¿QUIENES SOMOS Y QUE QUEREMOS?


En diferentes partes del mundo, se han constituido grupos de personas que siguen las enseñanzas de Eugenio Siragusa. Estos grupos se denominan "Arcas" y desarrollan una forma de actividad que está perfectamente delineada en una definición que le pertenece a un cronista del Arca de Porto Sant'Elpidio, la que se trascribe a continuación: "Somos hombres simples y comunes, llamados a ser testigos y portadores, pero también muy principalmente disfrutadores de un discurso que desde hace casi cuarenta años un "amigo del hombre" y nuestro, Eugenio Siragusa, está revelando a la inteligencia humana y a la conciencia de todo hombre.
No nos servimos de la Verdad para vivir a costa de los otros, ni pedimos nada por cuanto hacemos.
Nuestro oficio no es el de ser sacerdotes, profetas, místicos, elegidos, sino ser libres de todo esquema y de toda institución para combatir, como hombres responsables para que la realidad emerja y para que se pare la inminente posibilidad de que se cumplan las profecías de todos los tiempos, en modo particular las del Apocalipsis y las de Fátima.
No hemos sido llamados a edificar una sociedad secreta, un grupo de élite, una asociación con tramas y jerarquías, sino para movernos a la luz del día y hablar al corazón de quien nos quiere escuchar. No queremos hacer prosélitos o adeptos porque la cantidad no es nuestra meta. No imponemos nada a nadie porque pensamos que todo hombre debe ser libre de aceptar o no cualquier discurso si se ajusta o no a sus expectativas.
Vamos contra corriente no por vocación nuestra, sino, más bien, porque la masa es a menudo, tibia, fría y sometida a las estrategias de quien quiere que las cosas queden como están.
Alguien nos pregunta qué hacemos nosotros para mutar las cosas, pues bien, nosotros no somos diferentes, aún siendo mucho más pequeños, de aquellos que fueron llamados para llamar a los hombres a arrepentirse antes de que el castigo de Dios pueda manifestarse.
Las Potencias Celestes nos han dado una señal crística, los estigmas, para que se confirmase la veracidad de cuanto decimos y nuestra perfecta armonía con el Mensaje de Aquel que fue llevado a la muerte en la cruz.
Queremos recordar sus promesas y su retorno, las advertencias de los grandes profetas y la amonestación contenida en el tremendo Mensaje de Fátima.
El tiempo ha sido fiador porque todas las cosas dichas, escritas y trasmitidas se han cumplido, o se están
cumpliendo.
La búsqueda de la unión y de la unidad de intentos nos viene de ser conscientes de que si no se para la actual carrera involutiva, poco o nada se podrá salvar de toda la humanidad.
El mundo llora y la Naturaleza ya está agonizante.
La pobreza, el hambre, la guerra y la muerte cabalgan ya los destinos de todos los pueblos.
Continentes enteros, enteras comunidades humanas, ya están en un estado de completo abandono. La vida para muchos es un infierno y la muerte casi un momento de liberación y de renacimiento.
La injusticia y las aberraciones están en las noticias cotidianas.
De todo esto nosotros queremos hablar y denunciar movidos sólo por un sentimiento altruista y fraterno.
Somos sinceros cuando decimos vivir con la pena y la rabia en el corazón, porque quisiéramos un mundo diferente, más feliz y más justo para todos, donde todos tengamos lo necesario y nadie lo superfluo.
Nuestra verdadera esperanza no es la de convencer, sino la de que cada uno pueda sensibilizarse y encontrarse en sintonía con nuestros mismos deseos y nuestras mismas esperanzas.
El mañana lo debemos construir nosotros, con nuestros sacrificios y con nuestras renuncias. No por casualidad Jesu-Cristo dijo: "EL QUE QUIERA VENIR EN POS DE MI, NIEGUESE A SI MISMO, TOME SU CRUZ Y SIGAME" (S. Mateo 16, 24).

un cronista de ARCA 3
Mino Grande