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LA GRAN RAMERA Imprimir
ior_bancoDEL CIELO A LA TIERRA


HE ESCRITO EL 23 DE SEPTIEMBRE 2010:

LA GRAN RAMERA
(APOCALIPSIS CAP. 17, 1-18)

NOSOTROS LO HABIAMOS ESCRITO Y DIVULGADO (VER ADJUNTOS).

EL ESTIERCOL DE SATANAS, ASI SAN FRANCISCO LLAMABA AL DINERO, PATRON DEL VATICANO A TRAVES DEL IOR. Y SI EL ESTIERCOL DE SATANAS ESTA ADEMAS MANCHADO DE ILEGALIDAD O INCLUSO DE SANGRE, DE PROSTITUTA, EL BANCO DEL VATICANO SE TRANSFORMA EN LA HIDRA ANTICRISTICA DE BIBLICA MEMORIA. PERO LA CAUSA DE ESTE MAL ES PEOR QUE EL MAL MISMO.
LOS VERTICES DEL VATICANO, CON EL PAPA REHEN DE SU PODER, SON LOS COORDINADORES Y LOS ORGANIZADORES DE LAS FECHORIAS Y DE LOS HORRORES COMETIDOS POR EL BANCO DEL VATICANO. LOS CARDENALES Y SOBRETODO EL CARDENAL BERTONE DEBERAN RESPONDER A JESUS CRISTO, EL CUAL PROXIMAMENTE VOLVERA A VISITAR EL MUNDO CON GRAN POTENCIA Y GLORIA. ALTA TRAICION HACIA EL Y HACIA LOS MILES DE MILLONES DE ALMAS CREYENTES SERA LA ACUSACION IMPUTADA POR EL SUPREMO JUEZ HIJO DE DIOS Y FUNDADOR DE LA IGLESIA CATOLICA APOSTOLICA.
A PROPOSITO DE ALMAS CREYENTES. ¿QUE ES LO QUE ESPERAN LOS CRISTIANOS CATOLICOS PARA ABANDONAR EL VATICANO? ¿PODRAN DEJAR VACIO EL OBOLO DE PEDRO Y DENUNCIAR, ASI COMO HIZO CRISTO, A LOS MERCANTES DEL TEMPLO, SUCIOS LADRONES?
¡PERDONAD! ¡PERO TENEMOS EL CORAJE DE HABLAR Y DE GRITAR LA VERDAD!


GIORGIO BONGIOVANNI

IOR, LA CAJA FUERTE VATICANA. LOS SECRETOS DEL BANCO DE DIOS
Por Alberto Statera

Nueve metros de espesor tienen los muros del Torreón de Niccolò V, construido en 1453 y son los que representaron el poderoso baluarte de la cristiandad en contra de los turcos. Bunker protegido por los guardias suizos que se perfila más allá de la puerta vaticana de Santa Anna, sede del Instituto para las Obras de Religión, denominado originariamente como "Ad pias causas", que en el tercer milenio es considerado si no como el paraíso, como el purgatorio del offshore, de las misteriosas cuentas cifradas, del lavado de dinero de origen turbio, de operaciones bancarias que rondan los grises y cuando no los negros del infierno.
De aquellos que en fin, huelen desde lejos a estiércol del diablo.
La paradoja es que después de siglos de diabólicas e impunes frecuentaciones con el maligno, parece que el divino “redde rationem” judicial llegue justo en el momento en el que aflora un intento de cristiana purificación de las finanza vaticanas. Con el Papa Ratzinger, con cuya estima cuenta, y con los demás plenipotenciarios de túnicas, parece que el presidente del Banco IOR, Ettore Gotti Tedeschi, el moralizador, estuviese justo a punto de lanzar su proyecto de transparencia para devolver prestigio a las instituciones pontificias arrolladas continuamente por los escándalos, cuando los magistrados de Roma lo han interrogado por la hipótesis de lavado de dinero.
En el bunker de las cuentas cifradas se consumaron los escándalos Sindona, Ambrosiano y Enimont hasta el G8. Movimientos oscuros de miles de millones que en el pasado provocaron un desastre ético y de imagen. Había iniciado la operación transparencia pero estalló la investigación shock sobre el lavado de dinero.
Sobre aquellos 200 millones que transitaron desde el ex Banco de Roma a la entidad, la inspección se atascó. El moralizador hiper liberal Gotti Tedeschi: para el Papa sería digno del Nobel. No más cuentas corrientes anónimas a nombre de beatos y santos, no más seudónimos, pantallas y triangulaciones ocultas, como las que durante décadas han visto pasar por el Torreón billones de dineros a veces de innoble procedencia.
Estas son las promesas del banquero que desde hace un año maneja los secretos más embarazosos de más allá del Río Tiber y no sólo del último medio siglo. Todo esto precedido por una investigación interna, extremadamente secreta, la cual debe haber afrontado momentos dramáticos.
Como por ejemplo cuando trató de clarificar los movimientos bancarios de las cuentas de un muy bien conocido cardenal, que se enfureció. O cuando cayó en las cuentas de  Giulio Andreotti y del hombre de honor de Su Santidad Angelo Balducci, protagonista del escándalo del G8 y referente de la chusma de la Protección Civil, que mora en el Palacio Chigi (sede del gobierno italiano) en las oficinas de Gianni Letta y de su factótum Luigi Bisignani, quien también lo fue del líder de la logia P2, Licio Gelli.
El mismo Bisignani que aún siendo jovencito, casi inexperto, llevaba decenas de miles de millones de la madre de todos los sobornos (de aquel entonces) llamado Enimont más allá de la Puerta de Santa Anna. Muy diferente de los mil millones y medio de liras retirados años antes por el mismo Letta de los fondos negros del IRI (Ente público italiano para la Reconstrucción Industrial).
Bisignani tenía un pase preferencial. Y probablemente aún lo conserva porque quien accede al Banco IOR, a menudo con pesadas bolsas forradas de billetes, tiene que ser alguien conocido para pasar el filtro de la guardia suiza. Una vez atravesada la barrera vidriada que se abre con control remoto  – como explica en su libro Giancarlo Galli, que desde el anterior presidente del IOR Angelo Caloia fue conducido en una visita al Torreón blindado – se abre un moderno salón, un octógono con paredes altísimas que se asemejan casi al paraíso, el paraíso del offshore. En este banco no existen cheques con estampillado del IOR, sólo dinero en efectivo, lingotes de oro, y transacciones exteriores a través de transferencias bancarias, realizadas con un clic electrónico. Nada de recibos, nada de papeleo inútil. Quien es presentado adecuadamente puede entrar cargando una valija llena de dólares de cualquier procedencia y salir sin ningún recibo, pero sí con la certeza de que su dinero irá a donde tiene que ir sin dejar huellas. El ingreso del paraíso verdadero es más reservado, como corresponde ser.
Sólo los íntimos de los íntimos pueden atravesar el patio de San Damasco, el patio del Mayordomo y alcanzar la galería donde llega el ascensor que baja desde el departamento pontificio, ahí detrás de una portezuela, está el estudio del presidente del IOR. A Gotti Tedeschi, a quien Su Santidad califica digno del premio Nobel de la economía, tiene sólo que subir en el ascensor para explicarle de que se trata este enésimo escándalo.
Si Gotti ha subido ayer en ese ascensor hacia el cielo obviamente no se lo dirá ni siquiera a sí mismo, pero ciertamente la alta jerarquía de la Curia no ignora que desde hace mucho tiempo la fiscalía de Roma investiga sobre los bancos y banquitos, como el de Fucino fundado por los príncipes de Torlonia, en los cuales cada día se realizan operaciones por centenares de millones con el IOR, considerado como una pantalla detrás de la cual casi nunca hay una persona física o jurídica.
Y sobre todo está la sucursal 204 del ex Banco de Roma, hoy Unicredit, situada en la calle de la Conciliazione limítrofe con los Muros Leoninos, a menos de 200 metros de Plaza San Pedro, donde a lo largo de dos años han transitado a través de una cuenta del IOR casi 200 millones de euros. Cuentas desconocidas, protegidas y sospechosas. De las cuales seguramente Cesare Geronzi a su tiempo no ignoraba su existencia. Admitiendo que lo ignorase, su hombre de confianza Marco Simeon, que se ocupaba de las relaciones con el Vaticano, seguramente fue informado. Pero la investigación interna se estancó misteriosamente.
El Instituto para las Obras de Religión, nacido por primera vez en 1887 sobre la base de lo establecido por la Comisión «Ad pias causas», constituida por León XIII, se convirtió en un verdadero banco el 27 de junio de 1942, con el quirógrafo de Pío XII, que preveía que  usufructuarían los ministerios del Vaticano, las conferencias episcopales, arquidiócesis y diócesis, parroquias, nunciaturas, ordenes religiosas, curas y monjas.  
No fue precisamente así, cuando se descubrió que en la rivera del Tiber anidaba un banco onshore y a la vez offshore para los amigos de los amigos, donde vale todo en cuanto al manejo de muchísimo dinero fuera de las reglas. En la mitad del siguiente siglo, si no hasta hoy, por lo menos hasta ayer, a juzgar por la humillación sincera, manifestada por el presidente Gotti Tedeschi a causa de la investigación que lo implica, ha sido una teoría ininterrumpida de escándalos.
Sindona, el homicidio de Calvi, la temporada de Tangentopolis, con el joven Bisignani que depositó en su cuenta extendida hacia el cielo108 mil millones de liras en certificados del Tesoro, Gelli, el dinero lavado de los corleoneses de Totò Riina, el ex gobernador Fazio, que intercambiaba las ratio patrimoniales con las máximas morales de Santo Tomás de Aquino, Fiorani y las escaladas de los listos del barrio, pasando por el escándalo del fútbol, con Moggi quien sería un riquísimo cuentacorrientista del IOR. Y, para terminar, la chusma de los hombres de honor de Su Santidad, llenos de riquezas que esconder por ser injustificables.
Todo esto entre guerras internas que más allá del portón de bronce difícilmente se filtran en su trágica pobreza terrena.
«Santidad – escribió Roberto Calvi al Papa Voitila poco antes de ser asesinado bajo el puente de los Blackfriars en Londres – he sido yo quien se cargó el pesado fardo de los errores además de las culpas cometidas por los actuales y precedentes representantes del IOR; he sido yo quien bajo preciso encargo de Sus dignos representantes, dispuse conspicuas financiaciones en favor de muchos países y asociaciones político-religiosas del Este y del Oeste; he sido yo el que a lo largo de toda América Central y América del Sur ha coordinado la creación de numerosas entidades bancarias, sobre todo con el fin de oponerse a la penetración de la expansión de ideologías filomarxistas; y al final soy yo quien termina siendo traicionado y abandonado».
El cardenal Paul Marcinkus, ex jefe del IOR ya fallecido, que fue uno de los autores del desastre ético y de imagen que ha marcado toda la historia de oro del Vaticano manejando de la forma más indigna al estiércol del diablo, paradójicamente nunca debe haberse sentido el Maligno en clergyman, visto que casi como un epitafio en su tumba se lee: « ¿El dinero? No, no se puede dirigir la iglesia con los Ave María».
Eso es, es precísamente esta la trágica paradoja con la cual tiene que enfrentarse con su consciencia en el Torreón, el nuevo banquero papal hiper liberal que dice que contempla la transparencia.

a. staterarepubblica. it
REPUBBLICA 23  DE SEPTIEMBRE DE 2010


¿DETRAS DEL BANCO IOR, NADA?
El presidente Gotti Tedeschi y el director general Cipriani indagados
por violación de las normas contra el reciclaje de dinero.
Por Anna Petrozzi

El presidente del Banco IOR, Ettore Gotti Tedeschi, había asegurado máxima transparencia y plena colaboración con los magistrados, cuando en los meses de junio y noviembre del año 2009 una investigación de la Fiscalía de Roma pusiera bajo la lupa algunas operaciones millonarias (en euros) efectuadas entre el Banco Vaticano y otras entidades bancarias entre las cuales se encuentran Unicredit, Intesa San Paolo y la Banca del Fucino.
Ahora la transparencia no será suficiente, el conocido economista tendrá que dar respuestas precisas y circunstanciadas a los fiscales Nello Rossi y Stefano Rocco Fava quienes lo han inscripto en el registro de indagados junto al director Paolo Cipriani por violación de la ley antilavado.
De hecho desde el año 2003 la Casación estableció la competencia de la jurisdicción italiana también sobre el IOR y la misma Bankitalia, con una circular del pasado 9 de septiembre, ha impuesto controles más reforzados también para el Banco Vaticano, considerado como una entidad crediticia comunitaria.
En especial la réplica dirigida a los dos directivos concierne a los incisos 2 y 3 del artículo 55 del decreto de ley Nº231 del 2007, es decir que están acusados de haber omitido la provisión de los datos inherentes a las personas a nombre de las cuales efectuaban las operaciones (inciso 2) y los objetivos y la naturaleza de la relación continua o de la prestación profesional (inciso 3).
Por lo tanto no hay pruebas de lavado de dinero, que efectivamente son muy difíciles de encontrar. Pero de todos modos la falta de mención se toma como igualmente grave, al punto tal que los dos fiscales obtuvieron por parte de la jueza para las investigaciones preliminares María Teresa Covatta el secuestro preventivo de 23 millones de euros (de un total de 28 millones) depositados en una cuenta corriente abierta en la sede romana del Banco de Credito Artigiano Spa.
Según la reconstrucción se trata de la transferencia de 20 millones al JP Morgan de Frankfurt y de 3 a la Banca del Fucino. La transacción fue señalada como sospechosa por la “Unidad de información financiera de la Banca d’Italia (UIF), que por lo tanto suspendió la operación por 5 días hábiles permitiendo así que la policía financiera efectuase los cotejos correspondientes.
La Santa Sede no titubeó en expresar su propia solidaridad y confianza para con Gotti Tedeschi y Cipriani, reafirmando su propio compromiso para que el IOR pueda ingresar en la  llamada “lista blanca”, una especie de lista de las buenas entidades que adoptan la transparencia como signo de distinción.
En cambio en lo que se refiere a las transacciones en cuestión – de cuanto se lee en la nota difundida en la sala de prensa vaticana – se trata de operaciones de giros bancarios (es decir una transferencia de dinero entre cuentas del mismo propietario) para tesorería en entidades crediticias no italianas, cuyo destinatario es el mismo IOR.
Esto explicaría por qué detrás de las diferentes transferencias estaría siempre la sigla del mismo banco.
Los magistrados, por el contrario especulan con que justo detrás de la sigla IOR se podrían esconder personas físicas o sociedades que han utilizado estas cuentas pantalla como un espacio privilegiado para la transferencia de capitales entre Italia y el exterior. La investigación apunta precisamente a identificar los eventuales beneficiarios de los títulos y las operaciones por millones de euros.


BANCO VATICANO, TORMENTA SOBRE LOS VERTICES INDAGADOS
CIPRIANI Y GOTTI TEDESCHI

Roma, incautados 23 millones. Eludidas las normas anti-reciclaje y riesgo de nuevos delitos”.
En la cuenta sospechosa movimientos por un valor de 116 millones de euros en entrada y 117 en salida.
CARLO BONINI
ROMA - Con una significativa y quién sabe si buscada cábala histórica, un lunes 20 de septiembre que conmemora los 140 años de la toma de la Puerta Pia, por primera vez en la historia republicana se derrumba con fragor el bastión inmunitario que desde 1946 protege penalmente el trabajo afelpado de quien vive en el torreón de Nicolás V, sede del Instituto para las Obras de la Religión (IOR), el banco del Vaticano. La jueza para las investigaciones preliminares de Roma, Maria Teresa Covatta, aceptando la demanda del procurador adjunto, Nello Rossi y del adjunto Stefano Rocco Fava ha dispuesto el secuestro preventivo de 23 millones de euros depositados en la cuenta 49557 abierta por el IOR en la sucursal de Roma del “Credito Cooperativo Artigiano” (Banco del grupo Credito Valtellinese), congelando dos distintas operaciones bancarias que preveían la transferencia de 20 millones de euros mediante una triangulación desde las cajas vaticanas al banco de negocios “JP Morgan” en Frankfurt sobre la cuenta corriente con Iban DE81501108006231606168 y 3 millones de euros sobre la cuenta con Iban IT75Q0312403210000020020498 en la sucursal de Roma de la “Banca del Fucino”. Es más, contextualmente a la incautación han sido inscriptos en el registro de los investigados el Presidente del Instituto, Ettore Gotti Tedeschi y su director general Paolo Cipriani, por el delito de “incumplimiento” de las normas de prevención del blanqueo de dinero (es el decreto legislativo 231 del 2007, que ha adoptado una directiva de la Unión Europea). “Resulta comprobado –escribe en efecto la jueza Covatta en su decreto de secuestro- la actitud de incumplimiento de las normas por parte de la entidad Vaticana la cual, si bien hubiese sido solicitado, ha omitido comunicar los nombres de dos sujetos por cuenta de los cuales había solicitado al “Credito Artigiano” el efectuar las operaciones de transferencias y no ha brindado las informaciones acerca del motivo y de la naturaleza de la operación”. Una omisión documentada por un intercambio de fax entre el IOR y el “Credito” y por las comunicaciones entre el “Credito” y la “Unità di Informazione Finanziaria” (UIF) de la Banca de Italia.
Según la reconstrucción contenida en una nota de la policía financiera, el pasado 6 de septiembre el IOR pidió de hecho al “Credito” que dispusiera dos operaciones de transferencia bancaria. El banco (que en enero ha recibido como todos las demás entidades de crédito una circular del Banco de Italia que le obliga “en las relaciones con el IOR”, entidad bancaria extracomunitaria, a respetar “las obligaciones de adecuada verificación” pide al Vaticano que brinde informaciones sobre los beneficiarios y sobre el objeto de las operaciones. Pero las respuestas no llegan y por este motivo el 14 de septiembre el “Credito” ha decidido pasar la información de lo que estaba sucediendo al “UIF”. El 15 de septiembre, desde Bankitalia llega al “Credito” la orden de supender las operaciones de transferencia por un tiempo de cinco días hábiles y, contextualmente, entran en acción la policía financiera y la Fiscalía. A ese punto –puntualiza la jueza- el secuestro de los 23 millones de euros se hace “debido”, “urgente”. “Para evitar que la libre disponibilidad del objeto del delito pueda agravar las consecuencias o facilitar la comisión de otros hechos análogos”. De hecho, la investigación sobre los 23 millones del IOR, sobre sus beneficiarios, sobre su naturaleza, empieza ahora. Pero no de cero. La policía financiera efectivamente ya ha comprobado que solo en la cuenta 49557 del “Credito Cooperativo” (de la cual, además, el pasado mes de abril fue declarada curiosamente la “cesación”), el IOR ha movido en el tiempo 116 millones de euros en salida y 117 en entrada hacia beneficiarios anónimos (hubo un descubrimiento parecido en relación con una cuenta en la sucursal 204 del ex banco de Roma, donde el dinero movido por el Vaticano ascendía a un total de 180 millones de euros en 10 años). Aún más: desde hace más de un año, la Fiscalía –por iniciativa de los mismos fiscales que han pedido la incautación -está examinando con la policía Financiera centenares de operaciones de triangulaciones de dinero efectivo conducidas por el IOR a través de las más importantes entidades de crédito italianas, violando las obligaciones previstas por las normas de prevención del reciclaje. En pocas palabras, estamos en el comienzo. Y ésto explica la irritada “sorpresa” del otro lado del Tíber. Aunque fuese solo al descubrir que en el año de gracia de 2010, la interpretación generosa del artículo 11 de los Pactos de Letrán (sobre la "no injerencia" del Estado italiano en los asuntos del Vaticano), ese, para que nos entendamos, que, en 1987, ahorró la cárcel al presidente del IOR Paul Marcinkus por la quiebra del Ambrosiano, ya es vieja. Es más, queda anulada por la Casación (sentencia 22516 del 2003). Una pésima noticia para la Secretaría de Estado. También porque en estos días hay dos espinas que afligen al Vaticano. La primera se llama IOR, la otra, "Propaganda Fide" y Crescenzio Sepe.


EL VATICANO VA DE CRISIS EN CRISIS, AHORA ES INVESTIGADO
POR POSIBLE LAVADO DE DINERO

Por Jean Georges Almendras – 23 de septiembre 2010

Como no podía ser de otra manera, una vez más tratándose de escándalos, la Iglesia Católica continúa dando que hablar en el contexto europeo y mundial. Muchos fueron los medios de comunicación que dieron a conocer esta nueva instancia de desorden en  filas eclesiásticas, tras la incautación de 23 millones de euros –es decir unos 30 millones de dólares- de una cuenta del banco del Vaticano, iniciándose además una investigación a altos directivos de la institución bancaria bajo firmes sospechas de formar parte de una organización dedicada al lavado de dinero.
Las agencias noticiosas de todo el mundo acusaron recibo de todas estas novedades a las cuales se adosaron expresiones de voceros del Vaticano en términos de perplejidad y asombro por los acontecimientos buscando atenuar los hechos, al decir públicamente, porque se tiene la máxima confianza en los dirigentes indagados por las autoridades.
La noticia que recorrió todo el mundo es  que la policía financiera, el día martes 22 de setiembre requisó los fondos de la sede bancaria, investigando además -desde filas de la Fiscalía italiana- al director general del banco y a su presidente, una persona que es conocida en el medio, como una suerte de vocero de la moralidad en el mundo financiero, pero que sin embargo hoy por hoy está acusado de cometer errores vinculados a las violaciones de las leyes italianas tendientes a neutralizar el lavado de dinero.
El banco del Vaticano, que es conocido formalmente como un instituto de Obras Religiosas, no es la primera vez que enfrenta dificultades, ya en la década del 80 estuvo involucrado en un escándalo mayúsculo que incluyó un episodio trágico, consistente en el hallazgo de un banquero colgado del puente Blackfriars en Londres, Inglaterra.
En el marco de todos estos hechos trascendió que el Vaticano declaró públicamente que se venía trabajando desde hace tiempo para volver sus finanzas más transparentes, dando cumplimiento a las normas contra el terrorismo y el lavado de dinero. Y además, desde la Santa Sede se redobló la confianza en el titular de la institución bancaria, Ettore Gotti Tedeschi  y en su director general.
Ahora bien, pero la mala nueva sobre este punto no fue de reciente data porque las investigaciones sobre transacciones del banco del Vaticano se venían realizando ya desde hace un año. Transacciones por un valor millonario en euros e investigaciones que procuraban determinar si se estaban o no violando las leyes vigentes.
En días previos a que se diera la noticia de este escándalo en los medios de comunicación del mundo las autoridades procedieron a la incautación de un dinero perteneciente a una cuenta del banco en cuestión que estaba en la sucursal romana de Crédito Artigiano Spa. El grueso de ese dinero, unos 20 millones de euros, según  informaciones de la prensa italiana, estaba destinado a JP Morgan en Francfort y el resto –unos tres millones de euros-  a la Banca del Fucino.
De toda esta dinámica de movimiento de dinero, y a juzgar por los trascendidos, lo más grave habría sido que los banqueros investigados no comunicaron a las autoridades financieras la procedencia del dinero. A propósito de este punto muchas versiones circularon, una de ellas aludía a que Ettore Gotti Tedeschi no era investigado él mismo por lavado de dinero sino por una serie de omisiones en las transacciones financieras. Pese a los trascendidos que recorrieron la península itálica los fiscales, obstinadamente, se negaron a confirmar las versiones.
En uno de los despachos periodísticos provenientes de Italia se consignó que Gotti Tedeschi es miembro del Opus Dei y que éste habla frecuentemente sobre la necesidad de mayor moralidad en las finanzas. Fue precisamente este banquero, en su libro “Dinero y paraíso” exploró los valores del capitalismo y el catolicismo.
No hay que olvidar que en un tiempo pasado,  pero no tan lejano como para cubrirlo por el manto del olvido, el banco del Vaticano estuvo implicado en un escándalo notorio tras el desmoronamiento del Banco Ambrosiano al punto que el titular de la institución fue hallado colgado del  puente londinense Blackfriars en 1982, en circunstancias sumamente misteriosas, interpretándose a nivel de la Fiscalía italiana que Calvi había sido asesinado. Y ahí concluyó el caso porque nunca se hallaron culpables.
En definitiva ahora todo este nuevo escándalo en el Vaticano ya tomó estado público y seguramente se habrán de sentir todas las repercusiones más inimaginables, especialmente si se comprueba que Ettore Gotti Tedeschi incurrió en una falta contra las normas europeas contra el lavado de dinero. La jueza romana María Teresa Covatta fue la que dispuso el embargo del dinero, a pedido expreso del fiscal Nello Rossi y del sustituto Stefano Rocco Fava quienes entienden que la cúpula del Instituto de Obras Religiosas violó las normas del  año 2007. De confirmarse todas estas acusaciones en la órbita judicial, claramente sería otra más del Vaticano. Lo que sería más que lamentable. Diríamos, extremadamente opuesto y muy distante a toda la ética de su doctrina y de su teología. Algo nítidamente contrario al mensaje cristiano: lo que equivale a decir a una puesta en práctica de una suerte de cristianismo con sabor a euros, con sabor a poder y con sabor a corrupción, quizás para estar acorde a los nefastos tiempos que corren. Verdaderamente no creo que el Cristo lo aprobaría.


Enlace a Crímenes y pedofilia en el Vaticano:
http://www.unpuntoenelinfinito.com/mensajes-2010/1347-crimenes-y-pedofilia-en-el-vaticano.html
 

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