LA
CONTAMINACION
"Sacudido y envenenado por
su misma sangre, como si su alma fuese desgarrada. Este
planeta es una blasfemia deforme en la garganta del Universo.
Con bases militares en cada esquina, ejércitos
y armas por todas partes, y montones de vergüenza
tan altos, la Tierra, afligida, solloza" (Eugene
Yevtushenko).
Cosas que ya se saben. Cada uno habla hoy de ecología
y de las estructuras bioquímicas de los organismos
vivientes en los que están distribuidas las sustancias
químicas inorgánicas y orgánicas.
Pero, aunque se conoce el ciclo de los elementos y su
auto-regulación, establecida por el equilibrio
natural de compensación, la actividad humana vierte
en la biósfera productos en grandes cantidades
y ritmos a los que el ambiente no se puede adaptar, siendo
el hombre, en primer lugar, el eslabón más
delicado de la cadena.
La energía solar pasa a través de los bosques,
de los campos de cultivo y de los océanos; los
organismos se interrelacionan entre sí, para mantener
la estructura y las funciones de la comunidad; las fuerzas
físicas y químicas del sistema se hacen
circular repetidamente, en las sucesiones ecológicas,
con equilibrios precisos en los que la vida nace y se
desarrolla. Cada coeficiente, cada porcentaje de valores,
está perfectamente calculado, como tiene que ser
comparándolo con otros, y no puede variar. Y mientras
tanto, hoy, después de haber superado el punto
del no retorno, se discute si hay que renunciar a los
fertilizantes y conservantes, con el miedo a morir de
hambre, o si hay que renunciar a la energía nuclear
para no morir de cáncer o leucemia. Y mientras
se discute, la atmósfera se vuelve cada vez más
sucia, con los óxidos de nitrógeno, azufre,
clorofluorocarbonos, anhídrido carbónico,
con procesos que destruyen el ozono, influyen en las radiaciones
térmicas y producen el efecto invernadero, que
hace aumentar las temperaturas, derrite los glaciares,
trastorna las estaciones y el ciclo hidro-geológico,
ensancha los desiertos y desde el exterior llueven rayos
ultravioletas. En las lluvias se mezclan el ácido
sulfúrico y nítrico, volviendo ácidos
los lagos, los terrenos, matando los bosques y corroyendo
la respiración pulmonar. A las aguas van a parar
unos cinco mil productos químicos tratados con
abonos, insecticidas, anticriptogámicos, conservantes,
colorantes, etc. Y así, los cuatro millones de
kilómetros cúbicos de agua potable del planeta,
en su entorno natural, se cargan cada vez más de
compuestos, entre los que hay fosfatos, metales pesados
de las industrias y aceites petroquímicos, todo
ello sumado a cuanto ya llueve del cielo. Y todo se mezcla
y acaba en el terreno, que se vuelve salado y venenoso.
Y todo entra en el ciclo alimentario, provocando acumulaciones
irreversibles de toxicosis hepáticas, nerviosas,
tumorales, lesiones inmunitarias y genéticas, alergias,
la mayor parte desconocidas. Mueren los bosques y los
mares, y la vida sucumbe cada vez más; pero el
hombre, no satisfecho todavía, produce venenos
peores: productos químicos farmacéuticos
que tienden a curar algún efecto, provocando lesiones
en otras partes del cuerpo. Se experimenta con la ingeniería
genética, con micro-organismos letales que se escapan
de los laboratorios y que producen enfermedades incurables.
Y el hombre prosigue con la tecnología, con una
sofisticada gama de generadores de ondas electromagnéticas,
programas de radio, televisión, motores, líneas
eléctricas, hornos micro-ondas, computadoras, etc.,
los cuales dañan el sistema nervioso, a causa del
bombardeo electromagnético sobre nuestro cuerpo,
interfiriendo en la delicada red de las señales
eléctricas.
Nuestro cuerpo es como un velo delicado, frente a estas
ondas o corpúsculos muy veloces. Un ejemplo mortífero
es el hervidero que acompaña a una explosión
atómica, ya probado, capaz de producir un "black
out" a 2.000 km. de distancia; y entre otras cosas,
el calor magnético penetrante mata las células
de la zona afectada.
No satisfecho todavía, el hombre continúa
produciendo radiaciones nucleares. Hace poco tiempo, una
sociedad canadiense propuso al público una pequeña
central nuclear de uso casero. Es una buena idea para
favorecer el terrorismo privado. Un solo terrorista puede
hacer estallar la guerra atómica. Un hecho gravísimo
es la propagación del gas radón, procedente
del decaimiento atómico del uranio, donde quiera
que se halle éste presente. El gas radón
favorece las reacciones de fisión sobre los elementos
susceptibles presentes en la naturaleza, o, mejor aún,
en las reservas o arsenales de escorias radioactivas.
Hay que tener presente que en algunos lugares del planeta
ha habido alguna misteriosa explosión y es justo
pensar que se pueda repetir el fulminante suceso planetario
que tuvo lugar sobre el planeta Mallona, como ya ha sido
explicado. Estamos cerca de dicha posibilidad. El material
radioactivo se propaga fácilmente a través
del agua y del aire, acumulándose en los organismos.
Manipulando, respirando o ingiriendo las radiaciones que
el ciclo biológico conlleva, será sólo
cuestión de años para que se manifiesten
las enfermedades tumorales. Estas partículas perforan
el "DNA" de nuestras células, dificultando
la duplicidad que prosigue con las células enloquecidas,
neoplásticas.
La ciencia experimental juega con la vida, sin querer
respetar el conocimiento de la causa y de la función.
La interdependencia de cada factor químico-físico
liga uno y otro organismo viviente en un orden bien predispuesto
por los ciclos naturales qwue el hombre no debe manipular.
Han sido precisos millones de años para crear un
patrimonio de soluciones diferenciadas, de sistemas vivientes.
Hoy, las actividades humanas determinan la rápida
desaparición de grupos de especies vivientes, cada
día. En este proceso están enlazados el
inexorable envenenamiento de la sangre y de las neuronas,
por lo que es inevitable la locura psíquica autodestructiva.
Sí, son cosas que se saben. La Tierra es la envoltura
biológica que, materialmente, da la vida al hombre;
pero no olvidemos que el mismo planeta se autorregula
manteniendo las condiciones necesarias para su supervivencia.
¿Pero, hasta qué punto dejará libre
al hombre para poder hacer, considerándole una
enzima desobediente? Podría actuar también
a través de virus particulares, que han sido llamados
"inteligentes" por algunos científicos,
como puede ser el SIDA; y mientras, millones de personas
se convierten en portadores de este angustioso mal incurable,
que se contagia también a través de las
aguas; y nuchos otros se adormecen con emociones contemplativas,
anestesiados por las drogas de las imágenes naturales
del pasado. Aunque es consciente de las leyes naturales,
el hombre crea una ética y una moral según
su comodidad, porque es egoísta, ignorante y presuntuoso.
Ahora, los científicos de todo el mundo han anunciado
la catástrofe ecológica, sin haber considerado
nunca los equilibrios psíquicos y su participación
en la ecología universal, en la que el hombre es
un instrumento programador. El debe ser consciente de
esta verdad fundamental; debería conocer muy bien
los valores operativos de la tercera dimensión,
en lugar de buscar en lo innatural los fenómenos
de lo natural, desobedeciendo el código de la vida.
Ha sido dicho: "No toquéis el orden de las
cosas, si antes no conocéis las causas".
En la cultura india aparece el siguiente pasaje: "La
Tierra fue creada con la ayuda del Sol, y así debería
permanecer. La Tierra fue hecha sin líneas divisorias,
y el hombre no tiene derecho a dividirla. La Tierra es
la Madre, y es sagrada. Cada paso a través de ella,
debería ser como una oración".
¿Hay
que salvar la Tierra?
Informe de los científicos a la humanidad,
en 1989:
1) Las especies animales completarán
su extinción dentro de un siglo.
2) La superpoblación y el erróneo
aprovechamiento alimentario produce hambre.
3) La contaminación de la atmósfera
produce lluvias ácidas y recaídas de venenos
en las aguas y en el suelo.
4) El empobrecimiento del ozono, las
lluvias ácidas, el aumento de anhídrido
carbónico y la deforestación, tienen como
consecuencias:
- La disminución del oxígeno.
- El efecto invernadero, con el aumento de las temperaturas
medias, el derretimiento de los glaciares y la subida
del nivel de los mares.
Y tengo que añadir:
5) La contaminación radioactiva,
poroduciéndose enfermedades incurables de tipo
tumoral y alteraciones del sistema genético.
6) Los efectos geodinámicos de
los experimentos nucleares, con anomalías del eje
magnético planetario y tendencia a la fuga del
eje terrestre.
7) La cada vez más creciente locura
en la mente humana, con la subsiguiente pérdida
de los equilibrios psíquicos y de la inteligencia,
y, por tanto, el retorno a la dimensión animal,
con violencias y suicidios.
La perseverancia hacia el terrible
vicio de la droga propone a las estructuras informativas
genéticas una progresiva mutación, hasta
alcanzar la inhibición total de las facultades
intelectivas.
En un tiempo remoto, en vuestro planeta, se verificó
una regresión del género humano; algunas
especies de simios son testimonio de ello; es decir, el
"homo-sapiens" se transforma en hombre-bestia.
Y éste es el hombre que deja morir a 40.000 niños,
al año, de hambre, víctimas de la violencia;
que vende las placentas y los fetos vivos a la industria
cosmética; que comercia con los órganos
para trasplantes. Este mismo hombre destruye cada año
montones de alimentos, como el grano, mantequilla, leche,
agrios, fruta, etc., para así subir los precios
de estos alimentos.
¿Cómo es que Grigorij Rasputín sabía,
hace ochenta años, cuanto hoy, a las puertas del
año 2.000, hubiera sido un "boletín
de guerra", de crónica apocalíptica?
Seguramente no se trataba de aquel personaje que nos quieren
hacer creer los críticos modernos de la historia;
es más, tengo que precisar que, como Cagliostro,
hacía milagros, era un vidente, un contactado.
Hago referencia sólo a algunas de sus frases proféticas,
pero suficientes para que nos echemos las manos a la cabeza,
y como para desear que alguien, como él, pueda
hoy guiar a esta humanidad desvalida.