EUGENIO
SIRAGUSA:
EL
CONTACTADO
Eugenio
Siragusa, nació en Catania el 25 de marzo de 1919,
día de la Anunciación, en una modesta familia
de la media burguesía siciliana.
Penúltimo de cuatro hermanas y un hermano transcurrió
su infancia entre los juegos y las despreocupaciones comunes
a todos los niños del mundo. Muy vivaz, rico en
inventiva y creatividad, demostraba desde los primeros
años de vida una personalidad aguda y una tendencia
natural a "guiar" a los otros.
En la escuela demostró pronto su rechazo por la
disciplina escolástica y el rendimiento era desastroso.
Logró sin embargo, conseguir la licencia elemental:
su único título de estudio.
Apenas adolescente se enroló voluntario en la Real
Marina Militar, prestando servicio como submarinista durante
el segundo conflicto mundial, obteniendo 3 Cruces de guerra
al valor y certificados de "ejemplar" y valiente
conducta.
De su matrimonio con Rosario Mirabella nacieron dos hijos,
Liberto y Francisco, ambos con una óptima posición
social y casados felizmente con prole. Guió y mantuvo
su familia con un sólido empleo cerca del Dazio
de Catania y desde 1972 se encuentra pensionado.
Luego se casó con Miguela Lecha, compañera
inseparable, complemento viviente de la apasionada voluntad
de Eugenio de gritar "La Verdad". Entonces nació
de esta nueva unión, Eli Paolo, hoy un adolescente
que en los albores de su vida ya les habla a los jóvenes
niños, sal y levadura de la Nueva Era.
Hablar de Eugenio Siragusa es hacer al
mismo tiempo una referencia muy importante a los Angeles
de Ayer, Extraterrestres de Hoy, puesto que en 1952 inició
por todo el mundo una obra divulgativa del mensaje que
estos seres dan a esta humanidad. Seres superiores en
ciencia y conciencia, plenamente conscientes del Creador
Universal y de las Leyes que rigen en el Universo, que
velan por el equilibrio del Cosmos y que quieren proteger
al planeta Tierra. Seres que nos quieren orientar hacia
un destino mejor, previniéndonos de un oscuro futuro
por no poner en práctica las advertencias, los
consejos, las exhortaciones que "Ellos" han
dado trámite a través de quien han escogido
como su Embajador, como su portavoz. He aquí, brevemente,
cómo se han desarrollado los acontecimientos:
El día que cumplía treinta y tres años,
y a la hora en que se dirigía a su trabajo por
la mañana, justo mientras esperaba el autobús
en la parada de la Plaza de los Mártires, en Catania,
vio una especie de círculo luminoso de color blanco
mercurial. A medida que esta luz se aproximaba y se hacía
más brillante, pudo divisar la silueta de un objeto,
parecido por su forma a un sombrero de sacerdote y que,
a una determinada altura, se detuvo sobre su vertical.
Se sintió petrificado y aunque hubiese querido
salir corriendo le resultó imposible; se sentía
aterrorizado. Mientras miles de pensamientos asomaban
por su mente, un rayo luminoso en forma de clavo invertido
salió del objeto, iluminándole y compenetrándole.
Una indescriptible sensación de beatitud le invadió;
todos sus miedos desaparecieron y, poco después
el rayo luminoso se fue haciendo más fino, hasta
llegar a desaparecer, como absorbido por el aparato. Sólo
después supo que el objeto era uno de esos famosos
"Platillos Volantes" y que, tras describir un
gran arco en el cielo, desapareció por completo
de su vista.
"Al recobrar mi espíritu, comprendí
rápidamente y de forma cada vez más convincente,
que me había ocurrido algo extraordinario: una
especie de redimensionamiento de mi personalidad, de todo
mi ser".
Desde entonces, una voz interior comenzó a instruirle
sobre geología y cosmogonía. Le abrió
el espíritu a los misterios de la Creación,
haciéndole resurgir en su memoria visiones del
pasado y de sus anteriores vidas. Le permitió recordar
que, doce mil años antes, había sido estudiante
en la isla de Poseidón, en el desaparecido continente
de la Atlántida. Pudo recordar aquella maravillosa
época en la que la sabiduría y el amor eran
los pilares de aquella civilización. Sin haber
dibujado nunca anteriormente, realizó dibujos sobre
papiros de hasta seis metros, con la posición de
los continentes en las épocas de Lemuria, Atlántida
y otras aún más antiguas. Ese redimensionamiento
fue posible gracias a numerosos contactos telepáticos
y a una percepción extrasensorial que cada vez
más se desarrolló en él. Tras once
largos años se produjo finalmente en el Monte Manfré
el contacto físico con quienes habían sido
sus tutores.
Fundó el C.S.F.C. (Centro Studi Fratellanza Cosmica)
para la difusión a nivel mundial de todos los mensajes
que recibía. Durante la década de los años
'70 viajó por las tierras de Perú, Colombia,
Venezuela, Canadá, Francia, Suiza, Holanda y España,
realizando numerosas entrevistas y conferencias en radio,
televisión y auditorios ante muchas personas.
Cuando en 1952 tuvo la fulguración
que transformaría su personalidad y su vida, Eugenio
Siragusa se vio obligado a rechazar los compromisos que
la incomprensión del mundo quería imponerle,
y solo contra todos luchó denodadamente para defender
la Misión que le era encomendada, sosteniendo y
divulgando la Obra impresionante del Centro de Estudios
de la Hermandad Cósmica, que aún hoy a pesar
de haber sido cerrado en agosto de 1978, continúa
viviendo y haciendo oír su voz en el mundo.
En determinado momento de su vida de divulgación
de la Realidad Extraterrestre fue acusado por dos personas
de su conocimiento, como responsable de delitos diversos.
Fue detenido y encarcelado pero finalmente la Justicia
lo absolvió de todas las imputaciones por considerar
que no había cometido delito alguno.
Hoy en día, Eugenio Siragusa a la edad de 74 años
(cuarenta y uno de los cuales dedicó a su obra
de divulgación de la Verdad del Cielo) reside en
una vivienda de Sicilia, en las faldas del volcán
Etna.
Apelando al texto de Victorino del Pozo, conviene referir
al calvario que debió soportar desde el mes de
agosto de l978 al mes de agosto de l982, en oportunidad
de ser denunciado, encarcelado y desacreditado por los
medios de comunicación , víctima de un complot
que tenía como objetivo su eliminación.
En tal sentido la acción judicial arrojó
un dictámen que en síntesis reza así
:"ESTE TRIBUNAL DECLARA INOCENTE A EUGENIO SIRAGUSA,
POR AUSENCIA DE HECHO DELICTIVO".
En aquella oportunidad , 13 de marzo de 1982, el Giornale
del Sud definió el proceso seguido contra Siragusa
como "una de las más feroces persecuciones
judiciales y periodísticas contra un hombre que
no ha hecho otra cosa que profesar su propia fe".