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2º capítulo “EL NIVEL DEL SER"
La extraña y difícil situación en que nos encontramos es todavía peor de lo que podemos imaginar: Ignoramos el secreto de todas nuestras tragedias pero estamos convencidos de que sabemos todo. El animal racional es estúpido al cien por ciento: piensa de si las mejores cosas, está convencido de poder crecer y afirmarse plenamente gracias a la guardería infantil, a los manuales de buena crianza, a la escuela elemental y a la media, al bachillerato, a la universidad, al prestigio de papá, etcétera, etc… Desafortunadamente en cambio, después de muchos estudios, de buenas maneras, diplomas y dinero, sabemos bien que basta un simple dolor de estómago para ponernos tristes y que, en el fondo, seguimos siendo infelices y miserables.
Basta con leer la historia universal para saber que somos los mismos bárbaros de antes y que en lugar de mejorar hemos empeorado. Este siglo XXI, con toda su espectacularidad, sus guerras, la prostitución, la sodomía en cualquier parte difusa, la degeneración sexual, las drogas, el alcohol, la crueldad sin límites, la extrema perversión, sus monstruosidades, etcétera etcétera, es el espejo en que nos tenemos que mirar. Por lo tanto, no existe ninguna razón válida para jactarse de haber alcanzado una fase superior de desarrollo. Es absurdo pensar que el correr del tiempo significa progreso; sin embargo, los doctos ignorantes siguen quedando embotellados en el dogma de la evolución". En todas las más negras páginas de la Historia Oscura "se repiten las mismas horribles crueldades, ambiciones, guerras, etcétera. A pesar de eso, nuestros contemporáneos "supercivilizados" todavía están convencidos que la guerra es una cosa secundaria, un incidente pasajero que no tiene nada que ver con la muy decantada civilización moderna."
En realidad lo que importa es la forma de ser de cada persona, existen ebrios y abstemios, personas honestas y aventureros sin escrúpulos. En la vida se encuentra de todo. La masa es la suma de los individuos: lo que es el individuo es la masa, el gobierno, etc., etc. Por lo tanto la masa es la extensión del individuo si no cambia cada persona. No se puede negar la existencia de los diferentes niveles sociales: existe gente de iglesia y de prostíbulo, de la ciudad y del campo, etc., etc. Existen al mismo tiempo diferentes niveles del Ser. Los que somos internamente dadivosos o mezquinos, generosos o tacaños, violentos o pacíficos, castos o lujuriosos, termina por atraer las distintas circunstancias de la vida: Un lujurioso atraerá siempre sobre sí las escenas, los dramas e incluso las tragedias de lascivia en las que se verá envuelto. Un ebrio atraerá a otros ebrios y al final siempre se encontrará, como es obvio, en el bar o en las cantinas. ¿Qué se traerá adosado el usurero, el egoísta? ¿Cuántos problemas, desgracias, problemas con la justicia? A pesar de todo, la gente amargada cansada de sufrir, tiene deseos de cambiar, de dar vuelta la página en su propia historia. ¡Pobre gente! Quisiera cambiar y no sabe como hacer, no conoce el procedimiento, se encuentra en un callejón sin salida. Lo que les sucedió ayer, les sucede también hoy y les sucederá mañana, repiten siempre los mismos errores y no aprenden las lecciones de la vida ni a cañonazos. En su vida cada cosa se repite: dicen las mismas cosas, hacen las mismas cosas, se lamentan de lo mismo. Esta aburrida repetición de dramas, comedias y tragedias, continuará mientras sigamos teniendo en nosotros los elementos indeseables de la ira, de la avaricia, de la lujuria, de la envidia, del orgullo, de la pereza, de la gula, etc., etc. ¿Cuál es nuestro nivel moral? O mejor dicho ¿Cuál es nuestro nivel del Ser? Hasta que el nivel del Ser no cambie radicalmente, continuarán repitiéndose todas nuestras miserias: las escenas, las desgracias y las desventuras. Todas las cosas, todas las circunstancias que se determinan fuera de nosotros, sobre el escenario de éste mundo, son exclusivamente el reflejo de lo que tenemos dentro. Con muy buenos motivos podemos afirmar, con toda seriedad que “lo externo es el reflejo de lo interno”. Cuando se cambia interiormente y el cambio es radical lo externo, las circunstancias, la vida, cambian también ellas. Este es el sistema que podría permitir a las personas abandonar las pocilgas, la cloaca inmunda en la que viven. (¿Serán tal vez los blancos vestidos, a los que se refería Jesús, que deberíamos ponernos para su regreso?). Por lo que si de verdad queremos cambiar en forma radical, lo primero que debemos comprender es que cada uno de nosotros (sea blanco o negro, amarillo o rojo, ignorante o instruido) pertenece a uno u otro nivel del Ser. ¿Cuál es nuestro nivel del Ser? ¿Os habéis hecho esta pregunta? Es imposible cambiar de nivel, si se ignora el estado en el que nos encontramos.
TEMA DE PROFUNDIZACIÓN: LOS YO PSICOLÓGICOS Y LA ESENCIA LIBERTAD Y CONDICIONAMIENTO
Debemos darnos cuenta que no somos libres, que nuestras acciones están condicionadas, que aunque a veces nos parezca, no ejercitamos casi nunca nuestra voluntad y que somos siempre comandados por “otros”. Nuestra conclusión, no es una condición de hombres, sino de títeres, de humanoides, de robots. Como todas las personas que hacen la voluntad de otro, vivimos hipnotizados, en el sueño de la conciencia. Pero también si tomamos conciencia de todo esto, generalmente le echamos la culpa a los condicionamientos externos: la familia, la escuela, la educación, la TV, la publicidad, el trabajo, los encuentros, los amigos, el tiempo atmosférico, la salud, las circunstancias, el ambiente. En realidad, los condicionamientos más importantes se encuentran en nuestro interior y son nuestros estados de ánimo, nuestros deseos, nuestras fantasías. Son los más importantes porque son justamente ellos los que determinan las circunstancias externas, que a su vez, casi siempre inculpamos (“los estados atraen a los eventos”). Así tal vez puede ser la pereza la que me haga encender la TV (o la que me impida apagarla) para luego ser condicionados; o quizás mi mal humor, que me hace pelearme con los “fastidiosos” vecinos de mi casa, o quizás es el aburrimiento el que me conduce al bar o a la cantina donde generalmente encontraré amigos que me invitarán a beber, o quizás es la avidez o la desesperación por el dinero la que me impide tener un poco de tiempo libre para mirar a mi alrededor, o es el miedo de no ser lo suficientemente considerado el que me hace vivir con personas desagradables o aprovechadoras; o son los celos los que me impiden tener una vida conyugal y familiar feliz, o son las continuas e inútiles preocupaciones las que me arruinan día a día la salud. Las situaciones concretas de nuestra vida, en resumen, placenteras o no placenteras (la relación con los otros, la vida familiar, la salud, el trabajo, etc., etc.) son el producto de estados interiores mutantes, agregados ilusorios de nuestra Psiquis que siendo solo el fruto de impresiones fugaces, no tienen ningún motivo real para existir. De este punto de vista, toda nuestra vida es ILUSIÓN (Velo de maya para los Hindostanos) porque se basa en la fascinación. Y a menudo es una fascinación dolorosa, porque la esperanza se alterna a la desilusión, la salud a la enfermedad, la riqueza a la pobreza, la amistad a la traición y así hasta la muerte, sin alguna esperanza de estabilidad. Por estos motivos, la vida terrenal es llamada VALLE DE LÁGRIMAS.
¿Qué es pues nuestra vida? Un conjunto de acontecimientos que no hemos querido y de los que tenemos escasa conciencia, porque no son producidos por nosotros, pero por AGREGADOS PSÍQUICOS. Si queremos abandonar la condición infrahumana de títeres, tenemos que alejarnos del ilusorio mundo de la fascinación y encaminar aquel proceso de renovación interior denominado "segundo nacimiento" y que lleva a la formación del "Hombre Real". Tal proceso es simbolizado por la rotura del huevo. Por esto la Pascua, fiesta de renacimiento y resurrección, se enlaza en la cultura occidental a la simbología del huevo. El encierra en su cáscara al hombre nuevo en espera de ser liberado y llevado a la luz.
LA DOCTRINA DE LOS MUCHOS
Los Agregados Psíquicos se comportan en nuestro interior como si fueran reales "personajes psicológicos", personas reales, muchos otros como si fueran "nosotros mismos". Por el hecho de ser ilusorios y mecánicos, de proporcionarnos en nosotros la fascinación hipnótica y, por lo tanto, de inducirnos en el error, tales Agregados son completamente negativos. En el antiguo Egipto fueron llamados "Diablos rojos de Seth", en el Evangelio cristiano son llamados "Demonios". Más genéricamente, podemos llamarlos DEFECTOS. Ellos, aunque sean muchos, (en número de 987 según Mouravieff), no son infinitos; sin querer darles un número preciso, podemos afirmar sencillamente que son MUCHOS. A veces, la negatividad de los Agregados psíquicos no parece evidente. Eso depende en parte del hecho que la humanidad ha otorgado con el andar del tiempo un valor "positivo" a algunos defectos, por ejemplo al orgullo y al amor propio; en parte, porque los Agregados son "listos" y a menudo, para parecer buenos, se visten de altruismo y de generosidad. Tras su aparente bondad, sin embargo, a menudo está el miedo al juicio de los otros, la incapacidad de decir no, la timidez, el sentido de culpa, el victimismo, la sumisión, la soberbia etcétera etc. Justo a causa de su innegable pseudorol de afirmación individual y social, en el antiguo Tibet los defectos fueron llamados "VALORES." Nuestro espacio psicológico individual no es por lo tanto unitario, es múltiple y fragmentado: una multiplicidad de defectos lo llena completamente, al 100%. Este concepto es la base de la asi llamada "DOCTRINA DE MUCHOS”, y tiene que ser entendido perfectamente y experimentado por quienquiera desee meterse en serio a la búsqueda de si mismo. Una ocasión de reflexión puede ser ofrecida por la lectura del episodio de "el endemoniado de Gerasa", Lc 8, 2-27, del cual se deduce que los Defectos, incluso siendo los principales en número de siete, son en realidad muchos, es decir, LEGIÓN. La religión cristiana llama los siete principales defectos PECADOS CAPITALES y les otorga un nombre bien preciso: CÓLERA, SOBERBIA, LUJURIA, GULA, AVARICIA, ENVIDIA, PEREZA. Queda por entender que cada uno de ellos lleva detrás de si toda una fila de defectos secundarios cuyo nombre, aunque no están precisados en ningún lugar, pueden ser localizados bastante fácil por un sincero ejercicio introspectivo. Se descubre así que la SOBERBIA se enlaza al amor propio, a la intolerancia, al victimismo, a la complacencia, a la ironía, a la vanidad; la ENVIDIA al juicio, al prejuicio, a la comparación, al deseo, a la autocompasión, a la competitividad; la LUJURIA a la lisonja, a la seducción, a la complacencia, a la galantería, a la traición, a los celos; al cólera, a la violencia, a la pelea, al rencor etcétera etc.. Los Agregados, por tanto, forman conjuntos muy complejos y entrelazados entre ellos. Tales complejos, denominados EGO, son comparados a veces a un árbol, que reconoce en el tronco el defecto principal, en las hojas los defectos a él conectados y en las raíces los defectos escondidos, difíciles o imposibles de admitir. Otras veces los complejos del ego son comparados con la LUNA ("Luna Psicológica", que posee una cara iluminada (defectos visibles) y una cara en sombra (defectos escondidos). Por esto, todavía, se dice que EL EGO ESTÁ FORMADO DE MUCHOS DETALLES. Los Agregados psíquicos no cohabitan de modo tranquilo dentro del espacio psicológico de una persona, sino que cada uno trata de prevalecer sobre los otros y de imponer a los otros la propia voluntad. Todos están en continua lucha por la supremacía y cada uno, por turno, la consigue, volviéndose por un cierto tiempo en el rey y el señor de la situación. Esto ocurre porque cada Agregado está formado por una cierta cuota de ENERGÍA, que sin embargo actúa de modo absolutamente inconsciente. La voluntad del Agregado no es por lo tanto de ningún modo una voluntad consciente sino mecánica, repetitiva, caprichosa, caótica y privada de cualquier dirección estable. Ella se expresa por simples dinámicas asociativas provocadas por los órganos del sentido o del pensamiento. Veo a cierta persona y enseguida prevalece en mi el agregado de la intolerancia; veo entonces a otra y pruebo simpatía; siento cierta canción y caigo en la melancolía; recibo un insulto y me siento víctima; recuerdo un buen asunto cumplido y me lleno de satisfacción etcétera etc..
Por fin, los Agregados no son representados de modo uniforme dentro de la psique: algunos son más extensos, otros más limitados. Es evidente que losAgregados más extensos tienen mayor posibilidad de imponerse sobre los más limitados, los que pueden tomar más raramente el poder, y sólo de vez en cuando.
LA PERSONALIDAD
Los Agregados psíquicos entran en el espacio psicológico de una persona, uno después del otro, en los primeros siete años de vida. Ellos entran por imitación, sobre el modelo, es decir, de los Agregados que ya existen en el entorno psicológico que circunda al niño: su familia, los parientes, los educadores, las primeras amistades etc.. Alrededor de los siete años de edad, la psique del niño ya está llena, al 100%, de Agregados psíquicos, y por lo tanto de Ego y nada se puede hacer más para impedir su manifestación. Se dice comúnmente que el niño ha formado la propia PERSONALIDAD. En sentido morfológico podemos, entonces entender por personalidad la ESTRUCTURA PSICOLÓGICA formada por el conjunto de los Agregados psíquicos. Tal estructura está caracterizada perfectamente en base a la frecuencia con la cual los Agregados se manifiestan. Ya que tal frecuencia siempre es diferente de individuo a individuo y puesto que son siempre diferentes las combinaciones de varios de los Agregados entre si, se deduce fácilmente que no sólo el número de los Egos es grande, pero que numerosas también son las Personalidades, que son el vehículo de manifestación de los Ego. Es por tanto prácticamente imposible, en los seres humanos, encontrar dos Personalidades iguales. Cada persona tiene por tanto Egos bien característicos, formado de los Agregados diferentes que se combinan de modo característico entre ellos. Cada Personalidad evidencia por lo tanto un "perfil psicológico principal" (PPP), que se reconoce por la específica frecuencia con la cual uno o más complejos egoicos entran en acción. No siempre el reconocimiento del PPP es fácil, especialmente en Personalidades complejas. Por el hecho de ser expresión de los defectos de la psique, la Personalidad es sustancialmente negativa. Es bueno acostumbrarse pronto a este concepto, porque en el lenguaje común una "fuerte personalidad" generalmente indica algo de bueno y de deseable. En sentido dinámico, entonces, podemos definir la personalidad como la energía resultante de la suma de muchas cuotas energéticas presentes en los defectos de un espacio psicológico. ¿Pero a cuánto llega la energía de una Personalidad? Aunque pueda parecer imposible, su energía es igual a cero. La energía de la Personalidad es, en efecto, ilusoria justo como ilusorios son los elementos que la constituyen. Es verdadero que estos últimos, tomados aisladamente o a grupos, poseen una energía bien evidente, que demuestran sobre todo cuando se adueñan dramáticamente de la psique. Pero es igualmente auténtico que, si hacemos la suma vectorial de todos los Agregados presentes en un espacio psicológico, la resultante no puede ser más que cero, ya que ellos no pertenecen a la realidad, sino que son solo adulterados, fantasmas de nuestro mundo interior.
LA ESENCIA
El hombre común y corriente generalmente se ha resignado a su condición. Incluso dándose cuenta que transcurre su existencia de modo ilusorio y más infeliz, no hace nada para tratar de tomar las riendas de la situación y librarse de los Agregados psíquicos.
- Un primer motivo es sin duda el miedo de encontrarse, una vez destruídos los Agregados, con un espacio psicológico vacío, es decir sin aquéllos estímulos que, en el bien y en el mal, dan sentido a la existencia. Generalmente, en efecto, la identificación con el Ego es tal que hace creer que ello es la única presencia existente dentro de la psique. Si así fuese, sería desesperante. Nada real, en efecto, existiría en el hombre, pero sólo un montón informe de Agregados psíquicos. Pero quien logra, a lo mejor sólo por algún instante, superar el mundo de la fascinación y por lo tanto a tener de si una visión consciente, entiende cómo, no pudiendo el Agregado por su ser ilusorio, subjetivo, mudable, mecánico representar la naturaleza verdadera del hombre, tenga que existir dentro del espacio psicológico individual algo más, más verdadero y más legítimo. Esto, representado por la real naturaleza humana y sintetizable en los conceptos de objetividad, verdad, voluntad, conciencia etcétera, constituye un tipo de "principio anímico" o chispa del alma, que se define con el término de ESENCIA. En la esencia cada uno encuentra por tanto la capacidad de expresarse de modo real más allá de cada posible condicionamiento y también encuentra la orientación estable para afrontar las difíciles experiencias en la materia densa del Mundo Físico. ¿Pero por qué, entonces, si el hombre conserva en si su verdadera naturaleza, en la práctica vive después como si ella no estuviese - al punto de ser tentado a negarla - y, casi renunciando a cada forma de experiencia objetiva, cree no poseer en el propio interior nada más que los Agregados psíquicos? En otras palabras, ¿dónde se ha extraviado la esencia? ¿Por qué no se revela? Intentar una respuesta no es simple. Significa volver al principio de la historia de la humanidad, que habla de engaños y de paraísos perdidos. La conciencia colectiva, a través de la elaboración de la fábula y el mito, mantiene el recuerdo de extrañas batallas, de tronos usurpados y ensangrentados, de patrias olvidadas, de tesoros robados y escondidos, de lejanas tierras para reconquistar. Hechos que no son difíciles de referir a los contenidos del espacio psicológico, a oscuras luchas entre la parte consciente y aquel infracosciente de la psique. Descubrimos entonces que la Esencia, en el curso de la historia del hombre, ha sido progresivamente vencida y capturada por el Ego, que la tiene todavía firmemente prisionera en el propio interior. Ella, que debería habitar por derecho, único e indiviso, dentro del espacio psicológico individual, no existe más. Inútilmente, como Diógenes, la podríamos buscar, porque se encuentra, múltiple y fragmentada, dentro de los Agregados de la psique. La destrucción del Agregado, por tanto, no tiene que asustar. Lo que se destruye, en el fondo, es solamente un ladrón y un usurpador, un habitante abusivo de nuestro mundo interior que, en el momento mismo de su muerte, libera por fin la partícula de Esencia que tenía prisionera. La destrucción del Ego no deja pues vacío el espacio psicológico, pero, al revés, constituye la condición indispensable para la recuperación de la esencia y pone las bases para la cristalización del Alma.
- El segundo motivo que generalmente obstaculiza el trabajo interior es su aparente dificultad. En efecto, si las cosas fueran exactamente como apenas se han descripto, podríamos decir que la eliminación de los Agregado psíquicos, únicamente confiados a las fuerzas inestables y subjetivas de los elementos mismos a destruir, sería una empresa destinada a la quiebra. Afortunadamente, en cambio, como se puede constatar a veces por la ocasional aparición de algún elemento consciente, el hombre todavía mantiene dentro de si, que todavía no ha caído en las manos del Ego, una pequeña cuota de Esencia libre, quizás un 3% de lo total. Esta pequeña partícula autocosciente constituye el único punto de apoyo estable y seguro para poder iniciar el proceso de destrucción de los Agregados psíquicos. Sin embargo, se trata igualmente de un trabajo no fácil, más bien, muy difícil que la mayoría de las personas, incluso conociendo sus ventajas, elige no afrontarlo, prefiriendo más bien una vida de ilusión y sufrimiento. El 3% de Esencia, en efecto, a pesar de que exista, se comporta inicialmente como si no estuviese, ya que yace intensamente dormida dentro de la psique, arrollada por la gran masa de Agregados que le impiden su manifestación. Lograr hacerle espacio no es poca cosa, porque se trata de ir a la búsqueda de algo que ha intentado negar, y de limitar al mismo tiempo la fuerza y la expresión del Ego, que en cambio aparece como la única Realidad. Reduciendo, sin embargo, también sólo de a poco la agresividad y la presencia de algunos Agregados psíquicos dentro si mismos, (ésto es, en el fondo, el sentido de la disciplina ascética), se verifica una situación nueva y particularmente favorable: el 3% de Esencia se pone concretamente "presente" dentro de la psique y empieza a manifestarse. De este primer momento de autoconsciencia, aunque sea precaria y provisional (CONCIENCIA SUBJETIVA), la eliminación concreta de los Agregados Psíquicos realmente se vuelve posible. Cada Agregado destruído deja salir la chispa de Esencia que tuvo prisionera y ésta, sumándose a la parte libre, aumenta progresivamente el porcentaje (CONCIENCIA OBJETIVA). De cuanto hasta aquí se ha expuesto, podemos decir pues que la liberación del espacio psicológico, con la consiguiente reintegración de ello a la esencia, consta de dos momentos que no son necesariamente separados en el tiempo: un momento psicológico (o momento de la conciencia subjetiva, también se dice momento ascético), que concierne la "extensión" del Agregado, (es decir a la frecuencia de su aparición), que tiene por objetivo el despertar de la Conciencia y el 3% de Esencia; un momento espiritual y esotérico (o momento de la conciencia objetiva, también se dice momento místico), que concierne la “energía" del Agregado, (es decir la causa misma de su subsistencia), que tiene como objeto la eliminación total del Ego por las facultades contenidas en las cuotas, siempre crecientes, de Esencia libre y despierta. Proveer las bases teórico-prácticas para la puesta en práctica de tales momentos y para devolverle al hombre su legítima libertad es precisamente uno de los objetivos de los estudios gnósticos.
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