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4º capítulo EL CENTRO DE GRAVEDAD PERMANENTE (fragmentos de la biblioteca gnóstica)
Ya que no existe una verdadera individualidad, es imposible que exista continuidad de propósitos. Si no existe el individuo psicológico, si en cada uno de nosotros viven muchas personas, si no hay un sujeto responsable, sería absurdo pretender de alguien continuidad de propósitos. Ya sabemos que dentro de cada persona viven muchas personas: pues, en nosotros, el pleno sentido de la responsabilidad no existe para nada. Lo que un yo cualquiera afirma en un cierto momento, no puede ser absolutamente tomado en serio, debido a que cualquier otro yo puede afirmar exactamente lo contrario en cualquier momento. Lo grave es que, además, mucha gente cree poseer sentido de responsabilidad moral y se auto-engaña afirmando de ser siempre la misma.
Hay personas que, en un determinado momento de su vida, se acercan a algo en que creen: brillan por la fuerza de su anhelo, se entusiasman por lo que han elegido hacer y juran hasta de consagrar a ello toda su existencia. Al ver a personas de este género, tan devotas, determinadas y sinceras, no se puede prescindir de sentir una gran alegría. Sin embargo, el idilio no dura mucho: un día, por este o aquel motivo, justo o injusto, simple o complejo, la persona se aparta de lo que había elegido hacer: entonces lo abandona y, para arreglar las cosas o intentando justificarse, adhiere a cualquier otra cosa y piensa que, después de todo, así es mejor. Todo este ir y venir, todo este interminable cambio es debido a la multiplicidad de yo que en nosotros, luchan entre ellos por la supremacía. Ya que cada yo posee un propio criterio, una misma mente e ideas propias, es completamente normal este columpio de pareceres, este constante revoloteo entre un ideal y otro. La persona, en sí, no es nada más que una máquina, vehículo en su momento útil al uno u otro yo. Algunos yo místicos llevan al auto-engaño: después de haber abandonado esta o aquella secta llegan a la conclusión de creerse Dioses, brillan como fuegos fatuos y por fin se desvanecen. Hay personas que se asoman por un instante al trabajo esotérico y luego, en cuanto interviene otro yo, abandonan definitivamente estos estudios y se dejan aspirar por la vida. Si uno no lucha contra la vida, obviamente ésta lo devora: son realmente raros los aspirantes que no se dejan tomar. El centro de gravedad permanente no puede existir, teniendo dentro de nosotros una multiplicidad de yo. Es completamente normal que no todos se autorealicen íntimamente. Sabemos bien que la autorrealización íntima del Ser exige continuidad de propósitos…. y como es muy difícil encontrar a alguien que posea un centro de gravedad permanente, no es pues muy extraño que sea rara la persona capaz de llegar a una profunda autorrealización interior. Para estar en la verdad de las cosas, debemos sin más afirmar que el Sol está haciendo un experimento de laboratorio muy complicado y decididamente difícil. En el interior del animal intelectual, injustamente llamado hombre, existen gérmenes que, oportunamente desarrollados, pueden volverse hombres solares. Está bien precisar, sin embargo, que no siempre estos gérmenes se desarrollan, más bien, normalmente degeneran o desgraciadamente se pierden. En todo caso, tales gérmenes, que deberían transformarnos en "hombres solares", necesitan de un entorno adecuado, ya que es sabido que la semilla, en un ambiente estéril, no germina y se pierde. Porque para que la real simiente del hombre, depositada en las glándulas sexuales, pueda brotar, se requiere de continuidad de propósitos y de un cuerpo físico normal. Si los científicos siguen haciendo experimentos sobre las glándulas de secreción interior, cualquier posibilidad de desarrollo de los gérmenes solares segúramente se perderá. Aunque parezca increíble, las hormigas ya han atravesado un proceso de este género, en un remoto pasado de nuestra Tierra. Hay que asombrarse al ver la perfección de un aglomerado de hormigas. El orden que reina en cualquier hormiguero es de veras formidable. Aquellos Iniciados que han despertado la Conciencia saben, por directa experiencia mística, que las hormigas, en tiempos ni siquiera vagamente imaginables por los máximos historiadores, fueron una raza humana que creó una poderosa civilización socialista. De su organización depuraron por lo tanto los dictadores, sofocaron a muchas sectas religiosas y al libre albedrío, ya que todo eso les limitaba el poder, mientras el objetivo fue un régimen totalitario, en el sentido más completo de la palabra. En estas condiciones, eliminada la iniciativa individual y el derecho a la religión, el animal intelectual se precipitó en la degeneración y en la involución. A todo esto se sumaron los experimentos científicos: trasplantes de órganos, de glándulas, experimentos hormonales, manipulaciones genéticas, etcétera, cuyo resultado fue un empequeñecimiento gradual y la alteración morfológica de aquellos organismos humanos que se redujeron finalmente en las hormigas que hoy vemos. Aquella civilización y todo el conjunto de actividades relacionadas con el orden social constituido se volvieron mecánicos y se perpetuaron de padres a hijos. Hoy hay que asombrarse al ver un hormiguero, pero no podemos prescindir de constatar su falta de inteligencia. Si no trabajamos sobre nosotros mismos, retrocedemos y degeneramos de modo pavoroso. El experimento que el Sol está haciendo en el laboratorio de la naturaleza, más allá de su propia dificultad, ha dado desafortunadamente poquísimos resultados. Es posible crear "hombres solares" sólo cuando en cada uno de nosotros exista una verdadera disposición a colaborar. La creación del hombre solar no es posible si primero no establecemos en nuestro interior un centro de gravedad permanente. ¿Cómo podríamos tener continuidad de propósitos si no pusiéramos el centro de gravedad en nuestra Psique? Cualquier raza que el Sol crea en la naturaleza no tiene otro objetivo que el de servir a los intereses de esa creación y al experimento solar. Si el sol fracasara en su experimento, perdería interés por una raza así, la cual quedaría de hecho condenada a la destrucción y a la involución. Cada una de las razas que han existido sobre la faz de la Tierra han servido para el experimento solar: de cada una el Sol ha conseguido algún éxito, recogiendo pequeños grupos de "hombres solares." Cuando una raza ha dado sus propios frutos, desaparece por grados, o bien perece violentamente con desmesuradas catástrofes. La creación de "hombres solares" es posible cuando se lucha para hacerse independientes de las fuerzas lunares: no hay duda, en efecto, que todos aquellos yo presentes en nuestra Psique son exclusivamente de tipo lunar. Sería completamente imposible liberarnos de la fuerza lunar si primero no establecemos en nosotros un centro de gravedad permanente. ¿Cómo podemos disolver la totalidad del yo pluralizado si no tenemos continuidad de propósitos? ¿De qué manera tener continuidad de propósitos sin previamente establecer en nuestra Psique un centro de gravedad permanente? La raza actual, sin duda, se ha condenado a si misma a la degeneración y a la involución porque tendría que hacerse independiente de la influencia lunar teniendo todo el interés por la inteligencia solar. El verdadero hombre no puede surgir a través de la mecánica evolutiva. Sabemos bien que la evolución y su correspondiente gemela involución, son dos Leyes que rigen sencillamente el eje mecánico de toda la naturaleza. Evolucionamos hasta un punto perfectamente definido y luego sucede el proceso involutivo; a cada subida sigue un descenso y viceversa. Nosotros sólo somos máquinas controladas por varios yo. Servimos a la economía de la naturaleza y no tenemos una individualidad definida, como equivocadamente suponen muchos pseudo-esotéricos y pseudo-ocultistas. Hace falta cambiar con máxima urgencia, porque los gérmenes del hombre dan sus frutos. Sólo trabajando sobre nosotros mismos, con auténtica continuidad de propósitos y pleno sentido de responsabilidad moral, podemos transformarnos en "hombres solares". Ésto implica consagrar enteramente nuestra existencia al trabajo esotérico sobre nosotros mismos. Quien espera llegar al "estado solar" gracias a la mecánica de la evolución, se engaña a sí mismo y se condena de hecho a la degeneración involutiva. En el trabajo esotérico no podemos concedernos el lujo de ser inconstantes; quien tiene ideas volubles, quien hoy trabaja sobre la misma Psique y mañana se deja fagocitar por la vida, quién busca excusas y justificaciones para abandonar el trabajo esotérico, acaba por degenerar e involucionar. Alguien arrastra en el tiempo su error, deja todo para mañana, mientras busca mejorar la posición económica, sin tener en cuenta que el experimento solar es algo muy diferente a sus criterios y a sus descontados proyectos. No es fácil ciertamente, convertirse en hombres solares cuando tenemos dentro de nosotros la luna, (el ego es lunar). La tierra tiene dos lunas: la segunda se llama Lilith y está un poco más lejos que la luna blanca. Los astrónomos ven a Lilith como una lenteja, porque es de proporciones muy reducidas. Esa es la luna negra. Las fuerzas más siniestras del ego llegan a la Tierra desde Lilith y producen resultados psicológicos infrahumanos y bestiales. Los crímenes de la crónica negra, los asesinos más monstruosos de la historia, los delitos más insospechables, etc., se deben a las siniestras ondas vibratorias de Lilith. La dúplice influencia lunar - representada por el ego que cada ser humano tiene dentro de sí - hace de nosotros un verdadero fracaso. Si no vemos la urgencia de consagrar toda nuestra existencia al trabajo sobre nosotros mismos para liberarnos de la doble influencia lunar, acabaremos tragados por la luna, involucionando y degenerando cada vez más en una sucesión de niveles degradantes que, razonando, podríamos definir de irresponsables e infraconscientes. La cosa más grave es que no poseemos una verdadera individualidad: si tuviéramos un centro de gravedad permanente, trabajaríamos en serio hasta conseguir el "estado solar". Pero cuando se trata de este tema, se encuentran tantísimas excusas, salidas siempre diferentes y atracciones muy fascinantes así que, generalmente, es casi imposible comprender la urgencia del trabajo esotérico. A pesar de todo, el pequeño margen de libre albedrío que queda en nosotros, unido a la enseñanza gnóstica orientada hacia el trabajo práctico, podrían servirnos de base para nuestros nobles propósitos acerca del experimento solar. La mente voluble no entiende lo que estamos diciendo: lee este capítulo y luego lo olvida; después vendrá otro libro y otra más, y por último acabará por adherir a alguna institución que venda el pasaporte para el Cielo, que hable en términos más optimistas, que asegure todas las comodidades en el más allá. Así es la gente: reales marionetas controladas por hilos invisibles, títeres mecánicos con ideas volubles y sin continuidad de propósitos.
TEMA PARA PROFUNDIZAR "EL DESPERTAR DE LA CONCIENCIA" "EL CENTRO DE GRAVEDAD PERMANENTE"
El camino que conduce al segundo nacimiento, es decir al desarrollo del alma, es el camino del despertar de la conciencia. Es un camino "revolucionario", pero no en el sentido de revolución social, externa y colectiva, sino en el de revolución psicológica, interior e individual (revolución de la conciencia). Ella se realiza recorriendo una senda iniciática que lleva a una progresiva y gradual elevación del nivel del Ser. Los grados del nivel del Ser, tanto en lo alto como en lo bajo, son infinitos. Cada individuo ocupa en cada instante de su vida un peldaño bien preciso sobre la escalera del Ser y el nivel alcanzado depende estrechamente de su capacidad de liberar la propia Esencia eliminando los Agregados psíquicos. Quien vive con la conciencia dormida, fascinado por los propios Agregados y olvidándose de él mismo, obedece continuamente a la voluntad de "otros": no tiene por lo tanto un alto nivel del Ser. Todos nuestros esfuerzos tienen que tender de modo práctico a elevar cada vez más este nivel. Es por lo tanto importante la simbología de la escalera. Ella representa, peldaño tras peldaño, el camino que conduce a la autorrealización íntima. Podemos entender, ahora, el sentido de las escalinatas puestas a los lados de las pirámides de la América pre-colombina y que conducían a los templos del sol; y también entendemos el sentido de la bíblica escalera de Jacob, Gen 28, 12. Desde un punto de vista psicológico, el estar sobre una escalera implica una condición provisoria, de tránsito. Sobre una escalera no se está: o se sube o se baja. De hecho, el no subir significa descender. El que no destruye sus Agregados, los refuerza (“las tendencias se acentúan”). No es posible mantener estable el propio nivel del Ser: si no se eleva, inevitablemente se baja. Cuatro son las etapas fundamentales de la subida sobre la infinita escalera del nivel del Ser, y cada etapa es caracterizada por un diferente estado de conciencia. Las líneas fundamentales de esta doctrina son tratadas por Platón, * La República *). El primer estado de conciencia, aquel más bajo, (pero no existe un límite inferior en este estado), es comparable al sueño profundo e hipnótico. Más que de conciencia, se podría hablar de inconsciencia o infraconsciencia. Es el nivel del eikàsia (Para Platón imaginación o conjetura-emotivismo moral) de la pura imitación hipnótica, de la barbarie. Un paso automático, fisiológico, lo separa del segundo estado, aquel de la pistis (la Pistis Sophia), que en cierto sentido representa un despertar. Pero el estado de vela de la pistis es comparable al del hombre cuando se despierta por la mañana, no es pues un verdadero despertar de la conciencia. En la pistis todavía reina la fascinación, aunque desaparece la barbarie y la pura imitación. Se puede decir en efecto que aquí la imitación deja el sitio a la credulidad, que es a su vez una forma de imitación, pero en cierto sentido más elevada: creo porque otro lo ha dicho. Estos dos primeros estados son comunes y se alternan en todas las personas corrientes. Pero son ambos estados de la ignorancia y del error, en los cuales la conciencia queda inténsamente dormida. El despertar verdadero se inicia en el tercer estado de conciencia, aquel de la diánoia. Pero el paso a este estado no es ni automático ni fisiológico. Es un paso voluntario y crítico. En condiciones normales el humanoide no está capacitado para ejecutarlo y queda atrapado en los primeros dos niveles. Sólo acontecimientos extraordinarios como una gran inquietud espiritual, acontecimientos trágicos como graves desilusiones o enfermedades, excepcionales calidades morales como una insólita capacidad de autocrítica y arrepentimiento puede ayudar al humanoide a efectuar este paso. El tercer estado de conciencia es el estado en que empieza el verdadero despertar, el estado de la "puesta en discusión". De la credulidad se pasa a la verdadera opinión. Aquí no se cree más porque se confía, pero si porque se empieza a experimentar en persona. Éste también es el estado del camino iniciático, el estado en que el nivel del Ser por fin empieza a elevarse. Es el estado en que se inicia a formar una estable relación con la Esencia y en el cual los Agregados son comprendidos y eliminados. De este estado, dando un paso revolucionario, (en el sentido precisado al principio de estas páginas), se entra en el cuarto estado de conciencia, es decir en aquel del nous, que es el estado del alma formada. En este estado la conciencia está completamente despierta y el humanoide se ha convertido en Hombre. Se manifiestan por lo tanto las calidades de la conciencia, la felicidad, la voluntad, la paz, el amor, el éxtasis, el shamadhi. Es el estado que, en su infinito extenderse para arriba, lleva a la liberación total y a la autorrealización. Ya que el nuestro es un objetivo práctico, se trata de localizar algunas normas de comportamiento que puedan llevarnos concretamente al despertar de la conciencia. "Despertar" significa salida del sueño y de la fascinación de que son responsables nuestros Agregados. Ellos, como ya hemos visto, son ilusión y hacen vivir al humanoide en una realidad ficticia que es intercambiada por Realidad objetiva. ¿Pero de qué manera actúan los Agregados, cómo logra crear en nosotros esta falsa realidad? Fundamentalmente, por dos mecanismos. 1) Ante todo, con la distracción del instante, del "aquí y ahora". El Ego, en efecto, siempre nos arrastra fuera del instante y de la situación presente y real (fuera del tiempo y del espacio) y, a través de añoranzas, proyectos, fantasías, nos proyecta a menudo en mundos irreales ubicados en el pasado o en el futuro. La realidad del presente es reemplazada por la irrealidad de vanos contenidos psíquicos. Un ataque de cólera, por ejemplo, actúa distrayéndonos de la situación real y arrastrándonos a otro lugar en una fantasía de violencia; un deseo nos lleva lejos en el tiempo, haciéndonos fantasear sobre un poco probable futuro. ¿Qué es pues la vida, vivida de este modo? Sólo una colección de sueños ilusorios. ¿Dónde estamos ahora nosotros? ¿Obra la Esencia o un Agregado? De esta situación se sale con un acto de voluntad, con la decisión de VIVIR EL INSTANTE. Sólo este instante cuenta, es real. Todo el resto es ilusión y sueño. El tiempo de nuestra vida es un gran conjunto de puntos, de instantes. ¿Dónde estamos nosotros en estos instantes? ¿Somos o no somos? ¿En cuál fascinación, deseo, fantasía estamos implicados? Es por lo tanto indispensable, si en nuestra vida no queremos sólo coleccionar vacías ilusiones, aceptar y practicar la DOCTRINA DEL INSTANTE. Cada instante, es decir, tiene que ser vivido a plena conciencia. La clave de esta conciencia es la clave de violín, también llamada clave de sol: S.O.L significa: Sujeto, Objeto, Lugar. En cada instante, es decir, conciencia de nosotros mismos, de quien está frente a nosotros, del entorno que nos circunda. La distracción, por lo tanto, tiene que dejar el sitio a lo que es definido estado de vigil percepción, el estado propio de los centinelas en tiempo de guerra. Despertar de la conciencia significa ante todo la capacidad de utilizar al máximo la percepción de los cinco sentidos. ¡Cuántas cosas no vemos porque estamos distraídos por el Ego! Recorremos decenas de veces la misma calle sin darnos cuenta de la forma de una ventana o un símbolo puesto sobre un balcón. ¡Somos hasta capaces de resbalar sobre una cáscara de banana porque no la vimos! ¿Dónde estuvimos en aquel entonces? Ciértamente no caminamos junto a nuestro cuerpo físico sobre aquel camino. Así, día tras día, acumulamos ocasiones fallidas, encuentros perdidos, sonidos no oídos, cosas no tocadas. Experiencias que, si hubieran sido vividas, hubieran sido de la vida real. 2) El Ego no actúa solamente por distracción. Ya hemos considerado como una de sus principales características es la mecanicidad. El despertar de la conciencia se tiene que conseguir entonces también por el control de los comportamientos mecánicos, asumiendo la condición psicológica del estado de (alerta) hacia la novedad. Eso significa contínua y constante disponibilidad hacia lo nuevo, el cambio, la comparación, el cambiar el modo de pensar, el abandono de preconceptos y prejuicios. También significa separación de las cosas, aceptación de la inestabilidad y la precariedad de la materia. Todo el mundo de las formas cambia sin parar y el hombre, en cuanto a forma, tiene que saber cambiar con el todo. El obstinado apego a lo viejo, la repetición mecánica, el recuerdo estéril a menudo son instrumentos en las manos del Ego, tal como la capacidad de renovación, de recomenzar otra vez, también día tras día, a menudo son expresiones de la Esencia. Distracción y mecanicidad son pues dos importantes características del Ego que, una vez descubiertos, lo vuelven vulnerable y permiten el debilitamiento a través de las fases iniciales del trabajo interior.
EL CENTRO DE GRAVEDAD PERMANENTE
El camino iniciático, cuyos orígenes son situados en el paso entre el segundo y el tercer estado de conciencia, tiene por fundamento una condición psicológica particular representada, como se ha visto, por una fuerte inquietud espiritual casi siempre unida a un derrumbamiento de las ilusiones y a fuertes tensiones emocionales, (la compasión budista). El que busca ("der Suchende"), experimenta la insatisfacción por el mundo en el cual vive e irresistiblemente es atraído por otro mundo, pero que intuye sin todavía conocer. Entiende, en fin, que allí dónde está no se puede quedar, pero no sabe bien todavía dónde ir. Es esta la condición de la así llamada noche mística de S. Giovanni de la Cruz o la selva oscura de Dante. En términos alquímicos es el nigredo, una especie de doloroso y obscuro parto interior en el cual nada parece confortar al héroe melancólico, solo el deseo, que mana del 3% de su Esencia, por la obra que quiere cumplir, es decir el camino hacia la propia Autorrealización. La condición de nigredo, que de hecho representa una búsqueda pasiva, una especie de fermentación psicológica, deja luego el sitio a una búsqueda activa, siempre en términos alquímicos, peregrinaje, que es simbolizado por un viaje por mar. En ello está el sentido del barco, que tiene a menudo en muestra una bonita escalera de cuerda que conduce a la cima del palo mayor. El sentido del peregrinaje no es otro que aquel de una separación, pero también aquel de un cambio y de un descubrimiento nuevo. Quien afronta este viaje vive una experiencia de abandono y separación de algo cierto y conocido, pero sabe que se dirije, con su carabela, hacia una más satisfactoria esperanza; en el fondo está encantado de abandonar sus certezas, porque el estado de nigredo le ha hecho comprender que eran ilusorias. Sin embargo, no es una empresa fácil, porque se trata de cambiar todo un modo de pensar: el paso al nuevo mundo implica el abandono definitivo del viejo, (no se puede poner el vino nuevo en odres viejas). Este concepto, banal en su enunciado, tiene que ser comprendido perfectamente y puesto en práctica. El peregrinaje es un período psicológico bien acotado en el tiempo. Por corto o largo que sea, es sin embargo, indispensable para el investigador, porque constituye para él una especie de baño purificador que permite al 3% de su Esencia manifestarse a través de un nuevo sentido de orientación interior. Comienza así a formarse, dentro de su espacio psicológico, lo que es definido como el centro de gravedad permanente. Ahora, saliendo de la metáfora del viaje, buscamos definir mejor qué cosa se entiende por centro de gravedad permanente. En el espacio psicológico del humanoide, es decir del hombre en los primeros dos estados de conciencia, nada permanente parece vivir, sólo los mutables Agregados que lo transportan continuamente de un comportamiento a otro, de un estado de ánimo a otro etc.. La única cosa digna de poder ser definida permanente, íntegra y no fragmentada o plural, sería el 3% de Esencia, en cuanto solo ello podría constituir un núcleo de auténtico y duradero centro de orientación psicológica. Pero este 3% es ahogado, oscurecido por el Ego; de hecho, es el Ego el que constituye el centro de gravedad del humanoide. Pero no es real ni permanente. El viaje en mar, en la práctica, tiene el sentido de una voluntaria renuncia al Ego y de una decisión a entrar en relación con la Esencia. Esta concreta condición psicológica es sancionada por muchas ceremonias y rituales de iniciación, entre las cuales el bautismo cristiano, dónde al bautizado, (es decir al que está a punto de decidir entrar en el camino iniciático), se le pide formalmente renunciar al mal y a Satanás, las así llamadas "promesas bautismales". Una importante diferencia entre el simbolismo del peregrinaje y la condición psicológica concreta es que, en la realidad práctica, no se separa tan fácilmente del Ego como se separa de una costa. Al principio del viaje, el Ego continúa en efecto habitando bien firme en la psique del navegador y teniendo ahogado la totalidad de su conciencia. La separación es, pues, sólo psicológica: un propósito, una buena intención. El investigador se dice a sí mismo: "de ahora en más ya no quiero gravitar alrededor del Ego, sino alrededor del 3% de Esencia." A la intención, en cambio, como a menudo sucede, no corresponden los hechos, que continúan, como siempre, determinados por el Ego. Esta condición de incoherencia, que hace sufrir al investigador, es bien evidenciada en Ovidio, en la célebre frase de Medea: "vídeo meliora, proboque: deteriora sequor": veo el bien, lo apruebo, pero sigo el mal. Para superar esta dificultad, es indispensable un pequeño acto de heroísmo: es necesario que el humanoide, ya de por si insatisfecho de su vida, decepcionado en sus ilusiones, habiendo pasado por fuertes crisis emocionales, después de haber cambiado de modo de pensar, practique esfuerzos conscientes y sacrificios voluntarios. El propósito de rechazar un cierto número de comportamientos egoístas tiene que corresponder a la puesta en acción de comportamientos igualmente conscientes. De este modo la mecanicidad, la fascinación, el ruido, la inconstancia, la indisciplina, la estafa, la coartada, la falsedad, el desorden, la ambigüedad dejan el lugar al silencio, a la disciplina, a la organización, al orden, a la rectitud, a la perseverancia; todo en un estado de vigil percepción-novedad. Así, incluso quedando su espacio psicológico lleno de Ego, él de hecho empieza a alejarse de ello: las nuevas cualidades interiores, reorganizando la extensión de los Agregados, comienzan a hacerlo gravitar alrededor del 3% de Esencia y logran hacerle tomar conciencia de sus defectos. Antes, con el Agregado él era un todo uno, confluyó con ello, él mismo fue Agregado y no pudo tener luego de ello una experiencia real. Ahora, observando las cosas del punto de vista de la Esencia, le es posible desidentificarse, es decir realizar respecto al Agregado aquella separación entre observador y observado que hace posible el verdadero conocimiento. Observando el Ego desde la Esencia, él tiene la posibilidad de estudiarlo de manera científica y real. Podemos entonces afirmar que es la propia desidentificación el verdadero sentido psicológico del peregrinaje. La observación de los Agregados cumplida por el 3% de Esencia, es decir de modo no identificado, toma el nombre de auto observación psicológica. En quien hace de la Esencia el propio centro de gravedad, la Auto observación se convierte en una facultad constante, activa en cada momento y en cada circunstancia. Más grandes son las dificultades de la vida, mayores son las oportunidades para la Auto observación psicológica, porque es justo en las dificultades que los Egos tienen las mayores posibilidades de manifestarse. La retirada de la vida activa, si de un lado puede favorecer el estudio de sí por el silencio, del otro puede llevar a la falsa creencia de poseer relativamente pocos Agregados. Por tanto la vida de todos los días, el así llamado gimnasio psicológico, representa el mejor camino para el conocimiento de sí. La Auto observación, basándose fundamentalmente en la relación con el 3% de Esencia, trae consigo el concepto de auto recuerdo, es decir la capacidad de siempre acordarse, de instante en instante, de sí mismo. El que no es capaz de acordarse de sí mismo, ni siquiera es capaz de auto observarse; y viceversa. Podemos afirmar que el auto recuerdo y la auto observación son las dos facultades fundamentales que se despiertan en quien empieza a crear en si el centro de gravedad permanente. Son estas las dos facultades-base para todo el siguiente trabajo interior. La capacidad de Auto observación hace posible un importante ejercicio, incluso siendo facultativo, de autoanálisis: la RETROSPECCIÓN. Se trata de recorrer, de modo no identificado y por lo tanto a la luz del 3% de Esencia, el día hacia atrás en el tiempo con el objetivo de evidenciar los Agregados que se han manifestado dentro del espacio psicológico. Mayor es la capacidad de vivir el instante en Auto observación durante el día, mayores son los frutos de la práctica de la Retrospección. Ella se realiza por la tarde, con el cuerpo perfectamente relajado y después de haber liberado la mente de cualquier pensamiento: no es necesario cometer el error de "pensar" en los Agregados, porque el pensamiento es identificante y porta consigo reacciones emocionales personales y subjetivas. El objetivo de la Retrospección es en cambio aquel de lograr descubrir y luego estudiar el Agregado de modo objetivo. Es por tanto indispensable que, al principio de la práctica de la Retrospección, se ponga en relación con la Esencia. Nos abstengamos, sin embargo, por el momento, de ejecutar prácticas parecidas hasta que, continuando la lectura, no sea entendida la técnica perfecta.
AUTO RECUERDO Y AUTO OBSERVACION
Constituyen los instrumentos fundamentales para la comprensión del espacio psicológico. La práctica constante de estas dos facultades, que es posible gracias a la formación del Centro de gravedad permanente, lleva al auto descubrimiento y a la auto revelación: es decir logramos vernos por lo que realmente somos, sin ilusiones y sin identificaciones. Tal descubrimiento crítico de los Agregados representa el presupuesto para su estudio y para aquel proceso de autoanálisis que conduce al conocimiento de sí mismo, (el auto conocimiento). Y es justo el conocimiento de sí mismo uno de los objetivos, no ciertamente secundario, del investigador, porque él sabe que el segundo nacimiento, el convertirse en verdadero hombre, pasa ya por la citada frase inscripta en el frontón del templo de Apolo en Delfos: conócete a ti mismo y conocerás el universo y los dioses. Una importante característica del Centro de gravedad permanente es ser magnético, es decir de ser capaz de atraer y ponerse en contacto con otros Centros análogos. También los Egos se atraen. Su atracción, en cambio, no es magnética, pero es consecuencia de la existencia de determinadas leyes, (de la casualidad, de la repetición), que estudiaremos más adelante; y la relación que se establece entre ellos dura solo por el período, generalmente breve, de su predominio en el espacio psicológico; es decir, dura, hasta que ese Ego no es reemplazado por otro. Por ejemplo, una amistad puede establecerse porque dos personas, por repetición o por casualidad, se encuentran y descubren en ellos Agregados comunes; la amistad acabará cuando a aquellos Egos sucederán otros. Ejemplo de atracción entre distintos centros magnéticos en personas que han despertado un cierto porcentaje de Esencia. Eso no ocurre si la atracción es determinada por la Esencia. Quien desarrolla en sí un Centro de gravedad permanente, atraerá magnéticamente a otro y entonces este a otro, y así sucesivamente. Con esta particularidad: qué una relación similar no es fugaz como la provocada por el Ego, sino duradera. Más bien, permanente. Además, un Centro pequeño es atraído más fuertemente por un Centro más grande. Entre las personas que buscan y que logran despertar un poco de Conciencia viene a establecerse, aparentemente en forma inexplicable, una unión estable que les permite no perderse y siempre encontrarse en el laberinto de la existencia. La formación del Centro de Gravedad Permanente no tiene sólo el efecto de llevar al Auto conocimiento. De hecho, también mejora la calidad de vida del investigador, ya que mejora las relaciones. El ser humano tiene fundamentalmente dos tipos de relación: uno con el "sí" y uno con el "fuera de sí". Pero desde el momento que su vida es, como hemos visto, completamente condicionada por el Ego, no hay que asombrarse si sus relaciones son ambas equivocadas y desequilibradas. El humanoide, por tanto, no es capaz de entrar en verdadera relación consigo mismo. Confunde el sí mismo con el propio cuerpo, la propia mente, las propias emociones. Dominado por la fascinación, cuando está sano cree poder quedarse así para siempre, cree hasta poder ser inmortal. Piensa que la salud le corresponde por derecho aunque come, duerme, respira, se viste y se comporta como un inconsciente. También pretende que una persona extraña, que no conoce nada de él o casi, el así llamado médico, lo cure lo más pronto posible cuando se enferma. Y, si sana, vuelve a hablarse al espejo de su vanidad. Con el mundo exterior las cosas no van mejor. En las relaciones con las personas los Agregados dominan incontrastables, alternándose uno con otro. El orgullo, la intolerancia, los celos, la lujuria, el cólera, la envidia, la codicia, el robo, la mentira, la hipocresía, el prejuicio, la ofensa, la indiferencia etcétera constituyen la base de la relación que el humanoide tiene con sus similares. No sabe tampoco querer a las personas más queridas. Las relaciones entre las personas dependen sin embargo de un proceso de autorregulación. Cada acción es limitada y controlada por la reacción del otro; son choques entre Ego que, con sus dinámicas, se certifican alrededor del equilibrio que permite la así llamada "convivencia social". Respecto al ambiente que le rodea, en cambio, el hombre es más destructivo. La reacción de la naturaleza, no siendo causada por la energía del Ego, sino por leyes cósmicas, generalmente es más lenta que la de un ser humano, y permite a los Agregados psíquicos del agresor tener efectos desoladores y a veces irreversibles. De hecho, el hombre ha destruido el planeta. La formación del Centro de Gravedad Permanente permite mejorar notablemente la calidad de nuestra vida. Los estados de sufrimiento, los impedimentos, las preocupaciones, las circunstancias desfavorables, por el hecho de ser causadas por el ego y por nuestras consiguientes pésimas relaciones, poco a poco desaparecen. El mejoramiento de las relaciones con nosotros mismos y con el exterior nos conduce a aquella progresiva simplificación, áplosis, de nuestra vida que es la base de la futura FELICIDAD. PRACTICA DE AUTO OBSERVACION: desdoblarse de vez en cuando en el día en observador (Esencia) y observado (Ego); a través de la Esencia, percibir el Ego que nos domina en ese momento y, si es posible, darle un nombre, intolerancia, deseo, envidia etcétera. No reprimirlo si esto me cuesta demasiado esfuerzo. PRACTICA DE AUTO RECUERDO: en el día, acordarse de vez en cuando de "uno mismo", de la misma Esencia, del hecho que no se es solamente cuerpo físico, pero que somos maniobrados por Agregados psíquicos.
MOMENTOS DE REFLEXION II episodio
Hoy han sido elegidos, como puntos de reflexión, dos argumentos, referentes a las enseñanzas de Jesús, que puedan ser de interés para muchos quienes tienen estos argumentos realmente en su corazón y que las explicaciones dadas puedan servirles y ser además una débil luz para seguir la senda indicada por Jesús. El primer argumento que será analizado es: el REINO de los CIELOS o DIOS, que es nombrado muchas veces en los evangelios; el segundo argumento, que será también analizado, es sobre la frase de Jesús: “EN DONDE ESTE EL CUERPO ALLI SE JUNTARAN LAS AGUILAS”.
I° idea El REINO DE LOS CIELOS
Todos los cuatro evangelios canónicos, que son los más conocidos, aparte la historicidad de la vida de Jesús, representan en todo y por todo un recorrido Iniciático Esotérico Espiritual de nivel primario. También es necesario decir que para comprender el real mensaje contenido en los evangelios, no será nunca suficiente leerlos de modo superficial. Los que habrán leído los evangelios se habrán percatado qué Jesús habló, a las masas, bajo la forma de parábolas, y que muchas de estas parábolas son dedicadas al significado del REINO de los CIELOS. En efecto valiéndose de parábolas, habla proponiendo distintas comparaciones, pero aún así son siempre parábolas. La parábola, o mejor dicho término de comparación, no es otra cosa que un modo de comunicarse a través del hermetismo, hoy diríamos palabras encriptadas o codificadas, eso nos lleva a pensar que entrelíneas de las parábolas se encuentra la verdad absoluta. El método aquí utilizado, para poder leer entrelíneas, y comprender, es muy simple y eficaz, en efecto a cada parábola de cierre, dadas por Jesús, se tienen que contraponer con una de apertura, para entendernos: si una parábola de cierre tiende a esconder el sentido de las palabras en ella contenida, la contrapuesta parábola de apertura tiende a desvelar, a descifrar y a decodificar el sentido de las palabras en ellas contenidas. Así se determinarán los términos de comparación que entrarán en el propio contexto del verdadero sentido de la parábola, éste se puede conseguir haciéndose las preguntas justas. Para Jesús el Reino de los Cielos es muy importante tanto como para hacerle decir: “no os preocupéis por las cosas del mundo pero preocupaos sobre todo de buscar el Reino de los Cielo”. A este punto es preciso empezar a formularse alguna pregunta: ¿El Reino Divino tiene que ser algo realmente muy importante visto cómo ha sido tan insistentemente recomendado de buscarlo, pero visto que se trata de un Reino tan excelso, tan Sagrado, tan potente dónde podría esconderse? ¿Entre las estrellas? ¿En las profundidades del cosmos? ¿Entre las fuerzas invisibles? ¿En las manifestaciones de las fuerzas de la naturaleza? ¿En los templos o catedrales esparcidas por el mundo? Ciertamente, aparte de los edificios hechos por el Hombre, todo el resto son manifestaciones Divinas, por lo tanto, a lo mejor, cada uno de nosotros podría pensar: “si éstas son todas manifestaciones Divinas el REINO podría estar allá en medio, y debería ser buscado allá”. Pero aquí no se está hablando de buscar las manifestaciones Divinas, pero si de su REINO, es decir su hábitat natural. Es seguro que no podríamos esperar nunca de encontrarlo, dentro de un templo o de una catedral o iglesia o sinagoga que sea, un anciano del largo pelo y barba blanca, vestido con un largo vestido blanco sentado sobre de un trono que diga: “ has sido bueno en buscarme y ahora que me has encontrado serás premiado”. Pero todo eso suena banal, ridículo y poco realista. Además sería, también, una ofensa a las enseñanzas y al extremo sacrificio del Gran Maestro Jesús Cristo. ¿Luego, quién o qué podría nunca hospedar algo así de grande, perfecto, sagrado y Divino REINO? Jesús, con sus enseñanzas lo explica, claramente e inequívocamente, dónde se encuentra la sede del REINO de los CIELOS, está dentro de cada uno de nosotros, somos nosotros el TEMPLO de DIOS, el mismo TEMPLO que Jesús les pidió a los Judíos de destruir y que lo habría rehecho en tres días, el único contenedor de la CHISPA DIVINA, de la PARTICULA de DIOS; somos nosotros a su imagen y es por nosotros que DIOS quiere manifestar la misma ESENCIA. Sólo si el hombre se diese cuenta en sí, conscientemente, de poseer dentro de sí a DIOS, significaría que el REINO ha sido encontrado y que el hombre se ha realizado. Pues, el enorme sacrificio, hecho por Jesús por nosotros, sería recompensado por el sacrificio hecho por cada uno de nosotros por haber buscado y encontrado el REINO. Pero cuántos de nosotros, en lugar de hacer emerger la Divina esencia, dejan de hecho manifestar solo y exclusivamente la propia personalidad con todos sus defectos, sin preocuparse mínimamente que de aquel modo no está buscando el REINO pero, al contrario, está usurpando y oscureciendo. Luego si deseamos realmente encontrar el REINO de los CIELOS, que está dentro de nosotros, debemos, necesariamente, con mucha humildad, mucho sacrificio, mucha pasión, mucho amor y mucha fe abandonar esa autosuficiencia, esa arrogancia, esa presunción, ese egoísmo, esa intolerancia, ese apego a las cosas terrenales, ese amor propio, ese protagonismo, esa identificación a las cosas de que estamos circundados, etcétera etcétera, todas cosas éstas que ofuscan e impiden a la chispa Divina poderse manifestar libremente. Podemos añadir, por definición, que el verdadero obstáculo para el hombre de buscar el REINO de los CIELOS, que está en sí mismo, es el Hombre mismo. Sólo así, el Hombre, podría, si sólo lo quisiera realmente, en serio, conscientemente, aquí y ahora, ser la imagen de DIOS en tierra, su vehículo que le permitiría de manifestarse en nuestra condición humana y estar listo al gran viaje que atravesando todas las dimensiones que lo separan de DIOS podrá volver a ser DIOS mismo. Si realmente supiéramos escuchar la Esencia que a través de la voz de la Conciencia nos habla a nuestro más íntimo interior, sin crear ningún tipo de filtro, sin encontrar ninguna excusa o justificación, (en ésto somos todos muy buenos), podríamos, realmente, hacer expresar a través de nosotros la voluntad del Padre Nuestro que está en los CIELOS de su íntimo REINO. Jesús ha demostrado, como Hombre, que eso es posible. Si creemos en él y lo queremos realmente probemos a hacerlo también NOSOTROS.
II° idea
“EN DONDE ESTE EL CUERPO, ALLI SE REUNIRAN LAS AGUILAS”
En los Evangelios canónicos en Mt 24,28 y en Lc 17,37 se lee, o mejor dicho se leía, este verso. Se leía porque esta frase, como también muchas otras, unos 40 años atrás fue modificada con la siguiente frase: en Mt, “Dondequiera haya un cadáver, allí se juntarán los buitres”; en Lc, “Donde haya un cadáver, allá también se juntarán los buitres”. Ésta es la frase que hoy se encuentra inscripta en los Evangelios. ¿Pero por qué ha sido modificada? Si comparamos las dos frases se deduce que quienquiera lo haya modificado lo ha hecho después de un atento y profundo análisis lógico. En efecto, etimológicamente hablando, poniéndolas a comparación, la frase actual es naturalmente la más lógica. Es la más lógica porque, en la naturaleza, son los buitres que se juntan y giran, revoloteando en el aire, cuando advierten la presencia de un cadáver. Luego se puede decir, que quien ha modificado la frase antigua con aquella moderna lo haya hecho por simple corrección respecto a quien lee, para que pueda apreciar y comprender la lógica del discurso. Éste sería un trabajo que debería ser apreciado si los objetivos de este cambio sólo fueran de naturaleza literal. Pero no se puede esconder de tener fuertes dudas que, en la inocente, cuánto más justificada, operación de cambio del sentido de la frase, no estuviese allí aquella dosis justa de malicia voluntaria de querer esconder el verdadero sentido de aquella frase, que hace en realidad parte de un léxico esotérico y por lo tanto fuera de cualquier lógica literaria común. Es notable el esfuerzo que se ha hecho para cambiar, modificar, esconder o alterar, en una palabra, manipular, el sentido, que alguien pueda divisar leyendo con el corazón, entre líneas en los Evangelios. Creemos, más bien estamos seguros, que es voluntad por parte de quien tiene el poder de manipular a su agrado las Sagradas escrituras de los Evangelios en todo esto, no obstante que haya sido recomendado por los mismos autores de los Evangelios de no modificar ni siquiera una letra. Es evidente que quien los modifica no los cree. Pero el Gran Kabir Jesús cuando pronunció esta frase lo hizo de modo que el verdadero sentido sólo pudiera llegar a los puros de corazón, sólo para quien trabaja por la causa celeste y porta sus frutos, sólo para quien se sacrifica por su prójimo, sólo para quien ha emprendido el camino de la autorrealización consciente, sólo para quien cree en el verdadero amor, sólo para quien espera la verdadera justicia, sólo para quien ha renunciado a sí mismo y a todos sus defectos para seguir a Jesús. Ahora quien lee esta explicación del sentido de la antigua frase, que no lo haga con el intelecto que está preso por la lógica y por la racionalidad, pero que lo haga calmando la mente y dejándose llevar por la intuición del corazón, haciéndolo de modo que el sentido no sea filtrado por el intelecto pero vaya a la profundidad dónde vive la chispa Divina, y que sea esta semilla Divina la que brote dentro de nosotros y nos dé resonancia del verdadero significado de aquello que antiguamente ha sido dicho y escrito. Cuando Jesús dijo – dondequiera esté el Cuerpo - no quiso hablar del cuerpo de un cadáver, porque Él no es un portador de muerte sino de Vida, pero habló del mismo cuerpo que les compartió a sus discípulos mientras estuvieron con Él en la última cena. El cuerpo de Jesús simboliza el pan de la vida, pero sólo un cuerpo vivo puede simbolizar el pan de la vida, en cambio un cuerpo muerto solamente puede simbolizar el pan de la muerte. Y como el cuerpo de Jesús es de Puro Espíritu que vivifica todas las cosas, sólo a través del espíritu se puede sentir su presencia, porque es atraído, y no solamente, sino también porque es solo de Él que se recibe el alimento. El espíritu del que se está hablando no es el espíritu de cualquier ser normal, sino es el espíritu de quién, con fatiga, ha logrado hacerlo puro, eso es sin más apegos con la propia personalidad mortal, (que es justo la que impide al espíritu de ser libre). He aquí porque Jesús también dice - ahí se juntarán las águilas - estas águilas simbolizan aquellos espíritus que hayan sido hechos puros y libres, libres de buscar el propio nutrimento al que se sentirán naturalmente atraídos y, hambrientos como están, lo encontrarán. Si el Camino, la Verdad y la Vida fueran buscados con la lógica y la racionalidad de nuestro intelecto, siempre nos encontraríamos en un callejón sin salida, sin llegar nunca a ninguna parte. En esta delicada fase de búsqueda de la Verdad, si deseáramos realmente lograrlo, deberíamos abandonar necesariamente cada esfuerzo intelectual y prodigarnos a restablecer un contacto con esa parte de nosotros, ya olvidada, que se llama espíritu y dejar que nos conduzca a través de la conciencia para encontrar el Camino, la Verdad y la Vida. De modo de hallarnos alrededor del CUERPO que es la enseñanza doctrinal de Jesús Cristo. Jesús quiere todo eso, quiere ser buscado y encontrado, y ha dicho dónde buscarlo, cuando dice: “Yo estoy en el Padre y el Padre está en Mi y el Padre está también en vosotros”, es decir que si el Padre también está en nosotros, también el Hijo lo está, por lo tanto quiere que lo busquemos dentro nuestro y en nuestro prójimo, ya que es nuestro interior, en donde se aloja la conciencia Divina, la que nos permite tener la intuición, aquella verdadera. Si, es precisamente este el sistema, por la intuición que tendrán las almas listas, estas entenderán, cuando el momento venga, y sin que ningún otro se lo indique, dónde estará la real presencia de Jesús Cristo. Los que estarán listos sabrán que será el propio Jesús, desde dentro nuestro, que nos estimulará la propia intuición. Tenemos que acostumbrarnos a sentir su voz y su presencia, de modo que cuando ocurra su segunda manifestación sobre la tierra, sabremos reconocerlo como si fuésemos águilas.
G.F un servidor
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