LOS
CONTACTADOS
Vuestro
planeta está proyectado hacia una dimensión
superior y nuestro específico cometido es el de
preparar al nuevo hombre con todos los atributos evolutivos
que éste debe necesariamente realizar: justicia,
paz, amor y fraternidad universal.
Nosotros, desde hace tiempo, estamos listos para el gran
contacto, pero vosotros no lo estáis, vosotros
que sois los artífices del bien y del mal de vuestra
vida.
Nuestra metodología selectiva está compuesta
de complejos sondeos y escrupulosas verificaciones. Nuestros
operadores, primero, y aquellos qwue se predisponen a
seguir el discurso que aquellos llevan, están constantemente
vigilados.
Los sujetos predispuestos a captar los valores de las
medias frecuencias deben prácticamente demostrar
que quieren asimilar concienzudamente los altos conceptos
morales, sociales y espirituales, que las medias frecuencias
comportan para poderse desvincular de las bajas frecuencias
tridimensionales.
Nuestra ciencia astral nos permite tener constantemente
la imagen dinámica, física y psíquica,
de los sujetos escogidos y predispuestos al contacto con
las frecuencias superiores cuatridimensionales a las que
nosotros pertenecemos. Puesto que también los cuerpos-pensamientos
pueden ser captados por nosotros, es decir, nos permiten
poder evidenciar, en cualquier momento, comportamientos
potenciales aún antes de que estos sean expresados,
con esta escrupulosa, continua y atenta verificación
podemos prevenir cuanto puede perjudicar a los sujetos
que revisten un particular interés específico
para nosotros y que concierne a la genética G.N.A.
Pero está claro que si el sujeto se predispone
voluntariamente a dejarse arrastrar por los valores degenerativos
que proponen las bajas frecuencias, quedando pasivos a
nuestras solicitaciones, para restablecer el indispensable
equilibrio psico-físico-espiritual que las medias
frecuencias requieren, automáticamente, los efectos
son inevitables y uno se auto-aísla volviendo a
entrar en su común destino.
A nosotros, como hemos dicho ya muchas veces, nos interesa
más la calidad que la cantidad; he aquí
por qué vigilamos escrupulosa y atentamente. Nuestras
verificaciones no son indoloras ni privadas de pruebas
capaces de darnos la certeza acerca de la idoneidad del
sujeto y de su completa toma de conciencia sobe la verdad
que llevamos. Los instrumentos utilizados por la ciencia
extraterrestre, para tener bajo control, son los sincronizadores,
instrumentos portantes de un micro-cerebro con facultades
y frecuencias superiores a las que posee una desarrollada
masa cerebral. Tienen la facultad de cribar escrupulosamente
todas las estructuras interiores y exteriores de seres
vivientes y de objetos varios constituidos por materia
orgánica e inorgánica, y de sondear con
absoluta precisión todos los dinamismos que el
sujeto o el objeto desarrolla o expresa en determinadas
circunstancias. Tenemos dos tipos: uno, como ya lo hemos
descrito, y otro que reviste funciones específicas
de conexión y de programación con nuestros
operadores-ayudantes que viven en medio de vosotros. Entonces,
en este caso, el aparato se puede definir "programador".
Ambos poseen la capacidad de penetrar el grosor y la dureza
de cualquier tipo de materia sin, por eso, descomponerla
en su originaria estructura y forma.
Es bueno que se sepa que no estamos ni con Oriente ni
con Occidente. Participamos, por cuanto nos es permitido,
en la consolidación de las ideas y de las fuerzas
que evolucionan hacia metas de estabilidad moral, espiritual,
social y política, tendentes a instruir una fraternidad
humana, sostenida y vivificada por una justicia incorruptible
y por una paz sólida y cargada de amor. Nos solidarizamos
con vosotros y estamos disponibles para un progreso científico,
positivo y consciente, capaz de regenerar la ya precaria
degeneración de las estructuras portantes existenciales
y los elementos básicos físicos y dinámicos
que hoy están implicados en un proceso turbulento
y disgregante. Estamos siempre vigilantes y dispuestos
a intervenir, en caso de que se verificase una vuelta
irresponsable del poder destructivo, por una o por otra
parte. Nuestra presencia quiere significar la seguridad
de quien tiene el derecho y el deber de presidir y gobernar
la evolución de la especie viviente en vuestro
planeta. Nosotros os observamos desde hace siglos y os
guiamos hacia aquellas metas que os han sido destinadas
desde el principio de vuestros días. Nuestro retorno
en este tiempo es preludio de muchísimas mutaciones,
y no serán vuestras monsergas las que impidan que
se produzca el redimensionamiento de esta vuestra generación.
Todo esto lo ponen en práctica con las manifestaciones
populares, con intervenciones mesuradas y con relaciones
a través de algunos hombres, que Ellos han escogido
como contactados.
Para concluir el resumen sobre cómo nuestros Padres
y nuestros Hermanos del espacio nos han guiado, enfocaría
el panorama de cómo hoy se ponen en práctica
estos programas, el por qué y cómo son escogidos
los contactados.
Considerando que nuestra lógica no es volumétrica,
con humildad y obediencia deberíamos escuchar,
meditar y hacer madurar la inteligencia que hemos, hasta
ahora, desarrollado, recordando cómo fueron tratados
los profetas y los genios del pasado.
Es bueno que se sepa que estamos en vuestro planeta, en
perfecta sintonía con las profecías del
ser patronímico de vuestro Sistema Solar: Cristo,
porque tenemos una precisa tarea que desarrollar, y no
precisamente para dar espectáculo o satisfacer
las curiosidades morbosas de aquellos que quisieran ver
o tocar para suscitar estimulantes sensaciones. Nuestro
interés está dirigido, principalmente, a
haceros comprender quiénes somos y qué podemos
hacer para impediros que sigáis, ulteriormente,
hacia el límite extremo de la hipercaótica
dinámica mental. Nuestro cometido principal es
el de evitar que la mejor parte de vuestra especie se
vea envuelta en la espiral del mal y que se vea empujada
hacia un proceso negativo autodestructivo.
Estos maravillosos Seres desean ofrecernos su ayuda, pero
estos ofrecimientos caen en un abismo de suposiciones
y de discusiones que no hacen más que interceptar
la indispensable y seria predisposición de prepararse
cuidadosamente para recibir cuanto el hombre necesita
para salir del laberinto de la ignorancia en que se mueve.
Nosotros deseamos vuestra comprensión. Aunque nuestra
obra en vuestro planeta pueda parecer fácil, en
realidad no lo es. Las dificultades que encontramos son
múltiples, a causa de la falta de disponibilidad
de la mayoría de los terrestres, que no quieren
aceptar nuestra realidad, exenta de todo sentido coercitivo
o de todo medio que pueda sensibilizar sólo las
parte física racional. Nuestra metodología,
que tiende a proponeros los valores fundamentales de la
revelación, es diferente de la empleada en el pasado,
en relación al aumento de vuestras capacidades
intelectivas y tecnológicas, que os permiten una
más clara capacidad de comprender y de redimensionar
los conceptos que los terrestres de aquel tiempo no podían
asimilar, porque ellos no tenían los conocimientos
que vuestra generación tiene.
Nosotros tenemos el cometido preciso, por deseo de la
Suprema Inteligencia Creativa, de provocar en vuestra
personalidad espiritual real una fuerza que solicite la
predisposición útil para que una nueva luz
anime de mayor conocimiento vuestra conciencia de ser
y que os alivie de los problemas de fondo que todavía
provocan en vosotros distonías negativas e incapacidad
de remontar conceptos que no son válidos ni eficaces
para un mayor conocimiento de vuestras existencias y de
su verdadero significado.
Nosotros comprendemos muy bien cuán difícil
es, para vosotros, despojaros de vuestros viejos hábitos
y también sabemos cuántas dificultades se
anteponen. Pero también es cierto que nosotros
conocemos vuestras capacidades para superar las dudas,
la perplejidad y todo cuanto se opone a vuestra libre
disponibilidad de aceptación. Somos perfectamente
conscientes de ello, pero sólo podemos actuar de
la formma que nosotros creemos necesaria, para hacer fermentar
este proceso en aquellos que consideramos capaces, dispuestos
y disponibles para ser instrumentos de la Suprema Inteligencia
y servirla según sus deseos. Por eso os pedimos
comprensión si, a menudo, no podemos satisfacer
vuestras demandas, ni disponernos a demostraros debilidades
que no podemos, de ninguna forma, permitirnos.
Para los extraterrestres, el hombre es un animal que hay
que educar y volver consciente de su real personalidad
y de su contribución en la Economía Creativa
del Cosmos. Su comportamiento, respecto al hombre, demuestra
que éste no está en grado, todavía,
de aceptar los valores de una Inteligencia que le supera
en todo sentido.
Los hombres andan todavía a tientas y sus conocimientos
son muy limitados.
Estos maravillosos Seres desean, verdaderamente, ofrecernos
su ayuda, pero, a menudo, las "lumbreras" de
la ciencia y los "doctos", que lo saben todo,
toman "gato por liebre" y sus ofrecimientos
caen en un abismo de suposiciones y de discusiones que
no hacen más que interceptar la indispensable y
seria predisposición para prepararse cuidadosamente
para recibir cuanto el hombre necesita para salir del
laberinto de la ignorancia en que se mueve. Y así,
pierde un tiempo precioso, pero no todos los hombres lo
quieren perder.
Cuando el hombre todavía iba con la porra en la
espalda, los Señores que lo habían vuelto
a su semejanza lo visitaban muy a menudo. Su ciencia provocaba
en el hombre primitivo una serie de traumas, tales que
le incitaban a creer en la deidad de estos personajes
que bajaban del cielo con "medios" semejantes
a las estrellas de la noche. La sabiduría, el comportamiento,
la vestimenta y la luz que Ellos emanaban, suscitaba en
aquellos hombres una veneración, una conciencia
religiosa, un sentido profundo de gratitud, por las atenciones
recibidas a través de las primeras enseñanzas
elementales que extraían por mediación de
quien entre Ellos emergía haciendo de intermediario,
de contactista. No escatimaban buenos consejos para una
rápida ascensión evolutiva de la especie,
interviniendo a menudo y haciendo más segura su
supervivencia en la lucha desigual con los dinosaurios
y otros animales que poblaban la naturaleza primitiva
del planeta. Los primeros contactistas, los únicos
que conocían el deseo operativo de los Señores
de la Luz, tuvieron que trabajar mucho para hacer comprender
a los demás la necesidad de creer en una Inteligencia
sobrenatural, que vigilaba e intervenía en su favor,
que les tutelaba e instruía a fin de que conservasen
íntegro el conocimiento de ser instrumentos del
Espíritu Omnicreante, de la Luz que crea, que vuelve
vigoroso el cuerpo y que ilumina la mente.