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gigante2Por Ramiro Ignacio Cardoso

Crónica de la reunión de jóvenes en Artigas, Uruguay

El viernes 8 de abril del 2016 fue un día intenso. Algunos miembros de la obra de Giorgio Bongiovanni nos encontrábamos en la ciudad de Artigas, Uruguay, donde habíamos ido para presenciar la conferencia sobre la llamada “piedra corazón”.

Por la noche mientras cenábamos en el hotel donde se hospedaba Giorgio, fuimos invitados por él a una reunión todos los jóvenes. Fue algo inesperado, por lo menos para mí. Los adultos podían estar presentes pero con la condición de permanecer en silencio, ya que era una reunión exclusiva para nosotros. Inmediatamente los jóvenes nos aproximamos al salón de eventos del hotel. Al entrar, fuimos a saludar a Giorgio. Cuando nos sentamos él notó un cartel que había sobre la mesa que decía San Eugenio y en ese momento pudimos apreciar en su mirada el recuerdo de su padre espiritual Eugenio Siragusa.

Pasaron los minutos, los demás terminaron de llegar y Giorgio dio comienzo. Con su voz tranquila y al borde de las lágrimas empezó a hablarnos de Jesucristo, transmitiéndonos a todos esa tristeza que expresaba al recordarlo.

Mientras más nos contaba de nuestro Maestro, sentí que más fuerte se hacía la figura invisible de la cruz en su frente. A medida que pasaba el tiempo las palabras se volvían más profundas, inculcando en nosotros el deseo de que el Cristo se manifieste. Anhelo que exclamaba con un dolor tan grande que en aquel momento todo parecía detenerse, en un instante en el cual hablaba directamente al corazón.

Giorgio: Estaba mirando a Sonietta y a los otros jóvenes, Patricio, Emilia, Matías y los demás, antes de que viniera Daniel a romperme el corazón con preguntas sobre Jesús, no por casualidad sino porque quizás tenía que ser así. Miraba la cara de nuestros jóvenes y pensé decirles algunas cosas. Le dije hoy a Sonia que espero que al pasar el tiempo, día a día, mes a mes, año a año, los jóvenes sigan. Me refiero a jóvenes como Ramiro, el mismo Matías. Hablo de los jóvenes, no de los adultos, y por qué no me refiero a los adultos, porque nosotros hemos vivido nuestra vida más o menos y tenemos un arma de doble filo, nosotros los adultos podemos cansarnos enfermarnos, cansarnos interiormente, hasta caer. Esto no sería algo bueno, sería algo negativo, pero lógico, lo que sería innatural, una ganancia del demonio, una derrota para nosotros, es que ustedes jóvenes, caigan. Espero que no cambien, que sigan en este camino, pero no lo sé. Oro para que ustedes puedan seguir, yo estoy aquí para servir, para ayudarlos, pero no soy Jesús. Quizás no hubiera sido completo mi mensaje para ellos si tu no hubieras venido, no soy Jesús, Él es la certeza absoluta de vuestra fe, con Él ustedes no se perderían nunca, conmigo no lo sé, lo único que sé es que yo estaré hasta el último minuto, si esto es una garantía para ustedes jóvenes, esto lo puedo prometer, prometo que yo estaré hasta el último minuto en que este mundo exista, hasta el último minuto antes que Él regrese yo voy a estar. Pero una garantía buena no es una garantía absoluta, la garantía es que mi esfuerzo será siempre más, para enseñar y explicar a todos ustedes, sobre todo a los jóvenes, quién es el Maestro Jesús, el Mesías, pero es un testimonio indirecto. Por más que yo me esfuerce en explicar la naturaleza de Nuestro Señor, su presencia es inalcanzable. Esto es lo que me hizo recordar Daniel, el amigo que me hizo un par de preguntas. Espero que él se dé cuenta, se da cuenta, de la importancia de mostrarse a todos ustedes. Yo los conozco a ustedes chicos de aquí y de Italia, uno a uno, y les agradezco por la confianza que tienen en mí, por la devoción, pero si lo vieran a Él no tendría nunca el miedo que tengo ahora de que ustedes se alejen, porque con Él la certeza es total. Entonces fuerza, tengan fe, si están aquí es porque de una forma u otra lo han conocido y ahora no me refiero solamente a los jóvenes me refiero también a mis hermanos, padres, si estamos aquí y si ustedes están aquí conmigo hoy, en este momento, es porque lo han conocido. Algunos de ustedes yo sé que lo han conocido, los identifico, y a otros no, no lo sabré hasta que el Cielo no me lo diga cómo me lo ha dicho de algunos de ustedes, pero estoy seguro de que lo han conocido al Cristo. Porque si yo estuve muy cerca de Él y ahora ustedes están aquí es porque Él así lo quiere, y porque ustedes lo conocieron, además sé que sienten su presencia, que han tenido visiones, pero vivir con Él es otra cosa. Fuerza entonces, más que esto no sé qué hacer, estoy limitado, comparado al Maestro estoy enormemente limitado, impotente. 

Nada más, solamente eso, porque la vida es dura, las tentaciones son grandes y luego también está la desilusión de que Él no se manifieste. Para mí es fácil prometer, porque yo lo vi, yo comí con Él, yo lo toqué, pero ustedes no. Pueden tocarme a mí, pero es muy relativo. Una cosa es hablar con los obreros de la viña y otra muy distinta es hablar con el dueño de la viña, tocar al dueño de la viña, entrar en su mansión, cenar con Él.  Una cosa es tocar a un obrero de la viña, cenar en su cabaña, es diferente a estar con el dueño. Espero que no se pierdan, Patricio, creo que no, pero tengo miedo.

Él está aquí, no sé por qué no quiere mostrarse, no a mí, a ustedes, no lo sé. No quiere, por ahora no. Yo le digo siempre: yo no soy Tú ¿qué le puedo dar a los demás? Tengo las señales, puedo hablar bien de ti, anunciar, tengo el coraje de hablar, pero Tú eres Tú. Pero Él no me hace caso, obedezco, no quiere escuchar, pagaría con la vida para que él se muestre aquí y les hable a ustedes, pero Él no lo hace, quiere que hable yo, la nada, la nada que habla del rey, no sé por qué. No lo sé.

Pier: Es una conquista Él es el fruto más bello de nuestro trabajo, entonces hay que trabajar con la certeza de que Él va a volver.

Giorgio: Él está aquí, en esta sala, pero dice que no es el tiempo. Espero que pueda transmitir el máximo de mi adoración y devoción hacia Él, es lo único que puedo hacer, espero hacerlo.

Una vez, una de las tantas veces que Jesús se presentó a los discípulos, fueron muchas veces después de resucitar, esa vez había algunos de ellos cerca de una pileta, Él se acercó y no lo reconocieron inmediatamente, no sé por qué, era idéntico, su misma cara, pero estaban distraídos en esa pileta, había muchas personas en un lugar de la Galilea. Entonces Él se acerca sin que se le vean las manos ni los pies, porque tenía los signos. Estaba vestido y también encapuchado, era casi de noche, había luz del sol pero estaba anocheciendo. Entonces Él se acerca y había un perro que seguía a los apósteles, este perro lo conocía al Cristo, porque muchas veces cuando se reunía con los apóstoles, este perrito los acompañaba, el perro lo reconoció y los apóstoles reconocieron al Cristo gracias al perro, y se arrodillaron porque el perro se acercó y le descubrió la señal en uno de los pies y ahí se vio el estigma. Fue el perro el que se le acercó, Jesús lo miró y se sentó con el perro al lado, era un perro pequeño. Él hablaba con todos, no privilegiaba a nadie, ni a adultos, jóvenes o ancianos, y los curó a todos. Esto quería decir, si quieren decirme algo los escucho.

Pregunta: ¿Que hizo Jesús en los años previos a su vida pública?

Giorgio: Viajó mucho, con las naves, no con el asno o con el burro, viajó con las naves en todo el planeta y visitó las escuelas iniciáticas de las demás religiones espirituales, todas, en la India, en América. Varias escuelas espirituales, no públicas, secretas. Se presentaba, bajaba de una luz,  físicamente, y decía yo soy esto, lo vieron en muchos lugares del mundo antes de que empezara su misión pública, por esto la Biblia no habla de Él desde los 12 hasta los 30 años, porque no estaba. Él viajaba una semana y luego regresaba a lo de sus padres, la Virgen lo veía desaparecer porque estas nubes de luz lo abducían y Él era el comandante de las nubes. Cuando cumplió 30 años se quedó en Palestina. Hay muchas culturas que lo han conocido. Se presentó en muchos lugares, hablaba con los iniciados, no hablaba a todos en una plaza de la India, él hablaba con los iniciados.

Pregunta: En la última noche en el Monte de los Olivos, el libro Caballo de Troya, describe la presencia de ellos en ese momento. Antes que vengan los soldados romanos, él se va a orar. ¿Estaban realmente como Caballo de Troya lo describe?

Giorgio: Estaban pero no lo veían, ellos estaban siempre, pero Jesús en Getsemaní no los veía a ellos, no veía nada, al único que vio fue al Demonio, que estaba ahí y le hablaba.

Pregunta: ¿Cómo en la Pasión de Cristo?

Giorgio: Más o menos, sí, porque ellos no podían hacer nada. Ahí Jesús y el Cristo estaban solos, los dos, y el más solo era Jesús porque era hombre, Cristo era la luz divina, pero el que más sufría era Jesús. Pero el Cristo también sufría, porque estaba encarnado y su  instrumento era Jesús, pero él no quería sufrir en la carne y pidió una respuesta al Padre y al no recibirla el Cristo entendió que era necesaria su crucifixión y dijo sea hecha Tu voluntad y no la mía.

Pier: ¿Por qué el Padre no le contestó?

Giorgio: porque no contestar significaba que tenía que cumplir la misión, no contestar significaba no te ayudo a salir de esto, lo tienes que hacer. Pero sí tenía el libre albedrío porque el Demonio le hablaba: mátalos a todos, son todos mierdas, si tú los aniquilas a todos serás el rey del mundo, mata a tus discípulos, aniquila a todos cobardes, traidores, no es solamente Judas, todos te traicionaron. Has visto que estás solo, no hay nadie, tienes el poder para aniquilar a todos, si tú lo haces y matas y destruyes todo, yo te daré este reino y será tuyo ¿pero era el reino del Padre o de Satanás?

Pregunta: ¿La decisión final fue de Jesús o del Cristo?

Giorgio: De Cristo, Jesús era en valía del Cristo, totalmente. Él era un instrumento nada más. No podía decir no porque no estaba condicionado, el Cristo había encarnado, la encarnación de Cristo adentro de Jesús de Nazaret. Personificado, pero totalmente.

Sonia: ¿Dijiste que sufrió más Jesús?

Giorgio: Porque era hombre, el hijo del hombre es una cosa y el hijo de Dios es otra cosa, pero la persona es la misma.

Sonia: ¿En ese momento son hermanos?

Giorgio: En este momento son Cristo Jesús, una persona única. Cristo tenía elección, pudo decir yo los mato a todos, y el Padre se lo hubiera permitido. Pero este reino se hubiera transformado, este planeta hubiera quedado sometido a la orden de Lucifer.

Pregunta: ¿Y qué diferencia hay con lo que vemos ahora?

Giorgio: Que Cristo salvó a algunas almas de la segunda muerte y el reino de Lucifer es temporáneo, si obedecía a Satanás el reino de Lucifer en el planeta hubiera sido eterno, hasta que el planeta finalmente hubiera explotado. Pequeño detalle ¿no? Si Cristo no cumplía Su misión, este planeta sería así, como es ahora, pero iba a reinar Lucifer hasta que el planeta explotara.

Pregunta: ¿No volvía el Cristo?

Giorgio: No, no volvía Cristo porque Lucifer habría tomado al Cristo y lo habría sometido a él. La última tentación de Cristo no fue en el desierto, cuando el Diablo le dice: mira si tú me adoras yo te doy todo esto, es tuyo, y Cristo le dijo no, esta fue la primera tentación. Pero ahí el Cristo estaba bien, solamente había ayunado 40 días, ayunar 40 días en contra de la tortura que le iban a aplicar no era nada, era una boda. Ahí, en el huerto de Getsemaní es la prueba máxima, porque el Demonio le dice: ¿has visto? tú amas a esta mierda de gente, yo los aplasto y tengo razón, porque son un asco. Tú los amaste, te traicionaron, les diste todo, no merecen nada, mátalos a todos, tu eres el rey y eres el hijo de Dios, con tu poder y tus ángeles vas a destruir a Pilatos, a Roma, el imperio del mundo es tuyo, yo te lo voy a dar a ti. Muy astuto ¿no? Claro, con la condición de que mates a todos tus hermanos, a tus discípulos, nosotros, y a toda la generación cristiana buena. Iba a significar la segunda muerte para todos, nosotros no hubiéramos estado aquí, entonces el Cristo dijo: no, yo por amor a mis hermanos me voy a hacer matar y tu reino no será eterno en la Tierra, será temporáneo, porque luego yo con los elegidos te voy a sacar de este mundo. Y ahí fue cuando el Demonio se volvió loco. Por eso siempre digo que Cristo nos salvó a todos nosotros.

Cristo nos salvó a todos, salvó nuestra alma. ¿Cómo se puede no amar al Cristo? Somos miserables, porque buscamos siempre algo para estar bien físicamente, materialmente, cuando nosotros tenemos el alma salva. Nosotros podemos vivir bajo un puente, en el cerro, que las ratas nos coman todos, cuando termine esta vida nosotros estaremos con el alma salvada, nos reencarnamos aquí, en un planeta de la Confederación, en el sol o en un lugar bellísimo, menos en las tinieblas. Entonces no sé ¿esto no es amor incondicional? Y lo tenemos gracias al Cristo, por eso yo me desespero, me muerdo los puños, doy con la cabeza contra el muro hasta que se me lastima la frente, porque digo ¿por qué no entendemos esto nosotros? Tenemos miedo de morir físicamente, que mañana no tengamos para comer, o que terminemos abajo de un río, con las ratas que nos comen. Pero ¿qué importa? Si el alma es eterna, si el Cristo se hizo crucificar para que nuestra alma sea eterna. Por eso el Demonio se muerde la cola y se desespera, porque él quiere conquistar nuestra alma que fue salvada por el Cristo. Por eso yo le digo no me importa, estamos unidos, lo esperamos a Él, y si nos morimos de hambre gracias, estoy contigo Señor, el alma la tengo eterna. Porque si nosotros vendemos el alma, su crucifixión fue inútil. Por eso yo soy un ogro, soy muy severo con mis hijos y con ustedes. ¿Por qu  é? Porque no importa nada este cuerpo, tenemos que vivir dignamente, lo mejor posible, pero es el alma lo que el Cristo nos salvó, la parte más importante de nosotros mismos. Sin embargo, nosotros vivimos bien, y con toda el alma salva, tenemos que estar felices siempre y enojarnos porque la gente no tiene justicia, pero por la gente, no por nosotros. Y todo para mí es el alma salva, eso es todo.

Matías: ¿Qué espera Él de los jóvenes de la Obra?

Giorgio: Que no vendan el alma, eso espera el Cristo, no quiere que tú hagas 4500 programas de radio en Frecuencia Joven, Él quiere que no vendas el alma que tienes. Quiere fe en él, que sigas haciendo el camino que Él te enseñó, modestamente y con todo lo que tú puedes hacer, porque siempre podemos mejorar nuestra vida, nuestra tarea, nuestra misión, pero no podemos hacer nada si nos dejamos arrastrar por los valores de la materia, es decir por Satanás, porque drogarse, emborracharse y vivir para nada todos los días, significa vender el alma.

El mensaje fue una advertencia para que estemos más atentos, para que observemos a nuestro alrededor, para no ser arrogantes y para que no nos gane el mal, pero también una gran fuerza para todos nosotros.

Fue un llamado al combate. Mi corazón se aceleró, había comprendido el significado de esa palabra que tanto repetí pero nunca viví como en ese día, esa palabra era: revolución, y era lo que sentía constantemente dentro mío mientras Giorgio hablaba. No sólo por querer que el mundo cambie, sino por el deseo de revolucionarme a mí mismo, para cambiar, para poder dejar y para poder ser.

Mientras Giorgio respondía nuestras dudas, su ánimo fue creciendo. Cuando no quedaron más preguntas por responder se despidió de todos nosotros deseándonos buenas noches y recordándonos que al otro día sería su conferencia con Pier Giorgio, para finalizar el congreso.

Yo no podía dejar de sentirme emocionado, todos estábamos igual de entusiasmados después de haberlo escucharlo y haber estado con él, por querer hacer algo a favor de la vida, por querer manifestarnos, por ser rebeldes y no en el sentido que esta sociedad le dio a la palabra, sino en el sentido de gritar y movilizarnos en contra de la injusticia y la corrupción, sin quedarnos con los brazos cruzados, aceptando a este sistema y siendo indiferentes.

En la reunión tenía el sentimiento de que todos los jóvenes de esta Obra estábamos ahí, algunos físicamente y otros espiritualmente, todos los jóvenes que soñamos con levantarnos contra un sistema demoniaco, los que soñamos con manifestarnos para transmitir un mensaje, los que queremos emprender acciones por la vida y gritar juntos que el Cristo va a volver.

Ramiro Ignacio Cardoso
17 años
Arca Lily Mariposa
Rosario, Santa Fe, Argentina
19 de abril 2016

 

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