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cruz_02BAJO LA MISMA CRUZ
El cartel de la calle indica el pueblo al que nos dirigimos: Latisana. Entramos en el pintoresco pueblito de la región italiana del Friuli en dirección a la iglesia donde pocos días antes Giorgio ha vivido la extraordinaria experiencia de la cual todos hemos sido informados a través de la crónica de la querida Mara Della Colleta. Cinco autos, en los cuales viajan los hermanos del arca de Pordenone, siguen a Giorgio para esta nueva llamada. La familia está presente casi por completo, Lorella, Mara, Elisabetta y Davide se han unido a nosotros para vivir junto a él esta nueva visita.

Entramos en la Iglesia de San Juan Bautista y seguimos a Giorgio que se dirige hacia la nave lateral derecha. El crucifijo está allí, delante de él, el Cristo está realizado en tamaño natural. Giorgio levanta la mirada observando intensamente a esa estatua que representa a su amigo, su hermano, su adorado Maestro y que solo pocos días antes tomara vida frente a él.
Nos sentamos en los bancos de frente al altar, al lado del crucifijo y nos sumergimos en profunda oración. La emoción es intensa. La vibración fuerte.

Algunas mujeres comienzan a recitar las alabanzas a la Madre Celeste, el Santo Rosario... pienso en Ella... María Madre de Jesús... Reina de los Ángeles, Reina de los Patriarcas, Reina de los Profetas, Reina de los Apóstoles, Reina de los Mártires, Reina de los verdaderos cristianos, Reina de las Vírgenes, Reina de todos los Santos, Reina de la Familia, Reina de la Paz, REINA ASCENDIDA AL CIELO, ESPEJO DE LA SANTIDAD DIVINA, SEDE DE LA SABIDURIA, CAUSA DE NUESTRO REGOCIJO, TEMPLO DEL ESPIRITU SANTO, ROSA MISTICA, ARCA DE LA ALIANZA, PUERTA DEL CIELO, ESTRELLA DE LA MAÑANA, CONSOLADORA DE LOS AFLIGIDOS... Pienso en cuantas veces había escuchado estas palabras en el pasado y a pesar de que me sentía atraída por todo lo que me hablara de Jesús y de la Virgencita no podía tener la conciencia que tengo hoy... hoy que siento esas letanías vibrar dentro del corazón en una armonía que conmueve a mi espíritu... me giro hacia la izquierda para mirar la estatua que representa en tamaño natural a la Madre Santísima, la cual le hablara a Giorgio el mismo día que lo hiciera el Cristo... Es hermosísima, ella también parece viva, da la sensación de que de un momento a otro pueda alzar Su mirada y hablarnos... Giorgio está allí ahora frente a Ella mirándola, amándola con toda su ternura... Miriam, Espíritu de la Tierra... Madre de todos los seres vivientes... Madre nuestra... me giro y cruzo la mirada con los ojos de un ser muy especial... ojos grandes, luminosos como estrellas, frescos y puros que emanan un rayo de amor de María, ojos del infinito... es Lorella consoladora de Giorgio y de todos nosotros, madre de su hijo Giovanni, presencia irreemplazable... Mis hermanos humildes y devotos respiran ese momento con toda la intensidad que tienen dentro... “Tus hermanos te ayudarán” le había dicho Ella, la dulce reina de los Cielos y allí están, una parte de Ellos que como una corona de diamantes le rodean. Siento la necesidad de arrodillarme de frente a ellos y lo hago con toda humildad en aquel banco de iglesia, para rendir honor al Cristo Rey, a Su Madre y a todos mis hermanos en el espíritu que están dando todo de ellos dentro de sus posibilidades para ayudar a Giorgio en esta parte de la misión tan difícil... “A Jesús el Padre le envió Sus Ángeles para ayudarlo” había dicho Giorgio en una de estas tardes en reunión con los hermanos del arca de Pordenone, “a mi el Cielo me ha enviado a vosotros que sois mis Ángeles”. Giorgio está nuevamente bajo la cruz, apoyado en una columna, no se aleja de Su Maestro y se queda allí en pie a lo largo de toda la Santa Misa que ya ha iniciado.

“¿Quien sois?” Había preguntado un sacerdote un rato antes a uno de nosotros. “¿Por qué estáis aquí?” Preguntas que por un instante me dan un escalofrío transportándome 2000 años atrás cuando el Maestro fue arrestado y algunos de sus apóstoles aterrorizados lo dejaron solo, cayendo en la tentación de la traición... pero no es éste el día.
Se que ésta no será una misa cualquiera. Jesús está presente. Su mensajero marcado por Sus señales sagradas está allí. La profundidad y el Valor de lo que por Gracia Divina hemos sido llamados a vivir no pueden ser expresados y transmitidos con míseras y pobres palabras, sólo puede sentirse en la profundidad del alma y sin embargo no podremos tener una plena consciencia.
Quien celebra la misa es un sacerdote africano que habla muy bien el italiano, por más de que algunas veces tiene una pequeña dificultad en pronunciar algunas palabras, pero lo que transmite con su humildad nos hace emocionar.

Siento y vivo dentro de mí las palabras del Maestro... Le veo... Le miro... es bellísimo... viril... Verdadero... cada movimiento Suyo es una armonía que se proyecta en el Universo... Su paso es real... Sus manos muy bonitas... Sus dedos largos, ahusados cada movimiento es una poesía, un mensaje para la humanidad... Le escucho hablar con Sus apóstoles... Le veo mientras LES mira con sus ojos eternos que tienen el poder de leer el corazón de los hombres... que tienen el poder de crear... de transformar... de hacer nuevas todas las cosas... Le veo... y Le veo gracias a él, a ese hombre que está aún ahí, bajo esa cruz, pero que hoy lleva esa cruz sobre sus espaldas, hoy esos clavos traspasan su carne... él está tomando las redes de su padre espiritual Eugenio Siragusa, prosigue la obra del Consolador prometido por el Mesías,.. “Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Consolador; pero si me voy, os lo enviaré: y cuando él venga, él convencerá al mundo en lo referente al pecado, en lo referente a la justicia y en lo referente al juicio. En lo referente al pecado, porque no creen en mí; en lo referente a la justicia porque me voy al Padre y ya no me veréis; en lo referente al juicio, porque el Príncipe de este mundo ha sido juzgado. Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello. Pero cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir. El me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho: Recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros”. (Juan 16, 7-15).

La primera lectura de la liturgia es del libro del profeta Isaías: “Así dice el Señor: “Yo vendré para reunir las naciones de toda lengua: vendrán y verán mi gloria”... La segunda lectura trata en cambio de la carta a los hebreos:
“Así dice el Señor: «Yo vendré para reunir a las naciones de toda lengua: vendrán para ver mi gloria, les daré una señal, y de entre ellos despacharé supervivientes a las naciones: a Tarsis, Etiopía, Libia, Masac, Tubal y Grecia, a las costas lejanas que nunca oyeron mi fama ni vieron mi gloria; y anunciarán mi gloria a las naciones. Y de todos los países, como ofrenda al Señor, traerán a todos vuestros hermanos a caballo y en carros y en literas, en mulos y dromedarios, hasta mi monte santo de Jerusalén -dice el Señor-, como los israelitas, en vasijas puras, traen ofrendas al templo del Señor. De entre ellos escogeré sacerdotes y levitas» -dice el Señor-. Hermanos, habéis olvidado la exhortación paternal que os dieron: - «Hijo mío, no rechaces la corrección del Señor, no te enfades por su reprensión; porque el Señor reprende a los que ama y castiga a sus hijos preferidos». Aceptad la corrección, porque Dios os trata como a hijos, pues... por eso, fortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes, y caminad por una senda llana: así el pie cojo, en vez de retorcerse, se curará”. “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida, dice el Señor, nadie va al Padre si no por medio de Mi”, prosigue el Sacerdote, antes de pasar a la lectura de un pasaje del Evangelio: “Jesús atravesaba ciudades y pueblos enseñando, mientras caminaba hacia Jerusalén, uno le dijo: «Señor, ¿son pocos los que se salvan?» El les dijo: «Luchad por entrar por la puerta estrecha, porque, os digo, muchos pretenderán entrar y no podrán. Cuando el dueño de la casa se levante y cierre la puerta, os pondréis los que estéis fuera a llamar a la puerta, diciendo ¡Señor, ábrenos! Y os responderá: No sé de dónde sois. Entonces empezaréis a decir: Hemos comido y bebido contigo, y has enseñado en nuestras plazas; y os volverá a decir: No sé de dónde sois. ¡Retiraos de mí, todos los agentes de injusticia! Allí será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abraham, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, mientras a vosotros os echan fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se pondrán a la mesa en el Reino de Dios. Y hay últimos que serán primeros, y hay primeros que serán últimos». (Lucas 13, 22-30)

El sacerdote toma de nuevo la palabra para empezar su homilía. No nos quedan dudas: El Cielo hoy nos está hablando a través de sus instrumentos en el mundo, un hermano nuestro procedente del corazón del África. Enseñanzas que Giorgio incansablemente nos ha prodigado a manos llenas en estos años ayudándonos a entenderlos, pero sobre todo dándonos el ejemplo con su vida sobre como realizarlos si de verdad queremos merecer un nuevo reino, pero sobre todo si lo queremos para nuestros hijos sobre quienes tenemos una gravísima responsabilidad. El sacerdote empieza con una frase que seguramente no es muy común durante la misa: “Quien no  está en la iglesia, quien no sigue la iglesia perecerá- dice el Señor,- muchos entienden esto en el sentido de que quien no forma parte de la iglesia católica no se podrá salvar, pero es una interpretación equivocada” dice el sacerdote “el verdadero significado de esta frase es que quien no está en la Verdad perecerá. -Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida- dice el Señor, pero Dios no toca absolutamente nuestra libertad, la libertad de elegir entre bien o mal, pero cada uno de nosotros deberá dar cuenta de sus propias acciones. Los que creen que son cristianos y sin embargo en la práctica no lo son, éstos son peores que aquellos que no creen. Si el valor de la justicia no hace parte de tu vida, ¿cómo pretendes ser cristiano? Amar al enemigo, rezar por el prójimo, ayudar a los necesitados, poner la otra mejilla... vivir según la regla del Cristiano significa entrar por la puerta estrecha, cualquiera que elija entrar por la puerta ancha que sepa que en la vida del verdadero cristiano esto no existe. Todos estamos en la misma barca, personas que vienen del norte, del sur, del este y del oeste de la Tierra que van en camino hacia la realidad de la otra vida a la que se puede llegar solo a través de la puerta estrecha que lleva consigo los valores de la honradez, de la fidelidad, de la justicia. Si no ponemos en práctica el evangelio nosotros somos peores de los que no creen en Dios.
-Solamente la Verdad os hará verdaderamente libres -dice el Señor. Vivir la libertad significa vivir la Verdad. Si yo logro abrazar la cruz que se acerca a mí y que nosotros no logramos comprender, es decir, el sufrimiento, abrazar esa cruz significa entrar por la puerta estrecha. Musulmanes, hinduistas, católicos, budistas, todos somos llamados a una elección seria dentro del camino estrecho, fuera de ello no hay nada. La puerta de la madera de la cruz, esta es nuestra victoria”

Una vez más Jesús nos ha llamado, una vez más nos ha indicado el camino.

La liturgia eucarística que sigue después no puede no tocarnos dentro. El sacerdote se hace portador de las palabras de Jesús que en esa última cena llama hacia sí a Sus apóstoles partiendo el pan y ofreciéndolo con el vino por la nueva y eterna Alianza como remisión de los pecados. “Haced esto en memoria de mi” dice. Giorgio va hacia el altar para tomar la Santa Comunión, todos nosotros seguimos su ejemplo. El Sol, el Cristo, se hace sangre y carne en la eucaristía que llama al hombre a la comunión con los valores universales, le llama al origen de su esencia, al sacrificio por el bien de sus hermanos. El Maestro más grande que se ha inmolado para lavar nuestras culpas, para cancelar nuestro karma. Observo a Giorgio, está siempre ahí, al lado de ese crucifijo, bajo ese rostro que parece poder alzar de un momento a otro Su mirada.
Giorgio, recordando algunos detalles más sobre la experiencia que había vivido en ese lugar, nos había contado que mientras el Maestro le hablaba, Su voz era muy sufrida como cuando en la cruz ya exánime por el martirio soportado ya estaba por expirar... Le miro intensamente con una emoción que me abruma, Le miro a Él y miro a Giorgio... siento fuertemente a nuestro lado a su hijo Giovanni y a todos los chicos, mis hermanos del arca que han tenido que quedarse en Sant'Elpidio por un evento a favor de Funima, siento a todos los hermanos de nuestra querida tierra italiana, desde el norte al sur, siento a Erika y a todos nuestros hermanos de Uruguay, siento a Juan Alberto y a nuestros hermanos de Argentina y de México, siento a Omar y a todos los hermanos de Paraguay, siento a Luis, a Marco Antonio y a todos los hermanos de Chile, siento a Manu, Angel y a todos los hermanos de España, siento a Flor y a los hermanos de Estados Unidos de América, siento a todos los hermanos del mundo ahí al lado... bajo la misma cruz... esa cruz que nos envuelve, que nos traspasa, que nos ama, que nos transforma, que nos salva a través de la alquimia del sufrimiento, de la renuncia, de la donación de nosotros mismos.

Absorta en una profunda meditación ofrezco mi pequeña vida al Cristo, pidiendo perdón por mis pecados, rezando para que pueda darme y darnos mucho amor, fuerza, fe, humildad, fidelidad, devoción, constancia, pasión, coraje para poder cumplir Su voluntad al lado de su mensajero-precursor, para nuestros hijos y para el futuro de las próximas generaciones. Para darle fuerza a él, toda la fuerza y todo el amor para que pueda llevar a cumplimiento su última batalla. “...Hasta el 5 de septiembre...” le ha dicho Jesús, “... Has hecho todo lo que tenías que hacer, pero no te dejo solo, tienes a todos tus hermanos”, le ha consolado la Virgen Madre y hasta ahora ha sido así seguramente. Es un momento muy, muy difícil. Como Jesús en el desierto, Giorgio vive esta prueba con gran sufrimiento, sus pies y sus brazos agotados no ceden el paso de todas maneras, los signos impresos en su cuerpo atormentado siguen manifestando el perfume de la pasión y Giorgio muere y renace día tras día. El pensamiento, hermanos amados míos en el mundo, va hacia todos vosotros para que juntos podamos darle esa fuerza que necesita uniéndonos cada vez más y formando así un escudo que pueda protegerle de esta difícil prueba... a través del amor, la fe, la unión, la oración, la fuerza, la determinación.
“La misa ha terminado, id en paz... en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” dice el sacerdote.
La misa ha terminado, pero antes de salir de la iglesia nos detenemos a observar varios bellísimos cuadros y estatuas que adornan el templo. Noto que al lado de la estatua de Cristo que ha hablado a Giorgio está escrito: Altare privilegiatum in perpetum, y después más al lado hay otra frase escrita que pienso que sea el mensaje de la semana para los fieles: esforzaros a entrar por la puerta estrecha Lc 13,24. Más adelante, a un lado del altar, observamos el grandísimo cuadro del pintor Veronesi que representa la decapitación del Bautista, una imagen que me perturba... después leo arriba: Christus vincit.
Detrás del altar observamos otro cuadro bellísimo grande que representa a Cristo resucitado donde está escrito: Christus regnat. Mientras nos dirigimos a la salida, Mara, Lorella, Elisabetta y algunos hermanos se paran para intercambiar unas palabras con el sacerdote. Mara le hace presente que hoy durante su función estaba en la iglesia un hombre que vive una profunda experiencia mística como laico y le agradece por sus profundas palabras, él le da la mano y sigue después por su camino.
Salimos de la iglesia con todos los hermanos. Giorgio abraza a Sergio y Clara, dos Angeles que le tienen como a un hijo y que se preocupan por él ayudándole en todos los modos posibles, Giorgio se emociona mirándoles, son ancianos pero su espíritu goza de una juventud eterna que perfuma de amor y de devoción.
Aprovechamos para intercambiar unas palabras con todos los demás queridísimos hermanos presentes para después despedirnos con esa alegría en el corazón que solo Cristo sabe darnos incluso con la tristeza de ver y sentir que la humanidad sigue resbalando cada vez más abajo hacia el abismo obscuro.

El camino de Giorgio así como preanunciado por el Maestro Jesús y por las Potencias Celestes está acompañado por los signos divinos que siguen manifestándose uno tras otro. Después de los maravillosos e impresionantes signos acaecidos durante este mes de agosto en los círculos de trigo en Inglaterra, que dan testimonio de un mensaje cada vez más claro donde los Seres Solares han manifestado la sorprendente imagen del Cristo y pocos días después la extraordinaria imagen del Cáliz con la Hostia, en un pequeño pueblo de la provincia de Pordenone, no lejos de nuestra arca, se ha manifestado otro milagro: la sangración de la corona de espinas de un Cristo en la cruz, justo pocos días después de la experiencia de Giorgio en Latisana. Tomamos conocimiento de ello con mucha emoción al día siguiente de nuestra visita a la iglesia de la que he hablado en esta crónica.
Pero demos un pequeño paso atrás.
El 8 de junio, durante el viaje que lleva a Giorgio a América Latina, en Paraguay, la estatua de la Rosa Mística llora sangre. Pocos días después en Tucumán, Argentina, en un cuadro que  representa la última cena, aparece en el rostro de Cristo una mancha roja parecida a una estela de sangre. Durante la permanencia de Giorgio en Montevideo el 18 de junio se manifiesta el rostro de Cristo en el tronco de un árbol. En Sortino, Siracusa (Italia), pocos días después de la conferencia de Giorgio en Palermo (Sicilia), el 17 de julio, en ocasión de la conmemoración del atentado de Via D’Amelio una Virgencita llora lágrimas humanas; y ahora después de la mística experiencia vivida en Latisana, mientras Giorgio estaba en Pordenone, recibimos la noticia publicada en los periódicos y en la televisión locales de que en un pequeño pueblo cerca del arca una estatua de madera de Cristo emana sangre de la corona de espinas.

Habíamos sido avisados de que las pruebas serían duras, habíamos sido avisados de que cada uno de nosotros sería tentado en la parte más débil, en el momento más difícil, pero nos han sido dadas también las armas espirituales para poder vencer estos momentos y las señales que el Cielo nos manifiesta continuamente quieren reforzar nuestra fe para que ninguno de nosotros pueda perderse.

“Debes decir a tus hermanos que solamente estando unidos saldréis adelante”, había dicho el Maestro Jesús a Giorgio, “el maligno no quiere que despertemos a las almas y también él sabe que dentro de poco habrá signos estremecedores...” nos dice durante una de estas noches, “el Padre sabe que yo no me detendré, el Padre sabe lo que soy capaz de hacer, el Padre sabe que cumpliré mi misión y esto lo sabe también el diablo, lo sabe muy bien por eso intenta obstaculizarme y detenerme con sus armas, las materiales, porque sabe que con otras armas no me puede tocar. El sabe lo que Jesús me dice y sabe también que lo que Cristo me dice se cumplirá.
Recordad que el miedo es indispensable para sentir el coraje. El coraje no es más que un sentimiento que te hace vencer el miedo, pero sin miedo no puedes conocer el coraje. El coraje que demuestra un hombre que ha vencido el miedo no puede compararse con el coraje de un hombre cínico que nunca tiene miedo, porque no tendría la misma frescura, el mismo perfume, la misma pasión que el hombre que ha vencido el miedo con el coraje. Un hombre cínico que no tiene miedo no es un hombre normal, es diabólico, porque no tiene en si mismo el instinto de la conservación de la vida que es una ley de la tercera dimensión. Jesús ha tenido el instinto de la conservación de la vida, por esto ha tenido miedo en el Huerto de los Olivos cuando sudó sangre... pero también en ese momento Cristo nos estaba dando una enseñanza, la de encomendarnos a Dios... –Padre, sea hecha Tu Voluntad y no la Mía-... Miedo, coraje, pasión, procreación son instintos de la vida pero el espíritu impone al instinto bestial de dominarlo. Por este motivo soy feliz de que de vez en cuando yo sienta miedo. Una madre que ve a un hijo debajo de un coche, debido al miedo es capaz de una fuerza que le permite levantar ese coche para salvarlo, el miedo puede también inducirnos a tener más discernimiento. Claro, hay que controlarlo, de lo contrario nos detiene, nos bloquea, debe ser controlado y vencido... En el momento en que tendré miedo, así como Jesús lo tuvo en el Huerto de los Olivos, os pido por favor, no os durmáis como hicieron los apóstoles, sino dadme coraje si en ese momento no lo tuviera”.

En este mes de agosto en particular, Giorgio está trabajando aquí en el arca de Pordenone que se encuentra en San Giovanni di Polcenigo, sale para buscar ayuda o para desarrollar otras actividades operativas y después regresa al arca para seguir con su computadora todas las actividades del mundo. Walter y Mara son dos columnas que están a su lado en la cotidianeidad, junto a Doménico, Carla, Sandra, Agostino, Loretta y todos los demás que por motivos de trabajo no pueden estar como es obvio siempre presentes físicamente, pero lo están igualmente en todos los encuentros y de muchas otras maneras. En frente tenemos la estupenda montaña de Piancavallo, la vibración de la naturaleza es intensa y se respira una paz paradisíaca, en ciertos momentos el tiempo parece detenerse en el silencio de la naturaleza, donde se siente solo el canto de los pájaros, o de las cigarras. Durante una de estas noches, mientras estaban presentes todos los hermanos del arca Giorgio ha explicado el significado profundo de dar todo, el porqué el Maestro nos pide esto. En la nueva era, explica Giorgio, no existirá más el sentido de la posesión, la propiedad privada, el hombre no poseerá nada suyo, sino que usufructuará de lo que pertenece a la comunidad humana. El concepto es: yo trabajo para la sociedad y la sociedad trabaja para mí. Uno para todos y todos para uno. Es decir que nuestro sentido de poseer algo debe desaparecer dentro de nosotros, tenemos que volvernos libres y estar disponibles a perder todo lo que tenemos para encontrarlo después bajo otra forma. Nuestro amor más grande, nuestro anhelo debe ser el de amar los valores universales, la verdad, todo lo demás llega en consecuencia. Por eso el Maestro Jesús nos pide esto si queremos formar parte del nuevo reino. Para entrar a formar parte de la famosa nueva era es una prueba indispensable que superar, imprescindible.

“Todos tus karmas han sido cancelados en el Gólgota” dice Giorgio contestando a una pregunta de un queridísimo hermano “pero la encarnación por misión tiene el riesgo de que puedas hacer la muerte segunda si fallas después de varias advertencias... Si vosotros estáis disponibles a dejar todo, pero lo estáis desde lo profundo de vuestro ser, El no os quitará todo sino que os dará cien”.

Sonia, la bellísima madre del pequeño Maurice nos cuenta un sueño que encierra el profundo significado del discurso que Giorgio ha explicado sobre el valor de la disponibilidad a dejar todo. Sonia cuenta que ha visto una gran astronave, de ella sale un rayo de luz que la envuelve y la transporta hacia la astronave, a ese punto oye una voz que le dice: “Sonia, ¿quién es tu amor?” Ella responde: “Maurice”. En ese momento siente que el rayo se retira y que ella se está precipitando hacia abajo, entonces desesperada escucha a su corazón y grita; ¡el amor mío es Adonay!!! Entonces el rayo la vuelve a tomar para llevarla a la astronave.

“Esto”, dice Giorgio “es el significado simbólico de lo que quería deciros. Significa que la Verdad debe estar por encima de nosotros mismos, de nuestros sentimientos, de nuestras uniones, sean espirituales o materiales.

Os amo
Vuestra Sonia Alea
San Giovanni in Polcenigo (Pordenone)
26 de agosto 2010

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