No separéis lo que Dios ha unido

Ha sido dicho: "No separéis lo que Dios ha unido". No se refiere específicamente a la unión entre el hombre y la mujer, sino principalmente a todo lo que está vinculado a la férrea Ley Omnicreante.
El matrimonio, potencialmente equivocado, no lo ha querido ciertamente Dios, sino el hombre, con sus escondidas debilidades blasfemas, con sus reservas, o con sus intereses egoístas, o por su libre albedrío. Cuando se divide el átomo de Hidrógeno o se invierten los procesos naturales, entonces Dios entra en acción y amonesta, porque se violenta la Ley de la Creación, se separa cuanto El, y no el hombre, a unido.
Os hemos, muchas veces, invitado a poner las cosas en su justo sitio, pero habéis querido ignorar nuestras válidas advertencias; habéis querido continuar en el desorden mental y espiritual, y habéis querido crear los presupuestos negativos para atraer sobre vosotros la intervención de la Ley que os ha sido enseñada, pero que habéis querido ignorar. Nosotros no queremos coaccionar el derecho de vuestras elecciones, pero tenemos el deber de advertiros, de daros una exacta visión de lo que os espera, si continuáis facilitando las fuerzas destructivas de vuestro hábitat y de los elementos que instruyen el proceso evolutivo de vuestra especie en el mundo que os ha sido concedido habitar y custodiar.
No es actuando como actuáis, que quedáis absueltos de vuestro cometido en la Economía Creativa. Es verdad que la Ciencia Positiva tiene una importancia determinante para poder alcanzar ciertas metas, pero debe ser una ciencia positiva, no negativa. En vuestro planeta, la proliferación de la ciencia negativa ha alcanzado límites que no pueden ser ulteriormente traspasados sin sufrir los efectos que esta diabólica perseverancia, inevitablemente, produce.
Como os hemos dicho, la mutación de vuestro planeta está seriamente comprometida por vuestras continuas e incesantes acciones coercitivas contra los elementos que determinan el proceso armónico del desarrollo cosmológico del mundo que habitáis. Os hemos también dicho que vuestro planeta vive y tiene los medios necesarios para defenderse y para actuar contra quien coacciona su equilibrio.
En fin, os hemos dicho tantas otras cosas que no habéis querido creer, pero que hoy están cargadas de amarga realidad. No habéis querido apagar vuestro orgullo absurdo. Ahora estaréis obligados a aceptar cuanto podáis haber evitado. Y no digáis: ¡No sabía!
"Todo lo que he dicho sucederá, antes de que pase esta generación". Implícitamente os había hablado de este tiempo y de esta generación. No os arroguéis el derecho de ser dueños del mundo. ¡No lo sois! Tenéis sólo el permiso de habitarlo y custodiarlo. Tenéis el consentimiento del Padre Creativo, porque la morada es suya. Sabéis muy bien que su casa está hecha de muchas moradas, ha sido dicho y escrito.
El mundo es de toda la humanidad, hasta que demuestre que lo cuida según los deseos del dueño, quien lo ha concedido sin pedir nada y según pactos precisos de derechos y obligaciones.
Así pues, atentos, porque si no respetáis los pactos, el dueño (vosotros sabéis muy bien quién es) podría expulsaros y enviaros a otro lugar, donde la Luz no existe. Tratad de mereceros el mundo que os ha sido concedido habitar y disfrutar, sabiamente, con amor y gratitud, su leche y su miel. Desgraciadamente, sabemos que, además de creeros los dueños, os concedéis la libertad de destruir, de desarmonizar, de envenenar, de aprovechar, sin responsable discernimiento, esta morada del Señor. Os aseguramos que, actuando así, seréis expulsados, echados fuera; y no es cuento lo que os decimos, sino lo que sabemos y que es la verdad.
Os hemos dicho, muchas veces, que pongáis las cosas en su justo sitio. Os lo repetimos, una vez más; y si actuáis pronto y bien, el Amor del "dueño" se podrá anteponer a la Justicia; pero, si ignoráis la advertencia y las solicitudes que os llegan, entonces para vosotros no habrá salvación. Tal como ha sido escrito, sucederá.
Sacudiré la tierra, el aire, el agua y el fuego, y con los cuatro jinetes en los cuatro ángulos de la Tierra, golpearé a muerte a todos aquellos que hayan desobedecido y, licenciosamente, hayan perseverado en el error con Espíritu diabólico.
Recordad: también ha sido dicho quién heredará la Tierra. No lo olvidéis.

No hay paz sin justicia

Sin Justicia no puede haber Paz. Esperamos que comprendáis la indispensable necesidad de esta gran fuerza, equilibradora de una sana y fraternal existencia.
No esperéis poseer la Paz, si la Justicia no impera soberana e incorruptible. El progreso sabio y sapiente podrá prosperar, si el Amor y la Justicia lo alimentan. Si continuáis permaneciendo sordos e indiferentes, el delirio de la violencia se volverá una locura destructora, y sólo la muerte gozará. Podríamos ayudaros si os predispusieráis seriamente a realizar los presupuestos ideales, capaces de consentirnos un contacto amplio y fructífero. Depende sólo de vosotros, de un acto de buena voluntad, corroborado por la Fe y el Amor. Nosotros estamos disponibles y la Luz que nos guía, conforme.
La Justicia corruptible, blasfema y partidista, no podrá sostener los pilares de la Paz ni podrá alimentar la estabilidad en el derecho y el deber.
La Justicia incorruptible, corroborada por la Sabiduría, es y seguirá siendo la única fuerza capaz de producir los efectos indispensables para un sano y saludable progreso hacia las metas evolutivas superiores. La veleidad que atosiga al Poder propone una Paz injusta y cargada de destinos funestos. Os habíamos aconsejado empeñaros seria y responsablemente sobre los problemas de fondo que habríais debido ya resolver para impedir el actual resbalón involutivo, fomentador del terror, de hambre y de muerte; pero ha prevalecido una elección equivocada, privada de su más elemental sentido lógico y envuelta de arrogante orgullo, de agresividad bestial, de poder destructivo y de debilitación de los derechos más elementales de la vida. Ahora estáis en un callejón sin salida y no será empresa fácil volver para atrás, si no conseguís amar la Paz más que la Guerra, la Justicia más que la Injusticia, el Amor más que el Odio, el Bien más que el Mal.
La Justicia es el orden de todas las cosas. Sin Justicia, vuestra civilización se cubre de trampas y de insidias, cada vez más violentadoras de la Libertad y de los más elementales derechos humanos. Donde reina la Injusticia, la Violencia se alimenta y crece transformando la Libertad en Libertinaje. Donde no existe una Justicia correcta e inflexible, la evolución de los valores cívicos está destinada a disolverse, facilitando el aumento del egoísmo y del odio.


Ley de causa y efecto

No puede nacer nada de la nada. No puede existir nada, si falta la causa del Ser, la mente que piensa, forma y crea. Es verdad que no se puede ni amar ni odiar lo que no se conoce, lo que no se ha revelado a la Inteligencia Humana. Sólo el Conocimiento procedente de las experimentaciones, del impacto con la Verdad, consiente al hombre tomar conciencia de cuanto debe amar y cuanto debe odiar, de lo que se debe aceptar y de lo que se debe rechazar. El Bien y el Mal, lo Positivo y lo Negativo, se revelan a través de la Omnipotente Ley de "Causa-Efecto".
En verdad, si sólo uno o más hombres han experimentado cuáles son los efectos que produce la guerra casual, toda la Humanidad debería, sin dilataciones, amar y aceptar la Paz, rechazando decididamente la Guerra. Esta regla es muy válida para todos los demás aspectos experimentativos que dan al hombre la posibilidad de discernir entre el Bien y el Mal, entre lo Incorruptible y lo Corruptible, entre lo Positivo y lo Negativo.
Se dice que errar es humano, pero también es verdad que perseverar en el error es diabólico. Los hombres, aún hoy y a pesar de las repetidas experiencias negativas con los efectos históricamente conocidos, se obtinan en perseverar en el error, dejando caer en el olvido la llamada impelente de reestructurar, y con mayor conciencia y sabiduría, aquellos valores existenciales que despojan la vida de cada ser humano de todo aquello que le agrede negativamente y le vuelve pesadilla del mal. El que ha experimentado lo que produce el odio, no puede no amar. La verdad vuelve libre al hombre y lo proyecta hacia un destino mejor. El mal no debe nunca ser un fin en sí mismo; sería un error imperdonable que priva al hombre de hacer suyo el bien.
No penséis que podéis escapar de la Ley Causa-Efecto. No os hagáis ilusiones de poder liberaros del guardián que vigila vuestro karma. ¡No os hagáis ilusiones! "Lo que sembráis, recogeréis". Lo que recojáis, intruirá el destino de vuestro mañana. Lo que hagáis a otros, un día os lo harán a vosotros. De esto podéis estar seguros.
¡No penséis poder escapar de esta Ley! ¡No! Pensad y meditad. Seréis vosotros los jueces de vuestras acciones. Seréis vosotros que escogeréis las pruebas para purgar vuestras culpas. No todos los que padecen tribulaciones, padecen por casualidad. ¡La casualidad no existe! Quien mata, no puede liberarse de ser matado; quien roba, será robado; y quien odia, será odiado.
Una vida vivida justamente no puede no tener el premio de la felicidad y de la Paz de Dios. Si trabajáis para los demás, el día de mañana los demás trabajarán para tí; y si consoláis a los demás, es inevitable que seáis consolados. Es la Ley de "Causa-Efecto". Es la Justicia de Dios.
La industria bélica de vuestro planeta es la única responsable que impide la Paz y el sano progreso. El monstruo coloso de la violencia puede sobrevivir sólo sin Paz y sin Concordia, sin Justicia y sin Amor. Esta es la Verdad que no llegáis a hacer vuestra. A nosotros nos está concedido notar, nítidamente, el bárbaro egoísmo que impera en este comercio de muerte y de destrucción. Nos es consentido, también reelar cuánta apatía y cuánto desinterés fermenta en los pueblos deseosos de Paz, pero incapaces de hacerla vivir, reacios a imponerla a aquellos que nutren el interés de la Guerra, de la Discordia, del Odio, de las ideologías de choque para realizar situaciones idóneas a sus inmensos provechos.
La industria de la muerte trabaja y gana, anteponiendo al Bien Supremo de la Paz de los pueblos el terror de los artefactos infernales, el Poder de una ciencia diabólica dispensadora de genocidios y miserias.
Hay una perniciosa incompatibilidad entre las exigencias cosmo-físicas y cosmo-dinámicas del planeta y las nefastas actividades del hombre que lo habitan. Existe, aunque es poco conocido, un orden que regula una recíproca asistencia evolutiva entre "micro" y "macro", entre aquel Ser que encarna la Inteligencia y la Luz Omnicreante que estructura el continuo devenir del Ser Cósmico.
Existe también una infranqueable Ley de Causa-Efecto, siempre Omnipresente y siempre activa, capaz de producir mutaciones allí donde las causas están en oposición con las exigencias de la Naturaleza Cósmica. El estímulo que solicita una mutación procede de los efectos que el Orden Cósmico rechaza, porque son contrarios a su equilibrio y no tolerables por el Orden Creativo.
¡La Lógica Cósmica es esta!

El libre albedrio del bien y del mal

¿Qué es el bien, y qué es el mal? ¿Y, juntos, adonde llevan?
Ambos tienen poderes de vibración que injertan en las acciones de vida y de pensamientos, nuevas aperturas hacia las posibles vibraciones superiores. El mal sirve como fin para conseguir el bien, y el bien es un fin en sí mismo, para estar en sintonía con los planos dimensionales superiores.
Sí, vivir para ser. ¿Pero, quiénes somos antes de vivir? Cuando nos invade la angustia de encontrarnos marginados y no nos acordamos de nosotros mismos, y de no estar más en el ritmo de la Inteligencia, que limpiamente explora los horizontes infinitos de un espacio diferente, es como mirar con nuestros propios ojos, ver o, mejor dicho, entrever, en este espacio diferente que "sentimos" intuitiva y claramente; pero recaemos en el terror del presente, donde nos acunamos al son de los ritmos habituales, y sentimos la muerte a nuestro lado y un nudo oprime nuestro corazón; entonces, la Gracia de un Amor Cósmico puede reanimarnos mediante un trauma de sufrimiento y nuestro corazón vuelve a latir soltando esas ataduras y trascendiendo. ¿Pero, hasta cuándo?
El corazón es Amor. ¿Pero, adónde hemos relegado nuestro Amor de respuesta y de intercambio, tal como nos había sido dado y ordenado? Las lágrimas de un niño que se muere de hambre; el gemido de un hombre herido por un arma; o incluso mucho menos: una mirada baja ante una presunta arrogancia.
Hemos visitado, muchas veces, vuestro Sistema Solar y, particularmente, vuestro planeta, ofreciendo nuestra ayuda para estimular, lo más rápidamente posible, una evolución positiva a través del conocimiento de las inmutables verdades y de la función de la energía-materia en el ámbito del Universo.
Desgraciadamente, vuestra ciencia nuclear pone en serio peligro no sólo vuestra supervivencia y la del planeta que habitáis, sino que amenaza seriamente la ya precaria estabilidad del Sistema Solar al cual pertenece la Tierra, con el peligro de provocar un enorme agujero negro.
Sí, vosotros terrestres, tenéis el derecho de arbitrar vuestra existencia como mejor creáis; tenéis la libertad de vivir en paz y en guerra, de elegir existir o no, de edificar el infierno o el paraíso, de suscitar el odio o el amor. Nadie, ni siquiera el Señor en que creéis os lo prohíbe. Poseéis el libre albedrío y, por tanto, la libertad de elegir entre el bien y el mal; pero, es verdad y pronto tendréis la confirmación de que no forma parte vuestra arbitrar la Ley de la Inteligencia Omnicreante y de cuanto os ha sido confiado para serviros y no para destruir.
Os comunicamos, sin miedo a equivocarnos, que no os será permitido atentar contra la pacífica convivencia y la armonía de las cosas creadas. Si intentáis ulteriormente separar estos Eternos e Inmutables Valores Cosmogónicos, automáticamente os autodestruiréis.


La libertad

Sólo el conocimiento de la Verdad, puede haceros libres de todo temor; pero os obstináis en no querer conocerla, porque no es cómoda y no os consentiría vivir como vivís. Rezáis y mentís, pedís y no dais, mientras que no queréis ser buenos, honestos, conscientes, generosos, altruistas, amorosos, fraternos. La felicidad se conquista dando, y se pierde poseyendo. Cuando empecéis a comprender que, verdaderamente, no poseéis nada, ni siquiera a vosotros mismos, entonces empezaréis a salir de la espesa jungla del primitivismo.


La obediencia

No rechacéis las pruebas a que os sometemos. Nuestro programa es el de ayudaros a recibir, a través de una sintonía instintiva, a fin de que podáis, en cualquier momento, captar el deseo de nuestras intenciones para guiaros positivamente.
¡Obedeced! Nuestra metodología podrá pareceros absurda e inaceptable, pero, para desarrollar y llevar a cabo nuestros poderes y transmitíroslos, es necesaria, más aún, indispensable.
No pronostiquéis, sino sensibilizaos y estad siempre listos, atentos y disponibles. Tratad de no juzgar. Vosotros no conocéis los misterios de la vida, no conocéis las Leyes que gobiernan la evolución de los instrumentos divinos. Para poder juzgar, es preciso ser plenamente conscientes de la Verdad.
Sed prudentes y tened discernimiento, porque sólo así podéis recibir el conocimiento, a través de las experiencias binarias.
La acción negativa, mala, no puede ser un fin en sí misma, sino que es un instrumento de conocimiento, el medio que os alienta a la ignorancia del Bien, a la incapacidad de actuar a través de las acciones positivas. Si después de haber conocido los valores negativos del odio, perseveráis odiando, el mal se convierte en un fin en sí mismo y no podréis ser, de ningún modo, justificados.


Como se debe entender la comunidad

Nadie es superior, y nadie es inferior. El más pequeño sea el más grande, y el más grande el más pequeño. La armonía de las almas debe desprender la generosidad del uno hacia el otro, a fin de que todos sean como abejas laboriosas. El bien instintivo sea siempre cuidado y cada cosa esté siempre en su justo sitio, según la norma de la Ley Universal: "desempeña tu trabajo con amor altruista". Pensar menos en uno mismo, y más en los demás. El orden nace de la armonía y ambos son resultantes de la evolución espiritual. Es preciso respetar el orden y cuanto deriva de este equilibrio, si se quiere alcanzar la perfecta armonía psico-física de la comunidad. Donde reina el caos, la debilidad, la indiferencia y la incapacidad, reina también la intolerancia y la insatisfacción. Debe existir un mutuo y recíproco valor de fraterna colaboración, espontáneo, exento de todo formalismo de raza, condición o religión.
La comunidad de los hijos conscientes de Dios está vivificada por todo aquello que produce el bien por el bien.

Ley de la fraternidad y de la comunidad

Es dando que se recibe: "Si no me servís, con las obras y no con las palabras, no podré serviros nunca. Donde no existen los valores eternos de orden y armonía, yo no estoy. Yo estoy con aquellos que desean asemejarse a mí, confío en ellos y a ellos les confío el cumplimiento de mis divinos designios.
El Amor Espiritual esté siempre por encima de todo concepto. La espontaneidad anime siempre gestos, palabras y actitudes. Nadie debe nutrir reservas mentales, y la sinceridad debe estar siempre presente en los pensamientos y en las expresiones.
Exaltad la humildad y la comprensión. En ningún caso, debe prevalecer el egoísmo y cuanto pueda herir o denigrar la armonía que cimienta el amor fraterno.
Ayudaros en los momentos de necesidad, dando todo lo que podéis y debéis dar. Aquellos que reciben deben tener siempre la necesidad de agradecérselo al Altísimo y de recompensar, con humilde dulzura y con diligente amor, el corazón generoso del hermano o de la hermana.
Sentíos siempre una sóla cosa, a fin de que la Luz Crística more en vuestros Espíritus y en vuestros corazones.
No juzgad. Constatad y reprended con amor y con dulzura a quien se equivoca o comete acciones que desarmonizan vibraciones negativas. No temáis por aquellos que perseveren en las acciones diabólicas. Hay quien ve y provee, a fin de que aquellos no tengan ni la fuerza ni la voluntad para poder perjudicar creando desorden.
Que la sonrisa esté siempre en vuestros labios, y la Luz de Amor en vuestros ojos. Amaos siempre y que el deseo de quereros los unos a los otros esté siempre vivo en vuestros Espíritus y en vuestros corazones. La bendición del Cielo no os faltará nunca.
Sed humildes y puros de corazón. El orgullo os vuelve estériles de los dones celestes y los dioses os ignoran, la naturaleza os rechaza.
La humildad, la simplicidad, la pureza de corazón, atraen la belleza sublime de Dios, llenando vuestro Espíritu de Luz, que atrae y transforma, sublimando el amor que nace y crece triunfal y benéfico.
Vivís en la angustia y en la desesperación, por no querer solucionar los problemas básicos que atenazan vuestra existencia. Sin embargo, sabéis muy bien que podéis,que poseéis los medios y la Inteligencia para realizar los presupuestos ideales, aptos para construir una comunidad mundial con leyes válidas para todos y con valores morales, sociales, científicos, prácticos y directos para daros un conocimiento mejor y una existencia cargada de bienestar para todos, sin excluir a nadie.
Que se cree un denominador común donde cada individuo pueda sacar lo necesario para vivir una existencia productiva, evolutiva y feliz.
Podéis, si queréis, derrotar la angustia y la desesperación, si lográis ser una única cosa con la radiante Luz del Creador y de lo creado. Los instintos son cada vez más modificados por la precaria capacidad de liberarlos de las reservas racionales que son, precisamente, la causa determinante del progresivo desequilibrio en las acciones requeridas por el instinto coordinado por los valores interiores o programados: hay que esforzarse en modificar los efectos para poder mejorar. Las distracciones inútiles hacen caer en un cansancio psico-físico, infructuoso y deletéreo para el desarrollo armónico de las facultades interiores. Os distrae todo lo que os marchita en la forma, dejando desamparadas la sustancialidad y la funcionalidad de cuanto es útil aprender para liberarse de los prejuicios que no dan ningún sustento al imperioso anhelo de sentirse libres y capaces de quitaros aquellas escorias que limitan la actividad de vuestra real personalidad e influencian negativamente los valores universales que están contenidos en la Eterna Ley de lo creado. El tiempo es precioso y las formas rutinarias de ciertas distracciones infructuosas no lo utilizan positivamente; al contrario, producen distonías y apatía en todo aquello que más debería estar vivo en nosotros: sustancialidad, experimentación consciente de todo lo que os puede conceder evolución y conocimiento de la Verdad.
El desorden psico-físico es fuente de desarmonía, ausencia de los valores de la corrección y de la fraterna comprensión. Cada uno debe, instintivamente, elaborar la autodisciplina para no ser elemento de fermentación de una dinámica mental negativa. Hay que acostumbrarse a percibir la vida con austeridad espiritual, moral y material, teniendo presente la necesidad de instruirla y volverla feliz y fecunda, pero sencilla y responsablemente.
Debéis aceptar y superar las pruebas, y aprender para no volver a caer en el error. Debéis, principalmente, alimentar la Paz Universal, descuidando las costumbres humanas que producen un estancamiento dinámico en el conocimiento de los valores superiores de la Verdad.
Lo que recomendamos vivamente es que seáis todos una sola cosa, aunque los cometidos de cada uno sean distintos. La desarmonía y los contrastes de pareceres entre aquellos que elegimos para servir a la Causa Universal, producen negatividad e incapacidad para percibir las justas predisposiciones para una disponibilidad productiva y constructiva. Continuar en este proceso negativo nos sugiere seleccionaros. Por este motivo, os exhortamos a la armonía y a la recíproca comprensión fraterna.
Todos sois útiles, si llegáis a ser conscientes y preparados. Todos sois una sola cosa, si estáis unidos y conscientes de la Luz que está en cada uno de vosotros.
Amaos y comprendeos, así como nosotros os amamos y comprendemos".