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dalcieloallaterra

 

HE ESCRITO EL 22 DE SEPTIEMBRE 2009:

A todos los lectores.
A los amigos y hermanos espirituales.
El Mensaje que leereis con dos artículos de la prensa nacional anexos es dramático e inquietante. Me doy cuenta y se muy bien que no habeis sido educados por las Religiones al conocimiento de un Dios Justiciero y castigador. Pero la verdad es esta. Dios no es solo Amor, sino también Suprema Justicia. La Biblia está bordada de intervenciones Purificadoras que el Padre desencadena en la tierra por suma Justicia. El diluvio universal, Sodoma y Gomorra, etc. etc. Cristo mismo, en el capítulo 24 de Mateo, anuncia a todo el mundo Su venida con severa justicia. También para los laicos no creyentes, pero que practican el amor y la justicia, no debe de ser difícil comprender que la Naturaleza está al límite soportable y crea efectos detonantes contra el hombre que continúa violentando su naturaleza cósmica. Por lo tanto el MENSAJE que leeréis es justo, es lógico y debería suscitar en todos nosotros humildad, arrepentimiento y sobretodo voluntad de hacer algo para estar entre aquellos que un día podrán dígnamente reconstruir un mundo nuevo renacido de los escombros del viejo.

Os abrazo con Amor.
Vuestro Giorgio Bongiovanni.

DEL CIELO A LA TIERRA


LOS HERMANOS ASTRALES DE LA LUZ SOLAR COMUNICAN:


¡LAS ARMAS DE LA MUERTE Y LA IRA DE DIOS!

ESTAIS EN EL BORDE DE LA AUTODESTRUCCION. VUESTRA CAIDA ES IRREVERSIBLE.
HABEIS PERDIDO LOS VALORES BASICOS QUE HACEN LIBRE Y UNICO AL ESPIRITU INDIVIDUAL.
¡LASTIMA!
PAGAREIS CAROS VUESTROS ERRORES Y SOBRETODO LA PERSEVERANCIA DE ESTOS: EL ODIO, LA VIOLENCIA, LA SED DE PODER, EL CINISMO Y LA MONSTRUOSIDAD DE VUESTROS SENTIMIENTOS HACIA VUESTROS HIJOS QUE ODIAIS Y TORTURAIS SIN TEMOR DE SER CASTIGADOS POR DIOS.
SOLO ASÍ, CON ESTA LOGICA Y CIERTA INTERPRETACION PODEMOS EXPLICAR EL POR QUE Y POR LO TANTO CUALES SON LAS CAUSAS ABSURDAS Y DIABOLICAS QUE EMPUJAN A VUESTROS POTENTES DE LA POLITICA, DE LAS RELIGIONES, DE LA ECONOMIA Y DE LAS FUERZAS MILITARES, A PONER EN PRACTICA O A PERMITIR EL COMERCIO DE LAS ARMAS, INCLUSO NUCLEARES Y LA DESTRUCCION DEL HABITAT EN EL QUE VIVIS A CAUSA DE LOS MILES Y MILES DE RESIDUOS RADIACTIVOS ESPARCIDOS EN TODOS LOS MARES Y EN MUCHAS COLINAS DE VUESTRO MUNDO.
¡VOSOTROS HABEIS PERDIDO EL DERECHO DE SER LLAMADOS HOMBRES!
¡VOSOTROS HABEIS PERDIDO EL DERECHO DE POSEER EL LIBRE ALBEDRIO!
¡VOSOTROS HABEIS PERDIDO EL DERECHO DE EXISTIR Y DE MANIFESTAR LAS CUALIDADES TIPICAS DEL HOMO SAPIENS! POR DICHA RAZON ESTAMOS PREPARANDO NUEVOS NOE, NUEVAS ARCAS QUE NO CONOCERAN LAS AGUAS Y CUANDO TODO ESTE LISTO, NUESTRO Y VUESTRO MONARCA UNIVERSAL ADONAY ARAT RA DESENCADENARA UN NUEVO DILUVIO DE FUEGO CON EL FIN DE QUE EL PLANETA SEA PURIFICADO Y LA MAYOR PARTE DE VOSOTROS EXTERMINADOS Y ANIQUILADOS. (Porque como en los Días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Pues como en aquellos días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dándose en casamiento hasta el día en que Noé entró en el arca y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos. (Mateo 24, 37-40).
PERO ESOS DIAS PROXIMOS EN MANIFESTARSE NO DETERMINARAN EL FIN DEL MUNDO,  ES MAS, SERA EL PRELUDIO A LA GRAN, POTENTE Y GLORIOSA MANIFESTACION EN LA TIERRA DEL HIJO DE DIOS JESUS-CRISTO. ES ESE EL DIA DE LA VERDAD, PORQUE ENTONCES Y SOLO ENTONCES SERAN JUZGADOS VUESTROS ESPIRITUS Y SE DECIDIRA VUESTRO DESTINO: LA SALVACION O LA MUERTE SEGUNDA. PARA MUCHOS, MUCHISIMOS, SERA LA CONDENA. PARA POCOS, POQUISIMOS LA CERTEZA DE FORMAR PARTE DEL REINO DE DIOS PROMETIDO POR TODA LA LEY Y LOS PROFETAS. EL PARAISO QUE CRISTO ESTABLECERA EN LA TIERRA JUNTO A LOS JUSTOS, A LOS BEATOS Y A LOS AMANTES DE LA VIDA.
¡PAZ!


DEL CIELO A LA TIERRA
LOS HERMANOS ASTRALES DE LA LUZ SOLAR SALUDAN

Sant’Elpidio a Mare (Italia)
22 de setiembre 2009, 12:31
G. B.

 

06  09


 

dalcieloallaterra

 

EL BELLO PAIS DE LAS ARMAS
de Mónica Centofante 

Existe un negocio que no conoce la crisis y que tiene una tendencia contraria al curso general del mercado, está siempre en rápida expansión: es el de las armas, un sector en continuo crecimiento con millones de dólares de facturación. Es una de las principales fuentes de ingresos para nuestro país, que desde 1945 en adelante, se ha posicionado siempre entre los primeros 10 productores de armamentos en el mundo. Los que hacen nuestra “fortuna”, en particular son los países del Tercer Mundo, donde desde hace más de treinta años exportamos todo tipo de armas y armamentos, convirtiéndonos en cómplices de sanguinarios conflictos y de violaciones de los derechos humanos.

Desde la segunda posguerra hasta hoy, aparte de la pizza, existe un solo made in Italy (hecho en Italia) que entre altos y bajos no decae nunca. Y que en tiempos de crisis, con un evidente efecto dominó de la economía, registra un saldo activo comercial en neto contraste con el déficit del país.
Es el mercado de las armas, un sector empresarial con decenas de miles de empleados y miles y millones de euros de facturación. Es la flor en el ojal de la economía italiana y uno de los principales responsables de la muerte y de la destrucción de millones de vidas humanas.
El informe anual del Presidente del Consejo de Ministros - (como es habitual), publicado al final de marzo de este año y que se refiere a las actividades de 2008 – es coherente con las tendencias de crecimiento del sector. Que el año pasado ha conseguido 1880 autorizaciones a las exportaciones por más de 3 mil millones de Euros: el 28,58% más con respecto al 2007, con entregas realmente efectuadas por 1.800 millones, autorizaciones relativas a programas intergubernamentales por 2.700 millones y un volumen de negocios de más de 7.500 millones de Euros.
Datos que por sí solos valen para demostrar la consolidación y el incremento en el “mercado global” de la industria bélica italiana, que se confirma como “un competitivo integrador de sistemas, capaz de afirmarse en los mercados a la vanguardia tecnológicamente”.
Lo reivindica con orgullo el documento, una treintena de páginas en total, más una veintena de tablas, que presenta una serie de números de los cuales hay muy poco de qué estar orgullosos. Más del 30 % de nuestras exportaciones llega a los países del Sur del Mundo y el 35,86% a Turquía, que ha introducido en nuestra economía más de mil millones de Euros gracias a encargos que comprenden “helicópteros” no bien identificados.
El término es genérico, pero las declaraciones publicadas en septiembre de 2007, en la página web oficial del ministerio de defensa turco, dejan espacio a pocas dudas: “En el marco del programa Atak (Tactical Reconnaissance and Attack Helicopter ndr.) – se lee- el pasado 7 de septiembre ha sido alcanzado el acuerdo con Agusta Westland: seguirá pronto una ceremonia oficial”. El acuerdo preveía la entrega de 1.200 millones de euros por 51 helicópteros A129 de combate destinados al Comando turco de las fuerzas terrestres y cuando comenzaron las negociaciones el Presidente y Administrador Delegado de Finmeccanica, Pier Francesco Guarguaglini, se mostró más que satisfecho: “La elección de los helicópteros Agusta Westland, por parte de Turquía – dijo – confirma la elevada competitividad de nuestros productos y las óptimas relaciones industriales” que existen entre los dos países. En Turquía, además "Finmeccanica está presente desde hace muchos años en distintos sectores. Esta elección renueva las relaciones de estima y amistad recíprocas y abre el camino a nuevas e interesantes oportunidades de colaboración entre los dos países”. Agusta Westland está de hecho, controlada por Finmeccanica, de la cual el principal accionista es el Gobierno y “quizás por el simple hecho de que Turquía sea un miembro de la OTAN y de que se trataba de helicópteros, ha ‘pasado por encima’ de alguna denuncia confirmada por las asociaciones y para la defensa de los derechos humanos”.
El comentario es de Giorgio Beretta, de la Red Italiana para el Desarme, que recuerda además como la misma empresa ha inaugurado el año pasado en Ankara sus nuevos  "Regional Business Headquarters". Por otra parte, como se dice "business is business" (negocios son negocios) y así mientras con palabras, apretones de manos y  visitas oficiales Italia se eleva a paladina de los derechos de los más débiles contra los ejes del mal, por el otro lado no titubea en proveer a los países que violan los derechos humanos constántemente, los medios para poder continuar perpetrando todo tipo de violencia.
En el último informe de Amnesty International Turquía figura como el país en el cual “el sentimiento y la violencia nacionalistas han aumentado sobre la ola de una acrecentada incertidumbre política e intervenciones armadas. La libertad de expresión ha seguido siendo limitada”, no se han detenido las “denuncias de torturas y otros maltratos” y es excesivo “el empleo de la fuerza por parte de las fuerzas del orden”. “Las incriminaciones por violaciones a los derechos humanos han sido ineficaces e insuficientes”, incluso con respecto a “refugiados y solicitantes de asilo”. Y “no han terminado las preocupaciones por la falta  de equidad procesual”.
Ninguna maravilla.
No es la única nación interesada en las violaciones de los derechos humanos, ni en conflictos o tensiones a las que Italia vende material armamentista. Y a la cual en el transcurso de la historia, le ha vendido.
Basta pensar que en la rosa de los mejores clientes tampoco faltan estados canallas como Siria, que nos ha comprado sistemas de puntería por 2.800 millones de Euros y hasta el 2007 también Iraq. En plena “guerra preventiva” contra el Occidente del mundo.

Contemporáneamente, es obvio, los negociados se hacen incluso con los Estados adversarios, aquellos de la “lucha al terrorismo”, que son nuestros aliados. Con operaciones como la que se cerró a finales del 2008 cuando Alenia North America, controlada por Finmeccanica, firmó un contrato por un valor de 287 millones de dólares con la USAF, para el suministro de 18 aeronaves de transporte táctico G.222. Aviones que serán enviados a las fuerzas armadas afganas (Afghanistan National Army Air Corps) por la Combined Air Power Transition Force de USAF de Kabul. “Estamos orgullosos – ha declarado para la ocasión Giuseppe Giordo, presidente y administrador delegado de Alenia – de sostener una vez más a las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, en la lucha global contra el terrorismo, con el suministro de un avión robusto – que ha demostrado en el transcurso de su carrera, excelentes capacidades – para su utilización en Afganistán por parte del ANAAC” (Afghan National Army Air Corps)

Como decir: dos pájaros de  un tiro. Ambos muy lucrativos.
Y si éstos son los principales datos concernientes a la venta de armamentos de guerra, no son para menospreciar otros datos: los relativos a las llamadas “armas ligeras”, de fabricación local – utilizadas sobre todo en los “conflictos de baja intensidad” de los países en vías de desarrollo – de los cuales el mundo está lleno. Con resultados, en términos de derechos humanos, desastrosos por decir poco.
¿Y el principio constitucional según el cual “Italia repudia la guerra como instrumento de ofensa a la libertad de los otros pueblos y como medio de resolución de las controversias internacionales?”.
Papel harapiento. Rodeado  por una serie de estratagemas al fin de eludir las normas en materia de venta de armas (que además son relativamente recientes),  por acuerdos internacionales, por operaciones no precisamente limpias, que han caracterizado toda la historia de la industria armamentista italiana y en particular modo, los últimos cuarenta años.
En el transcurso de los cuales la forma de “concebir la guerra” se ha transformado lentamente: ya no más de asalto, pero, de “baja intensidad”, recientemente definida como “quirúrgica”, “electrónica” o más hipócritamente “en función de la paz, de la democracia, de la libertad”.
La metamorfosis concebida en los años noventa, protagonistas del segundo conflicto del Golfo y de la guerra en Yugoslavia, ocurre el 11 de septiembre de 2001. Y trae consigo – además de una serie de problemáticas político-sociales, que no trataremos en este momento-  un consistente incremento en la producción de armas y armamentos. Que se sobrepone a ese “dividendo de paz”, que siguió a la caída de la Unión Soviética, el cual tuvo una vida relativamente corta y que después de una reducción inicial del gasto militar en los principales países occidentales, ha cedido inmediatamente el paso a una nueva carrera armamentista.
Por otra parte, como justamente apuntan Riccardo Bagnato y Benedetta Verrini en Armas de Italia, “las guerras necesitan de armamentos tanto como los armamentos necesitan de las guerras”.
Bajo esta óptica, los datos recogidos por Vincenzo Comito (en Las armas como empresa) e indicados en los informes anuales del SIPRI, el Instituto Internacional de Estudios de la Paz de Estocolmo, hablan claro: ya desde los últimos años noventa las primeras cien empresas del sector, a nivel mundial estaban en alza, en el 2005 el gasto en armamentos alcanzó la cifra de más de 1,001 billones de dólares, en el 2006 llegó a 1,204 billones y en el 2007 superó 1,339 billones. Cifras que corresponden más o menos al 2,5% del pib mundial en los dos años y a 173 dólares por cada habitante de la tierra en el 2005, a 184 dólares en el 2006, a 202 en el 2007". Además de un incremento en el 2007 con respecto a 1998 del 45%.
También en el 2008, respetando los ritmos de crecimiento a despecho de la crisis financiera internacional, ha habido un incremento del gasto militar mundial equivalente al 4%, o sea 1,464 billones de dólares. 40,6 de los cuales han sido gastados por nuestro país, que éste año se posiciona en el octavo lugar de gastos militares, con un aumento del budget (presupuesto)  militar nacional equivalente al 1,8%.
Italia, se lee en el Sipri Yearbook 2009, recubre el 2,8% del gasto militar mundial, que ve a los Estados Unidos en el primer lugar, seguido por China (por primera vez desde la segunda posguerra), Francia, Gran Bretaña, Rusia, Alemania, Japón, Italia - precisamente -, Arabia Saudita e India.
A excepción de la Europa occidental y central, desde 1999 todas las regiones del mundo han registrado “incrementos significativos” del gasto militar, también porque, como escribe el SIPRI, “durante los ocho años de la presidencia de George W. Bush, el gasto militar aumentó a niveles que no se registraban desde la Segunda Guerra Mundial”.
En los orígenes de la tendencia de crecimiento está pues la inversión de los estados Unidos. Debido no solo a la guerra en Iraq y en Afganistán, sino como apunta Vincenzo Comito, a “una clara visión ideológica de la administración Bush que miraba más al mantenimiento, mejor dicho al crecimiento del dominio militar del país en el mundo”. No hay que subestimar que miraba también y sobre todo asegurarse el control de zonas estratégicas del planeta, en vista del progresivo agotamiento de los recursos naturales y energéticos.
También Italia – que gracias a la amistad y a la alianza estratégica con los Estados Unidos, ha embolsado abundantes ganancias con la guerra contra Iraq – no se aleja de ésta intención, tanto que en el informe de ejercicio del 2007 del AIAD, (Asociación de Industrias para el espacio aéreo, los sistemas y la Defensa), se habla de la exigencia de una mayor seguridad después del 11 de septiembre, considerado “el punto de partida para la puesta en marcha acelerada del proceso de desarrollo de nuevos medios tecnológicos, necesarios para la seguridad de la comunidad”. En términos de “control de fronteras”, “seguridad de los sistemas de transporte”, “protección de infraestructuras críticas”, “seguridad energética y de abastecimientos”
Para hacer esto, como ya hemos señalado y como veremos, es necesario superar una serie de “obstáculos”: desde las leyes que frenan la industria armamentista a los enfrentamientos con asociaciones pacifistas y con la sociedad civil organizada, que han defendido infatigablemente, hasta ahora con no poco éxito, la ley 185/90 de los ataques de una política bilateral y sin escrúpulos, que pretendía cancelar de un solo golpe, años de luchas para obtener más transparencia y más ética en la producción y en la venta de armas y armamentos. En una Italia lista para sacrificar el gasto social, la investigación y la cooperación al desarrollo, pero no ciertamente la industria bélica controlada, de forma más o menos directa, por el mismo gobierno. Por esto, subrayan todavía Bagnato y Verrini “no ha sido una broma la del Primer Ministro Silvio Berlusconi, que en octubre de 2004 – por cierto al igual que otros anteriores a él – prometió a la cúpula de  Finmeccanica que se transformaría en su ‘corredor de ventas’, para aumentar las ventas de nuestros aviones y sistemas de defensa. La suya fue una declaración que fotografía una realidad y avala una tradición histórica”.
La misma que intentaremos recorrer en las páginas siguientes, comenzando desde el último informe del Presidente del Consejo de Ministros “sobre los lineamientos de la política de  Gobierno en materia de exportación, importación y tránsito de materiales armamentistas” y recorriendo nuevamente extractos salientes de la compleja historia de la industria armamentista italiana, desde la segunda posguerra hasta nuestros días.
Al hacerlo hemos recurrido a distintas fuentes, en particular al precioso y ya citado texto de Benedetta Verrini y Riccardo Bagnato Armas de Italia, además de artículos, informes oficiales, comunicados de asociaciones pacifistas que desde hace años intentan aportar claridad sobre un tema controvertido, por más de cuarenta años cubierto por el “secreto de Estado”.
El intento es el de contribuir a tomar conciencia del rol desarrollado por Italia en la inseguridad mundial, partiendo de un concepto de base: que desde 1945 nuestro país siempre se ha posicionado entre los primeros diez  productores de armamentos del mundo y ha exportado sin control no solo armas de guerra, que han alimentado todo tipo de conflicto, sino también pistolas, cluster bombs (bombas racimo), minas que (a pesar de que  éstas últimas hayan sido prohibidas), matan lentamente a millones de inocentes. Día a día y no solo cuando estalla un conflicto digno de las primeras páginas.

Más armas, menos seguridad
“El 2008 ha visto un incremento de las amenazas a la seguridad, a la estabilidad y a la paz, en casi todas partes del globo”. Y “los efectos de la crisis financiera global tenderán a exacerbar estos retos, mientras los gobiernos y las organizaciones no- gubernamentales se esforzarán para responder eficazmente”.
No son tranquilizadores los datos que aparecen en el último informe del Instituto Internacional de Estudios sobre la Paz de Estocolmo, que se contrapone a un gasto militar en crecimiento como nunca desde el final de la Guerra Fría una situación de profunda inseguridad sobre el plano internacional. Debido también a la amenaza representada por las 23.300 armas nucleares en posesión de ocho países.
En el último período el incremento de los gastos militares del mundo se remontan al 4%, o sea a 1,464 billones de dólares frente al billón alcanzado hace diez años. Mientras aumentan también las remesas de los mayores sistemas de armamentos internacionales, que alcanzan la cuota de 51.100 millones de dólares, cifra, que el SIPRI advierte “en defecto”, porque no abarca las exportaciones de importantes países como China, que no rinde cuentas de sus propias cifras.
La crisis económica no influencia por lo tanto al mercado armamentista “aliviado” por los mayores conflictos en curso en el mundo y por una serie de otras guerras y guerrillas, que contribuyen a alzar la balanza comercial.
En el contexto internacional, como ya ha sido señalado, Italia se posiciona en los primeros lugares, ya sea por la venta como por la adquisición de armamentos y parece no ponerse límites particulares en la elección de los mismos compradores.
En el último informe del Presidente del Consejo se lee que además de la venta de helicópteros a Turquía, nuestro país ha exportado “aeronaves de patrulla marítima” a Nigeria, “helicópteros de transporte táctico hacia Australia y Nueva Zelanda" y “un barco de logística hacia la India”. Donde todavía está en curso la guerra por la contienda del Kashmir con Pakistán y donde en el conflicto de baja intensidad, entre los maoístas y el gobierno y las milicias “ambas partes – explica Amnesty International – se han vuelto responsables de abusos como la toma de objetivos civiles. Explosiones de artefactos en varias partes del país, han matado a centenares de personas. En respuesta el gobierno ha detenido arbitrariamente y torturado sospechosos”. No solo eso, mientras la India continúa creciendo económicamente – tanto como para poder permitirse la adquisición de  armas por un valor de alrededor de 173 millones de Euros – 300 millones de personas, un cuarto de su población, vive en la pobreza. Y “las autoridades hindúes no han logrado asegurar los derechos de comunidades ya marginadas, como las de los agricultores sin tierra y de los Adivasi (habitantes indígenas de la India), quienes se oponen a la explotación de su tierra y de otros recursos para proyectos industriales”.
India está en el tercer lugar, después del Reino Unido, en la clasificación de países destinatarios de la exportación italiana de armas y en Bangalore, el pasado 12 de febrero, los presidentes de Agusta Westland y de Tata Sons, respectivamente Giorgio Orsi y Ratan Tata, han firmado un Memorándum of Understanding que prevé la formación de una alianza estratégica entre las dos empresas para la producción de helicópteros. Ya sea para uso civil o militar (se habla de 500 aeronaves de éstos últimos). Agusta será responsable de la actividad de marketing y venta en la India y países limítrofes y Tata se ocupará de la producción. Rigurosamente, ni hace falta decirlo, a bajo costo.
Un comercio sin escrúpulos, que pesará sobre la piel de centenares de trabajadores, antes de hacer caer su peso mortal, sobre los campos de batalla.
Lo mismo, o algo muy similar, sucederá en los demás países no pertenecientes a la OTAN y a la Unión Europea, que adquieren armas made in Italy y que están involucrados en conflictos y tensiones, denunciados por las organizaciones internacionales por violaciones de los derechos humanos. Entre éstos se destacan la “amiga” Libia (93,22 millones de Euros) y Argelia (77,57). A los cuales se les suman Brasil, Emiratos Árabes Unidos, Venezuela, Kuwait, Pakistán (rival de la India), Arabia Saudí, Egipto, Malasia, Indonesia, Chile, Israel.
También China, de las 1860 condenas a muerte, de las cuales 470 ejecutadas, compra italiano: específicamente artefactos electrónicos, por 147.000 Euros. O bien Kenia de las violencias electorales entre Pnu y Odm y el México de los 2500 muertos anuales por las organizaciones criminales.
“En febrero de 2008 – se lee en el diario La Stampa del 14 de abril pasado – en los Balcanes, el Premier Hashim Thaci proclama la independencia de Kosovo. El jefe de Estado serbio Boris Tadic declara: 'Serbia nunca reconocerá la independencia de Kosovo’.
Ese año Italia le vende al recién nacido Estado balcánico, agentes tóxicos, químicos y biológicos, gases lacrimógenos y materiales radiactivos. A Serbia artefactos electrónicos por casi 7 millones de Euros”.
De estas noticias, decididamente poco edificantes, la historia italiana está llena.
Ya desde los años setenta y ochenta, la fortuna de la industria bélica y de las armas ligeras se ha basado de hecho, en la venta de armas a países del Tercer Mundo, en desprecio a cualquier forma de ética, de moral, o más sencillamente de humanidad.
Sobre la piel de los más débiles, la cuna de la cristiandad ha reestructurado su propia economía, ha estrechado alianzas políticas, ha jugado un rol protagonista en la zona de operaciones internacional. Manchándose, podemos decirlo sin ningún temor a desmentidos, de verdaderos crímenes contra el género humano entero.

Breves menciones históricas. Desde la primera posguerra…
El nacimiento de la historia moderna, de la industria armamentista italiana es para remontarse a 1933, año en el cual por iniciativa del entonces presidente del Consejo Benito Mussolini fue instituido el IRI, acrónimo de Instituto para la Reconstrucción Industrial. Un ente temporal creado para evitar la quiebra de los principales bancos italianos – que desde hacía más de treinta años financiaban y coparticipaban en los riesgos y en las ganancias industriales -  y por lo tanto la quiebra de la economía en dificultad por las crisis de 1929 y por una difícil reconversión de la industria bélica.
A través del IRI el Estado cubrió en esa época, las pérdidas de los mayores tres bancos.
- Banco Comercial italiano, Banco de Roma y Crédito italiano – y adquirió el control de sus títulos y propiedades industriales. Convirtiéndose de hecho en controlador del crédito y gestor de la gran economía privada, como verdadero administrador de un holding público y ya no solo, como había sido hasta entonces, por medio del poder legislativo.
En 1937, con dos secciones – la bancaria y la industrial – el IRI fue transformado en un ente permanente. “Por lo tanto el sector siderúrgico y bélico, fueron involucrados en el plan autárquico del régimen fascista, que apuntaba a lograr que se produjese en la patria todo lo necesario para la supervivencia del pueblo y la defensa del Estado” (Armas de Italia).
Pero en los años sucesivos, a causa del conflicto entre la siderurgia privada y la siderurgia estatal, la industria bélica sufrió duros golpes, en 1945 salió destruida de la segunda guerra mundial. Al punto tal de que la casi total desmilitarización y la fuerte limitación para el rearme, impuesta por los vínculos del Tratado de Paz de 1947, frustró cualquier tipo de hipótesis de renacimiento.
Para colmar las exigencias de ese sector industrial fue instituido por lo tanto, en el mismo año, el Fondo de "Financiación Industria Mecánica", (el futuro EFIM), nacido con el objetivo de financiar la reconversión de las industrias aeronáuticas, antes empeñadas en las producciones bélicas. Entre estas la Fiat y la Olivetti, que restituyeron los créditos recibidos, y la Breda, que en cambio no logró pagar las deudas. Convirtiéndose así en el núcleo alrededor del cual en 1962 habría sido creada la EFIM, “El Ente autónomo de gestión para las participaciones del fondo de financiación de la Industria Mecánica", un nuevo holding de las Participaciones estatales que según el estatuto habría tenido que administrar, precísamente, las participaciones detenidas precedentemente por el FIM. Y que por las características que habría asumido poco a poco, en 1969 se habría convertido en el Ente para  Participaciones y Financiación Industria Manufacturera".
Bajo esta nueva fachada releva empresas privadas como el grupo constructor de helicópteros Agusta (1973) que junto a la Oto Melar y a la Breda habrían convertido el EFIM en el segundo polígono nacional de la industria de la defensa. Compitiendo por años con IRI (Aeritalia y Selenia).
Pero volvamos por un instante a la segunda posguerra.
Casi en concomitancia con el nacimiento del FIM, en 1948 fue instituida en el ámbito de IRI la Finmeccanica, con la tarea de coordinar el accionar de las industrias mecánicas y de obras constructoras con participación estatal, adquiridas en los primeros 15 años de vida del IRI.
En el transcurso de los años sucesivos, los vínculos del Tratado fueron atenuándose gradualmente y el lento repunte de la industria italiana comenzó después de 1949 y por lo tanto después del ingreso a la OTAN. Una reactivación, escriben Riccardo Bagnato y Benedetta Verrini en Armas de Italia, que “volvió a proponer rápidamente el tema de una reconstrucción industrial armamentista, esta vez en defensa del Pacto Atlántico”. Así, “gracias al European Recovery Program (ERP), programa puesto en marcha por los Estados Unidos, en el ámbito del plan Marshall, entre 1948 y 1952 Italia disfrutó de ayudas por 1.470 millones de dólares". Y la acción de sustento económico y militar de Washington a Italia continuó a tal punto "que en el período 1956-65 alcanzó las 8,8 por ciento de los gastos totales para la defensa italiana, para reducirse en los años sucesivos y anularse progresivamente, solo al inicio de los años setenta”.
Consecuéntemente con esta reactivación se reanudaron las exportaciones, ya sea para la aeronáutica como para la industria naval. Mientras en la década siguiente, después de la salida de Francia, de la participación en las estructuras militares del Pacto Atlántico, se fortaleció la unión entre empresas locales y la política de la OTAN y cada vez fue más importante “la capacidad de las empresas italianas de insertarse en los mercados internacionales de concertación con las empresas americanas, allí donde Washington misma, por motivos políticos, titubeaba para vender."
El gran boom llegó verdaderamente en los años setenta y ochenta.
En los umbrales de estas dos provechosas décadas, la industria armamentista italiana, con una agrupación prevalentemente tripolar (Iri, Efim y Fiat), ya poseía un buen nivel tecnológico, aunque lo que marcó la diferencia fue la apertura de un mercado que hasta ahora no había sido tocado y que desde ese momento ya no podría abandonar: el del Tercer Mundo.

… a los dorados años setenta y ochenta.
Modernización de los arsenales y apertura a nuevos horizontes son pues las principales características del mercado armamentista italiano de los años setenta. A mediados de los cuales se delinea, sobre el frente interno, uno de los principales pilares sobre los cuales se consolidará nuestra industria bélica.
Entre 1975 y 1977 fueron impuestas las llamadas “leyes promocionales”, que dan vía libre a un proceso de reestructuración de las fuerzas armadas italianas, que al mismo tiempo sustentan la industria militar nacional, a través del financiamiento público, permiten la extensión y por consiguiente el acrecentamiento de las capacidades de penetración en los mercados internacionales (De Andreis - Liberati 1987), con precios absolútamente competitivos. Y con un riesgo empresarial transferido al Estado (El comercio de las Armas).
Con estas normas, por primera vez fueron atribuidos fondos a balances anuales sobre la base de una programación plurianual, pero que no será respetada.
Las tres leyes – para la Marina (n. 57 del 1975), para la Aeronáutica (n. 38 del 1977), para el Ejército (n. 372 del 1977) – asignan de hecho, en total, 3,150 billones de liras, a ser utilizadas en un lapso de tiempo de diez años, una cifra que será superada más allá de toda expectativa.
En éste mismo período y en los sucesivos años ochenta, Italia entre tanto hizo su ingreso en la lista de los mayores exportadores mundiales de armas. Mercado en el cual se insertaron, como siguen reconstruyendo Riccardo Bagnato y Benedetta Verrini, empresas como Lancia, Borletti, Teletta (Grupos Fiat), Oto Melara, Galileo, Breda, Agusta, Siai Marchetti (Grupo Efim), Aeritalia, Selenia y Elsag (Grupos Iri). 
Entre 1977 y 1978, explican en el 2004 Chiara Bonaiuti y Achille Lodovisi del OS.C.AR. (Observatorio sobre el  Comercio de las Armas), las exportaciones italianas pasan de 380 millones a 775 millones de dólares para luego duplicar en 1981, alcanzando una cuota de 1.400 millones: el 3,2% del mercado mundial. "En aquellos años - dicen - Italia se coloca al sexto puesto del escalafón de los exportadores después de la URSS, EEUU, Francia, Gran Bretaña y República Federal Alemana". Para luego convertirse en el quinquenio 1979-83 en "el cuarto exportador mundial de grandes sistemas de armas del Tercer Mundo", hacia donde va el 94,6% de lo total de las ventas italianas.
Favorecido el bello país, además de la intervención pública en la industria militar y al nuevo mercado de los países en vías de desarrollo - en particular a partir del freno de las exportaciones por parte de los Estados Unidos y la Unión Soviética - una normativa más que favorable.
Desde la segunda posguerra hasta los años noventa las operaciones de compraventa no son en efecto sometidas a rendiciones de cuentas públicas. Las informaciones oficiales sobre su comercio son prácticamente inexistentes, con excepción hecha de “una primera serie de datos agregados proporcionados por los gobiernos a partir del 1984 en los informes semestrales sobre la política informativa y de la seguridad" (El Comercio de las Armas).
Mientras las informaciones oficiales, disponibles en revistas italianas o extranjeras del tema o en los informes de institutos extranjeros de investigación, evidencian que el material bélico está considerado a la medida de cualquier otro tipo de mercadería. No es así - al menos oficialmente - en otros países occidentales como Francia, Alemania o los Estados Unidos que ya habían regulado la venta de armas entre 1939 y 1968, de manera diferente de nosotros dónde tal mercado fue concebido como una cuestión puramente comercial. Tanto que la misma competencia política no fue ni siquiera atribuida al ministerio de Defensa, como por lógica habría tenido que ser sino al ministerio para el Comercio Exterior, encargado de conceder las licencias (Armas de Italia). Mientras no subsistía “distinción alguna entre armas de fuego comunes  y armas de guerra: pistolas y fusiles, en resumen eran consideradas a la par de los helicópteros y los cañones”. Las modalidades de concesión de las licencias constituyen "un rasgo peculiar que caracteriza el comercio de armas en aquellos años: la discrecionalidad política del gobierno, que se aprovechaba de las pocas leyes existentes, estaba cubierta por un halo de impenetrable secreto. Una vez recibida la solicitud de exportación de un productor, el Ministerio de Comercio Exterior efectuaba una sumaria evaluación sobre las utilidades (y la compatibilidad) de la venta en relación a los objetivos políticos y económicos nacionales. En su decisión, tenía que valerse de la competencia de un no muy bien especificado 'Comité para las cuestiones pertinentes a la exportación de algunos materiales y productos específicos', cubierto por secreto de Estado. Todo el procedimiento para la concesión de las licencias de exportación de 'materiales estratégicos' como las armas además estaba sometido al principio de no publicidad sobre la base de un regio decreto que se remonta a la época de la segunda guerra mundial. Era inevitable que en los meandros de este secreto y entre las numerosas lagunas legislativas encontraran un terreno fértil de cultivo para los negociados con clientes no precisamente recomendables”. (Armas de Italia).
Y en efecto los principales compradores de material bélico made in Italy en aquellos años están marcados por la primera guerra del Golfo, países como Irak, Irán, Libia, Egipto y Nigeria. Y más en general, contra cualquiera forma de respeto de los derechos humanos, más de un tercio de las exportaciones italianas de armas está dirigido a países involucrados en conflictos, muchos de los cuales proveen a cambio precioso petróleo en crudo.
Lo denuncian las asociaciones pacifistas, como las que en aquella época presidían el puerto de Talamone, en Toscana, del cual parten los cargamentos de la muerte, en 1982 iban dirigidos también hacia Argentina destrozada por el conflicto Falkland-Malvinas. Exportaciones que cuando no consiguen las necesarias autorizaciones son efectuadas en todo caso, a través de una triangulación: envío con un destino final ficticio o suministros de componentes hacia un destino intermedio.
La de Talamone, es solo una de las fuertes tomas de posición de la sociedad civil, sustentada incluso por algunos exponentes del sindicato, que sin embargo no conseguirá nunca involucrar a la federación en su totalidad. Ni mucho menos la confederación Cgil, Cisl y Uil, porque las razones éticas y humanitarias no pueden frenar un comercio en plena expansión que (sobre la piel de los débiles) está elevando la economía interna del país. La ocasión es demasiado cautivante para dejarla escapar y en particular cuando el conflicto del Golfo asume carácter de guerra de desgaste y cuando las llamadas armas ligeras asumen en esa área una importancia relevante.
Entre 1980 y 1982, para citar el ejemplo más impresionante, la empresa de Brescia Valsella Meccanotecnica consigue siete veces, por parte del Ministerio de Comercio Exterior la autorización para exportar minas antitanque y anti persona en el orden de 3 millones de unidades, del valor de 110 millones de dólares. Pero los encargos iraquíes no se aplacan cuando resulta difícil obtener nuevas concesiones la empresa se sirve de una sociedad suya controlada por Singapur a través de la cual poder enviar de todas formas las armas hacia Iraq.
Obviamente, lo hemos dicho, la Valsella no representará un caso aislado. Todo lo contrario. En 1984 las Aduanas Suecas encaminan una investigación precísamente sobre el fenómeno de las triangulaciones, a través de las cuales, en éste caso Irán logró obtener incluso provisiones de muchos países que formalmente lo consideraban bajo embargo. Y descubren la involucración de la red entera europea de los productores de pólvora y explosivos escondidos detrás de la fachada de la asociación European Association for The Study of Safety Problems, fundada en 1975, por siete grandes empresas del sector, entre las cuales está la italiana SNIA, (Sociedad de Navegación Industria y Comercio).
Lo explica Francesco Terreri del OS.C.AR., que subraya como “en 1984 el rol más importante de intermediación de éstos tráficos”, lo desarrollara, según la investigación sueca, precisamente “Italia”. Fuerte por la ausencia de “vínculos a las exportaciones de armas en general y en particular hacia los países del Golfo”. Y gracias a Tirrena, una empresa de Roma que reviste “el rol de representante del total del  Cartel europeo de productores”.
En ese año partió del bello país la provisión significativa de explosivos a Irán por un total de 6 millones  600 mil dólares y en otro capítulo de la ley de aduanas, al nombre "armas y munición", el mismo Irán “aparece como el primer cliente de la industria italiana con 152 millones y medio de dólares de provisiones”. Las toneladas de armas y municiones que desde Talamone y otros puertos locales zarparon en 1984 hacia Irán, son en cambio, según el informe sueco, 9.021. Lo cual obliga a rever bajo otra luz las consistentes provisiones recibidas en ese período desde Italia y desde OCSE (Organización para la cooperación y el desarrollo económico).
La misma Valsella, entre noviembre de 1981 y diciembre de 1982, recibió de la Bofors sueca 573 toneladas de materiales explosivos para minas (El comercio de las armas). Que a su vez parten a Iraq, así como muchas provisiones provenientes de los países de la OCSE que llegan al territorio iraquí pasando, también éstos, a través de Singapur. El ejército iraquí coloca así en Kurdistán, al norte del Estado, “de 5 a 10 millones de minas, a menudo haciendo uso de helicópteros. Las minas encontradas – subraya Terreri - resultan originarias de Bélgica, Canadá, China, Alemania Oriental, Egipto, Italia, Unión Soviética, España, Estados Unidos, además de producción propia bajo licencia y copiadas. Los helicópteros son soviéticos, franceses e italianos."
Continuando aún sobre la línea de los escándalos, la Aduana Sueca revela que nuestras armas habrían alimentado también los conflictos sudafricanos, mientras que en 1982 el Financial Times escribe, más precisamente, que Italia estaba vendiendo armas a Somalia durante el conflicto con Etiopía.
Como si no bastara, en el mismo año, el 28 de junio, un despacho de agencia Ansa refiere una serie de acusaciones por parte de la Unión Soviética a los Estados Unidos y a las demás potencias occidentales que habrían "asignado a Italia una tarea particular en el campo de la floreciente industria bélica: ‘Vender armamentos sobre todo a aquellos países a los que Estados Unidos y las otras potencias ex - coloniales del Occidente consideran políticamente inoportuno proveer abiertamente armas de producción propia’. “Italia, subraya el periódico del gobierno Izviestia, “provee grandes cantidades de armamentos  a países en vías de desarrollo y a estados de regímenes antidemocráticos y de derecha’. Ha cedido armas a Portugal en los tiempos de las guerras coloniales en África, a Zaire, a Pakistán, Arabia Saudita  y a  Sud África y también Pekín ‘muestra un gran interés por las armas italianas y Roma acoge con compresión el deseo de adquirirlas por parte de  China. Para el Izviestia Roma lleva a cabo una ‘política peligrosa’, en el campo de las provisiones militares, vendiendo grandes cantidades de armas, a países en vías de desarrollo ‘les quita una parte no indiferente de los fondos necesarios para el desarrollo de la economía de esos países, lo que a su vez les implica un mayor atraso y dependencia de Occidente”.
En esos mismos años la empresa de Brescia Valsella, a través de la adquisición por parte de la Borletti, entra mientras tanto en la órbita del grupo Fiat, y para dar una idea de cuantas fueron las ganancias es suficiente decir que la misma Fiat, junto al IRI - con Finmeccanica, Stet y Fincantieri - y al EFIM – con la financiera Breda y Aviofer Breda solo en 1985 factura en total 5,540 billones de liras.

La revolución de la 185
En los años siguientes, mientras nos acercamos al final de los "gloriosos" años ochenta, emergen otros y más candentes tráficos que para la opinión pública son el síntoma de una situación que ya se ha vuelto insostenible más allá de toda medida.
Por casi toda la década, a pesar de los embargos de la ONU y las duras tomas de posición oficiales de los gobiernos occidentales contra el régimen iraní, los mismos gobiernos occidentales, a través de las empresas del Estado, habían reabastecido de armas a las dos partes en conflicto. E Italia, lo hemos visto, desempeñó un papel protagonista tanto que fue abierta una comisión parlamentaria de investigación en 1985, ni siquiera hubo tiempo de decirlo que ya había sido archivada.
Pero lo que desencadena feroces protestas en la sociedad civil, es el enésimo hecho clamoroso internacionalmente ligado, una vez más, a los tráficos con Irán y administrado por los servicios secretos. Se trata del escándalo conocido como Irán-Contras o Irangate, que vio implicado al gobierno italiano guiado en esa época, por Bettino Craxi. Quien habría cerrado con Washington un acuerdo para liberar algunos rehenes americanos en Líbano consiguiendo en cambio una provisión de 5.000 toneladas de armas al régimen de Khomeini.
El gobierno niega las acusaciones, pero misioneros, asociaciones y ciudadanos italianos no pretenden seguir tolerando. Y unidos bajo el Comité “Contra los mercaderes de la muerte” piden con urgencia una ley que controle las exportaciones hacia las áreas calientes del mundo. 
Contemporáneamente comienzan a bajar los encargos de armas en el mercado internacional, hasta alcanzar los niveles netos de los primeros años setenta. Así que entre 1986 y 1991 solo en un año – 1990 – el valor del material entregado resulta superior a los mil millones de dólares. “Entre las principales causas de la decadencia están, sobre el plano interno, la venida a menos de los efectos del gasto público a causa de la 'crisis fiscal' del Estado y la crisis del sistema de participaciones estatales, principal actor de la industria militar italiana. Sobre el plano internacional la solicitud de los países en vías de desarrollo, principales mercados de las armas italianas, se reduce a causa de la crisis económica y financiera (problema de la deuda extranjera) después del final de la guerra fría Este – Oeste. En los sectores de mercado en los que está presente la industria italiana, se reafirman nuevos concurrentes” (el comercio de las armas).
Por lo tanto comienza a soplar un viento de cambio y la vuelta de hoja está en las puertas.
En diciembre de 1986 se promulga el decreto titulado "Disciplina relativa a la concesión de las autorizaciones a la exportación y al tránsito de material armamentista", que contiene algunos de los principios fundamentales de una ley que habría entrado en vigor cuatro años después, en un momento en el cual la exportación italiana de armas estaba en plena crisis.
Y que será aprobada el 9 de julio de 1990. 
Es la ley 185 "en materia de control sobre las exportaciones, importaciones y tránsito de los materiales armamentistas": un real vuelco en la historia del comercio italiano de armas. Y una real condena para la industria armamentista que en la misma ley – a través de políticos de derecha y de izquierda – desencadenará desde ese momento en adelante una serie de violentos y continuos ataques. Descargando sobre ella la entera responsabilidad de la crisis y creyendo dañada, después de ser introducidos los nuevos controles, su competitividad en el mercado.
La nueva ley – de hecho todavía hoy la más innovadora en el ámbito europeo – se basa sobre algunos principios básicos referidos, de forma particular, en el artículo 1.
Entre otros:
La coherencia con el principio de la Constitución Republicana "que repudia la guerra como medio de las controversias internacionales"
La prohibición de exportación y tránsito de materiales armamentistas "además de la cesión de las licencias relativas de producción" cuando "estén en oposición a la Constitución, con los compromisos internacionales de Italia y con los fundamentales intereses de la seguridad del Estado, de la lucha contra el terrorismo y del mantenimiento de buenas relaciones con otros países y cuando además falten las garantías adecuadas sobre el destino final de los materiales”,
La prohibición de exportación y tránsito de materiales armamentistas "hacia países en estado de conflicto armado, en oposición con los principios del artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas”, “hacia países donde su política esté en contraste con los principios del artículo 11 de la Constitución", "hacia los países hacia los cuales haya sido declarado el embargo total o parcial de las provisiones bélicas por parte de las Naciones Unidas o de la Unión Europea”, hacia los países que según la ONU o la Unión Europea son responsables de violaciones de los derechos humanos.
El inciso 7 prohíbe además “la fabricación, la importación, la exportación y el tránsito de armas biológicas, químicas y nucleares, además de la investigación predispuesta a su producción o a la cesión de la relativa tecnología."
Por cuánto atañe los demás artículos es oportuno evidenciar que sólo las empresas inscritas en un adecuado y severo "registro nacional de las empresas" pueden comerciar en materia de armamentos. Y que tienen la obligación de comunicar a los ministros de Asuntos Exteriores y de Defensa el inicio de cualquier negociación contractual, que puede ser bloqueada por los mismos ministros.
Superado el análisis y llegando a la positiva conclusión de la negociación, el paso sucesivo es el de la solicitud de autorización para presentar en el Ministerio de Asuntos Exteriores, que le da el aviso al Ministerio de Comercio Exterior, que deberá proveer una gran cantidad de datos e informaciones sobre la naturaleza y la cantidad de la mercancía además sobre el país comprador, mientras el sistema sancionatorio para quien cometiese ilícitos es duro e intransigente. 
En cuanto a la garantía de transparencia, es también fundamental la obligación para el Presidente del Consejo de Ministros de referir al Parlamento "con un verdadero informe hasta el 31 de marzo de cada año en orden a las operaciones autorizadas y desarrolladas hasta el 31 de diciembre del año precedente, también con referencia a las operaciones desarrolladas en el marco de programas intergubernamentales o a causa de concesión de licencia global de proyecto o en relación a ellos."
Desde el momento en que entra en vigencia la ley 185 las armas, en sustancia, ya no son consideradas, como era precedentemente una mercancía "normal", sino que su comercio tiene indiscutiblemente un valor político antes que económico, en la óptica de una verdadera revolución que rediseña nuevos equilibrios.
Pero el idilio está destinado a durar poco. Sobre las variables de una política extranjera orientada a la paz y a la seguridad, tal como es fuertemente deseado por las asociaciones pacifistas, prevalecerán una vez más las motivaciones de naturaleza económico-comercial.
Y si bien el texto de la ley concebido bajo el empuje de la sociedad civil, se diferencia por una gran rigidez, las protestas por parte de la industria de la Defensa en el curso de los años se vuelven cada vez más apremiantes y con el pasar del tiempo, los vínculos lentamente pero no tanto, se aflojan.
En éste sentido jugarán un rol fundamental primero el derecho y luego una serie de acuerdos internacionales que harán entrar por la ventana lo que ha salido por la puerta. Y que no cancelarán nunca del todo las ventas de armas a países en estado de conflicto o en los cuales se registren violaciones a los derechos humanos.
Ya se verifica un ejemplo en 1992 cuando Italia, a pesar de las claras condenas de la ONU a Israel por la deportación de los palestinos, exporta con toda tranquilidad al Gobierno de Tel Aviv, valiéndose de una deliberación del CISD. El Comité interministerial para el Intercambio de materiales armamentistas de la Defensa, al cual la ley 185 atribuye “poderes de dirección general para las políticas de intercambio en el sector de la defensa y de norma para la exportación, la importación y el tránsito de los materiales armamentistas", pero que tendrá una corta vida.
Al final de 1993 de hecho, será reemplazado por el CIPE (Comité Interministerial para la Programación Económica), no antes de haber aprobado algunas normas que aspiran a desnaturalizar la 185. Como la del 22 diciembre de 1993 que establece que serán el Ministerio de Asuntos Exteriores y el de la Defensa quienes deban juzgar el grado de tensión entre dos Estados y por lo tanto la posibilidad de proveer, a su discreción, cualquier tipo de armamento. Una acción peligrosa en un período en que la guerra de agresión es cada vez menos difundida y más habitual la de baja intensidad.
En el mismo lapso de tiempo, además, se afloja el rígido criterio de transparencia con el que la ley fue concebida. Y desde 1993 se comienza a facilitar “la discreción comercial de las empresas”, omitiendo la obligación de indicar al comprador. “Desde allí en adelante, por lo tanto, no pudiendo individualizar el destinatario de cada una de las autorizaciones, los investigadores han podido reconstruir las exportaciones cruzando los datos" (Armas de Italia).
La última modificación fundamental: ha “traído a menos el trazado (es decir la posibilidad de seguir cada pasaje), de las coproducciones realizadas en ámbito europeo, que cubren una cuota cada vez más alta de las exportaciones hacia los países de la UE" (Armas de Italia).
Y así los años noventa, en sustancia, aún cuando caracterizados por una conducta forzadamente mucho más responsable, con respecto a los cuarenta años precedentes, así mismo registran una serie de exportaciones hacia países en guerra, que si en el período 1991-1993 está en el orden del 3% del valor global de la exportación italiana (a excepción hecha de pico del casi 20%, alcanzado durante la segunda guerra del Golfo) en lo que va de 1995 al 2000 suben al 14,5%. Mientras las exportaciones hacia los países caracterizados por violaciones de los derechos humanos pasan del 0,4% al 2,3%.
Entre los destinatarios de nuestro material bélico están, en el curso de esa década; Argelia, escenario de una guerra civil que ha causado más de 60 mil muertos, India y Pakistán, Eritrea en conflicto con Etiopía y los países pobres y endeudados del HIPC (Heavily Indebted Poor Countries), que entre 1997 y el 2001 han comprado a Italia armas por 33 millones de Euros, agravando sus deudas gracias al apoyo de bancos como el BNL, el San Paolo- Imi y el Dresdner Bank.

Trampa Farnborough
Pero es a partir del 2000 que los ataques a la 185 se hacen más violentos e incisivos.
La Unión Europea, después del Tratado de Maastricht, se preocupa de crear una política común en plan de seguridad y de reglamentación en lo que se refiere a la producción de armas. Y en vista de esta necesidad se sellan una serie de acuerdos que inevitablemente incidirán en las garantías de transparencia y de respeto de la paz de la 185.
El 12 de noviembre de 1996, los ministros de  Defensa de Francia, Alemania, Italia (Beniamino Andreatta en tiempos del gobierno Prodi) y Reino Unido instituyen el OCCAR (Organización conjunta para la Cooperación en tema de Armas): un organismo para la gestión de programas intergubernamentales que será ratificado por Italia bajo el gobierno Amado con la ley n. 348 del 15 de noviembre del 2000.
OCCAR, según la mayor parte de las asociaciones pacifistas y de los centros de investigación sobre el desarme “ha representado la primera excepción a esas garantías de transparencia y de respeto de la paz y de los derechos humanos establecidas por la ley 185, transfiriendo a un organismo que no sea el Parlamento nacional el control de la gestión del intercambio internacional de armas” (Armas de Italia). Al punto “que el texto del acuerdo instituyente de la organización no ha previsto ningún criterio ético en la elección de los países clientes”. (Armas de Italia).
En el mismo año se sella el Acuerdo de Farnborough. Un acuerdo entre la República Francesa, la República Federal de Alemania, la República Italiana (ministro de la Defensa Sergio Mattarella), el Reino de España, el Reino de Suecia y el Reino Unido de la Gran Bretaña y de  Irlanda del Norte relativo a las medidas para facilitar la reestructuración y las actividades de la industria europea para la defensa (Gazzetta Ufficiale). Una convención que el International Peace Bureau define incoherente con el Derecho Europeo porque, entre otras cosas, crea un mercado paralelo, con órganos separados, que se coloca fuera de cualquier posible control jurídico y administrativo e instituye un propio y verdadero cartel entre la industria bélica de los seis estados firmantes que en el ámbito del acuerdo no han previsto criterios éticos en la elección de los compradores.
El acuerdo de Farnborough, siguiendo una extraordinaria continuidad con los gobiernos de centroizquierda, es ratificado por el gobierno conducido por Silvio Berlusconi. El cual usándolo como ganzúa a finales del 2001, aprovechando la onda emotiva del post 11 de setiembre, intenta reformar definitivamente la ley 185.
Para hacerlo propone un proyecto de ley de ratificación del mismo acuerdo con el fin de llegar a “oportunas adecuaciones operativas” a las reglas relativas a la exportación y lo hace presentar en Montecitorio (sede italiana Cámara de Diputados) por los relatores Gustavo Selva de Alianza Nacional y Cesare Previti de Forza Italia, ya miembro del consejo de Administración de la empresa Alenia.
El proyecto de ley, aprobado por todos los parlamentarios presentes, a excepción de solamente dos votos contrarios, hubiera tenido buen fin como se había propuesto, si no se hubiese contrapuesto, una vez más, la sociedad civil.
Vale la pena, antes de proseguir con el relato de los hechos, detenerse un instante para recordar y subrayar algunos puntos fundamentales relativos al motivo de tanto interés por parte del Parlamento y del gobierno (mejor dicho: Gobiernos) de vaciar la ley 185 y de dejar campo libre a las empresas productoras de materiales bélicos: el primero es que la mayor parte de la industria armamentista italiana es a participación estatal, lo que significa que la venta de armas constituye una significativa entrada en las cajas fuertes del Estado; el segundo, como refiere el Libro Blanco de la Defensa del 2003 es que “el potencial defensivo y de seguridad de una nación se mide sobre la base de la capacidad operativa de sus Fuerzas Armadas, pero depende también, en notable medida, de la credibilidad y del grado de autonomía y de autosuficiencia de la industria correspondiente”. En pocas palabras, las instituciones deberían comprometerse al máximo para sostener estas dos dimensiones de la seguridad, a las cuales están estrechamente conexas las alianzas políticas internacionales.
En lo que concierne al primer punto no hay que subestimar el dato según el cual el Ministerio de Economía y Finanza controla un coloso como Finmeccanica (que mientras tanto se ha convertido en una Spa (Sociedad por acciones) y que ha adquirido una serie de industrias como Alenia, Ansaldo, Elsag Bailey, Breda y otras sociedades) con un paquete accionario del 32,3%, y como poseedor de la golden share: esa institución jurídica que prevé que un Estado, durante y después de un proceso de privatización (o de venta de parte del capital) de una empresa pública, se reserva poderes especiales, entre ellos no solo el de reservar al Estado un cierto cuantitativo accionario, sino nombrar un propio miembro en el consejo de administración de la sociedad objeto de la privatización que, a diferencia de los demás miembros del órgano de gobierno de la empresa, goce de poderes más amplios.
Después del proceso de privatización del IRI (Instituto para la Reconstrucción), iniciado en el 2000 y terminado en el 2002 y después del pasaje de Finmeccanica de sociedades pertenecientes al Estado a sociedades a participación estatal, es decir, para el Gobierno, bajo ciertos aspectos, no cambia mucho. Porque el Estado sigue siendo a todos los efectos accionista de referencia de la empresa, que en el ’93 se convirtió en Spa, tanto por cuestiones financieras como políticas y de gestión.
Mientras el doble status de la holding (empresa privada, pero de interés público) es “una carta vencedora para la Constitución, por un lado, de alianzas estratégicas internacionales y, por el otro para la creación de un polígono industrial cada vez más coherente y competitivo, disminuyendo, de esta manera, la fragmentación que caracteriza el sector”. (Armas de Italia)
Y las alianzas estratégicas internacionales, como la que lleva a la constitución de Augusta-Westland resultarán seguramente muy provechosas.
La reforma, por otra parte, llega en un momento crucial de la historia internacional, marcada por los eventos del 11 de setiembre y que coloca a Italia en vilo entre Europa y sus leyes y los Estados Unidos. Aunque la empresa preferirá siempre las relaciones con las empresas estadounidenses con las cuales concluirá una serie de negocios. El último, en orden de fecha, es del pasado mes de febrero, cuando el comando misilístico y de aviación del ejército norteamericano ha adjudicado a DRS Technologies, empresa de New Yersey, controlada por completo desde hace 9 meses por Finmeccanica, un contrato por un valor de 913 millones de dólares que prevé apoyo logístico, la manutención y el suministro de partes de recambio de los sistemas de visión electro-ópticos de 300 helicópteros OH-58D Kiowa Warrior. Y que, como es obvio, no está incluido en el balance 2008 y por consiguiente hay que añadirlo a las cifras, ya astronómicas, que hemos citado en la premisa. Un acuerdo precedente, pero a través de la Alenia Aermacchi  había sido suscrito con la holding estadounidense Boeing integrated Defense System en mayo del 2008.
Dichos acuerdos, refiere Antonio Mazzeo en Peacereporter, presentan algunas sombras.

“La afirmación de Finmeccanica en el mercado norteamericano coincide temporalmente con toda una serie de acuerdos secretos Roma-Washington que han conducido a la ampliación y al potenciamiento de las infraestructuras militares estadounidenses en Italia”. Es decir: “El Dal Molin en Vicenza, la estación terrestre del nuevo sistema satelital Muos en Niscemi, Caltanissetta, los aviones sin piloto Global Hawk en Sigonella, los comandos terrestres y navales de Africom respectivamente en Vicenza y Nápoles”. Finmeccanica, actualmente comandada por Pier Francesco Guarguaglini, nombrado por el gobierno de Berlusconi, es la segunda sociedad industrial de mayores dimensiones del país, después de la Fiat. Y según el SIPRI, gracias al sostén del Ministerio de Economía que es el principal accionista, desde hace varios años ocupa, además, un lugar en la clasificación de las primeras diez empresas en el mundo por la producción de armas y ya en el 2007, con más de 9.800 millones de ventas, se había colocado en el noveno lugar. Cifras exorbitantes que significan que para el Gobierno italiano eliminar dichas armas, los embargos o las limitaciones de las exportaciones no pueden considerarse temas neutros. Pero el motivo de tanto éxito, no todos piensan en ello, depende también de nosotros ciudadanos o por lo menos recae sobre nosotros.

En una Italia probada por la crisis económica, por citar un ejemplo, la adquisición de la compañía militar americana DRS Technologies que representa la primera en su género por parte de una empresa de Europa continental, ha costado 5.200 millones de dólares.
El pasado 20 de abril, sigue diciendo Mazzeo, fue lanzado en órbita el satélite militar SICRAL 1 B. “Parte de un programa de comunicaciones militares mucho más amplio sobre el cual el Ministerio de la Defensa apunta para integrar mejor las fuerzas armadas italianas en la estructura de mando y control de la OTAN”.
Con la ocasión el entorno del ministro La Russa ha hecho saber que la misión traerá enormes beneficios de orden financiero para la economía italiana. Pero “observando más atentamente”, se descubre que hay poco, muy poco de “italiano” en los sistemas de telecomunicación satelital SICRAL. El SICRAL 1 B –dice Mazzeo- ha sido realizado mediante una Public-Private Partnership entre la Defensa y la Thales Alenia Space Alliance, un consorcio creado por el coloso de la industria bélica francesa Thales (67%) y por Finmeccanica (33%). Una partnership donde el “público” (los ministerios de la Defensa y del Desarrollo Económico) asume más del 75% de los costos, en el entorno de los 270 millones de euros, mientras el “privado” se apropia de los eventuales beneficios”.
Sin salir del tema aeroespacial, el 12 de febrero ha habido otro acuerdo de colaboración suscrito por el jefe del estado mayor de las fuerzas armadas general Vincenzo Camporini y por el comisario extraordinario de la agencia espacial italiana Enrico Saggese en el ámbito del programa de reconocimiento Cosmo-Sky Med de segunda generación. El acuerdo, refiere Mazzeo “prevé el desarrollo, la realización y la puesta en órbita en el bienio 2014-2015 de “satélites duales radar Sar” destinados a las fuerzas armadas de Italia, Bélgica, Francia, Alemania, Grecia y España. El enésimo programa militar al que son destinados fondos de presupuestos a ministerios nacidos más bien con otras finalidades. Para ser específicos, la ASI es una agencia que depende por completo del Ministerio de la Instrucción, de la Universidad y de la Investigación, el que está dirigido por Mariastella Gelmini. El que reduce los fondos a las escuelas públicas”.
La última sombra sobre Finmeccanica tiene que ver en cambio con la investigación “Why Not”, en ese entonces en manos del ex magistrado de Catanzaro Luigi de Magistris, recientemente elegido en el Parlamento Europeo en las listas del partido Italia de los Valores.
“Estoy seguro, había declarado de Magistris a los magistrados de Salerno Nuzzi y Verasani- que había una urgencia impelente de quitarme a toda costa de la investigación: todo ello por una serie de motivos ligados no solo a lo que ya ha salido a la luz en el curso de las investigaciones y que ya han sido dados a conocer habiendo ejecutado los decretos de registro, pero también sobre otros filones investigativos sobre los cuales me estaba concentrando”. Entre ellos “el rol de la Finmeccanica en algunos asuntos calabreses (relativos a la presunta adquisición ilegal de financiamientos públicos ndr.) y a la eventualidad de negocios ilegales en el sector de las armas conexas a algunos viajes de Scarpellini Piero, cercano colaborador del Presidente del Consejo Romano Prodi, a África”. La empresa, en cuyo consejo de administración se sentaba entonces Franco Bonferroni, ya indagado por graves delitos en las investigaciones Poseidón y Why Not habría sido, además, proseguía de Magistris “una de las principales fuentes de financiación de la sociedad Global Media, el “pulmón financiero” (aunque de naturaleza ilegal” del Udc (partido italiano)”. Lo cual habría sido comprobado por el asesor técnico Dr. Sagona que había individualizado, se lee en el documento, “depósitos equivalentes a unos 3.000.000 de euros por parte del grupo Finmeccanica a la sociedad Global Media del diputado Cesa”.

La ley cambia
Pero volvamos al acuerdo de Farnborough usado, decíamos, como ganzúa para intentar la definitiva reforma de la ley 185. A través de un proyecto de ley de ratificación que obtiene en Montecitorio el parecer positivo de toda la política bipartidista y que habría pasado si una vez más no hubiese intervenido con firmeza la sociedad civil. En efecto, pocas semanas de debate en el Parlamento y más de 60 asociaciones de izquierda y apolíticas, católicas y laicas se unen bajo el slogan lanzado por el semanal Vita: “En defensa de la 185. Contra los mercados de armas”. En toda Italia los balcones de las casas se llenan de banderas con la palabra “Paz”, las páginas web de las asociaciones relanzan continuos comunicados y algunas revistas como la misma Vita, Nigrizia o Mosaico di Pace se comprometen en dar batalla con una correcta información.
La campaña, desde el punto de vista de las cifras, es un éxito.
En 14 meses se recogen 150.000 firmas – 80.000 de las cuales entregadas al presidente del Senado Pera por parte de Tonio Dell’Olio, don Luigi Ciotti y padre Alex Zanotelli – enviadas 15.000 e-mail a los parlamentarios, presentadas más de 150 mociones por entes locales.
Gracias a la intervención de la sociedad civil el daño será limitado, pero la ley pasa igualmente el 3 de junio del 2003. “Al final –escribe Nigrizia en una amarga editorial del nº julio/agosto 2003- lo han conseguido: el 3 de junio la Cámara ha votado las modificaciones a la ley 185/90. Ahora debería ser más fácil vender armas italianas al extranjero. Las protestas de gran parte de la sociedad civil organizada no han servido para detener a la mayoría del gobierno (ayudada en esto también por una parte de la oposición) pero han logrado limitar los daños y enmendar modificaciones que hubieran podido ser aún peores”.
La parte de la ley que es revisada más radicalmente es la que prevé la prohibición de venta hacia los países responsables de violaciones de los derechos humanos.
“Ahora –explica Nigrizia- estas violaciones deben ser “graves” y además comprobadas”, adjetivo sobre el que se abren amplios márgenes de discreción. “En lo que se refiere a la autorización concedida por los ministerios de Asuntos Exteriores y de la Defensa, el gobierno ha introducido la “licencia global de proyecto” para “exportaciones, importaciones o tránsitos de material de armamento” por parte de empresas italianas en colaboración con empresas de países de la UE (Unión Europea) y/o OTAN”.
Las tres enmiendas que pasaron gracias a las movilizaciones son explicadas por Os.C.Ar. (Observatorio sobre el comercio de armas).
“El primero vuelve a introducir la corresponsabilidad del estado italiano en la elección de los destinatarios finales de la coproducción aunque la exportación sea efectuada por un estado partner no firmante del acuerdo. De esta forma se supera el límite del poder prácticamente en blanco que contraponía la primera versión del proyecto de ley. El segundo reintroduce una forma de transparencia ex post al parlamento sobre el destino final del material producido en común, aunque sea exportado por un país socio (mediante la obligación de referir las autorizaciones a la exportación por parte de un país socio a un tercer país en el informe anual del gobierno al parlamento). Dicha norma, aún presentando vaguedades en su formulación, es de extrema importancia.”.
El tercero restablece en cambio “la obligación de autorizaciones para las transacciones bancarias, también para las operaciones amparadas por la licencia global del proyecto. Dicha modificación es importante bajo un doble punto de vista: el de los controles y el de la transparencia”. La norma  prevé que antes de empezar las negociaciones para cualquier contrato, las empresas están obligadas a pedir la autorización al ministerio del Exterior y al Estado mayor de la Defensa. Y que una vez obtenida la autorización y antes del cierre del acuerdo se tienen que poner en contacto con las instituciones de crédito que darán los números de cuentas corrientes para la transacción los cuales, a su vez, deberán pedir autorización al ministerio de la Economía para cerrar el procedimiento de cobro. Un vínculo que “obliga a documentar los pagos y hace posible seguir los flujos financieros de los materiales de armamento y la tramitación de los precios y componentes en el ámbito de una coproducción en un contexto cada vez más integrado y globalizado”. Al mismo tiempo constituye “una importante forma de transparencia que da la posibilidad al ciudadano de tomar decisiones de ahorro éticas y que ha inducido algunas instituciones de crédito a no apoyar más transferencias de armas”.

185 y Bancos Armados, la lucha continúa
Se concluye así el primer round de una partida que se debe jugar todavía.
La novedad más grande, dicen las asociaciones, es la licencia global del proyecto que deberá ser monitorizada por la sociedad civil a fin de evitar esas peligrosas triangulaciones que nuestro país había puesto en práctica en varias ocasiones.
Pero no será el único problema que se tendrá que afrontar.
De hecho, hasta hoy, los intentos de desnaturalizar la ley 185 nunca se han detenido. En el ya citado informe del ejercicio 2007 de la AIAD (Federación Empresas Italianas para el Aeroespacio, la Defensa y la Seguridad), se lee que, en términos estratégicos, es prioritaria “la necesidad de adaptar la disciplina nacional en tema de exportación a la creciente dinámica comercial de la globalización; la industria nacional –escribe la Confindustria del sector armamentista– resulta en efecto penalizada bastante significativamente: por la ley 185/90, que necesita una revisión concreta en la clave de armonización europea. Además que “por procedimientos y tiempo necesario insostenibles si se comparan con los de la competencia con quien tenemos que confrontarnos”.
Por último, hay que tener presente otro aspecto fundamental en las operaciones de exportación de armas hacia otros países: o sea, el rol de los bancos, desde siempre ligados a la industria de la Defensa debido a la necesaria asistencia financiera que desarrollan en el ámbito de las relaciones de compraventa entre varios Estados, cobrando retribuciones que pueden variar del 3% al 10% del pedido.
El informe puntualiza con un sentido despreciativo “la actitud demagógica de los llamados “bancos éticos”, aquellos que se rehúsan de favorecer las transacciones comerciales de armas, adelantando un tema extremadamente actual que en cambio ha aflorado en estos últimos años. Y ligado al informe del Presidente del Consejo.
Sin ninguna explicación, ha desaparecido efectivamente del documento, este año, precisamente el informe obligatorio de las instituciones de crédito que conceden servicios de apoyo al comercio de armas. Un informe no marginal considerando que las autorizaciones para las operaciones han alcanzado la cifra, en el 2008, de más de 3.700 millones de Euro. Y el año pasado la campaña de presión “Bancos Armados”, promovida por Nigrizia, Missione Oggi y Mosaico di Pace ya había denunciado otra inmotivada desaparición: la de la “lista detallada” de las operaciones que los bancos dan a la exportación militar. Lo cual hace prácticamente imposible, explica Giorgio Beretta de la Red Italiana Desarme, “juzgar el obrar de los bancos individualmente y evaluar la correspondencia de las operaciones efectuadas por ellos con las distintas directivas que han emanado en los últimos años”.
Después de lo sucedido se han elevado voces de protesta y petición de aclaraciones pero que por el momento no han llegado.
Mientras tanto, el Ministerio de Economía y Finanza han declarado, en abril, los datos esenciales de las operaciones de exportación, importación y tránsito de materiales armamentistas. Lo que resulta es un cuadro cada vez más inquietante compuesto por grandes negocios internacionales en el cual los bancos italianos ocupan los primeros puestos.
Luca Kocci de Adista afirma que leyendo el documento “duplica la cantidad de operaciones financieras autorizadas por el Ministerio de la Economía, aumenta dos veces y media la cantidad de dinero en movimiento, triplican las “retribuciones de intermediación” que los institutos de crédito han cobrado de las empresas armamentistas y vuelven establemente a la cima los bancos de “casa nuestra”, incluso aquellos –como Intesa-San Paolo y Unicredit- que en pasado, incentivados por la campaña de presión... habían anunciado de querer renunciar a actividades ligadas al comercio de las armas. Las informaciones bancarias son reservadas, porque el Gobierno, a pesar de las solicitudes de las asociaciones y de las revistas pacifistas, no ha incluido los informes sobre las actividades de los bancos en el Informe más sintético sobre export/import de armas presentado a finales de marzo.
Durante el 2008 –sigue diciendo- fueron autorizadas en el conjunto (export/import) “transacciones bancarias” por cuenta de las industrias armamentistas por un valor total de 4.285 millones de euro”. A esta cantidad hay que añadir 1.266 millones por “programas inter gubernativos” de rearme –como por ejemplo el cazabombardero Eurofighter, en el que cooperan Italia, Alemania, Gran Bretaña y España-, casi el doble que en el 2007, cuando la cifra se quedó en 738 millones. Un volumen total de “movimientos” de más de 5.500 millones de euros, por los cuales los bancos han obtenido retribuciones de intermediación alrededor de 3-5 por ciento, en base al valor y al tipo de pedido, aunque el gobierno comunica exclusivamente las retribuciones relativas a las “exportaciones definitivas”: 66 millones de euros”.
Aún más. En cifras, las autorizaciones concedidas en el 2008 por instituciones bancarias son 1.612 contra las 880 del 2007 y los bancos que han dado más apoyo son en orden: Bnl-Bnp Paribas que han cobrado 1.461 millones de euros por remesas efectuadas sobre todo fuera de los territorios de la Unión Europea y de la OTAN; Intesa-San Paolo (851 millones); Unicredit (607 millones).
En séptimo y octavo lugar, después de una serie de instituciones extranjeras, se encuentran Antonveneta (217 millones) y el banco de Brescia (208 millones). Siguen el Banco de Sardegna (63 millones), el Banco de San Giorgio (30 millones), el Banco popolare commercio industria (22 millones); el Banco Valsabbina (17 millones), la Carige (11 millones), el Banco Popolare Emilia Romana (9 millones), el Banco Popolare de Spoleto y Banco Popolare Etruria y Lazio (7 millones), Bipop Carire (3 millones), Bcc de Bientina y Banco popolare del Piemonte (1 millón) además de una serie de bancos más pequeños.
Mientras tanto, la campaña “Bancos Armados”, junto a las asociaciones de la Red Italiana Desarme, ya ha anunciado que continuará en presionar al Gobierno para que “sea restablecida lo antes posible toda la información necesaria para garantizar al Parlamento y a la sociedad civil la posibilidad de evaluar con atención y rigor las operaciones efectuadas por las instituciones de crédito en un tema tan delicado como la exportación de armas”.

Ligeras pero no tanto. Donde no llega la 185
Aparentemente es solo un problema de definición, pero en lo concreto asume un carácter mucho más dramático.
La identificación del “género” de un arma, es tema de un amplio debate, pero lo que mayormente preocupa y que lleva consigo una serie de consecuencias jurídicas, comerciales y sancionatorias, de las cuales depende la vida de millones de inocentes.
“Ligeras” o “de guerra”(o “para uso militar) no son de hecho meras categorías, dentro de las cuales englobar las distintas tipologías de armas. Un aspecto ya de por sí controvertido si se piensa que las clasificaciones, ya sea internacionales que nacionales (a menudo divergentes entre ellas), no valen para distinguir las capacidades ofensivas, tanto que en la página web oficial del Ejército italiano se entienden por “ligeras” las “armas individuales”, “de reparto” y los “artefactos, como las bombas de mano”. Las dos primeras, para entendernos, se refieren a las pistolas, fusiles de asalto, ametralladoras Berreta y además lanzallamas, lanzagranadas y fusiles de precisión para francotiradores. Tan “ligeras”, que paradójicamente, entre las armas de guerra, podemos contar con aparatos muy pacíficos aparentemente como radares o sistemas ópticos.
Pero lo que diferencia en forma sustancial ambas categorías, decíamos, es otra cosa.
No la mortalidad, por lo tanto, ni la manejabilidad, que parece un criterio sujeto a distintas interpretaciones. Más fácilmente la distinción se basa en elementos como las características balísticas y mecánicas o criterios formales y de empleo (Armas de Italia), pero lo que en realidad las distingue, a consecuencia de esto, es la normativa que regula las exportaciones y por consecuencia el destino final.
En cuanto a la primera es necesario aclarar inmediatamente que su comercio no entra en el ámbito de disciplina de la ley 185/1990, pero si en la ley 110/1975 (para armas de fuego, las reglas principales sobre las exportaciones se remontan al Texto Único de la Seguridad Pública de 1931). Ya que estas son consideradas idóneas para defensa personal, o bien para ser utilizadas con fines deportivos, de caza o de colección y no se cree que tengan una alta capacidad ofensiva, como la de las armas utilizadas con fines bélicos.
Una interpretación decididamente restrictiva, como denuncian las organizaciones no gubernamentales que desde años intentan, a través de un trabajo ampliamente documentado, que en los muchos conflictos de “baja intensidad” combatidos en el mundo, se utilizan precisamente las “armas ligeras”, llamadas incluso de “uso civil”.
Entre las cuales, además, se cuentan las tan nombradas minas anti personas, o las bombas de racimo, que hay que osar mucho para definirlas civiles.
Es importante detenerse un momento en las primeras. Ya que no obstante su prohibición firmada en diciembre de 1997 en Ottawa, Canadá, por 122 gobiernos (entrada en vigor el 1° marzo del 1999), el drama de las minas no se ha evitado todavía.
Más de 110 millones de minas, de hecho yacen todavía sin explotar en 82 estados, generalmente en lugares en vías de desarrollo y representan, todavía hoy, lo que la “Campaña italiana contra las minas” (gracias a la cual ha sobrevenido la prohibición) define “un arma de destrucción masiva de acción tardía”. Ya que “pueden permanecer activas durante muchas décadas, siguen sembrando temor y paralizando la vida de sociedades enteras mucho más tiempo después de que termine un conflicto armado”.
Actualmente cada 20 minutos una explosión mata o hiere a una persona: “en el 85% de los casos la que cae en ellas es la población civil” y” el 20% de las víctimas son niños."
"Quien sobrevive a la deflagración – explican los voluntarios – necesita ser amputado, largas estadías hospitalarias y un extenuante proceso de rehabilitación. Muchos quedan inválidos para toda la vida. Muchos otros mueren desangrados por las dificultades de transporte, o por la falta de primeros auxilios, o de estructuras sanitarias adecuadas”.
“La ausencia de una rígida clasificación para exportar armas a países involucrados en conflictos armados y a gobiernos responsables de violaciones de los derechos humanos", ha dicho Amnesty International, ha facilitado a las agencias productoras, entre las cuales en Italia se desprenden la Beretta y la Finmeccanica. Y mientras las normativas que regulan el orden interno del país, se vuelven cada vez más rígidas – con una tendencia de derivación xenófoba – no hay controles a las exportaciones que no prevén límites "sobre la base del estándar de los derechos humanos del país importador y la implicación del mismo país en guerra interna o internacional”.
En pocas palabras: protegemos nuestra casa de los “delincuentes” y de los desembarcos clandestinos, que a menudo provienen de países lacerados por conflictos que nosotros mismos alimentamos.
Para exportar “armas ligeras” la normativa exige de hecho solo la autorización de un comisario, con todo lo que esto implica, incluso en términos de trazabilidad: sin una lista precisa de las transacciones comerciales no es posible de hecho tener datos oficiales y exhaustivos. Mientras el informe del 2008, de la organización internacional "Small Arms Survey", basándose sobre lo existente, reconstruye que nuestro país se reafirma en el segundo lugar entre los principales exportadores, después de los Estados Unidos y antes que Alemania, Bélgica, Australia, Brasil, Rusia y China. Todos integrados en un contexto más amplio en el cual 51 son los países productores.
Las armas ligeras actualmente presentes en el mundo serían alrededor de 640 millones, 1 cada 10 habitantes, concentradas principalmente en las zonas más inestables y donde hay conflictos; en 46 de las 49 guerras combatidas en los años noventa han sido las armas más usadas y su volumen anual de negocios ronda los 4 mil millones de dólares.
Según el Instituto de investigaciones Internacionales Archivo Desarme, a partir de los años noventa además se han afirmado como "protagonistas indiscutidas en los conflictos de 'baja intensidad’" y como las más estrechas aliadas “de quienes han violado y continúan violando los derechos del hombre causando la muerte de millones de civiles".
Riccardo Bagnato y Benedetta Verrini escriben en Armas de Italia, que actualmente son responsables de la muerte del 90 por ciento de la población civil que cae a menudo en acontecimientos de naturaleza bélica. Que en números significa una cantidad de víctimas estimada entre 200.000 y 300.000 al año.
Sabemos de la misma fuente que los que más las usan son los países en vías de desarrollo. No solo por la facilidad de su transporte, sino por su bajo costo, por la disponibilidad (“a diferencia de las armas de uso militar, están presentes contemporáneamente en el mercado civil y militar, lo cual aumenta su disponibilidad en el mercado clandestino”), por la eficacia y por la facilidad de empleo.
Característica ésta última, que representa una condena para millones de niños utilizados como soldados en un número cada vez más creciente de conflictos.
Actualmente unos 500 mil niños son utilizados en ejércitos regulares y en los grupos de oposición en 85 países. Más de 250 mil de éstos toman parte en combate en 35 Países y sólo en el continente africano hay 120.000. La mayoría de ellos tiene una edad que varía entre los 15 y los 18 años, en algunos casos baja a los 10 años y la tendencia lleva hacia un ulterior descenso (bambinisoldato.it). ¿El motivo? Simple: los niños aprenden rápido, son más sumisos que un soldado adulto cuando se le da una orden, o se le confía una tarea peligrosa, no se les paga, y si  mueren rápidamente se les encuentra un sustituto.
En Uganda, los llamados "guerrilleros de Dios" del Lord's Resistance Army, conducidos por el general Joseph Kony, a menudo son obligados a usar los fusiles, por primera vez, contra sus mismos familiares. Y desde noviembre del 2008, 300 nuevos niños han engrosado las filas de la guerrilla, que según datos actualizados al 2005 ya contaban con 25.000 menores secuestrados y reducidos a la esclavitud.
Según la última actualización de UNICEF, en cambio, solo en el Congo, desde 1998 hasta hoy, habrían sido raptados 33 mil niños, para luego transformarlos en soldados. Pero muy a menudo algunos de ellos se alistan como voluntarios.
“En éste caso – explica la página web bambinisoldato.it – las causas pueden ser muchas: mayormente lo hacen para sobrevivir, porque padecen hambre o necesitan protección.
En la República Democrática del Congo, por ejemplo, en el '97 de 4.000 a 5.000 adolescentes han aceptado la invitación, dada a través de la radio, para enrolarse: la mayoría eran ‘chicos de la calle’. En algunos casos lo que les empuja a alistarse es el deseo de encontrar una identidad o el deseo de revancha. El deseo de venganza los empuja a empuñar un  fusil o un machete para descargar el dolor a través de la violencia cuando – hecho recurrente en las guerras étnicas – han visto a sus propios padres o parientes sufrir la violencia por parte del grupo contrario”.
Antes de las operaciones militares, comentan algunos testigos, los pequeños son drogados y sus adiestramientos son crueles, porque crueles deben ser las misiones
(ilpaesedeibambinichesorridono.it).
Pero no todos los niños soldado son combatientes – muchos de ellos funcionan de carnada o de guardias, desarrollan acciones de logística o de apoyo (por ejemplo posicionar minas y explosivos), hacen reconocimientos - y no todos son chicos. Al contrario las chicas son obligadas a participar directamente en los conflictos armados y aumentan en número cada vez más (según fuentes de la ONU una de 3) y quizás son ellas las que pagan las peores consecuencias. La decisión de alistarse la toman de hecho para escapar de la vida de la calle, a la cual están obligadas luego de haber quedado huérfanas, pero el sueño de encontrar una protección entre las filas del ejército, se esfuma inmediatamente: reducidas a la esclavitud padecen todo tipo de violencias y abusos terribles y con el riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual, como el Sida, o de quedar embarazadas.
Ni siquiera los programas de desarme, desmovilizaciones y rehabilitaciones, son suficientemente adecuados como para resolver sus situaciones. Ya que no se tienen en cuenta el temor de éstas niñas de ser identificadas por las comunidades de pertenencia como “mujeres” de los combatientes y sus niños, como “hijos de los rebeldes”. A menudo son los mismos rebeldes quienes se niegan a liberarlas, optando por tenerlas prisioneras.
Pero quien logra sobrevivir a la guerra o a escapar de la esclavitud, en la mayoría de los casos, por lo tanto tienen el destino marcado. Heridas, mutilaciones, graves enfermedades y trastornos psicológicos: “Sensaciones de pánico y pesadillas, siguen persiguiendo a éstas chicas incluso después de años”. Y “a todo esto – se lee en la página web de denuncia bambinisoldato.it – se suman las consecuencias de carácter social: la dificultad de insertarse nuevamente en la familia y retomar los estudios, a tal punto que las chicas no logran afrontarlo.
Luego las chicas, sobre todo en algunos ambientes, después de haber estado en el ejército, no pueden sostenerse y terminan ejerciendo la prostitución”. El uso de niños y niñas soldado, además, tiene “repercusiones incluso sobre los demás chicos y chicas que quedan en las áreas de conflicto, porque todos se convierten en sospechosos e incluso potenciales enemigos. El riesgo es que sean asesinados, interrogados, tomados prisioneros". Mientras algunas veces también pueden representar "un riesgo incluso para la población civil: en situaciones de tensión son menos capaces de auto controlarse que los adultos y por lo tanto son 'de gatillo fácil'.
En todo esto la responsabilidad de nuestro país es altísima.
Es lo opuesto a los compromisos asumidos por el gobierno en ocasión de la candidatura italiana, a miembro del nuevo Consejo de las Naciones Unidas sobre los derechos humanos por el trienio 2007-2010. En su último informe Amnesty International recuerda que la promesa fue "tutelar los derechos a la infancia, especialmente de los menores implicados en los conflictos armados" y en septiembre de 2007 el ministerio de los Asuntos Exteriores presentó a un programa especial: "'Menores soldado un desafío todavía abierto' en el que evidenció el papel de Italia en contrastar la utilización de los niños soldado.”
Bellas palabras, pero cargadas de una descarada hipocresía. Y de frente a un comercio que entre 1995 y 1999 se ha incrementado del 2,8% (dando de 869 a 900 mil millones de liras), destinadas a quedar papel muerta.
En el enero del 2008, el Secretario General de las Naciones Unidas presentó el Informe Anual 2007 destinado a la atención del Consejo de Seguridad, haciendo públicos los datos que confirmaron el reclutamiento y la utilización de los niños soldado en distintos países, ya señalados en el 2006. Entre éstos: Burundi, Chad, Colombia, República Democrática de Congo, Nepal, Filipinas, Uganda y Afganistán. Todos países en los que Italia, entre el 2002 y el 2007, explica Amnesty ha autorizado la exportación de armas ligeras y de bajo calibre hacia sujetos privados o estatales."

Conclusiones
Los datos, los hechos y las circunstancias hasta aquí expuestas, de manera estrechamente sintética, quieren sólo proveer un primero cuadro de los terribles crímenes de los que nuestro país se ha manchado en el curso de su historia moderna. Y de los que sigue manchándose.
Detrás de los números, de los porcentajes, de las estadísticas, hay millones de vidas humanas, que en el mejor de los casos, terminan en un campo de batalla, en el peor obligadas a vivir condiciones atroces e inhumanas.
Las historias que nos llegan desde más allá de las fronteras, los horrores de los sanguinarios conflictos africanos, de las bárbaras ejecuciones en Irán e Iraq, de las torturas de estado de los así llamados estados canalla, pero también de los países occidentales, nos pertenecen más de lo que podemos imaginar. Las barcazas de la esperanza que rechazamos de nuestras costas, violando una vez más los principios de nuestra Constitución, también son el resultado de nuestras culpas. Y no son extrañas las historias de inmigrantes echados por nuestro país y luego torturados y asesinados una vez que ponen pie en la tierra de la que habían huido desesperadamente.
Si no se entiende esto no se puede hacer un análisis objetivo de la actual situación, no se puede hablar con serenidad de seguridad ni de lucha al terrorismo ni de violaciones de los derechos humanos.
Las responsabilidades de nuestro país no pueden ser borradas con una goma y como ciudadanos de una Nación que con el mercado de la guerra ha levantado su economía deberíamos tener el deber moral de apoyar las asociaciones pacifistas y humanitarias que piden más claridad y más reglas a la exportación salvaje y que ponen los derechos el hombre por encima de los intereses políticos y económicos.
Antes del 31 diciembre de este año el Gobierno italiano tendrá que decidir si llevar a cabo el programa plurianual relativo a la adquisición del sistema de armas Joint Strike Fighter, JSF, que prevé la participación italiana a la producción y adquisición de 131 cazabombarderos F-35 que comprometerá a nuestro país hasta el 2026. Con un gasto de casi 15 mil millones de euros.
Los primeros en la lista del proyecto son los Estados Unidos y entre los participantes, además de Italia, estarían, en varias formas, el Reino Unido, Holanda, Turquía, Canadá, Australia, Noruega y Dinamarca.
La Red Italiana para el Desarme y la campaña Sbilanciamoci, a las que adhieren 70 asociaciones, se han opuesto fuertemente al proyecto y han organizado una serie de manifestaciones para hacer presión sobre el Gobierno. Pero su victoria será difícil si se observa el contexto internacional en el que nuestro país está inserto y que nos reconduce al razonamiento inicial.
El aumento del gasto militar global - en el orden del 4% en el 2008 y del 50% en los últimos diez años - evidencia la existencia de una nueva carrera armamentista, que ha implicado a todos los estados del mundo: desde EEUU (que se confirman en el primer lugar), a China, desde Rusia a los países de Sudamérica y a los de Medio Oriente.
A causa de tal incremento los expertos son perseguidos por un inquietante interrogante: "¿Para qué guerra se preparan las potencias?, "¿Un nuevo conflicto inter capitalista?”.
Sam Perlo-Freeman habla de guerra al terrorismo como pretexto "para justificar sus altos gastos militares" que en realidad apuntan a algo más: o sea los recursos energéticos y estratégicos del planeta que servirán para garantizar la supervivencia de las potencias capitalistas. Motivo por el cual los próximos países que atacar – como planifican desde hace tiempo – serán Irán y Siria.
Y motivo por el cual resultaría lógico el desinterés hacia las solicitudes de la ONU, que ha anunciado que para combatir el hambre en el mundo sería suficiente sólo asignar el 1% de la presupuesto para la Defensa  de EEUU.
El Pentágono, gastará en el 2009 730.000 millones de dólares para sustentar la enorme estructura militar que hasta ahora les garantiza imponerse como primera potencia imperial a escala mundial.
Irán detrás uno tras otro los países del “eje occidental”, en los cuales Italia no será la excepción, pero también los del “eje asiático” e “islámico”.
Tres bloques centrales que cuando la crisis económica mundial se retroalimente con la energética podrán servir como detonador, para una crisis mucho más seria y bien sintetizada en el título de un artículo de Manuel Freytas aparecido en Iar Noticias hace algunos días. Y que tomamos en préstamo: “Sabed – dice – que estáis sentados sobre la tercer guerra mundial.”

 

EL MUNDO SENTADO SOBRE UNA BOMBA DE TIEMPO NUCLEAR
De Mónica Centofante

En Celyabinsk, provincia rusa de los Urales meridionales, donde hay algunas ciudades olvidadas incluso en los mapas geográficos, el aire está cargado de muerte. Una muerte silenciosa e invisible que ya se ha llevado consigo cientos de miles de hombres, mujeres y niños.
Casi nadie conoce la existencia de estas zonas, que hasta 1991 eran inaccesibles para los extranjeros. Sin embargo es aquí donde se encuentra, y todavía está habitado, el lugar más contaminado de residuos radiactivos de la Tierra.
Se llama Celyabinsk-40, más conocido como Mayak y junto a Celyabinsk-65 y Celyabinsk-70 es uno de los centros secretos rusos que después de la segunda guerra mundial fueron sede de los mayores complejos nucleares de la Unión Soviética.
Desde 1949 a 1967 Mayak ha sido un basurero de residuos radiactivos. Derramados en particular en el río Techa y en el lago Karachy, que ahora ya no presentan más formas de vida. Mientras los tumores y las malformaciones congénitas –explica Franco Valentini de rinnovabili.it – afectan desde hace años a la población local formada en su mayoría por campesinos que viven en condiciones de extrema pobreza e ignorancia y que han sido expuestos a una cantidad de radiaciones igual a la que recibieron los sobrevivientes de Hiroshima y Nagasaki.
Nadie puede decir con certeza cuantas Mayak haya en el mundo, pero las informaciones a disposición delinean un cuadro para nada tranquilizador.
En toda Rusia, en cuarenta años de guerra fría, decenas de millones de metros cúbicos, entre residuos sólidos y líquidos, han sido diseminados en el ambiente y es muy parecida la situación de los otros países que han desarrollado actividades y programas nucleares. Empezando por los Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña o nuestra Italia, donde recientemente se ha vuelto a hablar de la posibilidad concreta de retornar al átomo, no obstante no haya sido resuelto el problema de los residuos acumulados en el pasado.
Según la INSC (International Nuclear Societes Council), la industria nuclear mundial produce al año unos 270.000 metros cúbicos de residuos, entre media, baja y alta radiactividad. Una cantidad que no es excesiva si la comparamos con los residuos de centrales de fuentes fósiles tradicionales, pero representa un problema aún insuperable a largo plazo para la comunidad científica mundial. El combustible apagado o descargado de reactores a uranio mantiene en efecto una peligrosidad elevada por un millón de años. Mientras las tierras y las aguas que están en contacto con ello se vuelven a su vez radiactivas y se mantienen en este estado por cientos de miles de años, provocando efectos devastadores a cualquier forma de vida de alrededor.
Un estudio del Departamento de Salud de los Estados Unidos –por citar solo un ejemplo, ha demostrado que dos tercios de las muertes por tumor de seno entre 1985 y 1989, en USA, se han verificado en un radio de unos 160 km de distancia de los reactores nucleares. Y dado que en los Estados Unidos las centrales son más de cien y los residuos producidos 37 millones de metros cúbicos amontonados en depósitos de emergencia esparcidos por el país, se puede solo intuir la importancia del riesgo en términos de vidas humanas solo en el territorio norteamericano.
En el resto del mundo la situación, aunque de alcance menor, no es diferente.
En Europa –donde los residuos radioactivos provienen la mayor parte del sector civil- se habla de unos 40.000 metros cúbicos de residuos al año. De los cuales Francia y Gran Bretaña tienen la primacía tanto por la cantidad de reactores activos presentes en sus territorios como por los importantes programas militares desarrollados. Y para tener una idea más precisa, basta pensar que Francia por si sola produce anualmente una cantidad igual a la que hay en nuestro país  desde 1987, año en el que hemos votado, a través de un referéndum, renunciar a lo nuclear después del incidente de Chernóbil. Desde entonces el problema de los residuos especiales no se ha resuelto nunca y aunque no se hable de ellos, representa una de las principales causas de muerte en algunas zonas de nuestro país.
Después de más de 20 años de haber tomado esa decisión, de hecho, los residuos –alrededor de 30.000 metros cúbicos destinados a aumentar- están custodiados en condiciones de seguridad precaria y las instalaciones no han sido aún completamente desmanteladas.

El caso Italia
En la central nuclear más grande de Italia –la del Caorso, cerca de Piacenza- hay todavía 700 tanques de combustible con 1.300 kg de plutonio: el 97% de este material es recuperable, porque es aún útil para producir energía eléctrica, pero por esta razón será entregada a los franceses. Mientras que a nosotros nos quedarán los residuos.
Dónde los meteremos es la gran incógnita. Sobre todo porque el caso de la Central de Caorso no es el único.
El problema de la eliminación de los residuos nucleares, en Italia, es tan desconocido como actual y no es extraño que se mezcle con los lucrosos intereses que gestiona la criminalidad organizada, la cual no actúa solo por su cuenta. La última de las muchas pruebas la vemos en las recientes crónicas sobre el hallazgo de un barco que contiene residuos especiales, descubierta en los fondos del Mediterráneo, a lo largo de la costa de Cetraro, en el mar Tirreno Cosentino. La persona que ha señalado la presencia de este barco es un arrepentido de la ‘Ndrangheta, que habría hablado de una serie de embarcaciones, quizás unas treinta, que contenían grandes cantidades de residuos radiactivos y que fueron hundidas en los años ochenta y noventa en distintos trechos de mar en el marco de un acuerdo sellado entre las coscas (clanes mafiosos) y oscuros especuladores.
Algo parecido, pero en tierra firme, habría sucedido en Pasquasia, una ciudad en la provincia de Enna, que en un tiempo era conocida por su minera de Sales alcalinas mixtas y en particular Kainita, para la producción de sulfato de potasio. Un sitio que desde los años sesenta hasta 1992 ha dado trabajo a miles de personas y que desde entonces, parece sembrar muerte.
No hay pruebas oficiales, pero voces y una serie de investigaciones siempre obstaculizadas han despertado la duda de que dentro de la minera estén almacenados residuos nucleares: residuos de medio nivel radiactivo de los cuales la población no tiene que saber nada.
En 1996 intentó romper el silencio el entonces diputado Giuseppe Scozzari, y después el diputado Ugo María Grimaldi, en ese periodo asesor al Territorio y Ambiente de la Región Sicilia. Ambos fueron aislados y no lograron llegar a ningún resultado concreto, pero sus investigaciones personales sacaron a la luz una realidad inquietante: los casos de tumor y de leucemia habían aumentado en un 20% solo en el bienio 1995/96, en la zona de Enna, mientras Pasquasia y “toda la Sicilia arriesgaba de ser transformada en el basurero de Europa”. Grimaldi había denunciado la presencia de amianto en todo el territorio provincial, en las canteras abandonadas y en otros lugares. Scozzari había pedido un debate parlamentario e intentó entrar en la minera, convencido de que estuviese en manos de organizaciones criminales, sin ningún consentimiento formal por parte del Estado.
Sin embargo, si es verdad que parte de esos terrenos pertenecían (y pertenecerían) a personas que huelen a mafia es verdad también que habrían sido precisamente las instituciones italianas –e internacionales- las que negaron el acceso. Del mismo modo en que niegan –aún hoy- la presencia de los residuos mientras los análisis efectuados por la USL (Unidad Sanitaria Local) ya en 1997 revelaron la existencia de Cesio 137 en esa zona, con una concentración superior a la normal. Lo que podía significar no solo que los residuos nucleares estaban–y por lo tanto están- sino que además había habido un inesperado incidente nuclear, con el relativo escape de radioactividad, probablemente durante una experimentación al fin de verificar la consistencia del subsuelo de la minera contra eventuales dispersiones de radiaciones.
Una tragedia, para la población de los alrededores, a la que no se le ha dicho absolutamente nada.
También el arrepentido de mafia Leonardo Messina, ya miembro de la cumbre de Cosa Nostra, había hablado de Pasquasia y de la presencia de residuos radioactivos en la minera dentro de la cual habría trabajado como jefe de obras. Según lo que cuenta –sobre un punto que el Fiscal Nacional antimafia Pier Luigi Vigna considera atendible- las actividades ilegales en esa zona proseguían desde 1984: cuando el ENEA (en ese periodo Ente nacional para la energía atómica) había puesto en marcha un estudio geológico, geoquímico y microbiológico sobre la formación arcillosa y su resistencia a los residuos nucleares. Y cuando funcionarios del SISDE (servicios secretos) se habrían puesto en contacto con la administración municipal para solicitar el “nulla osta” y enterrar en el lugar material militar sin especificar la naturaleza. Lo que demostraría la utilización de la minera como depósito de residuos aún antes de su cesión  y que explicaría el motivo por el cual después de 1992 el Cuerpo regional de las mineras interrumpió la actividad de vigilancia y de manutención de las instalaciones y la Región delegó el control de los accesos a las mineras a cuatro sociedades de seguridad privada, actualmente destituidas del cargo.
En 1997 la fiscalía de Caltanissetta dispuso una inspección en una galería de 50 metros de profundidad construida dentro de la minera precisamente por el ENEA y relevó la presencia de algunas centralitas de medición dejadas por el Ente, pero no se logró aclarar qué es lo que tenían que medir. ¿Quizás la radiactividad?

Residuos inmortales
En los informes anuales de Legambiente sobre las llamadas Eco mafias la referencia al tráfico de residuos radiactivos es constante. Amasados en improbables canteras, se lee, “tirados al mar o enterrados sin particulares medidas de seguridad pueden penetrar el suelo y contaminar las tierras y las napas acuíferas, además de causar daños irreparables a la flora y a la fauna marina de la que nos nutrimos”.
En pocas palabras, está en juego la salud y la vida de muchos ciudadanos mientras la dimensión del problema se presenta decididamente sin control.
Las mafias que se ocupan de estos tráficos, efectivamente, son múltiples y no solo italianas. Escándalos como el de Pasquasia se producen en todas las partes del mundo y a menudo cuentan con coberturas de alto nivel.
En febrero de este año, por citar uno de los ejemplos más recientes, ha salido a la luz uno de los secretos más peligrosos sobre la eliminación de residuos radiactivos que las guerras balcánicas y el mismo Tratado de Dayton han ocultado durante años. Habla de ello Fulvia Novellino en Rinascita Balcanica, reconstruyendo un propio y verdadero tráfico de residuos y de material radiactivo hacia Bosnia organizado, según indiscreciones provenientes del interior de los servicios secretos locales, “por la misma misión de paz de la OTAN en Bosnia-Herzegovina, mediante la cual Francia “exportaba” grandes cantidades de residuos radiactivos, que eran después tirados en los lagos de Herzegovina”. Una “solución cómoda”, para el estado francés, para resolver el viejo problema de la eliminación de los residuos tóxicos común a todos los gobiernos que utilizan la energía nuclear.
El problema del almacenamiento y de la puesta en seguridad de los residuos se presenta de hecho insuperable y distante años luz de una posible solución. Mientras que año tras año los residuos se acumulan vertiginosamente.
Hasta hoy se ha intentado neutralizar solo los residuos menos peligrosos, los que mantienen la radiactividad por unos 300 años y se ha hecho utilizando mayormente depósitos de superficie y casi nunca cavidades subterráneas o depósitos geológicos profundos. En lo que se refiere a los residuos de alta radiactividad no se ha logrado hacer absolutamente nada, explica en cambio Marco Cedolin en Terranauta, porque “toda la élite de la tecnología mundial ha demostrado que no posee en absoluto ni los medios, ni mucho menos los conocimientos técnico/científicos para afrontar un problema que está muy por encima de las capacidades operativas de los seres humanos”.
Por el momento, solamente los Estados Unidos han intentado la hazaña, que se está demostrando ardua y poco resolutiva.
El Departamento de Energía estadounidense ha pensado en la creación de un gran sitio de almacenamiento definitivo hacia donde transportar el material radiactivo recolectado en las áreas más contaminadas del país: un sitio que tendrá que ser construido en unos 70 – 100 años, con un gasto total entre los 200 y los 1000 millones de dólares. En pocas palabras: el proyecto más costoso y complicado que la historia recuerde.
La meta elegida para esta osada operación es el Monte Yucca, situado en Nevada meridional, a unos 160 km al noreste de Las Vegas, en una zona dentro de la conocida Area 51. El mejor lugar, según los proyectistas, para excavar una serie de túneles subterráneos de 80 km de largo  que se articularán a una profundidad de 300 metros y que serán revestidos por acero inoxidable y titanio y una vez terminados podrán contener 77.000 toneladas de residuos radiactivos que actualmente yacen en 131 depósitos repartidos en 39 estados diferentes.
Una obra titánica como la del transporte, que prevé utilizar 4600 vehículos entre trenes y camiones que para llegar a destino deberán atravesar nada menos que 44 estados llevando a bordo su peligrosísimo material con todos los riesgos que comporta.
Según los expertos que están trabajando en el proyecto –y que han gastado alrededor de 8.000 millones de dólares solo en los estudios preliminares del terreno- una vez concluidas las obras de excavación y de preparación del sitio (previstas inicialmente para el 2010, pero que ya han sido aplazadas para el 2017) el depósito permanecería activo por algunas décadas antes de llenarlo completamente. Después del cierre el depósito debería impedir la migración de los residuos en el ambiente por un período de 10.000 años.
Lo que significa en palabras pobres que la gigantesca obra no servirá para nada.
La National Academy of Sciences y el National Research Council han recordado de hecho que el material radiactivo se mantendrá en ese estado por cientos de miles de años y que el lapso de tiempo previsto por el proyecto no se puede considerar suficiente para hablar de “colocación segura”. Existen al mismo tiempo innumerables dudas sobre la real capacidad del sitio de preservar el material radiactivo en el lapso de tiempo de 10.000 años visto que la  humedad presente en la zona, aunque sea modesta, tendría todo el tiempo de corroer los barriles y el material radiactivo podría acabar en las napas acuíferas y en los pozos de los alrededores causando graves problemas a la población de la zona (1.400.000 personas); mientras el calor natural de los residuos nucleares cerrados en el interior de una montaña donde faltan sistemas de refrigeración podría generar graves consecuencias.
A esta y a muchas otras dudas que han dado origen a un amplio debate en el mundo científico y político norteamericano se añade, en conclusión, un detalle de no poca cuenta: el Departamento de Energía ha denunciado presuntas omisiones e irregularidades cumplidas por los técnicos del servicio geológico, que habrían presentado elementos fraudulentos que confirmasen la seguridad del sitio de Yucca Mountain.

Callejón sin salida
El problema, una vez más, parece quedar sin resolver. Y si a lo que hemos dicho hasta aquí añadimos la contaminación provocada por la utilización del uranio empobrecido, ya sea por motivos bélicos o civiles, o los varios incidentes nucleares que se han verificado en el curso de las últimas décadas se puede solo intuir el alcance del problema.
En 1957 en Windcale, hoy Sellafield, en el West Cumberland, en Gran Bretaña, un pequeño reactor que producía uranio y plutonio para uso militar se incendió provocando la parcial fusión del núcleo y el escape de gas y de materiales radiactivos que contaminaron una vasta área alrededor de la instalación. La población no fue advertida hasta cuando el incendio no fue dominado casi por completo.
1986 es el año de la catástrofe de Chernóbil.
Desde 1987, en la central de Ignalina, en Lituania, ha habido dos incidentes.
En el 2006 un submarino nuclear de la marina rusa, en el mar de Barents, tuvo que afrontar un incendio que estalló en un compartimento del reactor en la proa con el riesgo de que se repitiese la tragedia del Kursk sucedida seis años antes y, más recientemente, la central francesa de Tricastin ha derramado una solución de uranio en los ríos de los alrededores; mientras la central de Kashiwazaki-Kariwa, en Japón, la más grande del mundo, ha sufrido graves daños a causa de un terremoto con la consiguiente serie de fugas radiactivas de la instalación.
La lista podría seguir, porque los incidentes conocidos hasta hoy son al menos unos setenta.

Y mientras la situación empeora día a día y la locura humana no se aplaca, el mundo está sentado sobre una bomba de tiempo… nuclear.

Ho scritto il 22 settembre 2009.

A tutti i lettori.
Agli amici e fratelli spirituali.
Il Messaggio che leggerete con allegati due articoli della stampa nazionale è drammatico e inquietante. Mi rendo conto e so benissimo che non siete stati educati dalle Religioni alla conoscenza di un Dio Giustiziere e castigatore. Ma la verità è questa. Dio non è solo Amore, ma anche Suprema Giustizia. La Bibbia è costellata di interventi Purificatori che Il Padre scatena sulla terra per somma Giustizia. Il diluvio universale, Sodoma e Gomorra, ecc .ecc. Lo stesso Cristo nel capitolo 24 di Matteo annuncia a tutto il mondo la Sua venuta con severa giustizia. Anche per i laici non credenti, ma che praticano l'amore e la giustizia, non deve essere difficile comprendere che la Natura è ai limiti della sopportazione e crea degli effetti dirompenti contro l'uomo che continua a violentare la sua cosmica natura. Per tanto il MESSAGGIO che leggerete è giusto, è logico e dovrebbe suscitare in tutti noi umiltà, pentimento e soprattutto voglia di fare per essere tra quelli che un giorno potranno degnamente ricostruire un mondo nuovo rinato dalle macerie del vecchio.
Vi abbraccio con Amore
vostro Giorgio Bongiovanni


DAL CIELO ALLA TERRA                                  

I FRATELLI ASTRALI DELLA LUCE SOLARE COMUNICANO:

LE ARMI DELLA MORTE E L'IRA DI DIO!

SIETE SULL'ORLO DELL'AUTODISTRUZIONE. LA VOSTRA CADUTA È IRREVERSIBILE.
AVETE PERDUTO I VALORI BASILARI CHE RENDONO LIBERO E UNICO LO SPIRITO INDIVIDUALE.
PECCATO!
PAGHERETE CARI I VOSTRI ERRORI E SOPRATTUTTO LA PERSEVERANZA DI QUESTI: L'ODIO, LA VIOLENZA, LA SETE DI POTERE,  IL CINISMO E LA MOSTRUOSITÀ DEI VOSTRI SENTIMENTI NEI CONFRONTI DEI VOSTRI FIGLI CHE ODIATE E TORTURATE  SENZA TIMORE DI ESSERE CASTIGATI DA DIO.
SOLO COSÌ, CON QUESTA LOGICA E CERTA INTERPRETAZIONE POSSIAMO SPIEGARE IL PERCHÈ E QUINDI QUALI SONO LE CAUSE ASSURDE E DIABOLICHE CHE SPINGONO I VOSTRI POTENTI DELLA POLITICA, DELLE RELIGIONI, DELL’ECONOMIA E DELLE FORZE MILITARI A PORRE IN ESSERE O A PERMETTERE IL COMMERCIO DELLE ARMI, ANCHE NUCLEARI, E LA DISTRUZIONE DELL'HABITAT IN CUI VIVETE A CAUSA DELLE MIGLIAIA E MIGLIAIA DI SCORIE RADIOATTIVE SPARSE IN TUTTI I MARI E IN MOLTE COLLINE DEL VOSTRO MONDO.
VOI AVETE PERSO IL DIRITTO DI ESSERE CHIAMATI UOMINI!
VOI  AVETE PERSO IL DIRITTO DI POSSEDERE IL LIBERO ARBITRIO!
VOI AVETE PERSO IL DIRITTO DI ESISTERE E MANIFESTARE LE QUALITÀ TIPICHE DELL'HOMO SAPIENS! PER TALE RAGIONE STIAMO PREPARANDO DEI NUOVI NOÈ, DELLE NUOVE ARCHE CHE NON CONOSCERANNO LE ACQUE E QUANDO TUTTO SARÀ PRONTO IL NOSTRO E VOSTRO MONARCA UNIVERSALE ADONAY ARAT RA SCATENERÀ UN NUOVO DILUVIO DI FUOCO AFFINCHÈ IL PIANETA SIA PURIFICATO E LA MAGGIOR PARTE DI VOI STERMINATI E ANNIENTATI (Come fu ai giorni di Noè, così sarà la venuta del Figlio dell'Uomo. Infatti, come nei giorni che precedettero il diluvio, mangiavano e bevevano, prendevano moglie e marito, fino a


quando Noè entrò nell'arca, e non si accorsero di nulla finché venne il diluvio e li sterminò tutti. Matteo 24, 37-40).
MA QUEI GIORNI PROSSIMI A MANIFESTARSI NON DETERMINERANNO LA FINE DEL MONDO, ANZI SARÀ IL PRELUDIO ALLA GRANDE, POTENTE E GLORIOSA MANIFESTAZIONE SULLA TERRA DEL FIGLIO DI DIO GESÙ- CRISTO. È QUELLO IL GIORNO DELLA VERITÀ, PERCHÉ ALLORA E SOLO ALLORA SARANNO GIUDICATI I VOSTRI SPIRITI E SI DECIDERÀ LA VOSTRA SORTE: LA SALVEZZA O LA MORTE SECONDA. PER MOLTI, MOLTISSIMI SARÀ LA CONDANNA. PER POCHI, POCHISSIMI LA CERTEZZA DI FAR PARTE DEL REGNO DI DIO PROMESSO DA TUTTA LA LEGGE E I PROFETI. IL PARADISO CHE CRISTO STABILIRÀ SULLA TERRA INSIEME AI GIUSTI, AI BEATI E AGLI AMANTI DELLA VITA.
PACE!

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