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5º Capitulo CRIATURAS MECÁNICAS (fragmentos de la biblioteca gnostica)
La Ley de Repetición se manifiesta en cada momento de nuestra vida: es un hecho que no se puede negar. Todos los días, en nuestra vida vemos una repetición de eventos, de estados de Conciencia, de palabras, deseos, pensamientos, voluntades... Es obvio que cuando no nos auto observamos, no podemos darnos cuenta de estas continuas repeticiones diarias. Quien no tiene interés en observarse a si mismo evidentemente tampoco desea trabajar para obtener una verdadera transformación radical. Hay personas – y esto es el colmo – que quisieran cambiar sin trabajar sobre sí mismos. Todos tienen derecho a la felicidad real del espíritu – no pretendemos negarlo – pero es también verdad que esta felicidad es imposible si no se trabaja sobre uno mismo. Se puede cambiar íntimamente solo cuando verdaderamente se logra modificar las reacciones propias ante las variadas situaciones que nos pasan día a día.
Nunca se podrá modificar la manera propia de reaccionar a los hechos de la vida diaria si no se trabaja seriamente sobre si mismos. Debemos cambiar nuestra manera de pensar, ser menos negligentes, transformarnos en más serios tomando la vida de manera diferente, en su sentido real y práctico. Pero si continuamos siendo como somos, comportándonos de la misma manera día tras día, repitiendo los mismos errores con la misma negligencia de siempre, eliminaremos toda posibilidad de cambio. Si se quiere verdaderamente conocerse a sí mismos, es necesario empezar a observar la propia conducta de reacción ante lo que pueda acontecernos un día cualquiera de nuestra vida. Con esto no queremos decir absolutamente que no tengamos que observarnos diariamente, solo queremos afirmar que es necesario empezar a observar como va un primer día. Todo tiene un inicio y empezar a observar nuestro comportamiento un día cualquiera de nuestra vida ya es un buen inicio. Por cierto lo mas indicado para hacer es observar las propias reacciones mecánicas ante todos los pequeños detalles de intimidad conyugal, de familia, de alimentación, en la casa, en la calle, el trabajo, etc, aquello que se dice, se hace o se piensa. Luego es importante ver en qué manera se pueden cambiar estas reacciones. Pero si creemos que somos una buena persona que en ninguna ocasión se comporta de modo inconsciente o equivocado, nunca obtendremos el cambio. El primer paso es entender que, más que personas somos máquinas, simples marionetas manejadas por agentes escondidos, escondidos por nosotros mismos. Dentro de nuestra persona viven muchas personas: No somos nunca iguales. A veces se manifiesta en nosotros una persona mezquina, otras veces una persona irritable, en algún otro instante somos exquisitos y benévolos, poco después escandalosos y calumniadores, a veces santos, luego mentirosos, y así seguimos. Tenemos gente de todos los tipos dentro de cada uno de nosotros, yo de todas las especies. Nuestra personalidad no es otra que una marioneta, un títere que habla, una cosa mecánica ¡Comencemos de una vez a comportarnos consciéntemente por unas pocas horas al día! Es necesario dejar de ser simples máquinas, aunque sea por unos minutos cada día. Esto influirá de una manera decisiva en nuestra existencia. Cuando nos auto observamos y no hacemos lo que este o aquel quiere, es claro que empezaremos a no ser más máquinas. Un solo momento, en el que se sea consciente del hecho de dejar de ser máquinas, si se lo tiene como propósito, transforma – de seguro – muchas circunstancias desagradables. Desgraciadamente, todos los días vivimos una vida mecánica, monótona, absurda: repetimos las mismas vivencias. Nuestros hábitos son siempre los mismos: nunca hemos querido cambiarlos, como si fueran los rieles fijos sobre los cuales pasa el tren de nuestra miserable existencia; y además pensamos de nosotros las mejores cosas... Abundan por todos lados los mitómanos, aquellos que se creen Dioses: criaturas mecánicas, repetitivas, personajes que se arrastran en el barro, míseros títeres movidos por diversos yo. Este tipo de gente nunca trabajará sobre si misma...
G.F.
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