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El automóvil en que viajaba Gregorio Salina López, asesinado en un supuesto ajuste de cuentas entre narcos, recibió cerca de 30 impactos de bala. / ABC Color

25 de Febrero de 2015 15:20
[INFOGRAFÍA] La zona baja del departamento de Canindeyú, dominada por la presencia de grupos dedicados al narcotráfico, es azotada por la violencia relacionada al “negocio”. El pasado viernes, el asesinato de un hombre dejó esto en claro una vez más.
La violencia sacudió una vez más a la zona baja del departamento de Canindeyú el pasado viernes. Un hombre fue asesinado por un grupo de sicarios en la línea fronteriza entre Paraguay y Brasil, en la zona de Ypejhú, el pequeño distrito ubicado a 337 kilómetros de Asunción, en la frontera seca con Brasil, y dominado por el narcotráfico.
El asesinato de Gregorio Salina López, esposo de la concejala colorada de Ypejhú Élida Lomaquis, pasó a engrosar la ya larga lista de crímenes violentos ocurridos en los últimos tiempos en la zona baja del departamento de Canindeyú. Para la Policía, la muerte de “Darci”, como era conocido Salina López, habría tenido como supuesto trasfondo un ajuste de cuenta entre narcotraficantes.
De acuerdo a datos que manejan los investigadores, Salina López era supuestamente un marihuanero que trabajó impunemente durante mucho tiempo bajo la protección de Vilmar “Neneco” Acosta Marques, prófugo exintendente de Ypejhú, señalado como supuesto autor intelectual de la muerte del corresponsal de ABC Color Pablo Medina y la joven Antonia Almada.
Neneco y Salina se hicieron socios a través de la política. La esposa, Élida Lomaquis, llegó al cargo de concejal municipal en las elecciones de 2010 gracias al apoyo de Acosta Marques, quien se presentó a la contienda electoral de la mano del movimiento “Vanguardia Colorada”, de Luis Castiglioni y Javier Zacarías Irún. Tiempo después, “Neneco” y Lomaquis se alinearon al liderazgo regional ejercido por la diputada Cristina Villalba y el gobernador Alfonso Noria, ambos vinculados al cartismo y acusados en reiteradas oportunidades en los últimos meses de ser supuestos defensores de narcotraficantes.

Salina López y Acosta Marques supuestamente respondían al mismo patrón en Capitán Bado, el destino casi usual de la marihuana cosechada en la frontera seca, pero últimamente al esposo de la concejala le habrían atribuido la culpa de la mayoría de las cargas confiscadas en la zona, lo que a su vez debilitó el sistema de financiamiento de la estructura criminal.
Esto le habría terminado costando la vida.
Salina López fue acribillado el viernes en la línea fronteriza entre Paraguay y Brasil, por un grupo de sicarios que habría llegado desde Capitán Bado hasta el lugar de la ejecución exclusivamente para cumplir con el “trabajo”. De esta manera, el asesinato de Gregorio Salina López pasaba a engrosar la larga lista de crímenes vinculados al narcotráfico que han acaecido en la zona baja de Canindeyú.
Solo en los últimos cinco años, más de 20 asesinatos vinculados al “negocio” han ocurrido en la zona, la gran mayoría de ellos vinculados al entorno del clan liderado por “Neneco” Acosta Marques. Los motivos de las muertes han sido varios. Desde ejecuciones y enfrentamientos entre bandas rivales hasta eliminación de periodistas “molestos” y rivales políticos. La lista de víctimas también es variada.
El primer informe de una muerte relacionada al narcotráfico en los últimos años fue enviado por Pablo Medina en diciembre de 2009. Silvio Ramón Suárez Giménez, uno de los cabecillas de un clan familiar dedicado al narcotráfico, y dos de sus capangas fueron asesinados. Casi un año después, la investigación comenzó a apuntar la familia Acosta Marques, que disputaba con los Giménez Suárez la hegemonía en la zona. Específicamente, se hablaba de Wilson Acosta Marques, hermano del entonces precandidato colorado Vilmar, como el autor material del hecho.
Coincidentemente con la llegada de Acosta Marques al poder, los crímenes violentos fueron en aumento desde entonces. Fueron eliminados sicarios, empleados del mismo clan y de otros clanes rivales. Todo esto era documentado por Pablo Medina, lo que terminó generando molestia entre los narcotraficantes de la zona y le terminaría costando la vida, convirtiéndose también en uno más de la lista de víctimas del narcotráfico.
Entre las muchas víctimas del narcotráfico en la zona figura el exintendente de Ypejhú Julián Núñez Benítez (ANR), quien se perfilaba como un posible adversario en las internas de este año para Neneco, por lo que terminó siendo eliminado por sicarios de este último. Todos estos casos han quedado sin ser resueltos, a pesar de los numerosos testimonios de pobladores de la zona. Versiones señalan que los narcotraficantes estarían buscando retomar el control total de la zona a fin de poder trabajar con “tranquilidad” de cara a las municipales.
A poco más de cuatro meses del asesinato de Pablo Medina y Antonia Almada, al parecer todo está volviendo a la “normalidad” en la zona baja del departamento de Canindeyú, esa “normalidad” que él había denunciado en tantas oportunidades y que al parecer tiende a mantenerse por un largo tiempo.

muertesviolentas1

http://www.abc.com.py/nacionales/zona-dominada-por-violencia-1340122.html


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