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nonuclear100 Por Adriana Navarro.
El día 5 de abril llegamos desde Uruguay hacia Buenos Aires, Loreley Latierro, Ricardo Almeida, Domingo Silva y yo; para asistir a dos eventos que nos parecían muy importantes, en los que deseábamos acompañar a Giorgio, y volver a visitar a nuestros hermanos de Argentina. Uno era una caravana desde Zárate hasta el emplazamiento de Atucha, la planta de energía nuclear Argentina, que se está poniendo en funcionamiento en estos días. El otro era la conferencia de Giorgio en el hotel Bauen de Buenos Aires, el día 6 de abril.
Este viaje estuvo lleno de incertidumbres y contratiempos, todo parecía querer convencernos de que no era tan importante asistir. Sin embargo la vida tiene esos hilos invisibles que nos guían, que no nos dejan claudicar, que nos llevan contra viento y marea. Esos mismos hilos, son los que deberemos seguir cuando los sucesos nos apremien, cuando las dificultades crezcan, o cuando el caos que domina este mundo haya llegado a su punto máximo.
A pesar de todo llegamos a Buenos Aires, una ciudad que parece envolverte, atraparte, que “salta a tu encuentro”, y se impone a los ojos, sin darte descanso. Al principio, escapamos de este encanto con nuestra prisa por llegar a Zárate, que sería el punto de encuentro para la marcha. Giorgio no estaría en la misma como estaba previsto, porque el día anterior estuvo con fiebre y esto retrasó su partida desde Montevideo a Buenos Aires. A pesar de ello, participó a través de un contacto telefónico en la oratoria en Atucha, aportando su testimonio de lo que ocurre en Italia con la basura nuclear, que es encargada a la mafia, ya que es enormemente costoso hacer un enterramiento correcto de la misma, por lo cual se recurre a negocios turbios, con los grupos mafiosos, para que ellos se encarguen de hacer desaparecer los deshechos nucleares, que van a dar a la profundidad de los mares italianos, contaminando todas las aguas, y por ende a todos quienes se bañan en dichas aguas, o comen el pescado del Mediterráneo. La caravana no era muy numerosa si la comparamos con las dimensiones de Zárate, o con la cantidad de organizaciones invitadas a participar, pero la gente que nos veía pasar estaba ávida de información y nos pedían desde las puertas o ventanas de sus casas los volantes que varias organizaciones llevaron para repartir con explicaciones y datos acerca de cuán nefasta es la energía nuclear, así como también denunciar el verdadero motivo por el cual se busca crearlas, -la obtención del plutonio y otros derivados del uranio, para fabricar todo tipo de armas de destrucción masiva, que hoy se usan para las guerras en curso, o para elaborar por supuesto, bombas atómicas-.
A pesar de todo marchamos con entusiasmo, y vamos descubriendo los rostros de hermanos de Paraguay, de otros puntos de Argentina, de Italia, y hasta de México, que han venido a participar. Esto nos produce gran alegría, no sólo nos estamos reencontrando, sino que estamos manifestándonos juntos, llevando dentro de nuestro corazón, ese hilo invisible que nos une al corazón de un hombre, que todos reconocemos como un verdadero guía, pero también como un entrañable amigo en estos tiempos tan difíciles, los más difíciles para esta humanidad: Giorgio Bongiovanni.
Luego de la caravana, ya en la noche tarde, volvemos hasta Buenos Aires, cansados pero contentos por esta actividad, en la que se llegó incluso a repartir volantes a algunos de los trabajadores de la planta de Atucha.
A la noche escuchamos en la televisión argentina las noticias acerca de las inundaciones que en estos días costaron la vida a muchas personas. Los relatos son tristísimos, …y no podemos evitar reflexionar acerca de que todo esto no es una catástrofe de la naturaleza, sino del hombre que desequilibra ese maravilloso equilibrio que la naturaleza ha encontrado en millones y millones de años, -con sus actividades depredadoras, que no son para satisfacer las necesidades vitales, sino las necesidades de subsistencia de un sistema basado en el capital, en las leyes del mercado y de los bancos, basado en el egoísmo del hombre que está dominado por su propia necesidad de dominar-. Un hombre lleno de tecnología que no logra usar para el bienestar de sí mismo, sino para la explotación del hombre por el hombre, para la guerra, y para todo tipo de destrucción.
A pesar de ello vemos también como estas catástrofes, nos sacan “la venda en los ojos” que el sistema nos ha impuesto, y surge la solidaridad, la auto-organización de la gente, que reconociendo las necesidades urgentes de las víctimas, han vaciado los supermercados de los objetos más básicos para acercarlos a estas personas. En esos momentos desaparece lo tuyo y lo mío, el miedo a que me roben, el miedo a no tener, y aparece el otro como un igual a mi, que necesita y siente como yo. Escuchábamos a testigos de estos hechos decir: “el Estado, qué Estado, aquí no vino nadie…”. Es decir ese sistema, esa organización que nos impone tantos deberes y tantas leyes que cumplir, y que nos mete en la cabeza que sin “él”, es imposible la convivencia armónica entre los hombres, ante estos hechos se manifiesta totalmente insuficiente, ante las fuerzas de la naturaleza desaparece, y toda la supuesta protección se torna sólo en declaraciones...
Entonces, ¿no debería el hombre estudiar y respetar el equilibrio de los ecosistemas y usar toda su tecnología para vivir en armonía con el planeta?, en vez de como escuchamos muchas veces, -como argumento justificatorio-, que si queremos desarrollo, tenemos que estar dispuestos a contaminar. ¿A qué precio? ¿No podríamos invertir en investigar y desarrollar energías como la solar, que ya se aplica en muchos lugares del mundo, en vez de contribuir a los intereses de los grupos petroleros?...
Al siguiente día nos levantamos y nos dirigimos al Bauen y ahí nos encontramos con Giorgio, y más hermanos de Argentina, así como Erika y Georges que han viajado acompañando a Giorgio, Sonia y Sonietta.
Son momentos de distensión y alegría, y también de últimos preparativos para la conferencia de la tarde, que se realizará aquí mismo, en este hotel, que tantas veces ha hospedado a Giorgio en estos años, como me diría Paola, “la casa de Giorgio”.
La conferencia comienza casi puntualmente, y a sala llena. Da inicio con las palabras de Juan Alberto Rambaldo, y es seguida de una nueva presentación de la Piedra del Corazón, a cargo de Georges Almendras.
A continuación Giorgio... Siempre sus palabras son reveladoras, como las de un precursor... ¿Qué significa que alguien es el precursor de Cristo? Significa que viene antes que él para anunciar su llegada, alguien que nos prepara para ese encuentro, sabiendo que debemos vivir y trabajar para ese momento, y ayudar a otros a prepararse trasmitiéndoles la verdad que conocemos. Alguien del público le pregunta si él es la reencarnación de Juan el Bautista, y por tanto si es el profeta Elías. Giorgio le dice: “es así como tú dices”, pero que, en igual forma si un día descubriera que fue una “ilusión”, y que no ha sido Juan el Bautista, igualmente considerará maravilloso el hecho de haber estado anunciando y preparando la Segunda Venida de Cristo.
Giorgio nos dice que en el mundo muchos sienten amor, pero un amor triste, porque el estado de cosas que vivimos hace que tengamos miedo de perder el amor, perder a un hijo, por una enfermedad, por una catástrofe, por un incidente en la calle, perder una pareja, perder los amigos, o la familia, y que nosotros debemos, de hacer el esfuerzo para cambiar de ese amor triste a un amor alegre, no sentirnos dominados por ese miedo a perder, sino alegres porque conocemos la eternidad del espíritu, y sabemos que habrá muchos cambios, algunos tristemente muy traumáticos, pero que el mundo no se acabará, sino que finalmente se transformará en un mundo de amor y de paz, en un mundo de justicia para todos, en un mundo de equilibrio entre la naturaleza y el hombre, en un mundo de armonía y belleza, donde existirá una sociedad que podrá llamarse el Nuevo Reino.
Hablando de las distintas profecías y de los futuros sucesos, Giorgio nos recalca, con esa lógica espiritual tan sencilla y tan bella que tiene, que debemos tener presente que hay solo una profecía que se cumplirá a raja tabla, y nos explica: “El profeta que anunció la Segunda Venida fue el mismo Cristo, pero las demás profecías, son avisos, interpretaciones de distintos enviados”, qué sentido tendrían las profecías si no pudieran cambiarse, para qué tener un aviso si todo está totalmente determinado.
Con relación al Papa Bergoglio nos dice: “No existe una profecía que sea superior a Dios, entonces si Dios es lo máximo, no existe una profecía más grande que Él. Por eso yo digo que hay que esperar para ver qué pasa, si el Papa actúa, la voz que grita en el desierto lo va a defender, pero si no hace nada lo voy a denunciar”.
Interrogado acerca de la situación en Italia con relación a la política y a la lucha en contra de la mafia, nos explica que la situación política italiana, en que ningún partido tiene la mayoría parlamentaria, deja a Italia sin dirección, y proclive, peligrosamente proclive a que los grupos de crimen organizado, busquen actuar al igual que lo hicieron en el período 1992-1993, con terribles atentados, para generar miedo y caos, y dominar a la clase política; es decir generar una nueva negociación Estado-mafia. Pero nos comenta una diferencia importante: “esta vez hay un estigmatizado en medio en la lucha contra la mafia, nunca había pasado eso antes”, y por lo tanto no sabemos cómo se desarrollarán los eventos, pero evidentemente esto es algo muy especial, con un significado místico y espiritual, que puede modificar totalmente el desenlace de los hechos.
Como siempre Giorgio trata de contestar la mayor cantidad de preguntas, todas las que su físico le permite, y al final nos dedica un bello escrito de su autoría. A través de sus palabras vamos rememorándonos en el tiempo, en el tiempo de un espíritu que lleva 14.000 años, viniendo una y otra vez al mismo planeta, con la misma entrega, con el mismo fuego en su corazón, esperando por un hombre testarudo, que muchas veces despierta su deseo de justicia, su rabia, por las atrocidades que comete, y otras veces despierta su amor más grande, ese amor que su amigo El Cristo le ha enseñado y mostrado durante tanto tiempo,...así debatiéndose entre la vida y la muerte, la maravilla y la locura de esta humanidad, él se piensa a si mismo, a veces como parte de esta humanidad a la que quiere redimir, a veces soplándole palabras de amor y de consuelo, y otras fuertes palabras que susciten el temor de Dios. Un hombre que vive la alegría de que este tiempo se termina, pero también la tristeza por las almas que se perderán. Un hombre al que intentamos de acompañar todos, a veces con el dolor de saber que cargamos muchas debilidades, y que no es fácil ser sus soldados.
Así con esta carga de amor, con este deseo de renovar nuestras fuerzas, para los tiempos que vendrán, estamos de regreso en Montevideo.
Un beso enorme a todos.
 
Montevideo, 9 de abril de 2013.
Adriana Navarro.

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