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reichPor Agustín Saiz

Es probable que la misma historia no resuelta se repita, ahora en la región pero con un giro más grotesco e igual de cruel. Tal vez sea peor, no lo sabemos. Lo cierto es que el auge del fascismo es una realidad del presente. En psicología nuestros absurdos salen a la luz con el objeto de poder asimilar los traumas de experiencias que por su intensidad no pudimos procesar. El hecho lleva implícito o esconde la idea de que existe una dirección hacia dónde dirigirnos; a traves de la posibilidad de aprender del dolor, dar un paso adelante y crecer. Si la dinámica social tuviera un mecanismo similar, la nueva versión de nazismo y de los regímenes totalitarios en América Latina, tendrían una caracterización más absurda esta vez, como un profesor que intenta hacer todo lo posible para ayudarnos a aprobar un examen sin poder darnos las respuestas de manera explícita. Más allá de la táctica del marketing, Trump, Macri y Bolsonaro responden a esa lógica de mostrarnos algo evidentemente estúpido a riesgo de no poder entenderlo y emanciparlos en el poder.

Bajo la misma clave invertida enarbolan las banderas y los discursos de quienes en realidad son sus víctimas. Así es como las minorías ejercen el racismo sobre sí mismas, el pobre defiende el libre mercado y el sionismo adopta propuestas nazis. Esos elementos que se manifiestan con la irracionalidad del espacio del cual surgen, nos pueden estar anticipando que un gran sufrimiento vuelve a la luz para intentar ser sanado nuevamente. Parece que el inconsciente no repara en el grado de degradación moral que vivimos. Aun cuando tengamos muy pocas chances de confrontarlo, los pilares de la realidad continúan moviéndose de manera subterránea, como si respondiera a una ley natural. No mide la posibilidad de involucionar, nos lo deja el reto a nosotros. Simplemente emerge y no entendemos como.

Sobre esto, los poderes fácticos montan un nuevo proyecto político. Empiezan a delinearse y a ver sus contornos el resultado de tanto financiamiento, de tanto empeño de años de puesta punto de ingeniería social testeada como conejitos de india en países del tercer mundo. Golpes blandos, encarcelamiento a opositores y matanzas sistemáticas de líderes sociales, dejan el escenario listo para una nueva evolución o fase. Mientras en oriente medio hay un aparente repliegue de las operaciones militares o un nuevo punto de equilibrio de otra intensidad, en América Latina se abre la oportunidad tan esperada y forzada a la vez, de asegurar un territorio que es fundamental para el escenario que viene. Que no es la simple expansión del capitalismo que busca garantizar los recursos privándoselos a otro. El análisis político clásico es insuficiente porque en lo que se está trabajando es en un nuevo proyecto político, de base ideológica-fanática.

Las condiciones actuales son las que permiten establecer finalmente este proyecto mentado a medida. Sus bases se establecen en un perfil de ciudadano que tiene un pensamiento mesiánico al borde de la locura. Muy similar al que existía durante la Alemania nazi, en donde el arquetipo de wotan el héroe mítico escandinavo, ahora queda reemplazado por una versión incoherente de un pseudocristianismo muy turbio, que poco o nada tiene que ver con sus orígenes. Una versión distorsionada del credo evangélico forzada a compatibilizar conceptos en común, con esa otra rama distorsionada del judaísmo que es el sionismo. Y que tampoco tiene que ver con sus propias fuentes. Así la ideología totalitaria de la alianza EEUU - Israel – Brasil consigue afianzarse por medio de un discurso teológico débil dentro una base fanática y ciega de adeptos.

A partir de entonces, ya no es posible una instancia de debate, de reflexión o de pensamiento crítico sobre diferentes cuestiones. No existe más la posibilidad democrática de construir a partir de las diferencias. El mecanismo que se puso en práctica y que ya está funcionando, lo único que sabe hacer, es eliminar todo aquello que no forma parte de este proyecto.

Un nuevo medio oriente.

La región quedo cercada por el norte con el bloqueo de EEUU y el aislamiento a Venezuela y la pérdida de su soberanía. Por el sur, sobre todo después del G20 en Buenos Aires (Dic 2018), con las nuevas disposiciones respecto a Malvinas y el Atlántico Sur. El mapa de un bloque regional de centro izquierda con un fuerte discurso antiimperialista parece como que jamás hubiese existido. En el peor de los casos, ese periodo fue utilizado como parte del juego que les permitió llegar al punto actual, manipulando y exacerbando la lógica de la provocación para zanjar un juego de posturas binarias e irreconciliables.

El llamado Grupo de Lima conformado por países que incluyen Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay y Perú, sacó un comunicado en donde no reconocen el proceso electoral de Venezuela y anticipan nuevas oleadas migratorias. Cumpliendo casi con la misma función que tenían antes los panfletos que eran arrojados sobre los territorios civiles desde el aire, previo a un bombardeo. Bolivia, Cuba, Nicaragua y El Salvador han dado un respaldo a Maduro. Y México y Ecuador han sostenido una posición casi neutra. Pero el hecho de que los países alineados a las políticas de aislamiento de Venezuela, no representan en general la posición mayoritaria de sus pueblos, no es un atenuante. Por el contrario es algo peor, porque en caso de un conflicto armado en Venezuela, sus consecuencias se expanden balcanizando toda la región. No es un Vietnam como asegura Maduro. Esa experiencia ya fue superada holgadamente por el imperio y asimilada como aprendizaje. Un nuevo medio oriente donde la dinámica caótica de múltiples agentes se cruzan en aliado o enemigos según los intereses de cada momento, explica mejor lo que puede llegar a pasar. Aquí también hay células de grupos revolucionarios, narcotraficantes y mercenarios, fuerzas militares y paramilitares, fronteras geográficas sin definir, reivindicaciones justas como la de los pueblos originarios, fuerzas policiales financiadas por el estado de Israel, terratenientes extranjeros, bases de la OTAN y posiciones militares de su contraparte Rusia y China.

Mientras continua el bloqueo comercial y financiero de EEUU, ya se ha formado un gobierno en paralelo en Venezuela reconocido por sus principales socios comerciales. A partir de ahora Maduro tienen poder sobre la política interna con una moneda hiperdevaluada y Guaido sobre la exterior, en dólares. Si van al desgaste, el flujo de fondos que dispone este último es muy superior. Pero todo parece que van a una guerra, es lo que le conviene a ellos: desmembrar toda la región para justificar un nuevo régimen. Lo demuestra la cantidad de efectivos militares que se vienen desplazando (Brasil, Colombia, Caribe y también en Argentina). Pero sobre todo porque es un proyecto que no puede esperar una nueva generación para dar a luz. No son China pensando en permanecer por periodos eternos de la historia. Prefieren disfrutar de sus frutos en vida y tienen la oportunidad de hacerlo ahora.

La galilea de los gentiles y la esperanza de un mundo nuevo.

Desde el punto de vista teológico, América Latina es parte de la nueva Galilea de los gentiles junto a los países, también latinos, de Europa (Italia, España, Francia, Portugal). En este nuevo periodo del evangelio del final de los tiempos, en donde la genética cósmica vuelve a refugiarse estratégicamente en la generación que viene, tiene sentido que los nuevos Herodes diseñen una nueva razzia. Un nuevo dispositivo o sistema en el cual la semilla quede aplastada o sea perseguida. Lo importante es anticiparse, que no salga a la luz ni de frutos. La inteligencia anticristica que traspasa los gobiernos y las instituciones, esto lo sabe y no se ha quedado quieta esperando. Está en guerra permanente sintiéndose amenazada en cada ciclo que efectuamos. En ese marco es en donde un cuarto Reich en América Latina puede aparecer para caer con toda la furia sobre aquellos que piensen distinto. La alianza de Bolsonaro con el eje sionista-republicano yanqui puede representar esto y ser el puntapié de un proceso que se expanda por el resto de América Latina. Si es así, su objetivo está mucho más allá de los recursos naturales. Está en juego un proyecto transhumano en donde el alma se pierde de manera definitiva, en donde nuestra manera de sentir y de pensar ya no será la misma. Esa subespecie sin futuro acobijada en el mundo del confort material y del placer, solo concebirá a un Dios teórico sin poder vivirlo o realizarlo. Dios se habrá entonces alejado del hombre por voluntad de ellos mismo. Y entonces es probable que se vuelva nuevamente a arrepentir de haberlo creado y comience un ciclo que regenere toda la faz Tierra. Por siempre.

Agustin Saiz

30/01/2019

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