¡HEMOS FALLADO!

 

¿Dejaremos que alguien, un día, pueda redactar un informe final que hable de la lenta y atroz agonía de una civilización instruida por seres vueltos esclavos y vencidos por la muerte?
Todo el mal que el hombre de este planeta edifica, con explosiones de vibraciones negativas derivadas del odio, guerras, juegos de poder, contaminación natural, droga, en todos los valores de la vida, con el engaño y el olvido, produce desequilibrios muy potentes que salen como radiaciones de energía astral negativa hacia todas las direcciones, golpeando a los hombres, a la naturaleza elemental, a la naturaleza planetaria, al Universo entero; y esta desarmonía produce catástrofes que se abaten sobre el mismo hombre potenciando el odio recíproco, destrucciones ecológicas naturales, distorsiones de influjos solares y estelares. El hombre ha abusado de su libre albedrío, ha generado un sufrimiento aterrador. Este dolor, con el que vivimos, así pues, no viene de afuera, sino de nosotros mismos, ciegos a las consecuencias de nuestras acciones. La única forma para poder evitar el error es desarrollando la sabiduría para poder distinguir y saber lo que es el mal, y así decidir no hacerlo. Un mal que lucha contra otro mal, no edifica el bien .
Aprenderemos a querernos en el bien, cuando aprendamos a querernos en el mal, pues venceremos el mal sólo cuando aprendamos que éste no existe porque no es un fin en sí mismo.
Si para los principios universales cuenta la fraternidad, ¿quién tiene derecho a prohibir a los demás los proyectos de vida personales basados en el bien común? ¿Acaso la historia , entre otras cosas, no nos ha demostrado que entre los marginados estan las más férvidas inteligencias?
Cada individuo es protagonista único de una expresión de la Inteligencia Universal y tiene que proporcionar a los demás un "quid" de experiencias y colaboración.
¿En un todo Uno, puede existir una verdad de por sí fija, separada? ¿Puede haber un hombre que piense en algo que no existe? ¿Puede haber una acción que no tenga causas y consecuencias en la economía creativa, en la memoria del "nada se destruye"?
¿Y quién gobierna todo esto? El Principio Omnipresente que, a través de sus colaboradores astrales, llega a cada manifestación viviente. ¿Y cómo queremos llamar a esta explicación? ¿Científica o religiosa? ¿Por qué creemos que pueda existir una explicación sin la otra? ¿Entonces, este hombre, que no existiría si no fuera por la "H" Solar que fecunda al planeta Tierra y lo alimenta en sus reinos mineral, vegetal y animal, a quién tiene por Padre y Madre? ¿Queremos llamar Cristo a este Progenitor, que puede definirse también como el Genio Solar, el Camino, la Verdad, la Vida? ¿Sin El, existiríamos nosotros?.
Este tropel de humanoides terrestres persevera mezclando la misma menestra de políticas, estúpidas invenciones a la orden del día, tales como la moda, la música, el domingo..., todo ello propinado por mentes colmadas de drogas fanáticas. Pero estoy seguro que el ánimo de la nueva generación anida una conciencia totalmente diferente y libre, tanto que hablar de revolución no es nada en comparación al potencial de rechazo hacia esta estupidez, mezquina y presuntuosa. Este es el verdadero apocalipsis, mucho más grave que cualquier guerra atómica o desastre natural planetario.
"Dejad que los jóvenes vengan a mí. El reino de los cielos es de los niños". ¿De qué Cielo hablaba o profetizaba Cristo, Maestro único, única política de vida posible, única filosofía? "¡Cuando tu ojo te escandalice, arráncatelo y tíralo! ¡Y si tu mano te escandaliza, córtatela!" ¿Es éste el Jesús de la piedad en que creen este tropel de humanoides diabólicos?.
He aquí el Anticristo: es la bestialidad inconsciente, la fuerza involucionada del hombre que ha permanecido animal; y esta fuerza se sirve del dinero, lo manipula y lo utiliza para destruir la Ley del Principio: "¡Ama a tu prójimo como a tí mismo!". Esta humanidad está condenada, lo mismo que una vieja construcción que debe ser demolida para edificar una nueva.
Si pensáis que no es así, decidme: ¿Es posible obedecer las leyes de vida comunitaria moral? ¿Se pueden eliminar las armas? ¿Se puede eliminar el dinero? ¿Si no resolvemos esto, cómo podemos asomarnos a estudiar el porqué de la vida, al conocimiento de las leyes universales par vivir una dimensión humana donde la desobediencia nos ofusca llamándola Utopía?
El escepticismo envuelve las mentes tibias de los amantes de la duda y de la ignorancia, de los profanadores de los Genios de todos los tiempos.

"¡Sois siempre hostiles a la Verdad! ¡La Verdad no es una cómoda inquilina para vosotros, terretres! La Verdad amenaza vuestras torpezas, descubre vuestras fechorías y los quehaceres ocultos que ejercitáis volviendo infeliz y dolorosa la existencia del prójimo. La cruz fue levantada en el Gólgota por miedo a la Verdad, por miedo a ser descubiertos y de perder el dominio sobre las almas y sobre las mentes. La Verdad hubiera liberado al mundo entero de la exclavitud. Pero recordad, a la verdad sólo la habeís obstaculizado, no vencido. Pronto, muy pronto, ésta se revelará con Potencia y Gloria, dispensando a cada uno cuanto merece. Llevará consigo la Paz, aureolada por el sumo bien de la Justicia, para que cada espíritu viviente sea juzgado según sus obras, y a fin de que el orden sea reestablecido según la voluntad del Altísimo Señor del Cielo y de la Tierra".

La dura y arrolladora tragedia de una humanidad agonizante se ha desencadenado. Los días oscuros anunciados por Quien preside el derecho de la vida y la manifestación de todas las cosas visibles, se hacen patentes con un manto calinoso cargado de funestos presagios. La muerte recoge diariamente los últimos respiros de existencias truncadas por la resucitada violencia de la bestia sedienta de sangre y de destrucción.
La inteligencia del hombre vacila y las conciencias se vuelven frías, insensibles, incapaces de hacer prevalecer la piedad, el amor y la conmoción espiritual. Empieza así el "gran holocausto", la total perdición de todos los valores humanitarios elaborados durante milenios y milenios de histórica epopeya. Una civilización en decadencia, desgastada por una locura autodestructiva salvaje y violenta. "Estamos viendo y estamos tocando". También esto ha sido anunciado; pero esto no quita que, en los programas en los que Dios ha introducido este campo de experiencias humanas, el hombre mismo no pueda escoger la mejor, la más rápida. Entonces, si sentimos sobre cualquier sensibilidad el sufrimiento, o sea, que meditamos sólo a través de la ley del dolor, ¿por qué no intentamos abatir esta condena dándonos prisa en poner en práctica las Leyes de la alegría universal? Si ya no provocamos más todo aquello que hace daño, el resultado será simplemente el de la evolución del bien, y esto sería sólo el punto de partida para la vida en la verdadera dimensión que espera al hombre, más allá de esa frontera que le aprisiona: más allá del odio, de la ignorancia, del dolor, hacia la "gnosis" infinita, hacia la proyección para la cual ha nacido.
¿Por qué esperar?
Las almas santas de millones de recién nacidos y niños que mueren a causa de suplicios, hambre, violencia, son las almas resurgidas de la nueva generación que pondrá de rodillas a los asesinos. Obediencia, sólo obediencia será la palabra clave que propondrá la consolación de quien ha repuesto sus propias obras en el corazón en la voluntad verdadera cristiana: obediencia a los mandamientos, donde no hay huella de perdón, donde nada se borra, porque cada uno es maduro y sabe, y llevará consigo la cruz de la rosa o de la condena.
Jesús dice: "¿Por qué os consternáis y os embellecéis? Os he enseñado el Camino, la Verdad y la Vida. Os he dejado las Leyes que hacen fermentar la Paz, la Justicia, el Amor, la Fraternidad. Os he enseñado a tener piedad por quien pide ayuda y extiende las manos con el corazón traspasado de desesperación. Os he dicho que debéis dar agua a quien tiene sed y pan a quien tiene hambre. Os he dicho que alimentéis en vuestros corazones la bondad y os he enseñado la Verdad que os hace libres. Sabéis lo que tenéis que hacer. ¡Hacedlo!".

¿Por cuánto tiempo aún os dejaréis separar inermes en el Apocalipsis de la Inteligencia? ¿Por qué no habréis intentado jamás, durante vuestra vida, sacaros el "velo de maya", la ignorancia, la ilusión?.
La locura desesperada y egoísta del "carpe diem" es consagrada al consumismo, como si cada uno tuviese su propio cielo, oxígeno, tierra, sus propios fenómenos naturales y pudiese odiar la tierra y el agua del vecino. Nace así la prevaricación de cada tipo de nuevas interpretaciones de la filosofía divina, como si Dios fuese a nuestra imagen y la vida fuese nuestra creación en las cadenas de nuestros conceptos.
Esta desobediencia a las Leyes Universales es la quiebra última del "Homo-sapiens".
Frágiles en este marasmo, ¿cómo lograremos, con la corteza calinosa de nuestro instinto, reconocer si verdaderamente algún Angel se manifiesta para tendernos la mano?
Estamos drogados, porque nuestros sentimientos, nuestro Yo, la expresión de la Inteligencia están podridos.
¿Quién es el hombre? ¿Dónde está el hombre? ¿Cúales son los bajos instintos, y cuáles son los altos? ¿Qué deberíamos entender por "Ecología Espiritual"?
Comemos la uva, pero no somos capaces de ser como el racimo de uvas. El novel Satán es el monstruo edificado por el hombre, es el sueño, es el placer de perder la batalla del amor para el que hemos nacido, es aquel caradura que palidecerá de estupor cuando se encuentre de frente con el momento final en que ya no habrá más tiempo para pedir perdón. El negro rebaño de la muerte dará paso al equilibrio en la Ecología Humana, reconstruyéndolo cada uno en su propio planeta, en la propia escuela de la vida, con sus propios horizontes universales, implicados todavía entre las piedras, buscando el sendero de las estrellas.
Alas de plomo son aún nuestras poesías y quimeras de carbón, nuestras fantasías lejanas, muy lejanas del paraíso del sacrificio y de la esperanza.