y de abrazarla muy fuerte me dirijo hacia el detector de metales. Ya estamos ahí ¡Paraguay, allá voy!

7 de agosto 2015

Los responsables del Merendero “Hijos del Sol”: Omar e Hilda, me reciben en el aeropuerto de Asunción. Ni bien sus ojos se encuentran con los mios el cansancio del viaje se desvanece y una carga de adrenalina me hace abrir bien los ojos y tomar aún más fuerte mis maletas para poder abrazarlos lo antes posible. Lo logré.

8 de agosto 2015

El trueno entre las Hojas

Es de mañana. Después de un café tipo americano y de una chipa (pan típico y muy sabroso del Paraguay que contiene leche, huevos y mantequilla) junto a Omar e Hilda nos dirigimos hasta la casa de  Jessica, una joven madre que vive en uno de los barrios más pobres de la capital. Su pequeña hija cumple un año de vida y nos han invitado a su fiesta.  

Mis primeros pasos en Sudamérica se mueven en medio del barro y las últimas hojas otoñales que aún quedan. Las hojas son muy coloridas, enormes. No resisto al impulso de tomar una foto y mientras meto la mano en el bolsillo para buscar la cámara fotográfica, me viene a la mente una antigua leyenda aborigen del Paraguay: “El trueno entre las hojas”.

 “El trueno cae y se queda entre las hojas. Los animales comen las hojas y se ponen violentos. Los hombres comen los animales y se ponen violentos. La tierra traga a los hombres y empieza a rugir como el trueno.”                                                                                                                     

“Il tuono cade e resta tra le foglie. Gli animali mangiano le foglie e diventano violenti. Gli uomini mangiano gli animali e diventano violenti. La terra inghiotte gli uomini ed inizia a ruggire come il tuono”

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Y en ese momento, después del click de la primera toma, siento ese rugido de rabia que vibra debajo de mis pies y que se confunde con el insoportable olor a nafta y a cloaca.

Tiemblo con la tierra y mi mirada pasa de las hojas al río... nunca en mi vida había visto tanta basura junta.

Montañas de basura, agua totalmente contaminada, gallinas, vacas, perros y niños descalzos y sucios... todos, todos juntos.

El primer impulso de mi corazón de madre es el de arrodillarme y llorar pero no puedo hacerlo y me quedo mirando en el vacío durante unos interminables segundos. Luego me saca del aturdimento que me había provocado el ruido más ensordecedor que jamás antes había escuchado un chico de 17 años que frecuenta el Merendero: Angel Sosa Ríos Cautera.

Angel saluda afectuosamente a Hilda y a Omar y con la sonrisa de quien se siente orgulloso de haber hecho algo importante nos lleva de la mano hasta la orilla del río. Allí nos muestra la nueva casa que ha construido para él, para su hermana y para su sobrina de apenas unos días. Es un pequeño cuadrado de tierra rodeado por pedazos de chapas, postes de madera y plásticos.

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 (De izquierda a derecha: Angel, Hilda, Graciela y yo)

Por la tarde me dirijo al centro “Hijos del Sol”, que en ese momento está cerrado, pero Omar tiene una reunión con Victoria, una señora que quiere hablar con él para ayudar en la organización del “Día del Niño”, que se festejará en dicho lugar el 15 de Agosto.

Mientras están hablando entran al salon dos niños de 8 años que frecuentan el Merendero: Moisés y Josué.

Cada uno tiene una radio colgada en el cuello y sin preocuparse en absoluto por haber interrumpido la reunión que se estaba desarrollando, con una simple mirada, se ubicaron frente a la puerta de ingreso y comenzaron a cantar y a bailar.

En un instante ese salón serio y demasiado silencioso se iluminó transformándose en un verdadero escenario. Nos dan una muestra de su talento innato al ritmo de “Bailando” dejándonos a todos con la boca abierta.

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Al final del espectáculo Omar e Hilda me manifestaron su estupor: nunca antes Moisés y Josué habían hecho una exhibición como esta, y luego de una reverencia fugaz, y un “Chau Tíos” corren hacia la calle para volver al trabajo con la esperanza de juntar alguna moneda.

¿Cómo sentir este momento sino como una bienvenida personal y muy especial?

Nuestra Señora Santa María de la Asunción… mis primeras 24 horas contigo y ya me he  enamorado.

soniademarco79 de agosto

Visita a la familia Mereles Peña

Me encuentro en el Supermercado “Gran Via”.

Leche, pan, harina, huevos, carne enlatada, azúcar, arroz y pasta. Una canasta básica que tiene como destino la familia Mereles.  

Los Mereles viven al lado de las vías abandonadas junto a otras familias.

Lugar del que dentro de poco terminarán siendo echados y obligados a buscar otro destino para vivir, por voluntad del Gobierno que reparará el viejo ferrocarril.

Lo primero que me asombra, más que sus chabolas, más que la basura, más que los pedazos de vidrio debajo de los pies descalzos que veo correr de aquí para allá, es la sonrisa radiante con la que cada uno de los niños me reciben. Sus ojos y sus sonrisas son de una profundidad y una expresividad inigualables.

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Los niños son numerosos y entre ellos hay grandes diferencias de edad pero juegan en sintonía, no los escucho discutir o enojarse, comparten, esperan pacientemente su turno para poder utilizar un triciclo oxidado cuyo asiento está unido al mismo casi milagrosamente.

Antes de que caiga el sol decidimos regresar a casa.

Mientras nos dirigimos al coche dos hermanitos sentados en un tapial mueven sus piernas en forma ondulante y cuando me acerco a besarlos levantan sus pies como para ofrecerme sus zapatos.

Bromeando hago un gesto como queriéndo sacárselos: “ahora me los llevo a mi casa” y en respuesta me sonríen y asienten diciendo: “está bien tía, te los puedes llevar”.

La emoción me invade... probablemente es el único par de zapatos que tienen y están dispuestos a regalárselos a una mujer que viene desde lejos, que apenas habla su idioma y a quien jamás habían visto.

Un pequeño gesto, una enseñanza inmensa.

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10 de agosto

“Baila como si nadie te estuviera viendo, canta como si nadie te estuviera escuchando” (M. Twain)

En el Merendero se prepara una gran olla de arroz condimentado con mayonesa, huevo duro y jamón, y para tomar preparamos un refrescante jugo de naranja y zanahoria.

El centro de acogida está repleto y entre la multitud reconozco a mi pequeño artista de la calle: Josué, voy hasta él y al abrazarlo le pregunto si después de la merienda me concede un baile.

La tarde pasa rapidamente, junto a Graciela, Omar e Hilda servimos a todos los niños y luego de lavar los platos y de  ordenar la cocina poco a poco todos empiezan a irse, incluido mi pequeño artista.

Me resigno y pienso que se ha olvidado de mi solicitud, pero para mi gran sorpresa, cuarenta minutos más tarde, cuando ya estoy a un paso de la puerta, reaparece corriendo hacia mi agitado y con la sonrisa de alguien que se ha ausentado pero que no ha dejado de pensar en ti.

Nos miramos con la complicidad de dos amigos que se conocen de toda la vida, reímos y nos tomamos de la mano... y luego bailamos y cantamos como si nadie nos estuviera mirando.

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11 de agosto

Home is where your heart is.

Visita a la familia Avalos Martinez Aregua. Aquí estoy de nuevo en el Supermercado  “Gran Via”. Esta vez a la compra de la canasta básica le agrego un paquete de galletitas con gotas de chocolate y confites de avellanas.

soniademarco13Cuando llegamos a su casa le entregamos las bolsas con los alimentos y es inútil decir que se arrojan sobre el chocolate como si fuera lo más hermoso que han visto en su vida. Y como la incurable golosa que soy me arrojo yo también y con una cierta satisfacción observo esos pies negros y sus caritas sucias de cacao.

Entre una galletita y la otra siento la necesidad de quitarme las sandalias para sentir la tierra de la misma forma que la sienten ellos y para respirar a pulmón lleno todo lo que me rodea.

Dejo mis sandalias entre las gallinas y entierro mis pies en la tierra roja, en el agua y en el barro y tomándolos de las manos les pido que me lleven a conocer las casas vecinas... y en ese momento, más feliz que nunca, me siento en Casa, me siento una pequeña Avalos Martinez Aregua con los pies negros y la remera llena de migas.

 

 

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12 de agosto

Encuetro con Dyrsen

soniademarco15Conozco a Dyrsen Medina, hija del periodista Pablo Medina, corresponsal del periódico independiente más importante del Paraguay: ABC Color.

Pablo fue asesinado en una emboscada en el mes de Octubre de 2014 porque estaba realizando una investigación sobre la producción de marihuana en la zona de  Curuguaty.

El 18 de Noviembre de 2014 FUNIMA International formó parte de la organización de la manifestación #JusticiaparaPablo para reclamar que se hiciera luz sobre su homicidio y el de su joven asistente, Antonia Almada.

Unas rodajas de papaya y un café americano acompañan el relato de Dyrsen.

Tengo escalofríos y lágrimas en los ojos, mientras sostengo mi taza de café negro, negro como sus historias, como el dolor de una hija a la que no solo le han quitado a su padre sino también a dos tíos sedientos de verdad y de justicia.

Me emociono frente a la fuerza de esta chica que tiene mi misma edad y que al igual que yo es madre. Se me revuelve el estómago al ver su no-resignación, su sufrimiento y el miedo que se han convertido en coraje para levantar la voz, para rebelarse y denunciar un sistema corrupto y criminal.

Pasamos toda la mañana separando por sexo y por edad cajas de ropa y zapatos usados que en los próximos días entregaremos a algunas familias.

Por la tarde vamos al Merendero “Hijos del Sol” y recibimos las primeras donaciones para “El día del Niño” traídas por personas y amigos que viven en la zona y que desean hacer su aporte.

Recibimos muchos muñecos de peluche y jueguetes nuevos y usados, patatas fritas y golosinas.

Estamos muy contentos y cruzamos los dedos con la esperanza de que sigan llegando cosas.

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13 de agosto

Las Diosas Madres

soniademarco18Visita a la familia Martinez

Iside, Isis, hija del dios Keb (Tierra) y de la diosa Nut (Cielo).

Divinidad egipcia que pertenece a la categoría de las grandes Diosas Madres, aquella que evoca cada cosa amable, la ternura de la madre, la fecundidad y la gracia de la mujer.

Isidra “don de Isis” es el nombre de la madre que conozco en una mañana fresca y lluviosa.

Isidra Martinez, mujer incansable que ha llevado en su vientre y dado a luz a 11 hijos.

Sentada en una silla, mientras le da el seno a su hijo más pequeño, nos cuenta cuán difícil se ha vuelto criar a sus hijos sola y trabajar en la calle: sangra diaria y constantemente a causa de un tumor en el útero.

Cuando llegamos a su casa a su lado se encuentra una señora, que a juzgar por los ojos de Isidra, no parece ser bienvenida. Luego descubro que no es una invitada bien recibida porque es una asistente social que ha sido enviada por el Gobierno para “controlar la situación”.

Dicen que han visto a Isidra trabajando en la calle junto a sus hijos y que si llegaran a verla nuevamente se los quitarán.

Ambas mujeres conversan entre ellas y Omar se me acerca para explicarme el término “canasta”. Las familias más carenciadas tienen derecho a recibir la canasta por parte del Gobierno, que no es más que el derecho a recibir algunos kilos de víveres de primera necesidad una vez al mes. La familia Martinez tendría que recibirla, pero la madre hace más de un año que no recibe nada.

Hablan en guaraní y no entiendo ni una sola palabra, pero no es necesario. Los sentimientos que se pueden ver en los ojos de la mujer no necesitan traducción y me llevan a querer ponerme en su lugar y a calzar sus zapatos, que pesan como rocas, por algunos segundos.

soniademarco19De repente me encuentro en una silla, tengo puesto un par de pantalones azules y una camiseta marrón mojada de leche que sale de mi seno, finalmente mi pequeña duerme con la boca abierta y me da el tiempo justo para poder dar una mirada a los otros niños antes de que “el buitre” del Gobierno me amenace con quitármelos.

Cuatro de ellos juegan en el suelo y uno está acostado en el colchón. Tiene los ojos muy brillantes, probablemente le está subiendo la fiebre.

Con un brazo abrazo a mi pequeña y con el otro busco alguna moneda en una caja de cartón... encuentro lo suficiente como para poder comprar un medicamento por las dudas que la fiebre sea muy alta durante el resto de la jornada, pero luego pienso que tendrá que caminar un par de horas para ir y volver de la farmacia y no logro contener un lamento con alguna lágrima.

Un lamento de cansancio y a causa del fuerte dolor de vientre.

Hoy no estoy tan bien como ayer pero por suerte he recibido dos bolsas de alimentos de parte de los tíos, Omar e Hilda... ¡qué alivio! Al menos por el día de hoy no me veo obligada a decidir si comprar los medicamentos o el pan.

Los otros siete hijos están por la ciudad, la verdad es que no se dónde y ni siquiera se si los veré esta noche, si alguno de ellos volverá mañana, pasado mañana o incluso al día siguiente. Quizás se queden a dormir en la casa de alguien, tal vez en un aparcamiento o en una vereda, pero eso no me preocuparía tanto si no fuera por el alcohol, o la droga.

Cuando los veo drogados ya no se si me duele más la sangre que pierdo o su estado de confusión y que a veces se vuelvan violentos...

 

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...Miro mis pantalones y han vuelto a ser grises. Me acabo de quitar esos zapatos... que eran realmente demasiado, demasiado pesados para mi y con una sensación de alivio y vergüenza veo materializarse nuevamente mis sandalias blancas con strass.

La discusión sigue en ese idioma tan maravilloso como incomprensible, voy a ver a los niños con una bolsa negra y uno por uno los voy haciendo probar los zapatos usados que les he traído, regalándoles al mismo tiempo una sonrisa distraída, con un nudo en la garganta pienso en el día de mañana, por qué cosa tendrá que decidir Isidra, por los medicamentos o por el pan.

14  de agosto

Y tú, Tia ¿por qué no te drogas?

Llegaron más donaciones para “El día del niño”: ¡hoy son un montón de pañales!

Separo todos los regalos en pequeñas bolsas individuales para poderlas entregar a todos los niños junto a Victoria, a quien ya conocéis y a Martina.

Martina es una voluntaria de la región del Friuli, Italia, que ha llegado hace poco a Asunción y que me acompañará por el resto de mi experiencia en Sudamérica. ¡Estoy emocionada!

Y después de meterme de lleno en el español y el guaraní finalmente puedo hablar un poco de italiano... entre las primeras cosas que le menciono, porque solo ella me puede comprender, es cuánto echo en falta el aroma de un buen café expreso.

 

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Al final de la jornada, sentados en una vereda afuera del Merendero están Ángel, Junior y una chica que amamanta a su hijo, de unos pocos días de vida. Bromean y Junior hace de todo para atraer mi atención. Me acerco y me pregunta si fumo, no cigarrillos, obviamente.

Muchos, al quedar sorprendidos por mi respuesta negativa, me preguntan a coro: “¿Y porqué no?”

Junior, que tiene la mitad de mis años, al notar mi ignorancia en la materia, se siente obligado a tener que explicarme los tipos de droga que se pueden comprar en la ciudad y con total tranquilidad me dice que le deje algo de dinero para poder comprar un poco.

Casi a la perfección logro esconder mi tristeza por esta realidad-normalidad, y afectuosamente le doy una palmada en el hombro: “No mi amor, no te doy nada de nada, haz como yo: ¡no te drogues! Nos vemos mañana.”

15 de agosto

“¿Por qué has permitido que me dejara sola?”

soniademarco25Moisés Moisés entra al salón para pedir un vaso de agua. Son las 10 de la mañana y estoy inflando los globos para adornar la sala. Moisés apoya el vaso en el lavabo y se sienta a mi lado: “-¿Te puedo ayudar a inflar?” yo le sonrío y le doy mi inflador: “-¡Bueno! Tú inflas y yo les hago el nudo ¿vale?”

Somos como una cadena de montaje: él infla y yo hago el nudo y así seguimos durante una media hora. Estamos tan concentrados y atraídos por la gran cantidad de colores que en ese momento ninguno de los dos considera necesario tener que hablar de algún argumento. Lo único que nos interrumpe de vez en cuando es un aburrido “-¡Dale Moisés! Vamos...”

Moisés tiene apenas ocho años y por la forma en la que se comporta y me ayuda me parece muy amable, voluntarioso y obediente. Mientras pienso en lo feliz que me siento de estar en compañía suya Omar se acerca y susurrando me da a entender el motivo por el cual lo llama, es evidente: tiene que dejar de jugar para volver al trabajo. A la tercera llamada de su madre el niño se levanta de golpe, sonríe apoyando en el suelo el inflador y se va corriendo.

Mi niña interior se queda petrificada. Mirando la silla vacía y luego el inflador, con todas sus fuerzas, me pega un puño en el estómago y me grita por dentro: “Pero ¿cómo? ¿Por qué has permitido que me dejara sola? ¡solo quería ayudarme a inflar los globos, nos estábamos divirtiendo!”

Me tiemblan las manos y me las apoyo en el estómago para tratar de calmar el dolor del golpe apenas recibido... mi niña se derrumba y empieza a llorar y yo con ella.

El dia del Niño

soniademarco26Llegamos deprisa a las 2 de la tarde y el centro ya está lleno ¡comienza la fiesta! Yo maquillo a los niños, hay música, globos, regalos, buena comida y dos tortas gigantes. Realmente somos muchos y la atmósfera es muy alegre.

La niña que hay en mi usa una nariz roja de payaso y de nuevo tiene los ojos húmedos porque ha podido volver a abrazar a Moisés. Reímos, cantamos, bailamos y nos quedamos todos juntos hasta la hora de la cena.

 

 

 

 

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16 de agosto

Visita al centro de desintoxicación y rehabilitación especializado “PUAFE”

El 19 de Junio de 2014 fueron internados en el centro “PUAFE” los gemelos Mereles Peña.

Mario Rubén y Mario Rosalindo, de 12 años, habían caído en el tunel de la droga y gracias a la colaboración de la Asociación FUNIMA International y a los voluntarios italianos Andrea y Chiara fue posible sacarlos de la calle.

En Junio de 2014 me encontraba sentada detrás de un escritorio, en la oficina de FUNIMA International publicando esta importante noticia en la página oficial de la Asociación, imaginando la desesperación de una madre y el hecho de haber recuperado la esperanza gracias a esta gran oportunidad. Un año más tarde me encuentro sentada en la puerta de “PUAFE”, tomando tereré con Carlos Vitar y tengo puesta una hermosa pulsera de macramé realizada por Mario Rubén.

Carlos es el director de “PUAFE” y nos habla de los peores años de su vida: largos años de depresión, de droga y de alcohol, años vacíos de caídas y recaídas.

Y luego nos habla de cómo recobró la Fe, de Dios (su faro en la noche), de la fuerza para salir de todo el mal que lo estaba devorando. La fe que lo trajo nuevamente a la vida y que lo impulsó a dedicarse a los demás, a ponerse en marcha para arrojar un ancla de salvataje para quienes, como él, han sido engullidos por la calle.

Mis ojos brillan llenos de curiosidad y cuanto más oyen mis oídos más aún querrían saber sobre Carlos, sobre su trabajo, sobre las jornadas “tipo” de los hermanos Mereles y sobre todas las maravillosas actividades que desarrollan todos los chicos que se encuentran internados en este centro.

Las horas pasan inexorablemente... y nunca como ahora querría detener el tiempo para seguir escuchando y viviendo.

Blanca Mereles de Peña, la madre, me pide que la filme porque siente que tiene que agradecerle a  FUNIMA International. Mientras lo hago saco la mirada del teleobjetivo de la filmadora para mirarla a los ojos... y ella mira los míos... nuestros corazones se dicen algo y contemporaneamente nuestros rostros maternos se llenan de lágrimas.

También los gemelos, que ya tienen 13 años, tienen algo que decir: “Si no hubiera sido por vosotros no estaríamos aquí, nuestra madre ha sufrido mucho por nosotros pero ahora vamos a la escuela, hemos aprendido a leer y  escribir, tenéis un gran corazón, que Dios os bendiga”.

 

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20 de Agosto – Viaje a la Argentina

Con un puñado de estrellas en el bolsillo

Podéis olvidaros para siempre de vuestra concepción de un cielo estrellado... de ese pequeño puñado de estrellas que he y que habéis podido admirar desde nuestro amado y odiado país.

21 de Agosto, 22:00 hs, Argentina On the road.

Una catarata de luces vivas y titilantes bordadas en un manto azul noche, profundo y tangible.

Un pedacito de Luna color púrpura de pequeñas dimensiones, cuyos rayos desgarran la oscuridad en forma valiente e iluminan mucho más de lo que nunca antes haya hecho una Luna llena en nuestro cielo... Si no fuera por los libros de la escuela jamás habría creído que se tratara de la misma Luna.

“¿Realmente es el mismo cielo?” Me repite insistentemente la niña que hay en mí mientras sus ojos brillan absolutamente maravillados.

Muchos me dicen que lo mejor está por llegar... Por lo tanto durante el resto del viaje voy mirando hacia arriba, a la espera de llegar a los Andes, a 4.000 metros, a un paso del cielo para poder decirle a mi niña interior: “Vamos Sun... si te pones en puntas de pie puedes tocar las estrellas”, entonces volverá a su casa, allá en Italia, con un puñado de ellas en el bolsillo.

20 de Septiembre

“Todos tenemos nuestra máquina del tiempo. Algunas nos llevan hacia atrás y se llaman recuerdos; algunas nos llevan hacia adelante y se llaman sueños” J. Irons.

Ahora, demos un paso hacia atrás, hasta el día en que, con la mirada buscaba el vuelo LH331, en las primeras líneas de este relato:

“Todo parte de un sueño... Y cuando lo veo que toma forma y comprendo que es él, que lo estoy viviendo, no me pregunto qué haré: ya se que tendré un nuevo sueño”.

Exactamente. No me pregunto qué haré y cómo lo haré. Ya se que volveré allí, a los Andes argentinos, a un paso del cielo. He pasado siete días en un lugar que muchos podrían considerar como abandonado por Dios.

En el que no hay nada y las temperaturas son extremas, donde las personas viven en casas hechas con piedras y césped seco, en el que la luz eléctrica y el gas son una utopía y es necesario caminar durante horas para poder beber un poco de agua.

He viajado en un utilitario blanco durante kilómetros y kilómetros, en medio de cáctus y de la nada misma, junto a Ramón Gómez (Presidente de la Fundación “Los Niños de San Juan”) y a su mujer Sandra Ojeda.

Dos personas incansables que dedican toda su vida a la gente de estos lugares tan alejados de todo.

Y en este lugar olvidado por todos pude respirar a Dios, que me despojó de lo superfluo y me vistió de Esencialidad.

“En 13 años de actividad jamás he oído a alguien quejarse de su situación. Jamás. Este pueblo es sabio, espiritual, agradecido a la Madre Tierra y siempre me ha recibido con alegría y gratitud por la ayuda que le he podido dar, por más grande o pequeña que haya sido” me dice Ramón.  

Junto a él, a Sandra y a otros voluntarios asistí, cociné, asié, limpié, entregué ropa, zapatos y juguetes, caminé, escalé rocas y regalé sonrisas.

Y junto a ellos fui literalmente arrollada por el flujo vital de este pedazo de cielo bajo el cual me doné y al hacerlo me enamoré por completo... me enamoré del Amor.

 

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En el comedor de “Las Cuevas” festejando “El día del Niño”. Foto superior derecha – de izquierda a derecha Sandra, yo, Eugenia Martinez, voluntaria.

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Distribución de donaciones (alimentos, ropa, juguetes) y entrega de bolsones a las familias y a las dos escuelas primarias.

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Últimos días en Paraguay

soniademarco33Después de los Andes vuelvo a Nuestra Señora Santa María de la Asunción, ya quedan pocos días para mi regreso a Italia.

Siento que antes de irme quiero dejar una parte de mí en el Merendero “Hijos del Sol”, algo que les recuerde todos los días a los niños que no podré verlos, pero que no desaparecerán de mis pensamientos ni de mi corazón.

Entonces le pido a Omar Cristaldo dos cosas: pinturas y una pared. Paso dos días con un pincel en las manos y uno enredado en el cabello, con ropa manchada de pintura y a veces incluso me olvido de comer, pero al final logro terminarlo...

En el ingreso del salón principal del Merendero pinto el Padre Nuestro en ese idioma que tanto amo, que para mí es tan maravilloso como incomprensible: el Guaraní.

 

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soniademarco35… Y si has llegado a leer hasta aquí, a ti, si precisamente a Ti que estás leyendo te quiero dedicar esta foto, tomada a 3.100 m sobre el nivel del mar, en el Comedor de Las Cuevas.

“Para cambiar el mundo empiezo por mi”.

Porque si has llegado hasta aquí y has vivido conmigo las emociones de mis pequeños, inmensos y delirantes sueños puede querer decir una sola cosa...

... que estás loco.

“A todos los locos. A los solitarios. A los rebeldes. A los que no se adaptan. A los anticonformistas, A los que parecen estar siempre fuera de lugar. A los que ven las cosas de forma diferente. A los que no se adaptan a las reglas, y no sienten respeto por el status quo. Podéis estar de acuerdo con ellos o no. Los podéis glorificar o difamar. Pero lo único que no podéis hacer es ignorarlos. Porque ellos cambian las cosas. Son los que hacen avanzar al género humano. Y aunque algunos los vean como a locos, nosotros los vemos como genios. Porque las personas que están lo suficientemente locas como para pensar que pueden cambiar el mundo... son quienes realmente lo cambian”.

Sonia De Marco
4 de octubre 2015
Sant’Elpidio a Mare (Fermo, Italia)

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