TERCERA PARTE

(Aprendizaje)

 

RETORNO


Como reguero de pólvora, la noticia del retorno al Uruguay del estigmatizado Giorgio Bongiovanni, se esparció dentro y fuera de la ciudad. Si para muchos esto era definitivamente una buena nueva, imagínese el lector lo que significó para nosotros, que nos encontrábamos mucho más maduros como grupo.
De hecho, que el recibimiento fue diferente en todo sentido.
Allí en el Aeropuerto, diecisiete meses después, nuestra postura distó bastante de ser la tímida y la moderada de la primera oportunidad.
Ya en la terraza exterior de la terminal, en la mañana del 20 de mayo del '92 compartimos todos juntos la emoción de escrutar atentos el horizonte, buscando avistar a la aeronave carreteando por la pista.
Reíamos henchidos de felicidad; comentábamos de muy buen humor las circunstancias de la bienvenida. Y durante esa espera que no insumió mucho tiempo, pasé revista a las páginas del ayer.
A la partida de Giorgio, un año y medio atrás, haciendo "camino al andar", grandes y chicos fuimos consolidando el "Arca" Uruguay. En esa etapa Giorgio estuvo muy ligado a nosotros a través de semanales contactos telefónicos. Más consejos y siempre brindándonos todo el apoyo posible. También la divulgación de la Obra de Eugenio Siragusa fue el centro de nuestra actividad y dentro de ese marco, incluso llegamos a brindar charlas públicas, sin contar con las variadas intervenciones en programas radiales y de televisión. Había mucho por mirar en la retrospectiva.
Pero también estaba ese presente allá en Carrasco.
Un presente cargado de expectativas e ignorante totalmente de lo que a todos nosotros nos depararía el Cielo. No teníamos la más mínima idea de los días que habríamos de vivir durante la segunda misión de Giorgio, en tierras sudamericanas.
Yo no tenía la más remota idea de lo que el Cielo guardaba silencioso para mis futuros días.

El avión de "Aerolíneas" finalmente hizo su aparición en la cabecera de una de las pistas.
Nuestra algarabía no se hizo esperar. Saltábamos como niños agitando los brazos, en deseo irresistible de alcanzar al pájaro de acero posándose en la pista. A esa hora el manto de la emoción, no hacía otra cosa que despedazar todo vestigio de tristeza interior.
El avión detuvo su marcha y nuestros corazones comenzaron a latir intensamente. No era una fantasía. Era la realidad, Giorgio acababa de llegar.
En este viaje lo acompañaban además de Mara y Filippo, Ramón Mouriño y su esposa Giuliana, Juan Martíns y su esposa Cristina y Mino Grande.
Todos ellos ansiosos como nosotros de este reencuentro, que por gracia de las formalidades, se retrasó unos minutos más que resultaron interminables.
Hasta que Giorgio, seguido de Mara pudo acercarse hasta donde nos encontrábamos con los brazos abiertos. Y en ese acto se daba inicio a la prolongada y agotadora actividad de encuentro con sus hermanos, con el pueblo uruguayo, con los medios de comunicación, científicos y hasta con personalidades de gobierno.

Giorgio caminaba con dificultad por los estigmas en sus pies. También advertí que estaba aquejado de una leve tos y que su aspecto, no era un calco del Giorgio que conocimos tiempo atrás. El paso del tiempo, cargado de trabajo y de preocupaciones, motivadas las más de las veces por nuestros comportamientos, habían dejado huellas en su rostro y en sus cabellos, algunos de ellos ya un poco más claros.
Con relación a la primera visita, las diferencias fueron más que claras. Grupalmente, creo que coincidíamos todos en suponer que este viaje, era por sobre todo un viaje de trabajo. La primera vez, había sido quizás un viaje de acercamiento, en donde el mayor tiempo de su permanencia en Montevideo, lo dedicó a sus hermanos.
Ahora también atendería a sus hermanos. Pero las prioridades eran otras. Porque los hechos del mundo también eran otros.
Habiéndome otorgado el Cielo la posibilidad de estar muy cercano a Giorgio en los días de intenso trabajo, acá en Montevideo, fue sin duda un hecho que me conflictuó.
Francamente no era fácil, considerarse como merecedor de ocupar un sitial junto a Giorgio. Me interrogué ese punto. Pero, la situación no estaba como para dispersarme con mis cavilaciones desatendiendo mis responsabilidades.
Por eso, mientras nos dirigíamos hasta la casa donde se habrían de alojar Giorgio y su equipo de trabajo, desistí de mis cuestionamientos. Luego, bastante tiempo tendría para hacerlos.

 


PODEMOS PERDONAR MAS


Uno de los aspectos más trascendentales de la segunda misión de Giorgio en el Uruguay, está demás señalar que sin duda lo fue la aparición del estigma en el costado, hecho que aconteció en la mañana del 28 de mayo, justo cuando estaba prevista su partida del país.
No obstante, diversos episodios que precedieron al quinto prodigio, resultaron igualmente importantes, porque afectaron muy íntimamente nuestra vida de "Arca", sin tomar en cuenta las experiencias individuales, que estoy seguro cada uno guarda, como reliquia milenaria, en lo más profundo de su corazón.
Desde la primera jornada, la del día 20 de mayo y hasta la última, el día 29, se fueron sucediendo hechos que nos maravillaron considerablemente.
Nuestra casa, era la casa de Giorgio. Estaba ubicada en la zona de Carrasco, no porque esa zona fuera preferencia suya. Nada que ver. Ocurre que en la etapa de búsqueda de alojamiento, en los días previos, entre quienes estábamos con esa responsabilidad descartamos de plano ubicarlos en un Hotel. Porque ante todo era bastante costoso y porque además el ritmo de vida de esos lugares de hospedaje no contribuiría en absoluto a las actividades que estaban planificadas.
Pero los titiriteros del destino y la ayuda del Cielo aportaron lo suyo haciéndonos conocer a una señora que estaba dispuesta a arrendarnos su casa para ofrecérsela a Giorgio.
La casa, una enorme mansión rodeada de un amplio jardín, se hallaba en la calle Costa Rica casi frente por frente a la Rambla, muy cercana al Hotel Carrasco.
En esa residencia Giorgio compartió con sus hermanos los momentos más importantes de su visita y lo que es más, recibió allí, en una de las habitaciones de la planta alta, el estigma en el costado.
Alba, la dueña de casa nunca llegó a ser una celosa guardiana de su propiedad. Contrariamente, resultó una mujer que comprendiendo plenamente el sentido de la Obra y la misión de Giorgio, le brindó a él y a todos nosotros un apoyo admirable.
El trajín dentro de ese maravilloso edificio estuvo permanentemente tutelado por las pautas que el propio Giorgio dispensaba en la convivencia diaria.
Y en esa convivencia es que continuaba nuestro descubrimiento de un Giorgio diferente, si se quiere, porque también nosotros estábamos diferentes. El grupo humano que conformábamos, había experimentado una serie de transformaciones. Individualmente y como grupo, la metamorfosis de aquellos que por primera vez recibimos a Giorgio en octubre del '90 se había producido.
Por eso, en las constantes reuniones que se vivieron con Giorgio en un salón con techo de quincho y al calor de una estufa a leña, el aprendizaje, nuestro aprendizaje, se fue dando vertiginosamente. A pasos agigantados, elevados valores de conducta él mismo nos fue proporcionando.
Pero nosotros, como infantes caprichosos, no hacíamos otra cosa que exteriorizar ejemplos algo amargos, porque hablaban de dificultades en la convivencia como Arca. Pero esas dificultades sirvieron. Tuvieron su razón de ser.
Giorgio en cada momento libre, no declinaba oír nuestros desahogos, a sabiendas que estábamos sedientos de su opinión.
Y hubo una tarde en particular que todos juntos nos liberamos de nuestras reservas mentales en un planteamiento específico que demandó su tiempo.
Como un sabio anciano, ese hombre de 29 años dejó que habláramos libremente y luego se hizo cargo de la situación la que llegó a su punto final cuando, en una actitud, que valoro como sincera y honesta, compartió con todos una experiencia personal.
-Cuando tenía 13 años he conocido a Papá Eugenio. Fui a Nicolosi. He entrado en la casa del Centro de Fratellanza Cósmica. Y estaba este hombre sentado en un sillón como en el que yo estoy, con mucha gente alrededor, así como vosotros sentados. Yo estaba en el medio y miraba. Y la gente que estaba a mi alrededor, algunos de esos, como Giuliana por ejemplo, como Ramón y Dino, que tenían el Sol colgando de su cuello, para mí eran dioses y Eugenio... no llegaba a pensar lo que era. Pero yo estaba equivocado. Bueno, no tanto, porque Dino, Giuliana y Ramón y otros han quedado. Pero me equivocaba, porque no era verdad lo que veía. Era hipocresía, falsedad. La única cosa que era verdad, era Eugenio, Papá Eugenio. El, el hombre era verdad. El mensaje era verdad. Su personalidad era verdad. Su altruismo era verdad. Pero quienes estaban a su alrededor, eran falsos. Sin embargo yo he crecido ahí. En este ambiente. Un ambiente que hoy ya no hay porque la mayor parte de esa gente, que yo consideraba dioses, han sido traidores, aprovechadores, porque han mandado a la cárcel a Eugenio. Cuando Eugenio fue a la cárcel, no fue por Kelly y su mujer que lo habían denunciado. Fuimos todos nosotros los que lo enviamos a la prisión. La mayor parte de nosotros. Porque Kelly y su mujer fueron los más sinceros. Los otros han sido peor que ellos porque se decían creyentes, pero eran peores que Kelly y Lesli. Y hoy ya no existen. Se han alejado. Pero alrededor de esas maldades que yo he visto en torno a Eugenio, estaba el Mensaje y estaba su amor. Y aquellos que han quedado con él, han quedado porque estaba él...
Giorgio inclinó un poco su cabeza, pensativo. Después siguió hablando, ubicado donde estaba, en un sillón.
"Cuando Papá Eugenio me ha educado y me ha llevado a esta misión que ahora vivo, ¿por qué me ha elegido? ¿Os lo habéis preguntado, alguna vez, el por qué? Me escogió en medio de vosotros, no me escogió de otro manojo, me escogió entre vosotros, porque yo, que amo a mis hermanos, me dije: "Soy egoísta, porque veo a Papá Eugenio todos los días; soy arrogante porque creo haber comprendido la justicia; soy presuntuoso porque veo siempre los defectos de los hermanos y casi nunca los míos". Y entonces, antes de recibir los estigmas, que no me esperaba recibir, me dije: "Debo dedicar mi vida a mis hermanos".
"En el fondo la enseñanza de Papá Eugenio es esto. Y he comenzado ciertamente. Mi mujer y mi hijo han pagado las consecuencias, también ella y mi hijo dijeron: "Sí, dediquemos nuestra vida a los hermanos". Nunca creí que el karma fuese inevitable. El karma existe, pero yo lo puedo cambiar, si Dios me da la fuerza. Si un hermano tiene un karma, yo en nombre de Cristo se lo cambio. Me cuesta, la cruz, ¡pero se lo cambio! La llave del mensaje de Papá es ésta. Debe ser el amor de Jesús, si es verdadero, el que hace cambiar a aquel hermano y el hermano debe ayudarse, por sí solo, a cambiar; pero yo debo tenderle la mano. Y cuando le tiendo la mano, debo ponerla, aún teniendo en cuenta que el hermano me pueda desgarrar el brazo y que yo pueda morir, si no, no estoy tendiendo la mano, soy hipócrita: tiendo la mano pero la retiro. Por este motivo he sido escogido para ser martirizado. Con el riesgo de caer en debilidad, de errar, de ser demasiado celoso y ser castigado por Dios, porque Dios es justo y puede castigar hasta a sus hijos. Pero soy sincero, y ni siquiera Él me puede decir que no he amado. Vosotros debéis ser así: temer a Dios, obedecerle porque El es justo y debéis amaros entre vosotros y tenderos siempre la mano. Y si el hermano os hace sufrir, bendecidlo. Ninguno de vosotros es negativo".
"El programa es que debéis trabajar en la esencia del mensaje. También es importante la forma, no porque la forma sea necesaria, sino porque te da frutos. Si yo sé que una hermana es feliz si la abrazo 20 veces al día, aún si no sirve yo lo hago. Pero no debéis vivir de la forma, sino de la sustancia de las cosas. Nosotros no somos como los escribas y los fariseos; nosotros debemos ser nosotros mismos. Yo no puedo pedirle a una hermana dulce, sensible, que llora y se emociona, a menudo, gritar y asumir un vigor que no le pertenece, más bien la abrazaré y la consolaré porque sé que ella tiene necesidad. Cierto, también puedo sacudirla si es necesario. Cada uno de vosotros debe ser sí mismo, no puede ser otro. Yo nunca podré ser como un hermano que es diferente de mí, pero él y yo podemos ser, juntos, como Jesús; él y yo
podemos componer las letras que forman el nombre y la luz de Jesús".
Una hermana le echa los brazos al cuello, llorando. El silencio cala en la sala. Por lo tanto, en el Arca de Uruguay según mi parecer, no hay situaciones negativas o distonías que puedan comprometer el Arca.
Giorgio continúa:
"Yo pido a cada uno de vosotros que cambien, todos, todos. Cada uno de vosotros debe partir de la aceptación de que debe dar el ejemplo. El respeto más importante que debéis tener en el Arca, es el equilibrio".
"Jamás satisfacer lo que vosotros pedís, sino lo que toda la comunidad pide y si la comunidad está faltando al respeto, el Cielo cerrará el Arca y castigará a la comunidad. Cada uno de vosotros debe buscar hacer feliz al otro, pero no en la satisfacción de la exigencia personal, más bien en la satisfacción de que este acto, puede hacer felices al Cielo y a Papá Eugenio. Yo hago todo lo que me viene dicho de hacer, para hacer feliz la obra de Eugenio, no a él, la Obra (que también es él), buscando sufrir para quitar el sufrimiento, o compartirlo con todos mis hermanos. Vosotros no sabéis, pero es verdad que el sol compenetra a todos, y por consiguiente también os compenetra a vosotros, y si uno de vosotros, que es compenetrado por el Sol, es pecador, dentro de sí tiene a Papá Eugenio que sufre, y entonces yo quiero quitarle este sufrimiento, por lo tanto un pedazo de Papá Eugenio goza, es decir se alegra un pedazo de sol".
"Si, contrariamente, quiero descargar sobre el hermano todos mis pecados, y sólo veo sus defectos, es como si dijese: "Papá Eugenio, ten esta cruz". Vosotros creéis, y si creéis os debéis sacrificar. Quien cree en mí se debe sacrificar".
"Haced esto. Yo no puedo violentar la libertad de quien no quiere hacerse ayudar, pero si un hermano me dice: "Yo me quedo, ayúdame", yo me sacrifico por él y le doy mi sangre; y así debéis hacer vosotros. El falso, antes o después, saldrá a la luz y no es cometido nuestro alejarlo, porque tarde o temprano lo hará Dios, por nosotros, a través de sus medios infalibles. No debéis dormir, debéis ser perseguidos por el conocimiento de que hasta que no hayáis hecho conocer la verdad a todos, estáis siempre en culpa, siempre; yo, a la noche, no duermo, aparte del dolor. Yo digo: "Mañana debo dar a conocer la verdad a éste, a aquel, aún aquel otro no la conoce, y sufro".
Así era Giorgio, cuando debía solucionar nuestras diferencias, todos nuestros entretelones. Actuaba con franqueza absoluta. Mirándonos a los ojos y hablando con amor, pausadamente y en un tono de humildad increíble.
Esa tarde, después de haber recibido esa enseñanza, con lágrimas en los ojos, fuimos todos juntos hasta un Club de la Avenida Agraciada donde nos abrazó la noche en una excepcional velada.
A Giorgio, se lo podía imaginar en situaciones diversas. Pero en las que realmente se hallaba feliz tal cual un niño. era estando rodeado de sus hermanos.
Y era cuando buscaba un teclado para poder manifestarse a través de la música celestial, tal como ocurrió esa noche del 23 de mayo, compartiendo las horas con los hermanos de Paraguay, Chile y Brasil que, sacrificio mediante, se habían desplazado desde sus tierras de origen para estar presentes en los días de permanencia de Giorgio en el Uruguay.


SANGRACIONES EN MANOS Y PIES


Las sangraciones de Giorgio, ya no las apreciábamos como ajenos espectadores del sufrimiento. Eran sangraciones que las sentíamos como nuestras.
Todos los días ese hombre padecía el proceso en sus manos y en sus pies. Y en ocasiones esas sanguinaciones no solamente se limitaban a las horas matutinas, sino que se prolongaban por toda la jornada. Y eso insumía un sacrificio tremendo para él, porque no eludía dar cumplimiento a las obligaciones con los medios de comunicación y con personalidades que frecuentemente lo reclamaban en el "quincho" del jardín.
Giorgio sufría intensamente, pero siempre confortado por sus hermanos que a diario rodeaban su lecho en silenciosa presencia con disponibilidad increíble.
En esos episodios, la atlética figura de Giorgio, padecía el tormento del Cielo, con entereza admirable. Y Mara, confortándole con caricias sobre sus cabellos y manos y pies lacerados, lavaba los contornos de las heridas, para cubrirlas luego con los mitones blancos.
Desde el dos de setiembre de 1989, prodigándole a ese hombre los mismos cuidados. Una labor sin horas ni respiros. Una obligación asignada por el Cielo que estaba siendo cumplida con la entrega más maravillosa que hubiéramos visto.
Y nosotros allí presenciando cada instante de ese cotidiano padecimiento, recibíamos todavía el regalo de sus palabras. Palabras que dejaban advertir la presencia de Jesús. Recuerdo que en una de esas mañanas la mayoría de las cuales dialogaba telefónicamente con Eugenio, Giorgio quedó perplejo mirando a Enrique Alvarez, el camarógrafo de nuestra Arca.
-Eres un pajarito, le anunció.
Enrique, pensó que se lo decía por su aspecto muy delgado.
-Tú fuiste un petirrojo... Enrique, ¿conoces la leyenda del petirrojo?
Enrique contestó con una negativa. Enseguida, a un gesto tierno de Giorgio se aproximó hasta él y arrodillado delante del Maestro lo escuchó hablar:
-Había una bandada de pájaros blancos. Uno de ellos vio a Jesús con la corona de espinas en la Cruz. Se compadeció del sufrimiento de ese hombre y acercándose a él, con el pico le arrancó una espina. La sangre brotó y el pecho del pájaro se tiñó de rojo y en aquel momento nació el Petirrojo, un testimonio de amor...


ENTRE MULTITUDES


En el lapso que Giorgio permaneció en Montevideo ofreció dos charlas al pueblo uruguayo en forma gratuita. Estos eventos se sucedieron en el Palacio Sudamérica los días 26 y 27 y motivaron la concentración de centenares de personas, de todas las edades y todos los estratos sociales.
Giorgio rodeado por nosotros hacía su entrada en el amplio salón donde una multitud impresionante lo aguardaba aplaudiéndolo con fuerza, buscando a su vez abrazarlo efusivamente. Con Juan Martíns, Mara y todos nuestros hermanos, de Paraguay y de Chile, luchábamos con el gentío, para evitar que algún gesto involuntario lesionara sus heridas de pies y manos.
A paso firme, pero lento, Giorgio se desplazaba entre hombres, mujeres y niños, acariciando rostros y por momentos deteniéndose para intercambiar una profunda mirada con una o más personas.
Con el correr del tiempo, supe que muchos habían vivido experiencias maravillosas, viéndolo simplemente, o recibiendo su mirada de ternura; no eran precisamente milagros los hechos que me fueron relatados, pero sí experiencias de un alto contenido espiritual que a veces trascendían a toda lógica.
Uno de esos casos concretos fue el de una joven de nombre Carla que estudia en Montevideo y que reside en Salto. No hace mucho tiempo estuvo por mi domicilio y me relató lo que le tocó vivir:
-Yo no sabía de la presencia de Giorgio en el Uruguay. Estaba yendo a la Facultad y al pasar por la Plaza de los Treinta y Tres me dieron un panfleto donde se anunciaba la primera charla de Giorgio. En mi casa, mi madre sabía que Giorgio estaba en Montevideo, lo sabía por la televisión. Mi madre tiene 58 años y sufre de jaquecas muy fuertes que no tienen explicación. Decidí ir al Palacio Sudamérica con una amiga. Y fui llevando una foto de mi familia. Me senté en un asiento que estaba atrás del todo, sosteniendo la fotografía. Y pensé: "Si este hombre, por Giorgio, es lo que dice ser, con sus estigmas me tiene que sentir". Y le pedí por mi madre concentrándome mientras él hablaba y contestaba preguntas. Después me fui a dormir a la casa de una amiga donde comentamos todo lo de la charla de Giorgio. A eso de las tres de la madrugada me dormí. A las siete de la mañana me desperté, bien lúcida y le dije a mi amiga: "Anoche se me apareció Giorgio Bongiovanni. Lo veía solo y le dije: "Giorgio, captaste mi mensaje". El me contestó: "Tu mamá se va a curar porque tiene mucha fe. La fe la curará. Se sanará". Me abrazó y yo a él. Después se me alejó y ahí me desperté". Ese día fui a la última charla que daba Giorgio (el día 27 de mayo del '92), llevando la foto como la otra vez. Me ubiqué en la primera fila y le hice preguntas. Deseaba acercarme a él, pero no podía por la cantidad de personas. Entonces le grité cuando estaba a unos tres metros. Me miró y se me acercó, llevando una de sus manos con el estigma sobre la foto que yo portaba. Y le dije: "Anoche estuviste en mi sueño". Me quedé asombrada. Todo había sucedido como en el sueño. Después lo abracé y besé.


Giorgio tiene por costumbre atender todos los requerimientos, porque sabe la necesidad de la gente de manifestarse y también de ser consolada; y es común encontrar a muchas personas que le hacen entrega de regalos, como ser flores, en gesto de amor.
Como tantas otras veces en la primera charla, se acercó a Giorgio una mujer con el rostro desfigurado y las manos con lesiones, que muy emocionada rompió el cerco humano a su alrededor y le entregó una rosa blanca y un sobre conteniendo lo que estimé era un dibujo. La mujer besó a Giorgio quien la rodeó con sus brazos afectuosamente, en signo de protección evidente. Con humildad espiritual ella le musitó algunas palabras apuntándole que su presente era muy modesto.
Giorgio le contestó, acariciándole luego la mejilla con su mano estigmatizada:
-Me has dado todo. Gracias.


Siempre reconforta y enseña ver la simplicidad con la que Giorgio se presenta ante la muchedumbre. Se ubica humildemente ante el gentío y abstraído de todo el pandemonium de micrófonos, tiene siempre una actitud de respeto para quienes han ido a verlo. Encara la situación como si se tratara de una reunión familiar. Sin convencionalismos. Hasta si se quiere, con una espontaneidad tal que horrorizaría a cualquier conferencista profesional.
Es que Giorgio, en cada uno de estos encuentros se siente formándose parte de todos los allí reunidos. No se reviste de la superioridad o de la arrogancia que es común en estos casos. Siente el calor manado por el afecto humano, con una pasión tan grande que a veces se olvida del tiempo, deseoso de satisfacer a todos, desafiando el cansancio que lo agobia.
Con las manos ubicadas hacia adelante y haciendo movimientos lentos y desplazándose y tambaleante, por el dolor en sus pies, Giorgio traducido por Giuliana, en la noche del 26 de mayo comenzó a decir al público:
-A los hermanos del pueblo: No me gusta estar en los sitios altos (lo dice refiriéndose a que no se halla instalado sobre una tarima) aún si voy a los sitios de poder. Y pido a los jefes políticos de ayudar a la gente que sufre...
Después Giorgio relató la experiencia de la estigmatización y todo lo relativo a la Obra de su padre espiritual. Al cabo de un buen tiempo, notándole cansado, se le acerca una silla y visiblemente dolido por las heridas en sus pies deja caer su cuerpo en el asiento continuando con el diálogo. Vienen las interrogantes de la platea y las contesta. El entusiasmo es enorme.
Sobreviene el momento de retirarse y levantando ambos brazos muy lentamente comienza a caminar hacia la entrada del salón, seguido por nosotros que no dejamos de protegerlo.
Los aplausos de la gente al compás de una de las melodías de Giuseppe Vitulli que se llama "Jesús en Sudamérica", resuenan en la sala, en homenaje triunfante a Giorgio.
Al día siguiente, en el mismo lugar, se repitió la escena, cargada de espiritualidad, reflejo de un pueblo que recibió el mensaje con la mano en el corazón.


EN EL PALACIO ESTEVEZ


Fueron varias las gestiones que se hicieron de oficio, ante el gobierno del Uruguay, en el edificio Libertad, meses antes de la segunda visita de Giorgio y durante su estadía en Montevideo, para lograr una entrevista privada y breve con el primer mandatario, Dr. Luis Alberto Lacalle.
Oficialmente, algunas de las formalidades presentadas, si bien fueron recepcionadas respetuosa y cortésmente por allegados muy cercanos al Presidente Lacalle no hicieron posible lograr de él un minuto de su atención, lo que es una entrevista directa, desprovista de toda espectacularidad o protocolo.
Pero era obvio, que a nivel de gobierno, no se ignoraba la presencia de Giorgio en el Uruguay.
Al margen de esta situación, y más allá de las interpretaciones que de la misma se puedan elaborar, el Cielo deparó una muy alentadora sorpresa. Resulta que una persona que conoció a Giorgio en una de sus charlas en el Palacio Sudamérica, tomando contacto con Paulino, uno de nuestros hermanos del Arca, dejó vislumbrar como muy probable, tener acceso a la esposa del Presidente Lacalle, la Sra. María Julia Pou, quien activamente preside una muy reconocida institución de ayuda social cuya sede se encuentra en el Palacio Estévez, edificio que otrora era el asiento del Poder Ejecutivo.
El 27 de mayo del '92 a poco de recibir la comunicación telefónica de uno de los propiciadores del encuentro, estando con Giorgio en un punto de la ciudad, rápidamente pusimos proa hacia el Palacio Estévez, allá en la Plaza Independencia.
La Sra. del Presidente Lacalle nos aguardaba a las 13 horas en su despacho del primer piso del inmueble gubernamental.
Giorgio portaba para ella, el 3er. Mensaje de Fátima y una carta personal de su padre espiritual Eugenio Siragusa, dirigida al Presidente Lacalle, la que trascribo textualmente:

"Al Presidente de Uruguay,
Lacalle
Ilustre Señor Presidente,

Las Potencias Celestes me solicitan hacerle saber, a través del testigo con las señales de Jesu- Cristo, Giorgio Bongiovanni, cuanto a continuación le manifiesto.
El pueblo que Usted gobierna con tanto amor y sentido de responsabilidad es bien querido por los Angeles de ayer, Extraterrestres de hoy. Sus demostraciones son patentes en muchas zonas de este magnífico rincón de tierra cósmica.
Es verdad, cierto y verdadero, Ilustre Señor Presidente, que gran parte de su pueblo ha sido escogido para devenir, de aquí a no mucho tiempo, levadura y sal de la nueva tierra.
Giorgio Bongiovanni, es testigo del Mensaje secreto de la Virgen de Fátima. El en persona, dirá cuanto tiene en su noble corazón.
Le deseo, Señor Presidente, el bien profundo de la Luz Omnicreante, unido a sus seres queridos y a cuantos colaboran con Ud.

Eugenio Siragusa
Nicolosi, 20 de mayo de 1992".

 

Al llegar al Palacio Estévez avistamos el automóvil oficial en la entrada, ya pronto para ser abordado por la esposa del Presidente, que en breve abandonaría el edificio después de recibir a Giorgio.
Giorgio caminando dificultosamente se dirigió hasta la puerta principal del Palacio. Amables, los custodias de María Julia Pou de Lacalle y personal allí apostado asumieron enseguida que Giorgio era la persona que se estaba aguardando en las entrañas del inmueble.
Expeditivos los funcionarios del Palacio Estévez indicaron a Giorgio el camino a seguir disponiendo que yo permaneciera en la planta baja. El encuentro era privado.
Al cabo de aproximadamente unos quince minutos Giorgio y Mara, se acercaron hasta donde yo los estaba aguardando. Giorgio estaba contento.
Supe que la esposa del Dr. Lacalle, mantuvo con ellos un coloquio muy franco y muy cordial. La conversación sufrió algunas interrupciones, porque hay otras obligaciones que reclaman a la esposa del Presidente, pero ella resolvió proseguir con el encuentro manifestando un interés personal por el estigmatizado. Este le explica el por qué de su misión y los contenidos de su mensaje; le entrega la carta para su esposo y la pone al corriente de su reciente visita a Rusia, confirmándole haber encontrado un pueblo muy sensible y ferviente. Después, le entrega el 3er. Mensaje de Fátima, revelándole la sustancia de su contenido.
La Sra. de Lacalle está de acuerdo con él, en que el mundo está caminando hacia la autodestrucción y que es importante trabajar en los valores que la gente ha perdido, prometiéndole que hablará a todos del 3er. Secreto de Fátima. El encuentro fue breve pero muy constructivo y culmina cuando ambos protagonizan un cálido saludo.


CON LOS PERIODISTAS


Pienso como profesional de la comunicación que bastantes colegas del país en el cual yo resido desde hace ya 33 años adoptaron frente a este estigmatizado una postura realmente respetable y consciente.
Si en la primera visita la prensa dispensó una muy buena acogida a la convocatoria de Giorgio, en la segunda visita del acontecimiento alcanzó proporciones más considerables.
Es que, sin ningún reparo considero que más allá de congeniar o no con el prodigio que se produce en la persona de Giorgio y con el mensaje que porta, profesionalmente hablando, el hecho de poder mantener un encuentro con el estigmatizado contemporáneo, resulta algo sumamente interesante y merecedor de la atención de quienes tienen como único trabajo brindar la información a la opinión pública.
He conocido, me consta, hombres de prensa que han actuado con el corazón y han abierto las puertas a este hombre portando los estigmas y a mí personalmente, cuando he requerido su apoyo en oportunidades específicas y directamente relacionadas a mi vínculo con Giorgio Bongiovanni y Eugenio Siragusa.
Aunque también he conocido a otros que han lanzado dardos en términos de indiferencia o arrogancia, en una actitud que personalmente no solamente no comparto, sino que no comprendo.
¿Qué temores tuvieron o tienen estos últimos, que se doblegan a la autosuficiencia o a la infalibilidad, para incidir en uno de los más grandes pecados del periodismo, como es el impedir ofrecer a la población, un mensaje de paz y de justicia de parte de un hombre que actúa a la luz del sol y sin finalidad de lucro alguno? ¿Miedo al qué dirán? ¿Temor al ridículo?
Creo, con la mano en el corazón, que el mayor ridículo que puede uno hacer hoy por hoy, es negar rotundamente la existencia de otras civilizaciones más avanzadas que la nuestra -en ciencia y en conciencia- abrogándose el riesgoso derecho de desacreditarlas con la indiferencia hacia quienes como por ejemplo Eugenio Siragusa, el padre espiritual de Giorgio Bongiovanni, y él mismo a ellas se refieren sin siquiera profundizar en la esencia y en la sustancia, ya no sólo del Mensaje de esos Angeles de ayer y Extraterrestres de hoy sino del fenómeno de la estigmatización como acontecimiento, que aún la ciencia no ha explicado muy bien pero que se encuentra encuadrado dentro del marco de los signos celestes que desde hace ya bastante tiempo son realidad tangible por más que se diga que no.
Pero no me corresponde a mí, pautar juicios sobre esas posturas que insisto no logro comprender, sin llegar a sospechar que los condicionamientos a los cuales los hombres nos hallamos expuestos, vencen lo que nuestros corazones pueden lograr. En fin...
Pero como iba diciendo, la prensa uruguaya en un gran porcentaje acusó recibo con responsabilidad, respeto y profesionalidad, de la presencia de Giorgio Bongiovanni en el Uruguay. Y creo que es un acto de justicia reconocerlo públicamente, porque me comprenden las generales de la ley y porque todos los sanos y considerados encuentros que no pocos colegas mantuvieron con Giorgio, me consta también, se hicieron con la transparencia que es característica del estigmatizado Bongiovanni a quien más allá de considerarlo como una personalidad luchadora por la paz y por la justicia, es para mí, un gran amigo, un hermano mayor y Maestro de Vida.
Por lo tanto, y con el debido respeto de mis colegas, es que trascribo parcialmente las intervenciones de Giorgio Bongiovanni en algunos de los tantos programas de radio en Montevideo detallando también mi relación sobre el apoyo periodístico dispensado sin mediación económica alguna.

Miércoles 20 de mayo.
Instantes después, del arribo de Giorgio a Carrasco, se concretó una entrevista en directo con el informativo de CX20 Montecarlo. En la conferencia de prensa que Giorgio Bongiovanni realizó, después en el "quincho" de la casa de la calle Costa Rica, se hicieron presentes los siguientes medios de comunicación: Reuter TV NWS (Daniel Bauer); Ultimas Noticias (vespertino); la República (matutino); FM Emisora del Mar (Martha Rivero); Subrayado - Canal 10 (María Ubaldía) y Telenoche 4 (Silvina Rocha).
Posteriormente, Giorgio y sus colaboradores se hicieron presentes en estudios de CX8 Radio Sarandí, en oportunidad en que fueron entrevistados por la periodista Gabriela Novoa, integrante del equipo de trabajo del programa de la tarde conducido por Jorge Traverso. Estos son algunos de los tramos del encuentro que fue emitido en horas de la tarde del día siguiente.
"N. ¿Cristo, la Virgen de Fátima, son Seres Extraterrestres que han venido para dar un mensaje?
G. La Virgen es la Madre de Jesús y tiene a su disposición una legión de ángeles. "Angel" significa mensajero. Jesús y la Virgen no son extraterrestres, son los Guías de los extraterrestres, es decir, forman parte de las Potencias Celestes, que se sirven de hombres de otros planetas que están redimidos.
N. ¿Y de dónde vienen estos Seres que usted llama "Hermanos Mayores"?
G. Algunos vienen de otros planetas. Las Inteligencias Divinas, como Jesús y la Virgen vienen del sol; son Seres Solares. N. ¿Eugenio Siragusa, ha hablado con Ellos? ¿Qué le han dicho? ¿Qué le han trasmitido?
G. Desde hace cuarenta años, le han dado una advertencia para toda la humanidad: que cese la ciencia sin conciencia, no usar la energía atómica y estar atentos a la contaminación en todos los sentidos, porque todo esto provocaría una enfermedad psíquica en el cerebro del hombre que lo llevaría a la autodestrucción. Y estas advertencias, desgraciadamente, no han sido escuchadas.
Hoy vivimos el apocalipsis; lo vemos por todo lo que sucede en el mundo y, por tanto, este apocalipsis ahora ya es irreversible. Hay un plan de estas Potencias Celestes, en particular de Jesús y de la Virgen María: "salvar lo salvable", para hacer un nuevo mundo".

Jueves 21 de mayo.
Por la mañana Giorgio estuvo en la radio Libertad Sport, siendo entrevistado por Jorge Parodi, concretándose desde allí una comunicación telefónica con Eugenio Siragusa, en Italia. Estas son dos de las varias interrogantes que Parodi planteó a Siragusa:

"P.- Señor Siragusa, hemos hablado de usted como el maestro de Giorgio Bongiovanni, el iniciador de Giorgio Bongiovanni en materia de extraterrestres y de todo aquello que ha entendido respecto a la aparición de la Virgen y a los estigmas que él lleva en sus carnes; concretamente querríamos que usted nos hablase de aquello en lo que cree; me parece que su conocimiento especial tiene que ver con la relación que existe entre los hombres y estos Seres que vienen de otros planetas. ¿Cuál es la explicación que da Eugenio Siragusa sobre todo esto?
E.- Pues bien, cuando se habla de extraterrestres, se debe hablar de personajes que ya han venido a la Tierra hace millones de años y últimamente, cuando ha venido Jesús-Cristo. Los ángeles de ayer eran Ellos, los extraterrestres de hoy. La relación de Giorgio con los extraterrestres es debida al hecho de que Jesús no era terrestre, y El lo dijo claramente: "VOSOTROS SOIS DE ESTE MUNDO, YO NO SOY DE ESTE MUNDO". ¿De qué mundo venía? ¿Os lo habéis alguna vez preguntado?
P.- ¿Eugenio, cómo ha llegado usted a la conclusión de que los pilotos de los "objetos volantes", los Seres que pertenecerían a otras galaxias, a otros planetas, son ángeles? ¿Cuál es el razonamiento que Ud. realiza para poder llegar a esta conclusión?
E.- La conclusión me es dada por el hecho de que yo les conozco muy bien. Yo he tenido 38 contactos personales con Ellos; he estado en la Luna con Ellos y con un mecánico de Bolonia; sé también que Ellos son dioses; también los hombres habrían debido aspirar a esta deidad, porque ha sido dicho: "VOSOTROS SOIS DIOSES Y HAREIS COSAS MAS GRANDES QUE YO"; pero el hombre ha preferido poner en la cruz el Amor de Dios, y ahora está pagando las consecuencias. Escuchad la última noticia: "Ha explotado una bomba nuclear en China, mil veces más potente que la de Hiroshima". ¿Entonces, qué es el hombre?
Inmediatamente después, Giorgio contestó más preguntas en el programa de Omar Gutiérrez, en los estudios de CX12, Radio Oriental. Una interrogante importante de todas las formuladas fue ésta:

"O.- Algunos sostienen que lo que Uds. están conformando es una especie de congregación cerrada. Algunos también pueden pensar ¿y esto qué es? ¿Una secta? ¿Hacia dónde van? ¿Qué es lo que quieren?
G.- La secta es una cosa desconocida y secreta. Ya el mismo hecho de que estoy hablando contigo en esta radio, y que me escuchan miles de personas, que yo cuento mi vida y nuestra experiencia, ya está fuera de los programas de una secta, es un ejemplo. Nuestro movimiento no tiene ninguna burocracia, ninguna, ninguna y no está vinculado a ninguna religión. Con nosotros, está con nosotros, quien siente estos mensajes y estos valores. El mensaje que yo llevo y que lleva el fundador Eugenio Siragusa, se puede decir idealmente. Puede ser un político. Puede ser un sacerdote. Puede ser un periodista. Por lo tanto es exactamente lo contrario a una secta. Es claro que no nos casamos con ninguna institución especulativa, porque todo aquello que divulgo, este testimonio, es gratuito. Es hacer tomar conciencia a la gente, toda la gente, de cualquier religión, porque la Tierra es una gran familia, una gran casa donde todos vivimos, y esta Tierra está a punto de autodestruirse. Por lo tanto todos nosotros, que vivimos en la Tierra, tenemos el deber de salvaguardar y luchar contra aquellos que la quieren destruir".
Ya en horas de la noche, Giorgio Bongiovanni estuvo en el programa "Caras y más Caras" en CX32 Radiomundo, conducido por Gustavo Rey, con la participación de oyentes. Una de las numerosas preguntas fue la siguiente: "¿Los estigmas te sangran todos los días? ¿Qué tipo de precaución médica tomás? ¿Hay alguna posibilidad de calmar el dolor?".
"-No. La única cosa que provocan los estigmas aparte de la sanguinación cotidiana, es el dolor, ninguna infección, ninguna pus, ninguna enfermedad, ninguna anemia. Y he sido visitado por tres médicos italianos que me han dejado certificados médicos y donde ellos como médicos no se explican. Dicen que para la ciencia médica, es un fenómeno que no se puede explicar (es un fenómeno inexplicable). Por lo tanto no puedo tomar precauciones, porque hace parte del milagro de los estigmas, el sufrimiento, el dolor".


Viernes, 22 de mayo.
Sobre las 11 horas, Giorgio interviene en el programa de Gerardo Sotelo "Mañanas de Radio". Sotelo hizo esta pregunta: ¿De dónde son exactamente estas Potencias Celestes a las que hace referencia el grupo "Del Cielo a la Tierra?

Giorgio: "Hay un grupo de pueblos, unidos en una gran Confederación, lo que en la teología nos han enseñado como Angeles, Arcángeles, que están al servicio de la Inteligencia Divina, de Dios. Nosotros le llamamos Dios. Ellos lo llaman Inteligencia Cósmica, es lo mismo y provienen de varias galaxias, de Las Pléyades, de Orión, de Alfa Centauro, de Sirio y son seres que han evolucionado, porque han aceptado la redención, se han redimido. Son hombres que se han vuelto Angeles porque han realizado el Cristo. El Mesías que fue a sus mundos no ha sido crucificado, sino que el valor del Mesías ha sido realizado. Luego, hay seres más evolucionados que hacen parte de la Jerarquía Cósmica. Lo que en la teología llaman Arcángeles, Serafines. Esos son Espíritus Solares de los que Dios se sirve para dar al hombre inteligencia". Al mediodía, Giorgio estuvo en el programa de Omar Gutiérrez en Canal 4, "De Igual a Igual"; y lapso después en los estudios de CX30 Radio Nacional, en el programa de Daniel Bianchi, entablándose en la oportunidad un contacto telefónico con Eugenio Siragusa. Una interrogante de las tantas que hizo Bianchi a Giorgio, fue la siguiente: "¿No tienes miedo que te califiquen de loco?".
Giorgio: "No tengo miedo de esto porque ya lo han hecho. También dijeron de Jesús que era un loco. También a Giordano Bruno lo han quemado vivo y después de 400 años se han dado cuenta que tenía razón".
En esta misma jornada, Daniel Bianchi acudió al "quincho", en el hospedaje de Giorgio, entrevistándolo para "Vía Aérea", programa que conduce en Canal 5.


Sábado 23 de mayo.
En el lugar de residencia de Giorgio, éste recibe en el "quincho" a la periodista María Rosa Mene, de "El Diario" (vespertino) y a su colega Jorge Monzalve (Canal 12) quien manifestó ser especialista en ufología.


Domingo 24 de mayo.
Giorgio se traslada hasta la ciudad de San José, tomando contacto con Omar Gutiérrez quien conjuntamente con Margarita Soria improvisan una charla pública en el Club Fraternidad, que resultó jugosa y muy constructiva. La acogida del pueblo josefino fue inmensa. Allí también, Giorgio fue entrevistado por el periodista Alfredo Pérez Araújo quien manifiesta que habrá de emitir el diálogo horas después en todo el departamento.
De retorno a Montevideo, en el hospedaje de Carrasco, entrevistan a Giorgio, la periodista Pilar Silva Choca de la emisora FM de Florida y también el periodista Jesús Menages, de Canal 11 de Formosa, República Argentina.

Lunes 25 de mayo.
En horas matutinas Giorgio concurre a estudios de CX22 Universal para participar de una mesa redonda con la participación del sacerdote Diego Pérez del Castillo, de la Institución Dalmanutá; del hipnólogo Fabio Puentes; del médico Nelson Caracó y del pastor pentecostal Julio César Valerio. El encuentro fue dirigido por el conductor del programa "Calibre 22", Néstor Giménez. A la noche, la sanguinación de Giorgio le impide ir al programa "Hola qué tal" de Mario Almada y Rafael Portela, pero igualmente interviene por teléfono desde la residencia de Carrasco.


Martes 26 de mayo.
A la mañana, entrevistan a Giorgio en CX32 Radio Mundo en el programa "Punto de Partida"; después acude por segunda vez en la semana, a la radio CX22 Universal, para recibir un bombardeo de preguntas de parte de la audiencia de Néstor Giménez; sobre el mediodía, Giorgio, sale en directo en el programa "Mediodía con Usted" en Canal 5, conducido por Gustavo Adolfo Ruegger y después, en estudios de Monte Carlo Televisión Canal 4, Julia Moller, de "Punto Final" graba con Giorgio para emitirse la entrevista en la jornada siguiente.


Miércoles 27 de mayo.
Por segunda vez, Giorgio está presente en el programa "De Par en Par" de Omar Gutiérrez, en CX12 Oriental. Una de las tantas preguntas formuladas por la audiencia, fue la siguiente:
Oyente: "Con todo respeto, señor Bongiovanni, quisiera saber... ¿Cómo se financian las misiones que hace? Si sabemos que no se cobra entrada a las charlas para verlo y que es usted humilde".
Giorgio: "No soy financiado por nadie. Somos un grupo que nos autofinanciamos. En varias partes del mundo hay grupos que yo llamo "Arcas", gente normal de trabajo, que mantiene su familia y en vez de conservar el dinero para las vacaciones lo gastamos para hacer esta misión y todo esto. No nos financia el Opus Dei, ni siquiera otras congregaciones que son muy ricas y llenas de dólares. Somos autosuficientes y así como usted piensa, somos humildes. Le doy las gracias y un abrazo".