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DEL CIELO A LA TIERRA

PERLE mensajeHE ESCRITO EL 8 DE SEPTIEMBRE DE 2017:

YA LO HE DICHO Y LO REPITO.
YO DISMINUYO Y ELLOS CRECEN.
¡ELLOS!
LOS JÓVENES DE LA NUEVA ERA INICIADOS POR EL CONSOLADOR PROMETIDO POR JESÚS CRISTO HACE DOS MIL AÑOS (Juan Cap. 16, 7), Y EL ESCRITO REDACTADO POR FRANCESCA EXPRESA LA PERSONALIDAD DE UN DULCE Y FUERTE GUERRERO CRÍSTICO.
CUANDO ERA JOVEN AMABA VER UN DIBUJO ANIMADO QUE ME ENCANTABA Y ME EMOCIONABA. LA PROTAGONISTA DEL MISMO ERA LADY OSCAR. UNA FUERTE Y JOVEN NOBLE GUERRERA QUE LUCHABA POR LA LIBERTAD Y LA JUSTICIA, FRANCESCA ES UNA LADY OSCAR.
EN FE
G. B.


Sant’Elpidio a Mare (Italia)
8 de Sepbiemtre de 2017

EL ANGOSTO CAMINO DE LA INICIACIÓN

Al estar inmersos plenamente en este camino, definido por los Maestros del cielo como un discipulado, me encuentro recorriendo y superando etapas cognoscitivas nuevas. Yo, que siempre he interpretado el conocimiento como un conjunto de datos culturalmente acumulados en mi cerebro, a lo largo de estos años me encontré siguiendo el camino que siempre había soñado: el Camino de la Verdad Crística que implica importantes y elevadas Leyes de la experiencia encerradas en la enseñanza de los Evangelios, algo que ha pasado a ser actual gracias a los mensajes que los antiguos ancianos de nuestros espíritus recalcan en el tiempo, según la voluntad de los Genios Solares, nuestros custodios y protectores, nuestros Maestros de la dulce mirada, ellos a su vez son los ejecutores de la voluntad del Espíritu Santo, el Poimandres que es el Todo, manifestado y no manifestado.

Al discípulo atento que desea captar en su espiritu cada una de las tramas de dicha infalible Verdad,  le parece lógico pensar que esa Ley suprema del Conocimiento del Uno es inaccesible y, por momentos, inalcanzable para la mente humana y para el estado de nuestra conciencia actual.

Y es así como si los reinos superiores, prestando atención a este pensamiento que entristece el alma de los verdaderos amantes de la Sabiduría, tendieran una mano a nuestros espíritus niños que sin embargo aspiran al Todo. Una mano de ayuda, consuelo, advertencia, a veces de sufrimiento, a veces de prueba... pero de todos modos siempre es una respuesta a la grande y desesperada solicitud que, en los momentos en los que la niebla parece predominar sobre la duda de la razón parece sacudir la profundidad de nuestros seres, es cuando llega.

El  discípulo recibe una mano sólida, tranquilizadora, a pesar de ser imperativa. Una mano de amor que nos aleja de los amenos caminos de la materia y nos lleva nuevamente a poner en práctica la enseñanza de la antigua sabiduría alquímica, contenida en el mensaje que el Padre Adonay, a través de uno de sus devotos hijos en el mundo, nos ha entregado. Mensaje sintetizado en tres palabras:

LÓGICA

DISCERNIMIENTO

FE

Así es como, después de cada desilusión humana, el alma se refuerza y comienza nuevamente a vagar por los caminos del mundo en busca de la comprensión de las Verdades que nos han sido dadas a lo largo del tiempo.

Esta mano que viene del Sol, matriz de vida y lugar de forja alquímica, ciñe los espíritus de los discípulos y les da una nueva enseñanza. Y nuevamente nos encontramos bebiendo el Agua de la Vida.

Una fuerte emoción. La enseñanza llega impávida, cristalina en todo tu ser. Un eterno Mutante me la da con amor y firmeza. En ese instante de eternidad me hace entrar en su campo experimental y creo que he comprendido todo. En mi interior hay una lluvia regeneradora, clarificadora y límpida. En mi interior vibra todo... Una parte de mi se dice: “EL TODO EN TI Y TÚ EN EL TODO”. En ese momento trato de permanecer silenciosa y estáticamente escuchando mientras el Mutante me hace entrar en las dinámicas de su videncia activa, explicándome frente a los ojos todos los hilos y las interconexiones que se revelan en el mundo manifestado. Cada interacción entre el mundo de las causas y el fenoménico se explica con riqueza de detalles, dejando siempre una parte de misterio a la cual mi espíritu puede acceder solo si se deja guiar plenamente por la fuerza de la sagrada Intuición, un raro don que las esferas celestes le conceden al iniciado. Un don que requiere pureza de ánimo y de intención, conciencia de que cuando hayamos comprendido esa nueva porción de verdad celada para la mayoría, claramente seremos más consciente y sabios pero seguramente seremos “menos felices” al acceder a las complejidades y a las turbulencias del alma humana. Un don que llega solo en respuesta a una condición interior de equilibrio.

Y es así como la sutil enseñanza llegó a su conclusión. Una iniciación impartida por el espíritu que sabe aceptarla y que trata todos los días de ser fiel al antiguo pacto sellado en los meandros del tiempo. En esos instantes querrías que esas sublimes cumbres de un conocimiento superior, que no pertenece a la densidad de la efímera realidad en la que vivimos, no terminaran jamás.

Si la Iniciación implica una severa amonestación, o si esa ocurre como un acto de amor que fluye desde el primer instante entre el Maestro y el discípulo, en todo caso querrías que nunca terminen. Comprendiendo que esta es la verdadera cura para mi ser. Mi espíritu necesita esas gracias para poder decir YO SOY.

Y desde el instante de la educadora explicación de las Leyes sagradas, es así como inmediatamente después nos catapultamos al mundo, muy lejos de esa liviandad etérea a la cual el Maestro te había dado acceso.

Y ahí nos encontrarnos nuevamente recorriendo el angosto camino. El camino de la renovación. El camino del abandono. El camino del adios al mundo y a sus dinámicas.

Ni bien recibí la enseñanza caí en la cotidiana escalada salvaje e inaccesible por los angostos caminos del mundo en los que la vida y la muerte tienen el mismo valor, en los que el amor y el odio se persiguen, en los que se profesan las mentiras insensatas como un distorsionado fondo de melodías ausentes... el mundo... para el discípulo que reconoce que su verdadera naturaleza no es esta, el mundo es un lugar de contradicciones... y el rechazo del mundo se expresa en diferentes formas en las vidas de cada uno...

Aceptar la encarnación aquí, si bien has ampliado los horizontes del real Conocimiento, será siempre algo complejo. Una difícil adaptación que a veces podrá hacerte daño.

Deja todo y sígueme... para el discípulo que ha decidido dejar las cumbres montañosas y protectoras del antiguo camino meditativo para bajar a la arena de los últimos tiempos, seguir la Ley es algo arduo y complejo, pero es posible y deseable para quienes sienten interiormente el Fuego Sagrado que arde fuerte en el pecho al sentir la Antigua Doctrina de lo Sublime.

Y es así como en esta lucha entre el bien y el mal, entre la emoción y la lógica, la iniciación y la enseñanza recibidos de los eternos Mutantes tiene que ser puesta en práctica.

Un ejercicio delicado, que algunas veces es catastrófico y otras pasa a ser fluido inmediátamente. Un ejercicio que podríamos definir como el Verdadero Ejercicio, la Verdadera Meditación: la esencia de la contemplación, un estado del ser tan difícil de alcanzar para el discípulo y al mismo tiempo tan facilitado por la práctica y por el camino fraternal de la experimentación.

Es así que la enseñanza decanta en mi e intenta seguir las diferentes fases y los complejos pasajes de la transmutación alquímica. La piedra en bruto se prepara para sufrir cambios e inimaginables transformaciones, por voluntad propia y por gracia concedida por el Insondable.

Transmutación... yo que buscaba los secretos de la alquimia y de la sanación antigua en los libros y en los reinos naturales, me siento arrollada por haber comprendido, a pesar de haberlo hecho en una medida rústica y mínima, que la verdadera sanación del ser es la plena comprensión y entendimiento de las Causas Primordiales... mejorar y el interactuar con ellas, controlándolas, programándolas conscientemente, calculando lo que ocurrirá cuando se volverán efectivas.

Transmutación... dejarse llevar en un infalible acercamiento emotivo para confiar en la matemática de Dios... cuán difícil es para quienes buscan con fuerza la esencia de las cosas, la esencia de lo que Es y la comprensión del Todo... cuán difícil es recorrer el angosto camino del discipulado, formado por caídas, desilusiones y traumas pero también por esencias de indescriptible bondad, curación de antiguas cicatrices, estados de increíble virtud, adquisición de gran conciencia, deseo de llegar cada vez más cerca de la Cima del Uno, deseo de dejar todo y de seguir a Dios, de comprenderlo en todas Sus manifestaciones inmanentes y trascendentes.

Por lo tanto, lentamente, con sus alegrías y sus dolores, la piedra en bruto queda cada vez más plasmada, trabajada y lustrada... cada día, en este ejercicio de transmutación y de trabajo para realizar la Piedra Filosofal, la matemática, o bien, la Ley de Dios viene en nuestra ayuda. Somos nosotros los que tenemos que poner en práctica esta Lógica con devota consciencia que ella misma Es y actúa en todo y en el devenir. La Ley es lo que nos une con los Dioses, lo que marca la dinámica evolutiva, así en el Cielo como en la Tierra.

Al hacer este ejercicio supremo de Meditación, de Deducción y de Determinación de las Causas, el iniciado se comunica e interactúa con la Ley del Karma que guía la realidad. No siempre es fácil. La mente en el tiempo aprenderá dicha práctica a través de la insistencia en el ejercicio cotidiano. No siempre es fácil pero cuando uno lo logra ocurre una amplificación de la conciencia. Las redes neuronales comienzan a estructurarse a lo largo del tiempo, según cánones que ya no son lineales sino volumétricos.

Bajadas y subidas, estanques inaccesibles que amenazan con convertirse en vorágines, alegres alturas frescas de aire puro, cascadas que brotan límpidas y que nos limpian de nuestros modelos enfermos, colinas y llanuras, pantanos y frondosos árboles altos, restos de hombres que han quedado atrapados en los matorrales que presenta el camino, y encuentros de sublime intensidad... este es el camino del discipulado. El camino que los antiguos iniciados han recorrido a lo largo del tiempo. El camino que nosotros también, los amantes de la Verdad y de Cristo por encima de todas las cosas, intentamos andar... a pesar de las tentaciones y de las pruebas que la naturaleza humana necesita... a pesar de las experiencias traumáticas que, a veces, nos oprimen hasta nuestro próximo descenso a la materia...

Este es el angosto camino del discípulo. El angosto camino que hay que recorrer para que un día seamos dignos de sentarnos en la Mesa Sagrada del Cordero.

Ante nosotros se encuentra una cima que hay que escalar, siempre dirigidos hacia el Sol. Detrás nuestro están las historias y los ejemplos de quienes tienen que reintentar en otra vida en este plano para recuperarse y volver a empezar la ardua aventura del espíritu.

Al lado nuestro están los Gigantes del Cielo que nos tienden una mano y que nos ayudan a subir.

Frente a nosotros tenemos el alba de una nueva Era que está por nacer en el horizonte, un amanecer claro que despeja todas las dudas humanas.

Cerca nuestro está la fuerza de tener como aliados a los Jardineros del Cosmos, a los Dueños del Karma.

En nuestro interior está el deseo de transmutar nuestras debilidades y nuestro apego.

En nuestro interior está el deseo de querer vernos cumpliendo con lo que ha sido escrito, dicho y transmitido.

En nuestro interior está el saber que no estamos solos. El deseo de formar parte del ejército de Aquel que está por regresar.

El querer ser servidores en la viña del Señor, el querernos liberar en los cielos con las astronaves blancas en compañía de nuestros Maestros eternos. Descansar con ellos, conocer otros mundos, amplificar nuestro conocimiento, comprender todos los aspectos de la Creación. Conocer a Dios y servirlo por encima de todas las cosas.

Esperemos que nuestros espíritus puedan seguir siempre el angosto camino de la Iniciación Solar, consumir todos los restos del viejo hombre para hacer nacer de este montón de cenizas a un Hombre Nuevo en el que la mano de Dios pueda derramar Su unción más santa.

En Fe, un alma hacia el Uno

Gubbio, 4 de Septiembre de 2017

Francesca Panfili

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