DEL CIELO A LA TIERRA
HE ESCRITO EL 14 DE SEPTIEMBRE 2010:
COMO DE COSTUMBRE, LA VERDAD ES ESCONDIDA O MANIPULADA.
LOS IDEOLOGOS DEL ASESINATO DE SALVADOR ALLENDE (KISINGER & COMPANY) Y DEL GENOCIDIO DEL CHILE DEMOCRATICO DE 1973 SE HAN QUEDADO IMPUNES.
COMO DE COSTUMBRE, EL ENGAÑO ES PEOR QUE LA TRAICION.
PERO LA JUSTICIA EXISTE. LA VERDADERA. LA NATURAL. LA DIVINA, LA CUAL NO DEJARA IMPUNES A LOS ASESINOS DE LA VIDA: LOS TIRANOS, AQUELLOS QUE HAN ESPECULADO SOBRE LA PIEL HUMANA.
HAY 11 DE SEPTIEMBRE QUE RECORDAR, PARA JUSTIFICAR LAS SUCESIVAS GUERRAS PREVENTIVAS Y MASACRES DE TODO TIPO Y HAY 11 DE SEPTIEMBRE QUE OLVIDAR PORQUE MOLESTAN, PORQUE SERIAN LA PRUEBA DE QUE EL OCCIDENTE Y AMERICA NO ERAN MENOS SANGUINARIOS QUE LOS “COMEDORES DE NIÑOS” DE LA UNION SOVIETICA, PORQUE TODO ERA LICITO EN EL TABLERO DEL GRAN JUEGO DEL SIGLO PASADO. ¿CREEIS QUE HOY SEA DIFERENTE? ¡NOSOTROS PENSAMOS QUE NO!
AUN HOY EXISTEN Y MAS FUERTES QUE NUNCA, LOS TIRANOS, LOS CORRUPTORES, LOS CORRUPTOS Y LOS CORRUPTIBLES QUE ANIQUILAN LA VIDA DE ESTE PLANETA.
¡ES ASI!
LA VERDAD ES ESTA Y NOSOTROS TENEMOS EL CORAJE DE GRITARLA.
GIORGIO BONGIOVANNI
Sant’Elpidio a Mare (Italia)
14 de septiembre 2010
EL 11 DE SEPTIEMBRE DE ALLENDE
de Maurizio Chierici
Nadie ha recordado el otro 11 de septiembre: hace 37 años, en Santiago, moría Salvador Allende abrumado por el golpe de estado de Pinochet. Tres mil trescientas personas fueron asesinadas después del agotamiento de la tortura. 400 muertos más que en las Torres gemelas. Casi un millón de chilenos han escogido el camino del exilio llorando el sueño de una convivencia civil que el pequeño presidente estaba construyendo “de la parte de la gente, no con la dictadura del pueblo”. Delineaba una democracia diferente de las democracias que Washington encomendaba a los autócratas devotos del continente latino. Por esta razón le consideraban peligroso. El ejemplo de Allende podía adelantar la rotura del poder militar de las multinacionales. Y la Casa Blanca se atemoriza.
Lo resuelve con 12 millones de dólares pagados por la Administración Nixon y repartidos por Kisinger (premio Nobel por la Paz) a revoltosos, asesinos y editores monopolizados como Agustín Edwards, familia de banqueros, propietario y director del “Mercurio”, único periódico que llega a todos los rincones del larguísimo país. Edwards vuelve de Washington con dos millones de dólares, en aquel tiempo una fortuna. Día tras día desencadena al Mercurio, radio y TV contra Allende, con la seriedad de un señor que respeta el contrato y su imperio se hincha bajo la benevolencia de Pinochet. Kisinger prepara el golpe de Estado y magnicidios para eliminar intelectuales y generales fieles a la Constitución. Lo prepara insinuando la imagen hipócrita de una nueva Cuba en el fondo de América. Los documentos secretos que Bill Clinton distribuye antes de dejar la Casa Blanca, cuentan la historia ejemplar del gran país aterrorizado no por el “comunismo” que aparte del aislamiento cubano ha animado solo guerrillas perdedoras y pequeñas élites, sino ante la idea de no controlar los recursos del sub-continente donde los Estados Unidos reinan desde casi un siglo. Servía una muerte preventiva para congelar los entusiasmos de quien prefería la democracia. Las palabras con las cuales Nixon comenta el informe de Kony, embajador norteamericano en Chile, no dejan dudas sobre lo que está por suceder: “Los bastardos terminarán así”. Da un puño sobre la mesa donde está abierto el plan preparado por Kissinger (que está sentado en la silla de al lado) para terminar con el pequeño presidente. Europa se indigna: embajadas cerradas, manifestaciones por las calles, operarios del puerto de Génova que no descargan las naves chilenas. 37 años después nadie se enfada. Un recuerdo pálido en los afanes cotidianos que mellan la seguridad de los sesentones crecidos en las escuelas dedicadas a Allende. 187 institutos solo en Italia. Ahora, no se. Y además el deseo de enterrar las maquinaciones de la Guerra Fría, escuadras de la muerte de la KGB de Putin, escuadras de la muerte de la CIA, familia de Bush. No era tan fría. Si Moscú tranquiliza con sus tanques a la Alemania del Este (1953). Hungria (’57), Checoslovaquia (’68), los Estados Unidos instalan en Irán “un gobierno amigo” (1953), invaden Guatemala (’54), República Dominicana (’65) sin contar Corea y Vietnam. En estos días se discute si el cine sea más eficaz que la TV para difundir la propaganda que exalta las buenas causas. Los sesentones sin memoria han crecido con películas que transformaban en defensores del mundo libre a los 007 de la CIA, protagonistas que encantan a Hollywood: el blanco y negro de Jack Ryan, Harrison Ford a colores, en lucha contra los agentes sin piedad de la KGB. La educación sentimental de dos generaciones se ha formado de esta manera. Angeles en una parte, asesinos en la otra. Ahora ya sabemos la crueldad que ha acompañado a cada protagonista de las guerras secretas, no importa si la bandera era la hoz y el martillo o las estrellas y los listones. Cinismo de las butacas de Moscú o del Pentágono. Allende era la esperanza en el corazón que miraba desde lejos, pero después de tantas películas y tanta TV, ¿los jóvenes que es lo que saben?
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Fonte: Il Fatto Quotidiano, 14 de septiembre 2010.