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dalcieloallaterra

 

HE ESCRITO EL 8 DE JUNIO DEL AÑO 2008:

LOS SERES DE LUZ, LOS ARCANGELES AL SERVICIO DEL CRISTO DE QUIENES YO SOY SERVIDOR, ME HAN PEDIDO QUE DIFUNDA ESTE MENSAJE.
ANTES DE INVITAROS A LEER SU SEVERA AMONESTACION DIRIGIDA A LOS HOMBRES DE LA TIERRA, SOBRETODO A LOS POTENTES, OS PIDO QUE LEAIS ATENTAMENTE LAS NOTICIAS ADJUNTAS.

 

TERCER MILENIO (CUMBRE FAO – LAS CONCLUSIONES)
Ocho mil millones, pero ningún acuerdo contra el hambre.
En el mundo hay casi 900 millones de seres humanos que piden más alimentación pero, después de tres días, la cumbre de la FAO entre jefes de Estado y de gobierno no ha sido capaz de dar respuestas significativas. Desilusionado también el ministro de Asuntos Exteriores Frattini. Y las ONG dicen que las palabras de la reunión romana no servirán, desgraciadamente, para llenar los platos de los que padecen hambre...
Han sido destinados 8 mil millones pero el encuentro naufraga entre las polémicas sobre los biocombustibles y las reglas del mercado.
La asamblea de la FAO aprueba solo un mini-acuerdo que no convence a América Latina.
(de Toni Fontana)

FRACASO. LA CUMBRE DE LA FAO SE HA CERRADO SIN UN ACUERDO
El documento final, genérico y sin indicaciones concretas, ha sido aprobado pero contra el parecer de los sudamericanos cuya objeción está resumida “en los adjuntos”. Los contrastes sobre los biocombustibles y las reglas de mercado han hecho naufragar la cumbre a pesar de que hayan sido prometidos 8 mil millones de dólares, como ha precisado Diouf. El austero palacio de la FAO ha hecho de bombo a la explosión de una infinidad de problemas nacionales y particulares. La Argentina, gran productor de semillas y de carne ha defendido con la espada la decisión adoptada por el gobierno de imponer retenciones, es decir impuestos adicionales sobre las exportaciones. Estas medidas han abierto una durísima pulseada con los agricultores, pero la presidenta Cristina Kirchner no ha cedido en la esperanza de calmar el aumento de los precios internos. Cuba ha apuntado sobre una petición que puede parecer sensata pero que era irreal el imponerla en una cumbre internacional. Los delegados de La Habana han pedido de hecho la conclusión del embargo estadunidense pretendiendo incluir una frase que recita: “La alimentación no se deber usar como arma de presión unilateral”. No han obtenido nada, pero también esta iniciativa ha retrasado las actividades debido también a que los americanos no han perdido la ocasión para ratificar su objeción de retirar las sanciones contra el régimen de los hermanos Castro. No termina aquí. Brasil y Colombia han dado batalla impidiendo cualquier referencia crítica sobre la cuestión de los “biocombustibles”. Por la tarde se ha asomado en la sala de prensa el sub-secretario brasileño Fernades Bertone que ha elogiado los biocombustibles que “son una buena oportunidad económica para los países que no tienen actividades específicas”. Sobre esta línea se ha definido también la delegación de Bogotá, mientras los bolivianos, inspirados por Evo Morales, han pretendido que sea incluido un pasaje sobre “derechos humanos”. La cereza que faltaba la ha puesto el ministro de la Agricultura americano Ed Schafer quien, rodeado por una selva de tele cámaras y reflectores, ha hecho saber que “es mejor ningún acuerdo que un acuerdo malo”. Los americanos se han enfurecido no solo porque Cuba ha tocado el tema del embargo, sino porque según ellos no se discute sobre los “biocombustibles”. En resumen, hacia el atardecer la cumbre daba la sensación de una gigante y desordenada Babel en la que cada uno intentaba llevar agua a su molino. Los europeos se han sentido bajo tiro y se han reunido por separado. La sesión plenaria ha sido suspendida y se han reanudado febriles contrataciones en el comitado reducido. La conclusión de la cumbre deja a todos insatisfechos. Para las ONG, como hace notar Action Aid “no ha emergido con claridad el rol indudable jugado por las especulaciones financieras y de las multinacionales respecto al aumento de los precios”
Aún más duro el juicio de Antonio Onorati, presente en calidad de representante de las ONG y de los pequeños productores agrícolas: “Las multinacionales quieren colonizar las agencias de las Naciones Unidas, han presionado para defender un modelo agrícola que privilegia sus intereses, mientras nosotros hemos encontrado las puertas cerradas y la cumbre nos ha ignorado”. También hubo oscuridad completa en lo que concierne a los fondos. Luca De Fraia, de Action Aid, ha hecho un poco de cuentas. Se ha hablado de inversiones por “casi 8 mil millones de dólares, pero nadie ha explicado dónde y como será gastado este dinero”. Ban Ki Moon había pedido “entre 15 y 20 mil millones de dólares”, para lanzar la “task force” (agencias ONU, FMI y Banco Mundial) contra el hambre y el aumento de precios, pero no los ha obtenido y el despegue de esta iniciativa no parece que se resuelva en pocas semanas. También Italia, por boca del ministro de Asuntos Exteriores Frattini ha juzgado “decepcionante” el resultado de la cumbre y piensan ya en el G8 del 2009 (el encuentro tendrá lugar en Cerdeña), ha prometido aumentar entre 60 y 190 millones de euro las ayudas humanitarias. Pero las Ong son muy escépticas.
LA UNIDAD 6 DE JUNIO 2008.

UNA BABEL REÑIDA
Si el mundo es el que hemos visto en el escaparate de la FAO no se puede ser optimista pensando en el futuro. Los mandatarios más en vista han llegado a la cumbre, han dicho su opinión y han desparecido dejando a cientos de representantes el deber de discutir y limar un documento que se pudiera titular: El futuro de la humanidad en el tercer milenio. ¿Cómo se podrían definir sino tres temas como el cambio climático, la energía y  la alimentación?
Se ha echado demasiada “carne en el fuego” y ha explotado una bronca planetaria. Cada delegación ha defendido su pequeña huerta, todos han erigido muros para proteger quien la producción de etanol, quien (Europa y Estados Unidos) los vergonzosos subsidios agrícolas que drogan el mercado. Cuando la riña se ha hecho seria todos han buscado protección alineándose con los respectivos continentes. Los europeos han hecho cuadrado, los americanos han puesto en claro que con ellos se discute solo partiendo del hecho de que tienen razón, los africanos se han dividido, los sudamericanos han paralizado las actividades avanzando sus pretensiones. Se sabe que grandes eventos como el que se ha concluido ayer no sirven para resolver los problemas. Pero se creía que en Roma se hubiera podido por lo menos empezar a confrontarse. No ha sido así.
Mientras los automóviles azules (de los políticos) corren hacia los aeropuertos romanos, no se puede no pensar en lo que se ha visto en el escaparate, un mundo fracturado, que riñe y afligido por problemas de los que no se ve ninguna solución en el horizonte. Ninguna autoridad internacional está en condiciones de gobernarlo, mientras se está montando una crisis cuyos resultados pudieran ser catastróficos. T.fon.

CUMBRE CONTRA EL HAMBRE
LA UNIDAD, 6 DE JUNIO 2008 Barbara Spinelli
ENTRE ESTOMAGO Y DEPOSITO
La cumbre de la FAO que ha concluido ayer en Roma no ha dado ninguna respuesta seria a lo que Robert Zoellick, presidente del Banco Mundial, ha llamado el “silencioso tsunami” de los precios alimentarios. Ha respondido con la apatía, la indiferencia, la desunión y una voluntad férrea, de impotencia. A la declaración final han sido adjuntas innumerables protestas, sobretodo sudamericanas. La cumbre ha ignorado los datos que tenía a disposición, ha fingido no conocer las cifras que sin embargo hablan claro: los que padecen hambre que aumentan vertiginosamente, al paso que los precios de los alimentos y de la energía suben; los egoísmos de lobby y Estados afluentes que dilatan una catástrofe toda fabricada por el hombre; las promesas de los ricos olvidadas. Basta recordar el juramento de la cumbre FAO en 1996: “Demediaremos (ó disminuiremos de la mitad) antes del 2015 la cantidad de los que padecen hambre”, garantizaron y en aquel entonces eran 800 millones. Ya un año y medio después eran 863 millones y mientras tanto se han añadido otros 100, casi mil millones.
No son las organizaciones internacionales las culpables de semejantes desastres, así como no lo son de degradar el clima, de la gestión de los conflictos militares, de las escandalosas disparidades de riqueza en el mundo.
Las organizaciones como la ONU, la FAO, el Banco Mundial son grotescamente arrastrados sobre el banco de los imputados, son maquinalmente rebautizados con sobrenombres de los mas despreciativos, se les llama a veces “carrozas” (organismos públicos ineficaces), elefantes burocráticos que comen dinero y que hay que tirarlos a la basura, pero todos estos son juegos y mentiras, parecidos a los subterfugios retóricos a los que se recurre en Europa para denigrar a los administradores de Bruxelas.
Juegos que los Estados hacen para esconder sus propias personalidades; mentiras útiles para alejar de los gobernadores y de los ciudadanos verdades incómodas y costosas electoralmente. Podemos incluso abolir la FAO, la ONU, todos los órganos de después de la guerra: no por esto habremos curado los males, porque estos últimos no han sido generados por las instituciones multilaterales, sino por los Estados y sus soberanías absolutas, reticentes a aceptar, por encima de si mismos,  cualquier autoridad mundial. Una vez abolidas estas instituciones deberemos crearlas de nuevo, porque la verdad es que se necesitan instituciones y gobierno mundial, y cada vez mas.
Entre los Estados responsables de los actuales fracasos están antes que todo los más ricos y potentes. Aquí está el mal, aquí la ignorancia militante que impide reconocer la naturaleza del desastre y ajustarla. Si hoy no parece posible la Revolución Verde que en los Años 60 conjuró la carestía en los Países pobres, es porque una estática apatía se ha arraigado en las cumbres de los Estados nación, porque nacionalismos agudos están de vuelta en los países ricos, porque la mente de los economistas y de los responsables occidentales se han osificado, incapaz de adaptarse con elasticidad a la mutación del mundo y de quien lo habita. ¿El mecanismo juego de mercado no basta para resolver la crisis y se impone una colectiva intervención pública? La ideología liberal frena, horrorizada. ¿Las políticas nacionales dañan la Tierra, obstaculizan el comercio libre de bienes alimenticios? Que se muera el mundo y todos los filisteos, basta que las marionetas reinantes puedan contentar a sus propios electores, enfadados y vueltos ciegos por las mentiras que les han contado las marionetas en cuestión.
Claro, no existe una única responsabilidad por el infame aumento del costo de la vida: las causas son muchas y convergentes. A diferencia de los años 60 está el deterioro del clima y la rarificación del agua para las irrigaciones. Está el precio del petróleo y gas que ha alcanzado niveles prohibitivos. Hay continentes enteros y muy poblados, China, India, que salen de la pobreza, que están dando a la luz una muy amplia clase media, que empiezan a tener una alimentación más variada, que comprende la carne. Está la enorme diferencia que está naciendo entre los pobres que aumentan aunque soportando precios caros y los pobres que soportan el aumento del costo de la vida pero no cuentan con réditos que aumentan. Estamos a la presencia de dos fábulas paralelas, ha escrito Amartya Sen en el New York Times del 28 de mayo: la primera narra la asimetría entre pobres y ricos, la segunda entre pobres y pobres.
El comportamiento más egoísta es el americano. Hace meses que la administración insiste exclusivamente sobre la responsabilidad de los emergentes y el secretario de la Agricultura Ed Shafer ha ratificado no sin desfachatez en Roma: es la demanda china e india que hace subir los precios, del mismo modo que son China e India las que aceleran la catástrofe climática produciendo anhídrido carbónico. Es mínimo según Shafer el efecto de la producción de biocombustibles intensificado por Bush en el 2005. No menos culpables para Washington son los que se oponen, no solo en Europa sino también en muchos países africanos, a los organismos genéticamente modificables (ogm): vistos a menudo como panacea, los ogm reenvían mutaciones más arduas de los comportamientos y de las políticas occidentales.
El papel de los Estados Unidos y de los ricos es completamente negado, y los lobbies defendidos a regañadientes. Y eso que los expertos son acordes en constatar como la decisión norteamericana de subvencionar masivamente los cultivos de maíz para extraer energía alternativa (etanol) haya cruelmente reducido las superficies cultivables para producir alimentos para el hombre: “El estómago de los hambrientos está obligado a competir con los depósitos de gasolina”, denuncia Sen, y está claro quién pierde en está batalla desigual. Pero sobre estos puntos el gobierno Estados Unidos es inamovible: cuenta incluso con el apoyo de Brasil, aunque el etanol de este último se extrae de la caña de azúcar y penaliza menos las producciones de cereales.
Los occidentales afluentes tienen la tendencia de apuntar el dedo contra los chinos e indios que consumen mas carne: un análisis no equivocado, pero que irrita profundamente a China e India que se esfuerzan de salir de la indigencia. Se puede comprender su enfado: dicen que en dos siglos de revolución industrial el Occidente ha echado a perder el planeta y se ha vuelto obeso a fuerza de atiborrarse y ahora que se confronta con penuria y aumento del costo de la vida hace de todo para no poner en juego sus propias costumbres y elecciones, casi como si soñara de volver a echar a los emergentes en la pobreza. Mucho rencor hacia los países que se dan mucho que hacer para corregir a los demás, y poco o nada para corregirse a si mismos. Que denigran las instituciones internacionales solo para proteger sus propios lobbies, las soberanías intangibles de los propios Estados, las propias ideologías liberales.
Hoy está de moda vilipendiar las utopías de los Años 60, que eran esperanzas para el futuro: pero esa época era menos ciega, infinitamente más dúctil. En frente del Occidente se acampaba un peligro verdadero, el comunismo, y todos los peligros verdaderos son también un desafío, una ocasión extraordinaria: en el caso específico, el desafío era competir con el comunismo ayudando a los pobres y desheredados. Ningún peligro actual (terrorismo, Irán) es comparable a aquella amenaza benéfica, que tenía despierta la conciencia occidental y la movilizaba.
Hoy ese desafío ya no existe: en parte es una desgracia. Hoy no se trata de arrancar a los pobres y a los últimos de la seducción soviética, sino de ayudar a las personas individuales a no morir de hambre, simple y rápidamente. Y esto los occidentales no lo saben hacer. Es esto lo que les hace así de apáticos, voluntariamente impotentes y vacíos.
LA STAMPA, 6 de junio 2008

EL ANUNCIO DE LA DECLARACION FINAL SE APLAZABA CADA MEDIA HORA HASTA LAS NUEVE DE LA NOCHE
Antonella Rampino.
ROMA
Franco Frattini define “decepcionante” el resultado de la cumbre mundial sobre la crisis alimentaria de la FAO, dado que “no se ha dado la cohesión necesaria”. Para el gran jefe de la FAO, Jacques Diouf, se trata de “un difícil compromiso”. Traducido del lenguaje diplomático, un medio fracaso. Ayudas para la emergencia como lluvia como es normal y Diouf apremia en el final de nombrarles a todos por un total de 8 mil millones de dólares: el mismo había dicho inauguranda la cumbre que servirían por lo menos treinta.
Pero no ha habido ningún acuerdo respecto de las medidas estratégicas para equilibrar una crisis global que hoy hace padecer hambre a 862 millones de personas en el Tercer Mundo así como a los pobres de Occidente y que corre el riesgo de extenderse. En la declaración oficial se afirma el principio de que “la alimentación no puede ser usada como medio de presión política y económica”. Se limita a compromisos genéricos, a “monitorizar y analizar la seguridad alimentaria mundial en todas sus dimensiones, salvando la posibilidad de los distintos países de decidir las medidas que adoptar, afrontando “los desafíos y las oportunidades presentadas por los biocombustibles”, intentando hacer que sean “sostenibles”.
Y se desea “una rápida conclusión positiva de la agenda de Doha”, es decir de la liberación del mercado alimentario, que podría significar también (pero no se especifica) apertura a las materias primas alimentarias del Tercer Mundo. Pero Europa y Estados Unidos mantendrán los subsidios a sus agriculturas.
En el “Comity of the All”, como llama a la FAO el comitado a la obra del 9 de mayo en el texto de declaración final, quedan las divisiones de siempre sobre los biocombustibles, Ogm, barreras económicas y subsidios a la agricultura de los países ricos. Divisiones feroces y transversales. Y el final, con el cierre de la cumbre que se aplazaba cada media hora hasta las nueve de la noche, ha sido incluso surreal. La asamblea plenaria decide que se vote la relación que contendría en teoría también la declaración final que está todavía en discusión. Así la riña que se pro traía día y noche en las últimas 72 horas en privado en las habitaciones secretas se ha trasladado en proscenio de la Asamblea.
Argentina, que en el gran Comitado había sido el hueso más duro, ha contestado método y mérito                     y se ha comprendido mejor el tono de Christina Kirchner en el sostener que “el problema de la crisis alimenticia es la distribución, no la producción”. Efectivamente Argentina cuenta con una sobre-producción alimentaria, produce incluso ocho veces las necesidades internas de cereales y pone altos aranceles a la exportación de sus productores para redistribuir los productos dentro de sus fronteras y mantener el precio alto en los mercados internacionales. Y se ha opuesto con todas sus fuerzas a la reducción de los aranceles. No lo ha conseguido ante el gran Comitado, pero insistiendo ante la asamblea plenaria ha obtenido que su contrariedad figurara en el acta, ratificando así las divisiones y el fracaso de la cumbre.
Para hacer pasar el documento final, mientras Congo y Zambia hacían notar que “hay 900 millones de personas que mueren de hambre, no podemos estar aquí y hacer juegos semánticos”, han tenido que bajar al campo varias veces y públicamente Estados Unidos y Europa. El resultado ha sido que con Argentina atacando violentamente “el sistema capitalista hace pasar hambre al mundo”, se delinea la Cuba de Raúl Castro que quisiera ver anular el embargo, Venezuela de Chávez que apunta el dedo contra “un acuerdo que ratifica el estado de prevaricación de los países industrializados”, la Nicaragua de Daniel Ortega y la Bolivia de Evo Morales. Y de su parte también el Ecuador, un país que actúa una política que de cierto no es esclavista, visto que la moneda oficial es el dólar  americano. Todas declaraciones que serán adjuntadas a la definitiva  de la cumbre, que ha corrido el riesgo de no ver ni siquiera la luz.
LA STAMPA 6 de junio 2008

DE CUMBRE EN CUMBRE LOS HAMBRIENTOS AUMENTAN
¿Cómo pueden terminar las cumbres FAO sobre los recursos alimentarios? lo dicen las cifras. El encuentro precedente tuvo lugar en el 1996 y se propuso un objetivo claro: disminuir a la mitad antes del 2015 el total de los que padecen hambre que en ese entonces eran 800 millones. Hoy, doce años después, son 862 millones, pero dado que la estadística no tiene cuenta de la subida de precios de estos últimos años, hay que añadir a esa cantidad unos 100 millones de necesitados. Se rozan mil millones.
“Por otra parte la FAO es una agencia, explica Carlo Petrini, fundador de Slow Food y gran sostenedor de una agricultura conexa con el territorio, puede dar al máximo buenos consejos. Cuando son buenos, porque a veces no da ni siquiera esos”. Y sin embargo el pasaje entre la idea y su aplicación no la lleva a cabo la misma FAO, sino una “task force”. “De esta task force, explica Luca Colombo, investigador en la Fundación para los derechos genéticos, forman parte, entre otros, el Fondo monetario, el Banco mundial, el WTO y, mientras en la casa madre ONU se vota por Estados, en estos organismos se vota según el peso específico que se tiene en la economía mundial, por lo que los Estados Unidos, por decir, cuentan mil veces más que Nigeria, y ¿Qué instancias podrán proponer en la sede operativa FAO si no las que convienen a su propia economía?”
No sorprende, por lo tanto, que los proyectos financiados hasta hoy, vayan a favor de un criterio de liberalización impulsado por el mercado que, de hecho, promueve las grandes multinacionales de la agricultura industrial, marginando pequeños productores. “Lo demuestra una literatura inmensa que la única receta posible para llevar la alimentación capilarmente a todos, explica Petrini, es la cultura de proximidad, la que hacen los pequeños campesinos en línea con su saber antiguo y con una vasta biodiversidad. Lo que significa que se produce para consumir en el territorio y se cultiva una pluralidad de productos porque si uno escasea el otro pueda proveer a las necesidades. No se debe considerar esta práctica como una experiencia bucólica pero frágil, porque al contrario es la única capaz de aumentar la productividad y hacer frente a una necesidad. Se trata, si acaso, de enriquecer esta agricultura con un serio aporte tecnológico”.
La instancia propuesta por los organismos internacionales, sin embargo, es la de los grandes mono-cultivos y de la liberación que deriva “cuyo resultado, añade Colombo, es el de marginar la pequeña producción y reducir a los campesinos al hambre. Como para resolver el problema de la desnutrición”. Sin decir que los grandes monocultivos son los más expuestos a la especulación financiera de los “futuros” (contratos a termino), que ha dado origen a la subida de los precios del trigo, arroz y maíz.
¿Por consiguiente, una FAO, según los observadores más críticos, substancialmente socaba los intereses del gran capitalismo occidental? Sobretodo una FAO muy autorreferencial y utilizada como agencia diplomática, dice Giampiero Maracchi, director del Instituto de Biometereología del CNR (Consiglio Nazionale Ricerche-Consejo Nacional Investigación), que dado que es una agencia, sin un poder político propio, no puede hacer más que elaborar ideas y proyectos, que después los Estados miembros gestionan como “factores de estabilidad” internacional, siguiendo lógicas políticas más que objetivos estratégicos”.
Y el problema no es solo la cumbre sobre el hambre. En marzo del 2007, por ejemplo, 119 países han participado a una cumbre para eliminar la pesca ilegal. Después de un año todavía no hay un acuerdo y mientras en Bruselas los pescadores protestan, en la FAO se está trabajando todavía en un texto que verá la luz solo en 2009. Y que, como es obvio, será solo un “borrador”.
LA STAMPA, 6 de enero 2008

LA AMARGURA DE LAS ONG
“Sobre los biocombustibles es el truco de siempre: robar tierras al Sur”.
Sergio Marelli, presidente de la Asociación de las ONG italianas, está desilusionado del epílogo de la cumbre FAO. ¿El elefante de siempre que ve a la luz un ratoncito?
“Ciertamente no podemos dar un juicio positivo. Las medidas que se han puesto en acto, lamentablemente, no son una respuesta a la crisis alimentaria de los últimos meses. Un dato para todos: el primer día el presidente de la FAO pidió 30 mil millones de dólares. En estas horas los países miembros están negociando para alcanzar la cuota de 8 mil millones”.
¿Cuáles son los temas más dolientes? “No se ha hecho ninguna referencia a las especulaciones financieras: para nosotros es siempre una de las causas fundamentales de la crisis. El modelo de las multinacionales ha fracasado. Es necesario sostener las empresas familiares: proporcionan el 80 % de las necesidades alimenticias y tienen un impacto positivo sobre el ambiente. No estoy pensando solo en el sur del mundo. Miro también a Italia”.
Se ha hablado mucho de biocarburantes. ¿Son una solución al problema energético?
“Pueden serlo pero con algunas condiciones. Nosotros somos favorables a los agrocarburantes que se extraen de la caña de azúcar pero nos oponemos a los que provienen del maíz. Los motivos son sencillos: el maíz tiene que permanecer un recurso alimenticio y además, desde el punto de vista energético, el rendimiento de su transformación es muy bajo. El otro punto es que los agrocarburantes son una solución si se producen y se consumen localmente. Si no es el truco de siempre: queremos resolver un problema nuestro sustrayendo terreno al sur del mundo”.
El presidente Diouf ha abierto un rayo de esperanza a las nuevas tecnologías. ¿Qué pensáis de ello?
“Si Diouf se refería a los Ogm tengo pocas dudas. Conocemos las presiones de las multinacionales. La FAO era nuestro aliado sobre el “principio de precaución” pero en esta conferencia ha vacilado. Hasta que los científicos no nos den respuestas ciertas es mejor no arriesgar. Y no hay que olvidar tampoco el problema del nuevo colonialismo económico: las semillas Ogm son estériles y los agricultores deberán comprarlas todos los años. ¿A quién?”

LOS GRANDES IMPOTENTES
LA STAMPA 6 DE JUNIO 2008 Guido Rampoldi
No podía tratarse de una cumbre organizada de prisa por una institución internacional entre las mas protestadas la que exorcizaría la tesis que nos inquieta desde el remoto 1798, el año en el que el reverendo Thomas Malthus entrego su Ensayo sobre el Principio de Población al catálogo de las profecías más espantosas. Pero si fuéramos uno de esos 800 millones de seres humanos que hoy están amenazados de morir de hambre, el instrumento con el que según Malthus la naturaleza provee a “tener bajo control” (check) el crecimiento demográfico eliminando vastas masas humanas, no nos sentiríamos de seguro tranquilos después de esta Conferencia de Roma sobre la crisis alimentaria.
No es que hayan faltado las ideas, los proyectos, las promesas de financiamientos espectaculares y, creemos, las buenas intenciones. Pero cuando se ha tratado de llegar a una síntesis, de imaginar una estrategia, de embocar un camino común, los así llamados “potentes de la Tierra” han hecho gala de una penosa impotencia y ese formidable simposio de autoridades en el que han desfilado premieres y ministros de infinitas naciones ha parecido una ruidosa, super-atestada, patética Babel. Se podía bien prever que cada gobierno tirase para los intereses de su nación, que son legítimos aunque sean divergentes o incluso opuestos respecto a los intereses de las demás. Pero ha faltado incluso un lenguaje común. Uno que hiciera posible por lo menos entenderse, un vocabulario en el que términos como ogm, biocombustibles, liberalización tuvieran el mismo significado. Los franceses a quienes no les falta un cierto humorismo, han propuesto de restablecer algún “método científico”, término que no se oía desde los tiempos de la Cuarta Internacional, por medio de un comité de sabios encargados, si entendemos bien, de encontrar una verdad “objetiva”. Intención de apreciar, pero desgraciadamente destinada a confirmar, tememos, la tendencia de los científicos a modular la verdad sobre los deseos de los gobiernos a quienes deben el encargo. Pero quizás un comité semejante sería capaz de reducir el abanico de las verdades subjetivas, que son francamente demasiadas. Y quizás poner fuera de juego ese maniqueísmo que continúa contándonos la crisis alimentaria en términos de choque entre “capitalistas ricos y ávidos contra pobres e indefensos”. No es que ávidos e indefensos no sean parte del espectáculo. Pero la crisis es bien más complicada que estas miniaturas morales, las partes normalmente no son así de nítidas y la denuncia de los “egoísmos” a menudo es hipócrita. Intentad quitar los subsidios de los que gozan los agricultores españoles, para ayudar a los agricultores del Tercer mundo y veréis un Zapatero menos solidario del que en Roma ha lanzado un llamado al altruismo con el tono doliente típico de este género retórico.
En realidad la crisis alimentaria, al menos sobre esto hay un cierto acuerdo, es parte de una crisis global que contiene varias crisis entrelazadas entre ellas, desde la crisis financiera americana hasta la irresistible subida de los precios del petróleo (al que Lula atribuye el 30 % del aumento del costo de géneros alimentarios en Brasil). Si esta es la dimensión real, entonces puede llegar al punto central de la Crisis global solo esa forma de gobernar mundial que varias veces ha sido invocada en la Conferencia de Roma. Desgraciadamente no se ve huella en el horizonte de ese gobierno planetario que debería terminar con la especulación y orientar Estados y mercados hacia comportamientos virtuosos.
Como es evidente por lo demás, una gobernabilidad de ese alcance no puede nacer de la conformidad, sino solo de una clara jerarquía internacional, de un orden definido en el que una superpotencia, con una conformidad ó acuerdo de potencias, esté en condiciones de imponerse a los que patean. Estados Unidos y Europa no parecen estar en condiciones de desarrollar ese papel, ni al nivel de encontrar esa conexión necesaria para atraer otras naciones alrededor del proyecto fuerte. Y en la espera de que el mundo multipolar encuentre su equilibrio, parece difícil hallar compromisos entre intereses contrastantes y igualmente legítimos.
Así nadie puede no dar razón a las economías emergentes como Brasil, cuando ridiculizan el falso liberalismo de la Unión europea y desenmascaran el proteccionismo agrícola, dejado en manos de los aranceles y pautas de subvenciones a los agricultores. Pero nadie puede condenar a los europeos si defienden su propia agricultura, una reserva estratégica fundamental en caso de graves desordenes planetarios y de todas formas la condición para que sobrevivan un paisaje y una cultura. No hay buenos ni malos en esta historia. Es verdad que las terapias de los institutos de crédito internacional han devastado agriculturas, por ejemplo Haití, privando a la población de la posibilidad de sobrevivir; pero no siempre ha sido así. Es verdad que las multinacionales se han apoderado con los ogm de producciones agrícolas transmitidas, seleccionadas y defendidas por los agricultores durante milenios (como nos recuerda Giacomo Santoleri). Pero en Argentina, China, dondequiera que los agricultores han conseguido hibridar, por ejemplo, la soya transgénica, teóricamente estéril, hoy disponen de un cultivo que pide menos fatiga y menos pesticidas que la soya tradicional. Temas complicados. El problema es que los que padecen hambre no esperarán las soluciones ni se inmolarán a las leyes del reverendo Malthus sin intentar subvertir el orden que les empuja hacia ese altar.
LA REPUBBLICA EDICION NACIONAL, 6 de enero 2008
Viernes, 6 de junio 2008


DEL CIELO A LA TIERRA


DE LAS POTENCIAS CELESTES.  LOS ARCANGELES SOLARES

FRACASO DE LA CUMBRE DE LA FAO CON RESPECTO A LA ALIMENTACION Y EL HAMBRE EN EL MUNDO

¿HABEIS LEIDO LO QUE HA SUCEDIDO EN EL ULTIMO ENCUENTRO DE TODOS LOS ESTADOS DEL MUNDO EN ROMA?
NOSOTROS, SERES DE LUZ, ESTABAMOS PRESENTES.
EL RESULTADO DE ESTA REUNION ES OTRO SIGNO QUE DETERMINARA LA ACELERACION DE VUESTRA DESAPARICION.
¡NO LO SUBESTIMEIS!
UN SIGNO QUE AMPLIFICARA EL INICIO DE UNA SERIE DE CATASTROFES NATURALES QUE OS PONDRAN DE RODILLAS Y OS OBLIGARAN, LO QUERAIS O NO, A GOLPEAROS EL PECHO CON EL PUÑO Y A DECIR “¡MEA CULPA, MEA MAXIMA CULPA!”.
PERO SERA DEMASIADO TARDE PORQUE LAS FUERZAS DE LA NATURALEZA, EL AIRE, EL AGUA, LA TIERRA Y EL FUEGO SE DESENCADENARAN COMO JAMAS RECUERDE VUESTRA HISTORIA.
ESTO SUCEDERA, SOBRETODO, PARA ABATIR LAS GRANDES TORRES DE BABEL DE LOS PAISES RICOS QUE HAN ESPECULADO SOBRE LA PIEL DE LOS POBRES.
SENTIMOS DISGUSTO POR VUESTRAS ALMAS Y VUESTROS ESPIRITUS.
NO OS ODIAMOS, NOSOTROS NO SABEMOS ODIAR. PERDONADNOS, PERO OS DETESTAMOS, SOIS UNA CIVILIZACION QUE NOS DA HORROR. ¡SOIS MONSTRUOS!
EN UNA CONFERENCIA DONDE TENDRIA QUE HABER  SIDO RESUELTO EL PROBLEMA DE MILES DE MILLONES DE VUESTROS HERMANOS QUE MUEREN DE HAMBRE, HEMOS VISTO Y SENTIDO EL CINISMO, LA INDIFERENCIA, LA HIPOCRESIA, EL ENGAÑO DE LOS JEFES DE ESTADO DEL MUNDO QUE POLEMIZAN ENTRE ELLOS PARA AFIRMAR CON ARROGANCIA SUS PROPIOS DERECHOS BASADOS SOBRE EL DOMINIO, SOBRE EL PODER, SOBRE EL COMERCIO Y NO SOBRE EL ALTRUISMO.
HABEIS CONSEGUIDO INCLUSO ADMITIR QUE LA CUMBRE DE LA FAO HA SIDO UN FRACASO CON LAS DECLARACIONES DE ALGUNOS DE VUESTROS MINISTROS. MIENTRAS, HEMOS NOTADO LA AUSENCIA DEL SUPREMO JEFE DE LA IGLESIA CATOLICA APOSTOLICA ROMANA, AUNQUE ESTUVIERA REPRESENTADO POR SU SECRETARIO DE ESTADO, LA INSIGNIFICANCIA DEL PRESIDENTE DE LA FAO, LA HIPOCRESIA DEL PRESIDENTE DEL GOBIERNO ITALIANO Y LAS ABSURDAS PRETENSIONES DE LOS PAISES RICOS. HEMOS NOTADO TAMBIEN LA PRESENCIA DE DICTADORES DE LOS ESTADOS POBRES DONDE EL 90 POR CIENTO DE SU PROPIA POBLACION MUERE DE HAMBRE.
CON ESTA CUMBRE, SOBRE UN PROBLEMA QUE OS ATENAZA DESDE HACE SIGLOS ES DECIR EL HAMBRE, SE PUEDE JUZGAR Y ESTABLECER LO QUE ES VUESTRA CIVILIZACION.
UNA CIVILIZACION DESTINADA A LA AUTODESTRUCCION Y AL ANIQUILAMIENTO.
UNA CIVILIZACION DE LA CUAL, COMO YA HA SIDO DICHO POR EL ALTISIMO PADRE ADONAY, ¡NO DEBE QUEDAR NI SIQUIERA MEMORIA!
ES VERDAD, CIERTO, MUY VERDADERO,  QUE LOS JUSTOS, LOS PACIFICOS, LOS PUROS DE CORAZON, LOS AMANTES DE LA JUSTICIA Y DEL AMOR, Y SOBRETODO TODOS ESOS MILLONES DE NIÑOS QUE HABEIS SEGADO CON EL HAMBRE, TENDRAN DERECHO A REPOBLAR LA NUEVA ERA.
¡NO TENDRAN DERECHO CIERTAMENTE TODOS LOS QUE SON ADEPTOS A ESAS FILAS DE PANDILLEROS DE SATANAS, COBARDES, ASESINOS Y CRIMINALES QUE HAN PARTICIPADO EN LA CUMBRE DE LA FAO!
¡ELLOS NO ESTARAN!
LA MUERTE SEGUNDA SERA SU RECOMPENSA. ¡ESTAD SEGUROS!
¡PAZ!


LOS ARCANGELES SOLARES
A TRAVES DE GIORGIO BONGIOVANNI
ESTIGMATIZADO

COLONIA VALDENSE (URUGUAY)
8 DE JUNIO 2008
16:30 HORAS

 

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